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Archive for 31 mayo 2016

La pregunta es sencilla, ¿Cuál es tu libro y tu relato favorito? La sorpresa se produce cuando dos personas coinciden. Estas fueron las respuestas de Carmen Soteres, Antonio Murga y Antonio Blázquez en las entrevistas que les hicimos en nuestro blog.

Carmen Soteres

¿Mi preferido? No sé qué decirte: Me gusta mucho Real sitio, de José Luis Sampedro (el último capítulo es una delicia). También La vieja sirena. En cuanto a los relatos me encantó uno de Carver que se llama El elefante. Me parece genial.

Antonio Murga

En libros soy muy clásico y mi preferido es El Quijote. Lo veo como una buena sinfonía, que cuantas más veces la escuchas y a más orquestas o directores se la oyes interpretar, más cosas descubres en ella. En relatos no sé decirte ninguno porque he empezado a leerlos ahora, con vosotros, y todavía no los sé valorar.

También quiero destacar a José Luis Sampedro. Soy un enamorado del amor y sus libros La vieja sirena y La sonrisa etrusca me cautivaron. El que este escritor fuera un economista destacado me producía una envidia atroz y me daba ánimos para escribir.

Antonio Blázquez

Siempre me quedo con lo último que he descubierto. Hace poco he descubierto dos cuentos de Horacio Quiroga que me parecen geniales: Las moscas y El hijo. Pero hay un pequeño relato que tengo siempre presente: Continuidad de los parques, de Cortázar.

La vieja sirena Novelas recomendadas

Real sitio, de José Luis Sampedro.

La vieja sirena, de José Luis Sampedro.

La sonrisa etrusca, de José Luis Sampedro.

El Quijote, de Miguel de Cervantes.

Relatos recomendados

El elefante, de Raymond Carver.

Las moscas, de Horacio Quiroga.

El hijo, de Horacio Quiroga.

Continuidad de los parques, de Julio Cortázar.

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Crónica de Aitor Manero Oteiza

Ya huele a verano. Y toca poner en orden las cosas antes de la siesta que nuestro mundo se toma durante los días de más calor. Es tiempo de ir acabando los deberes pendientes de todo el año. Así que teníamos por delante narradores, erotismos y “fluires” de la conciencia variados y con más o menos fortuna en el resultado.

Abrió la tarde Paco Plaza con el relato “De cobardes y de héroes”, en el que buscaba un narrador homodiegético, el que cuenta en primera persona la historia de otro personaje. La de quebraderos de cabeza que nos dan los narradores, aunque solo sea para aprendernos sus endiablados nombres (os reto a decir cinco veces seguidas homodiegético… a ver qué pensáis ahora de los tres tristes tigres en el trigal). Paco no salió airoso del trance y su thriller de un segurata cobarde que cuenta la historia de un héroe anónimo tenía demasiada presencia del narrador para resultar ser un homodiegético auténtico. Ánimo, amigo; nos caemos para aprender a levantarnos.

“Tal vez, si le hubiera dado dos hostias y le hubiera echado a patadas, ahora estaría vivo. Es curioso cómo las casualidades a veces se ceban con uno.  Aunque él mismo decía que nada es casual, que todo tiene un origen; y que eso era lo que argumentaba su abuelo cuando la cosecha se malograba”.

José Sainz de la Mata nos trajo “Manoletinas y tacones” con su habitual ritmo pausado y voz templada. No es novedad que sus cuentos se instalen en el sobresaliente. Aunque puede que sí el tema del mismo; había sospechas de que el tono con el que lo leyó no era el mismo que habitualmente. Erotismo a flor de piel, y sin nada de ropa, que estalla en el rutinario y anodino trabajo de oficinas, y en sus baños, entre un jefe y una empleada.

“¿Qué tendrán las blusas blancas y anchas de corte masculino? Algo tienen, desde luego, ¿un toque ambiguo, tal vez? A izquierda y derecha de la blusa se le forman unos pliegues. Unos pliegues que van desde la hombrera, muy cerca del cuello, hasta la punta de los pechos. Hasta su punto más elevado. El culmen.

–Espera un momentito, que se abra el archivo de los cuadrantes… Así que de vacaciones”.

Carlos Valle-Inclán fue el primero de los dos hermanos en leer y él se trajo los últimos deberes encargados. A saber, un narrador, el omnisciente, y una ambientación, las fiestas de un pueblo. “Por un puñado de monedas” es una fábula en busca de moraleja en la que las antaño orgullosas y envidiadas celebraciones patronales del pueblo de Seblillas se convierten en dolorosos y momentáneos atisbos de esperanza por recuperar el amor perdido debido a la tacañería de sus habitantes y la maldición de una vieja bruja.

“… de repente y sin previo aviso, el padre de la novia decidió que su yerno no era suficiente para su hija y a golpe de escopeta se encargó de cancelar el compromiso…”

No logró Carlos el narrador omnisciente requerido pero su magia de lo cotidiano nos empujó a entablar una animada discusión sobre las oportunidades perdidas, el egoísmo y las miras cortas que, a su vez, dejaron en el aire un planteamiento existencial: ¿hacia dónde nos dirigimos como escritores? Eso, y a la pausa del cigarrillo.

