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Archive for 29 mayo 2009

Empezó la clase con un ausente de la anterior, Jesús, que no había leído aún sus microrrelatos. Uno de ellos -que fue el elegido- hablaba de un objeto hexagonal alargado y trasparente con una vena en medio, que destilaba líquido por la punta. Todos inferimos que se trataba de un bolígrafo “bic”. Seguidamente, Pura, que había traído los minitrajes ya confeccionados, los distribuyó entre los “spikers” oficiales (Fernando, Maria Isabel, JJ, Nuria…) de cara a un ensayo general para la fiesta de fin de curso. La primera parte de la clase trascurrió en esa lectura.

En el bar, Fernando seguía dándole vueltas al “chisme” de Jesús (al del minirrelato, me refiero). Pidió prestado un boli a Jose, le aplicó un metro y dijo:
-Trece con cinco. Yo tenía razón. El objeto del relato tenía quice centímetros.
-A ver si no va a ser un bolígrafo -dije yo-.
-No es lo que estáis pensando, morbosos -terció Mercedes-. Una de sus características era la punta fina.

Al final, permitidme una reflexión. Siempre que la literatura ha librado una batalla con el espectáculo para conseguir la atención del público, ha perdido. La recepción en el segundo es más inmediata que la reflexión que exige la primera. Por ejemplo: Los libros -que para eso los escriben los literatos- nos dicen que en la España de fin de siglo XVIII y principios del XIX triunfaba en los escenarios la comedia moralizante de Leandro Fernández Moratín. Sin embargo, si ahondamos un poco, aprendemos que lo que iba a ver la gente en masa era el teatro de magia. Digo esto porque el día doce de junio, unas personas que van a ver a un hermano que toca la guitarra. a una prima que baila sevillanas, o a una sobrina que enseña el vientre en la danza del velo, probablemente no pongan demasiada atención en unos hombres y mujeres que salen al escenario con un papel en la mano y ni tocan, ni bailan, ni enseñan nada. Por eso, yo me pregunto: ¿No estaremos preparando una buena faena para, al final, tener que hacer un brindis al sol?

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Estábamos casi todos porque la cita era a rebato para preparar los microrrelatos que leeríamos en la fiesta de fin de curso. Empezó Yolanda con un mini algo críptico sobre límites pueblerinos. Siguió Maria Isabel con una batería de microcuentos demasiado abstractos, según la “profe”. A partir de ahí, y hasta la finalización de la primera parte no me enteré de mucho porque me quedé fijado en una escena: Maria Isabel moviendo el abanico con un gracioso giro de muñeca y sonriendo con sus hermosos ojos verdes (ahora ya sé que no me pongo en el sector duro por ideología, sino porque me pilla frente a la “presi” de los primaverales).
Aún así escuché a Manuel, Vicente, Mercedes y Fernando. Y a Pura, que trataba de tirarnos de los pies hacia abajo para que pisáramos tierra. Jose de la Maza, como siempre, trajo los deberes hechos y leyó minicuentos empezando por todas y cada una de las frases que nos había sugerido la “profe”.
Al empezar la segunda parte noté que faltaba algo de armonía. Miré al frente y descubrí que Maria Isabel le había dejado el abanico a Manuel Valcárcel. Evidentemente, aquello no era lo mismo. Así es que al ritmo desmañado del brazo de Manuel escuché el resto de los minis. Blanca, con su ironía, nos habló de mujeres perfectas; Nuria, con su voz cristalina, de triángulos amorosos; y Rita, con su verbo fácil, de hadas madrinas. Carmen nos enseñó la polisemia de algunos nombres propios, si se tiene ingenio para verla. Ascensión añadió un animal más a los propuestos: el toro. Brindó varias faenas de micros isidriles, que nos recordaron a los que, otro año, había ofrecido Antonio Blázquez. Por cierto, una de sus, bien escritas, “Soledades” fue leída por Pura.
Y así, entre “piedras”, “perros” y “pichurrines” (nos vamos a hartar de erres) llegamos al final de la clase. Jose nos leyó un cuentecillo muy gracioso sobre un equívoco en una fiesta; Manuel Pozo también nos divertió enseñándonos lo que ligan los cubanos; y Fernando leyó los relatos de JJ, que no pudo venir.
Ahora le queda a nuestra querida Pura la labor más difícil. Como un sastre literario tendrá que cortar, zurcir, sacar el dobladillo, y hasta suplir tela en algunos de estos minitrajes tan heterogéneos que le hemos mandado.
Pd: No sé si he olvidado a alguno de los que leyeron. Es que el abanico me tenía hipnotizado…

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hacía  en nuestra buhardilla…menos mal que como éramos poquitos, muy poquitos, el aire no lo cargábamos.

Leyó Pedro su relato sobre los deberes del tren. El título Viaje de ida y vuelta. Ël, puso casi todos los ingredientes de la tarea pero los vasos cominicantes…ésa estructura cuesta , cuesta mucho.

Por eso, Pura, que es una gran profesora y que mira por que aprendamos y al no existir otro dispuesto a tirarse al ruedo…pues hale otra clasecita práctica.

Dos escenas:

1)Un joven en un parque y un perro que husmea.
2)Un poli que inspecciona un coche cuando es de noche.

A partir de aquí ir avanzando , intercalando las historias hasta llegar a tener una relación entre lo que encuentra el perrito y lo que haya el poli.

Cada vez se van acortando más hasta llegar a intercalar solo una frase de cada historia.

¿Ha quedado claro? Pues, la próxima no falteís, guapetones.Yo hago lo que puedo….Manuel, es que te has retirado del periodismo social?

Y para acabar ya os digo tb los deberes del próximo jueves, víspera de puente…uyyyyyyyyy…un hiperbreve ya para fin de curso. Mejor de humor.

Y punto

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Pocos fuimos los que estuvimos….Pero como siempre, bien avenidos.

Gracias a un catarro de Fernando me sitúe en el lado primaveral, y así focalizar desde el punto de vista del cronista …a ver qué tal…

Empezamos leyendo un relato de Manuel: “Soledad”, haciendo alusión tanto al nombre como al sentimiento de la protagonista. Destilaba ternura, ésa fue la opinión mayoritaria.

Después Pedro cedió para su lectura a MªIsabel su cuento de los años 50. Un niño que sólo con el suicidio piensa que puede liberarase de su dura vida.

Tras el intermedio, Rita nos deleitó con su muy trabajado relato sobre la larga lista de deberes últimos. Una valiente. La única, de hecho. Además y como siempre fue un disfrute oirlo, tan bien escrito. Muy bien.

La última en leer fui yo, un pequeñito relato fantástico, que parece no cayó muy mal.

Terminamos con los deberes de cada cual para el análisis de “Inquietud” y un poco antes de lo habitual, empezamos ya el “puente” primero de Mayo.

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