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Archive for 27 febrero 2015

Paco nos dio un paseo por una piscina climatizada donde disfrutamos de los cuatro estilos de natación, mientras nos transportaba a una celda carcelaria, a la espera del insospechado encuentro en casa de Perla.

Y para que no se nos relajaran los músculos, un paseo numismático de la mano de Lourdes, primero por el rastro y después por las bodegas de un viejo navío en el museo arqueológico. Lástima que ambos finalizaran con un abandono y el refugio, en una tarde de domingo de febrero, en el calor de unas butacas pensando en que quizá todo podría haber sido diferente.

José nos sentó en un salón de recto decorado, con un vaso de “single malte” en nuestra imaginación y viendo como ese grupo de mujeres; ¿cómo llamarlas?, ¿justicieras?, ¿vengadoras?; escribían un nuevo capítulo de recuperación de la felicidad. Una confabulación para restituir lo que nunca se debería haber perdido.

La magia del taller, una tarde más, nos hizo salir a la calle con una amplia sonrisa, y como febrero es así de loco, con una temperatura impropia de la fecha y de la hora.

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Viejo lobo de mar, solitario

Se fue la luz. La tormenta arreciaba fuera. Sonaron unos golpes secos en la quietud de la casa. Abrió laLobo de mar puerta, lo hizo despacio, sostenía una lamparilla en la otra mano. Se quedó mirándola sorprendido, boquiabierto. ¡Era increíble! Detrás llovía a cantaros y ella no presentaba un signo de haberse mojado. Aunque lo más asombroso fue que desde aquella otra noche a bordo, en su mismo camarote, y en medio de la fuerte tempestad, no había vuelto a verla.

Así que la reconoció al instante, nada más verla. Tantos años y en nada parecía haberle afectado el tiempo: Los profundos ojos negros, la sonrisa enigmática. El tintado de su pelo… y su faz blanca. Su voz. La misma voz, templada y dulce, cuando dijo: “¡Hola Capitán! ¡No, aún no es la hora! Me he adelantado un poco. ¡Volveré a buscarte luego!”. Y dicho esto desapareció con el mismo misterio con que había llegado.

Volvió el hombre a sentarse en su escritorio. Y acabando de transcribir este hecho, una fría ráfaga de aire apagó la vela.

Pedro Mateos

Este microrrelato de nuestro compañero Pedro Mateos ha sido publicado por la revista digital Playa de Ákaba, seleccionado en el concurso ojos de cuentista azul. “Para llegar a la playa de Ákaba hay que cruzar el desierto, para publicar en Playa de Ákaba solo hay que tener talento”.

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Mi bebé

La sala de dependientes huele a orina. Mamá, soy yo, Alma, tu hija. Teresa la mira con unos ojos velados, sonríe. ¿Tienes hambre, hija? No mamá. Pero Teresa no escucha y se desabrocha la camisa y se saca un pecho. Alma queda paralizada. La cuidadora se acerca, bruscamente cubre el seno ajado. Lo siento, no hay manera, últimamente se empeña en dar la teta a todo el que se acerca. Las lágrimas asoman en los ojos de Alma, su madre vuelve a hacer ademán de desabrocharse, ella le sujeta las manos y se las acaricia. ¿Sabes quién soy, mamá? Sí, mi bebé.

mujer con alzheimerFrancisco Plaza

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No es fácil escribir un relato en cien palabras. Son cien palabras, pero el texto ha de contener la presentación, el desarrollo y además una vuelta de tuerca final. Es decir, debe ser un cuento como cualquier otro, a pesar de su reducido número de palabras. Ayer discutimos mucho sobre la técnica del microrrelato y pudimos leer buenos ejemplos, que iremos presentando poco a poco en estas páginas. Para empezar, un relato titulado Superhéroes, de Carlos Cerdán.

Superhéroes

Una amenaza mortal se cernía sobre la humanidad y fue necesario convocar a todos los superhéroes paraLa mujer maravilla elaborar un plan conjunto, pues sus poderes individuales no eran suficientes para hacer frente a tal desafío.

Citados por los gobiernos de todo el mundo en un lugar secreto, acudieron Superman, Batman, Spiderman, El Capitán América y el resto de superhéroes. Cuando el Presidente de la ONU se disponía a informarles sobre los planes para combatir la amenaza, Superman reparó que faltaba la Mujer Maravilla.

–¿Alguien sabe dónde está? –preguntó.

–Tenía cita con el pediatra de su hijo –contestó Catwoman.

Carlos Cerdán

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_DSC9371Ernesto Tubía Landeras, nació en Haro, La Rioja, el 13 de febrero de 1975. Es técnico de laboratorio y a su edad pocos habían ganados tantos concursos literarios como él (más de cien), lo que le ha llevado a consolidarse como uno de los más prolíficos escritores de relato corto en España. Para un Taller de Creación Literaria como el nuestro, en el que nos dedicamos a escribir relatos cortos, es un placer dar la palabra y conocer a escritores como Ernesto Tubía.

