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Archive for 17 diciembre 2010

En la tarde más fría de este otoño, en una de las buhardillas de la Casa del Reloj, el ventanuco se mantuvo abierto casi hasta las nueve de la noche. La tensión contenida en la habitación acabó por desbordarse en un aplauso cerrado cuando Pura puso nombre al autor del relato erótico-navideño “Ejercicios de Cañón y Mortero” vencedor con veinticinco votos del concurso que servía para iniciar la Navidad. ¡¡Lourdes Chorro!!. Caras de sorpresa y comentarios con el compañero de al lado, no por la calidad de la autora, sino por el ejercicio de adivinación que se había realizado durante dos horas, intentando asociar relato y autor. Quizá por el hecho de ser leídos de forma anónima, quizá por el zarandeo del árbol que la propia “Profe” realizó en los días previos, hasta doce relatos calientes ocuparon la atención del taller. Doce lecturas distribuidas de forma aleatoria, alguna realizada a dúo y todos, con los oídos atentos, buscando el gesto que delatara al autor del relato que se leía. Como siempre la autora quiso restar importancia al triunfo, pero su lectura ya había desencadenado risas. Breve, concreto, digno en fin de un gran artificiero.

Los “Bollitos de Nochebuena”, con catorce votos, nos prepararon para la cena que se avecinaba con esas dos cuñadas compartiendo alguno de sus secretos íntimos. Gracias, Josu, por habernos dejado ese regusto dulce. Tendrías que haber visto las caras de sorpresa cuándo tu nombre se asoció a las tareas de cocina y despensa que nos habías contado.

Y al final todos contemplamos “El empalme del árbol” que nos modernizó Antonio Llop con sus once votos y que va a permitir que ningún año más se nos queden fríos los riñones estirándonos para poner la estrella en lo alto. Sólo abrir y enchufar.

Después las risas ante la apetitosa cena, los comentarios sobre los cuentos y los autores, los bombones para el vencedor que Antonio, muy previsor, había preparado por duplicado para solventar cualquier posible empate.

Y Pura, creo que satisfecha por haber conseguido su objetivo de movilizar a buena parte del Grupo a escribir sin inhibiciones sobre un tema que nunca es fácil de abordar. Para completar esta modesta crónica espero que quien disponga de las fotos y los relatos los cuelgue en el Blog para que podamos disfrutar otra vez y despacio de los momentos pasados.

¡Ah!, que se me olvidaba. ¡FELIZ NAVIDAD!

 

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Volvió la voz de JJ en su relato “Es”, y con ella los “Pescadores de aves” de Josu Bilbao, “Entre dos aguas” de Antonio Murga y las “Confesiones de una reina”, de Rosa Carmona.  Pero esta semana la informática ha fallado, y cuando me pasa esto pienso en Cervantes escribiendo el Quijote sin ordenador, (y sin una mano) y me digo que yo soy incapaz de escribir un simple relato de tres cuartillas a mano. Entonces establezco una nueva división de escritores, los que son capaces de crear una historia en la cabeza, y la tienen ahí, y la escriben de corrido con su puño y letra, y los que le damos vueltas y vueltas y no somos capaces de hacerlo sin un procesador de textos propio de nuestro siglo. Entonces me rindo a la evidencia y no tengo más remedio que mostrar mi admiración por aquellos que inventan historias con el corazón y las escriben en folios blancos con sus propias manos.

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Tú cogiste el avión, ocupaste el asiento central, a tu izquierda una mujer alta y rubia con unas gafas minúsculas, en la ventanilla un hombre enorme de cabeza cuadrada y gesto adusto. No te dijeron hola, no te dijeron adiós, se encogieron en sus asientos para no rozarte. Notaste que habías empezado a perder a la vez el sentido del oído y del tacto.

Al día siguiente entraste en un comedor que olía a todo a la vez y al recoger tu plato sentiste como si te hubiesen pagado una patada en el puente de la nariz. Perdiste el sentido del olfato. Cuando probaste la lasaña de carne, salmón, espinacas y queso, todo mezclado, con ensalada de guarnición, perdiste el sentido del gusto. A las cuatro y media se hizo de noche y ya no te quedaba nada porque perdiste también el sentido de la vista.

Pero regresaste y volviste a estar con los tuyos. ¡Por fin! te dijiste, y Yolanda López te regaló una noche de “Insomnio”. “Me ha gustado mucho” esperabas oír, pero la voz te dijo que no había conflicto. María Isabel Ruano te describió “Los colores de aquel verano”, y volviste a pensar que oirías “me ha gustado mucho”, pero sobre los colores se extendió una gran mancha negra. Luego te habló Pedro Mateos, que traía un “Objetivo superado” y la voz te dijo que solo veía el resumen de una vida. Te gustó el título del cuento de Antonio Llop: “El crepúsculo de la amapola”, este relato tiene que ser bonito te dijiste, pero la voz quería más y más, y tú no te atrevíste a responder. Entonces, llegó ella, la voz, la voz, la voz, protagonista de un relato titulado “Es”, y te hablaba a través de J.J. y no te pudo decir por qué el duro invierno se ha cargado las flores de primavera, porque se le hizo tarde y se fue.

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