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Archive for 30 diciembre 2008

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Fotos cena 2008

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CENA NAVIDAD 208

La mejor foto de la cena. Trio calavera.

La mejor foto de la cena. Trio calavera.

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Disculpareis lo tardío y confuso de esta crónica, pero hubo un detalle que pasó desapercibido para la mayoría menos para la perspicacia de Pura y José, y es que comentando Pepita Jiménez me estaba quedando dormido. Pero entre cabezadita y cabezadita acerté a oír algunas ideas de personas muy versadas en esto de la literatura que dijeron, entre otras cosas que yo recuerde, lo siguiente:

 

Los personajes no son creíbles, sobre todo el padre de Don Luís.

El final es previsible.

No se sabe bien cuántos y quiénes son los narradores. Tantos narradores confunden.

La estructura está descompensada.

La tercera parte sobra.

El desenlace está en la segunda parte.

La segunda parte es desigual y tenía que haber continuado con el estilo epistolar de la primera.

La segunda parte sobra.

La primera parte también sobra.

 

Conclusión. Si en vez de una novela de Juan Valera hubiera sido uno de nuestros relatos, Pura y el sector duro se habrían puesto las botas dando caña.

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Se presentan a concurso los cuentos que se han leído en clase más uno de Antonio Blázquez que envió por correo, que no se leyó por falta de tiempo.

 

El fallo tendrá lugar el jueves día 18 durante una cena de gala. Todos los asistentes a la cena serán miembros del jurado. El presidente único será PURA, que resolverá todas las cuestiones no contempladas en estas bases (que son casi todas).

(Aunque los relatos ya se han leído, sería conveniente que los participantes los envíen  por correo a todo el grupo, por si alguien quiere realizar una nueva lectura).

Los premios serán entregados por:

 

Premio al cuento de Navidad más PRIMAVERAL: Antonio Blázquez.

Premio al cuento de Navidad más DURO: María Isabel.

 

Relatos presentados (por favor, si falta alguno avisarme por correo):

 

Modalidad PRIMAVERAL:

Rita: El mendigo

Pedro Mateos: Simplemente castañas.

Antonio Llop: Tres bocas para una Navidad

 

Modalidad DURO

José Sanz: La pequeña a quien llamamos Blanca

Jota: Lobos

Ascen: Betsabé

Antonio Blázquez: Contracuento de Navidad.

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Como diría un castizo, ¡lo de ayer fue mucho, cartucho! Llegué un pelín tarde, a las siete y cinco (perdóoooooonn) y estaba leyendo Marisol. De repente tuve la sensación de que eran las cinco de la mañana y habían empezado a leerme un relato. Me dije que necesitaba tres cafés seguidos para entonarme un poco (las mañanas se me dan fatal) a ver si cogía el hilo, pero ni con esas. Una bebida más fuerte, un güisquito, -pensé- y llegó Roberto con un relato sin título de un preso que hablaba a su conciencia y se tomaba el güisquito, (sí, ese que yo necesitaba para sintonizar el canal literatura) moviendo el vaso y los cubitos de hielo de una manera tan gráfica, tan gráfica que parecía de verdad, pero con un final de la historia… un poco personal.

 

Empecé a sospechar que éramos varios los que necesitábamos el café solo triple y “el algo más fuerte” cuando Pura dijo “¡Jolín, que enigmáticos venís hoy! Un poco más tarde Mercedes lo confirmó con la frase antológica de la noche: “hijo, te has pasado de rarito”, con lo cual me tranquilicé y me dije “vaya, no eres el único”.

 

A continuación José Jesús nos encerró en un trastero oscuro y frío para compartir la muerte de Ramiro a manos de su esposa. ¡Jota, que frío y que agobio, pero que bonito! y Fernando nos llevó al extremo opuesto con un cuento con tanta, tanta bondad, que no hubo lugar para el conflicto literario.

 

Por último Antonio Llop nos contó la historia “Tres bocas para una Navidad”. Técnicamente consiguió un relato con la estructura de cajas chinas, pero en plena crítica se oyó una voz (que no quiero decir de quién es) grave, profunda, preciosa, mejor que la de un locutor de radio, como si fuera la de un actor de teatro aficionado, que dijo. “¿Y el conflicto, dónde está?”

 

Y como ayer disfruté tanto y me lo pasé tan bien, y hablamos del concurso de cuentos de Navidad, del que aparecerá suficiente información en el blog en unas horas, me voy ahora mismo a pagar el abonaré del próximo trimestre, que solo queda una semana de plazo.