Recientemente has ganado el premio de novela José Luis Castillo Puche, uno de los certámenes más prestigiosos en España. Sin embargo tú te has dedicado hasta ahora a escribir relatos con evidente éxito. ¿Cómo ha sido ese tránsito del relato a la novela?

Sencillo, pues he pasado de los relatos a novelas cortas. Ninguna de las que he escrito supera los 120 folios. Eso ha hecho que la evolución, por así llamarlo, no me haya supuesto una complicación extrema. Supongo que ahora debo dar el siguiente paso, hacia novelas de mayor volumen, pero bueno…no hay prisa.

Eres técnico de laboratorio, tienes dos hijos pequeños… ¿de dónde sacas el tiempo para escribir?

Quitándome horas de sueño y sobre todo, sacrificando otras aficiones como correr, el cine, teatro. Aunque también es cierto que David nació estas pasadas navidades, con lo cual lo realmente duro empieza ahora, y soy consciente de que en estos tres o cuatro años voy a escribir bastante menos que en los anteriores. Espero y deseo que lleguen años mejores para poder dedicar más tiempo a mi pasión literaria, tanto para escribir como para leer. De momento tengo otras prioridades.

¿Escribes todos los días?

Lo intento, aunque actualmente es complicado y con suerte logro escribir dos o tres días a la semana, y no durante demasiado tiempo. Lo que no sí que no pasa un día es sin leer. Por muy duro que haya sido el día, o muy tarde que me acueste, siempre dedico unos minutillos como mínimo para la lectura.

Continuar leyendo Ernesto Tubía

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Fueron varios los relatos que se leyeron el jueves pasado en el Taller, y lo bueno es que la discusión se abrió más que otras tardes. A cada relato le salían defensores acérrimos y críticos agudos, y quizás eso sea una de las cosas buenas de la literatura, que admite el debate y la discusión. No se puede negar que la técnica de los vasos comunicantes está dando mucho de sí.

Como ejemplo una deliciosa descripción del relato “La caravana azul” de Juan Santos.

Los dos esperaban impacientes la fecha de la boda. En poco más de un mes, Marcos tendría a su lado y para siempre la mujer de su vida. Había sido adoptada, de mantillas, por unos padres cuarentones que celosos con el cuidado de su niña, agudizaban en extremo su mentalidad pueblerina. Julia era preciosa, tenía rasgos gitanos. Su pelo brillante con la raya en medio trenzaba sobre su espalda dos hermosas soguilletas. Sus ojos negros enamoraban a todos, a los muchachos adolescentes y a los mayores metidos en quintas. Pero ella solo los abría para mirar a Marcos. Ahora, a sus veinticinco años, estaba a punto de formar un hogar, una nueva vida libre de ataduras, con la persona que más quería.

Mujer embarazadaPor cierto, en el Taller vamos a ser mamás. La Junta Municipal del distrito de Arganzuela nos ha propuesto colaborar en los actos que se desarrollarán para conmemorar el día Internacional de la Mujer. Nos ha pedido escribir unos microrrelatos en el que el tema sea la maternidad y el mundo laboral. Así que estamos en pleno periodo de gestación y el jueves que viene se producirán los primeros alumbramientos. Y es que nuestros niños tiene que estar presentables para el día 8 de marzo.

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Muy buenos los cuentos que se leyeron ayer en la buhardilla. Paula Rojo, Luis Marín, Paco Plaza y Juanjo Valle Inclán dieron vida a sus personajes aplicando distintas técnicas literarias: Vasos comunicantes, simetría de espejos, deseos contrapuestos…

Los cuatro autores salieron airosos del juicio crítico de la buhardilla pero, sin duda, el que se ganó un especial reconocimiento por su originalidad y su atrevimiento fue el relato titulado “Desperdicios” de Paco Plaza.

A continuación un breve párrafo para homenajear a su autor.

untitled “La abuela sigue metiendo los garbanzos en un tarro de cristal, como un metrónomo. Los niños juegan en el patio. Ella dejó de jugar antes de aprender los juegos. Como estamos ya fuera de la historia podemos ser un poco redundantes ¿no?

La vergüenza es pan, el honor es pimiento, el sexo es bonito. Abuela, prepárame un bocadillo de bonito con pimientos.

-…querida tauro, eres muy joven. A tu edad lo que tienes que hacer es caso a tus padres. Ellos solo quieren lo mejor para ti.

El dolor es hueso, la sangre es caldo, la ignorancia es carne de aguja, la desesperación es punta. Abuela, el lunes haces cocido”.

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