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Archive for 27 febrero 2009

Jesús Llamas leyó una versión de la segunda versión de la primera versión que mandó inicialmente por correo. “Mirando a la ventana” es un relato que puso de acuerdo a duros y primaverales en que todavía son necesarias algunas versiones más para llegar a la versión definitiva.

Dónde no hubo unanimidad fue en el relato de Antonio Llop titulado “La huída”. Gustó en el sector primaveral y no tanto en un nuevo sector que podríamos llamar laico. Yo me quedé solo al interpretar el relato en clave de humor, por lo que seguramente no perteneceré a ningún sector. Siento no haber convencido a nadie con mi interpretación del relato, pero las imágenes de la monja de clausura llamando a la ventanilla de un taxi para ir a una reunión de congregaciones, la del taxista cortándole el hábito a la monja para fabricarle unos pantalones con cinta aislante y la del taxista con la monja a caballito bajando por la ladera nevada hacia la carretera me hizo pensar en una película de cine español de los años setenta.

El PRIME TIME fue para José Sanz. Al acabar su lectura de “Cuando llegamos al Páramo” me dieron ganas de levantarme y cruzar la clase para abrazarle. Para abrazarle apretando fuerte, con ganas. Es la segunda (quizás la tercera) vez que la lectura de un relato provoca en mi las ganas de levantarme (cruzar la clase) y abrazar con emoción a su autor/a. Un filósofo amigo nuestro, al que todos hemos leído, dijo: “El deseo es una ilusión, y la realidad el muro con el que te estrellas”. Estas palabras vienen a propósito para el relato de José Sanz, en el que se mezclan deseo y realidad para concluir con un final abierto que clava en el corazón del lector la esencia del cuento: ¿Hay incomunicación en la pareja protagonista?

En honor al sector duro, y también porque ayer intimidaban (¿os fijasteis en Blanca, Antonio Blázquez y Ascen juntitos, con las garras afiladas?) no he empleado hoy la frase maravilloso, genial, fantástico y estupendo. Pero el relato de José se merece estos calificativos.

Un literario saludo.

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Sorprendente. Alguien dejó una quesada abandonada en un rincón de la clase en la hora del descanso. Menos mal que siempre aparece algún veterano que aporta pistas sobre lo sucedido y desvela el misterio. Ayer fue la voz de Antonio Blázquez la que se alzó con autoridad. “La quesada es de Lourdes” –dijo- “La ha dejado ahí para que la probemos y se ha ido de clase para que no la critiquemos”. Lourdes, Lourdes… Que eso no se hace, que no se puede invitar a los chicos a un pastel y salir huyendo.

            Sorprendente también. Ayer apareció Carmen Aguilera. Nos contó que su larga ausencia se debe a su reclusión en un monasterio para encontrar un final redondo al caso del inspector Harris. Sí, aquel inspector que llegó hace tiempo de Scotland Yard para ayudar en la investigación de un crimen en la Casa del Reloj que está todavía sin resolver. Y nos contó (o eso creímos oír) que en el monasterio le pareció ver a Ascen, que está escribiendo una historia sobre dos monjitas atrapadas en una nevada, lo que puede ser verdad porque hace tiempo que no disfrutamos (y sufrimos) los agudos comentarios de Ascen.

            Y como este blog (sorprendentemente) es de literatura, pues toca contar lo que leímos y comentamos ayer:

Jesús Llamas leyó un relato que se titula “Llamada, insomnio y angustia”. Ayer se le dio un buen repasito en clase, por eso hoy toca felicitarle y animarle a que siga escribiendo nuevos relatos (más cortos a ser posible) teniendo presente “los deberes de Pura”.

En el PRIME TIME Rita leyó un relato titulado (El hombre vestido de verde), que me pareció maravilloso, genial, fantástico y estupendo sobre un tema muy delicado como es el terrorismo. A lo mejor me he pasado con los elogios, pero es por “tocarle la moral” al sector duro, que ayer estaba un poco quisquilloso.

Y he querido dejar para el último lugar a Mercedes. Mercedes… Merceditas, los chicos te queremos mucho, pero… vaya relato. Su cuento se llamaba de “Ávila a Madrid pasando por Lerma” o algo así. Es el típico relato en el que chico y chica se quedan atrapados por una nevada en el aparcamiento de un bar, en plena autovía, y aprovechando la circunstancia echan un quiqui durante la noche, desnuditos dentro del coche para sorpresa del respetable, y la chica se muere. Un suceso de lo más habitual. ¿Quién no tiene un conocido con cuatro o cinco muertos en estas circunstancias?  Es más… ¿Quién no se ha quedado atrapado cuatro o cinco veces en la nieve y ha terminado haciendo el amor con la compañera/o de trabajo con el que volvía en el coche?

Mercedes, Mercedes ¿Por qué se muere la chica?… Digo yo que podrías haber inventado un compañero de trabajo que le tiene asco porque ella le ha pisado un ascenso, o porque no deja de hablar en toda la noche y él no puede escuchar la radio, y por eso la mata con un hacha, o la estrangula, o la dispara, o la atropella cuando se derrite la nieve. También se le puede ocurrir matarla con un cuchillo del autoservicio, o de una pedrada, o de… ¿Pero… de un polvo? 

Y menos mal que te dio por matarla después de echar el polvo, porque si se te llega a ocurrir matarla antes de hacer el amor… Pobre chaval.     

 

Gracias Lourdes por la quesada, enhorabuena a los que leyeron ayer y un saludo para todos.

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Las circunstancias obligan a resumir en esta crónica los dos últimos días de taller. Del cuento “La buena gente” se dijo casi todo en clase, sobre todo que la traducción era pésima. Una traducción literaria es otra creación literaria en la que se deben reflejar las ideas, el estilo y el lenguaje del escritor original sin que se note la intervención del traductor. Una mala traducción se carga un buen cuento, y este es el caso del relato de David Foster.
Por otro lado, el día 12 de febrero se leyeron tres relatos. Pedro Mateos leyó “Finita Bermejo”. En una primera lectura gustó mucho, aunque las críticas fueron una vez más implacables y señalaron algunos aspectos a mejorar, que no se deben tanto a la falta de técnica o de capacidad creativa como a la falta de cuidado y de tensión en la redacción. En general debemos dedicar 2 o 3 horitas más a cada relato para no cometer errores que desluzcan el resultado final de una buena idea.
En segundo lugar leí un relato titulado “El señor Miguel” que provocó un vivo debate. El relato tiene como hilo conductor la historia de dos muñecos de nieve en distintos momentos de la vida del señor Miguel, y por los comentarios en uno y otro sentido, me queda la satisfacción de que el relato no dejó indiferente a la clase.
El “PRIME TIME” fue para el relato de José Sanz “Los colores de la Luna”. Un relato maravilloso, de una gran dificultad, muy largo, del que Pura dijo que le faltaba desarrollo, y del que A. Blázquez comentó que era el germen de una novela corta. Yo creo, querido José, que tu relato se nos hizo corto. Por algo será.

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