 

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Os paso el enlace a un concursito por esas tierras del sur, que no tiene mala pinta 🙂

http://www.escritores.org/recursos/nv51208.htm

Y ya de paso otro a un concursito de microrelatos:

http://www.escritores.org/recursos/2g1208.htm

Jose Jesus

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Inicio diario con periodicidad incierta. Muy íntimo, aviso.

5 de diciembre de 2008

Tengo una casa con rincones oscuros donde a veces busco el silencio, pero encontrar el silencio no es fácil. Por el día llegan los ruidos de la calle, son pocos aunque nítidos. Por la noche se oye ladrar a los perros y reñir a los gatos o son las vigas de madera que se reajustan, o es una paloma que se ha colado en el desván y revolotea asustada. Ayer nevó. Cerca de la casa está la vega del río. El camino de la ribera derecha está asfaltado, el de la izquierda es de tierra. A unos dos km. hay un puente para cruzar de una rebiera a la otra. Nevaba con mansedumbre: copos pequeños y leves que sólo depués de un rato comenzaron a cuajar. Hacía años que no caminaba por la nieve y salí a pasear. La costumbre es hacer la ida por el camino asfaltado y la vuelta por el de tierra, así que me dejé arrastrar por la costumbre con un ansia renovada de silencio. Me engañé. Había una locura de pájaros en esa vastedad blanca bajo un cielo blanco, y cuando los pájaros callaban se oía el crujir de mis pasos aplantando la nieve. En medio del puente, con los bajos del pantalón empapados y los pies fríos, el único deseo era de cruzar y emprender el regreso, pero algo me  impulsó a pararme  y volver la cabeza para ver mis huellas. Estuve así un rato hasta que la nieve las cubrió y desaparecieron, entonces puede escuchar cómo los copos se posaban encima de los copos. La sutileza del sonido fue como descubir una dimensión entre el silencio y el ruido por donde me desvié. No recuerdo el camino de vuelta ni me importa.

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Comenzó leyendo Marisol, una de las nuevas este año, un relato caótico titulado “Alejandra”. Fue caótico el comienzo, cuando dijo que ella escribía lo que escribía, y lo que escribía no estaba sujeto a ninguno de los temas propuestos, fue caótico el continuo entrar de gente durante la lectura (un poquito más de puntualidad, porfa), fue caótico el relato en sí, y en medio de tanto caos miro a la derecha y veo a J.J. pintarrajeando en la silla como un niño. Dejó la silla hecha una caca, pero se lo dije eh… Jota, que aquí no se viene a enguarrinar, que se viene a escribir y a dar caña. En vez de aprovechar el tiempo haciendo una lista de correo en la que estemos todos se dedica a garabatear en los enseres municipales como si nada.

Siguió “Simplemente castañas”, de Pedro Mateos. ¡Toma castaña! El manto de la gran Dama Primaveral se ha extendido ejerciendo su influencia en Pedro, otrora uno de los duros, para convertirlo en un autor de productos sensibleros y blandengues que muy bien podría ganar el premio al cuento de Navidad más primaveral.

Después Ascen se atrevió con un relato de tintes bíblicos titulado Betsabé. Quizás el relato no estaba muy bien definido en algunas de sus partes, pero presentaba una historia dentro de otra siguiendo la estructura de cajas chinas y técnicamente estuvo notable. Era una historia original y de gran dificultad, que gustó, aunque la mejorará si la retoma más adelante aceptando las críticas de los compañeros.

Antonio Blázquez demostró ser el más duro del viejo Oeste con su relato el Tercer Hombre y sus referencias a la Mafia y al Padrino. Nos hizo reír y parecía que aceptaba con deportividad las críticas hasta que, de repente, Pura gritó ¡Qué haya paz! No sé muy bien lo que pasó porque yo estaba intentando descifrar los enigmáticos dibujitos de Jota en la silla, cuando vi que Antonio había desenfundado sus pistolas defendiendo su prestigio de duro para batirse en duelo con Eva, y hasta me pareció que llegaron al cuerpo a cuerpo, antes de que Pura soltar un desgarrador pazzzzzzzzz.

Por último José Sanz nos regaló un relato lleno de musicalidad titulado “La pequeña a quien llamamos Blanca”. Demostró que la sensibilidad no tiene por qué caer en ñoñería y encajó de forma casi perfecta las tres historias del relato una dentro de otra. Gustó muchísimo. José se movió con seguridad en un relato en el que se apoyó en una de sus aficiones preferidas, el cine.

Avisos: El día 18 de diciembre comentaremos Pepita Jiménez, y después, cenita para pasar el mal trago. Las tareas ya están repartidas. Y no olvidéis que ese mismo día es la fecha límite para entregar el abonaré (pagado) del siguiente trimestre.

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