Su hermano Juanjo tomó el relevo. En “A moras y tomillo” los recuerdos y anhelos de un enamorado de las motos y de las mujeres, cuento que merece una segunda lectura, esconden los detalles para adivinar su situación actual en un caótico ir y venir de pensamientos. Hábilmente escondidos, por otra parte, entre una elegante pelirroja y una morena de pueblo.

“Se me ha enfriado el café, voy a pedir otro, bueno espero, no tengo prisa, total de aquí no me voy a mover. Joder, otro escaparate. Ya está cerca. Hoy viene escotada. Con un poco de suerte voy a ver pecho”.

Puede que Juanjo no lograra un fluir de la conciencia correcto, muchos rasgos de este estilo aunque demasiado tiempo presente; pero un fluir de interpretaciones, eso sí lo consiguió.

En su turno, Carlos Cerdán presentó su trabajo sobre el fluir de la conciencia en un relato erótico. No pueden faltar las referencias musicales en un cuento de Carlos, jamás. El suave soul de Marvin Gaye y Barry White pone la banda sonora a “Una cena con ostras”, un eroticus interruptus con un narrador que más que fluir de la conciencia era autodiegético y, desde luego, autosuficiente. Ya os digo que esa cena acaba antes de llegar a la primera ostra…

“Sí, primero voy a besarlos con pasión y después buscaré con mi lengua la suya mientras la cojo de las nalgas y la aprieto contra mí para sentir sus tetas en mi pecho. ¡Oh, Dios! ¡Qué tetas!”

¿Es cosa mía o los chicos del grupo tienen obsesión con determinada parte de la anatomía femenina? Ahí lo dejo…

Último acto” vino a cerrar la sesión vespertina. Ciñéndose al estilo que usó James Joyce, esto es, sacando de la ecuación los signos de puntuación, Flor Cuesta nos presenta las dudas y remordimientos de una mujer que poco después de casarse ya le ha puesto los cuernos a su marido… y tiene intención de continuar. Seguimos zambulléndonos en el fluir de la conciencia erótico y, ¡por fin!, lo logramos. Aprobado con nota.

“… ya lo dice mi madre una buscona todo tu cuerpo abierto llamándome a gritos no sé por qué tengo celos si no te quiero Fede mi dulce Fede eres bajito y cuellicorto pero tu cosa me lleva al cielo…”

Esta vez no hay deberes, aún queda tarea por entregar, salvo para Alicia y Esmeralda: encontrar lugar para la cena de verano. Así pues, al final del todo, sí que sabemos adónde vamos como escritores: al bar, a comer y beber.

Hasta el próximo jueves.

Por cierto… no esperarías que fuera una crónica corta escribiéndola yo, ¿verdad?

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Las normas cambian. Algunos cambios nos gustan más y otros no tanto. Antes no había tantas rotondas en las carreteras y ahora el coche que circula por la rotonda tiene preferencia. Antes se podía circular a más de 120 km/h y ahora no. Antes el portero de un equipo de fútbol podía coger el balón con las manos cuando se lo cedía un compañero y ahora esa acción se sanciona con falta. Antes se fumaba en los restaurantes, en el Parlamento, en las aulas, en los aviones y ahora esto es impensable. Con el lenguaje y la ortografía sucede lo mismo. Las reglas cambian, nos guste o no.

«El empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas a palabras átonas. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en esta forma incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras». Esa fue la norma aprobada por las veintidós Academias de la Lengua Española en 2010 en Guadalajara (México), reflejada en la «Ortografía de la Lengua Española» publicada ese mismo año.

Desde entonces, solo, ya sea adjetivo o adverbio, no lleva tilde según las normas generales de la Ortografía de la lengua española.

La Ortografía señala que «la palabra solo, tanto cuando es adverbio como cuando es adjetivo, así como los demostrativos esteese aquel […], son voces que no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación». Ni siquiera en casos de ambigüedad es necesaria (aunque sí es admisible) la tilde del adverbio soloSí se considera falta de ortografía, en cambio, tildar el adverbio solo cuando no existe riesgo de ambigüedad.

Ya está claro ¿verdad? ¡Pues no!, sigue sin estar claro. La ejecución de la nueva norma sigue sin estar clara, y como demostración algunas opiniones de escritores y lingüistas reconocidos, a las que podríamos añadir la de algún compañero de este blog.

Diego Moreno, editor de Nórdica: «Al principio decidimos seguir la norma de la RAE, pero desde enero de 2013 hemos vuelto a poner el acento porque quitarlo era como empobrecer la lengua».

Sergio del Molino, escritor: «Yo no sólo pongo la tilde diacrítica, sino que pido a todos los editores de mis libros que me la respeten en los textos. A veces lo hacen, y otras no».

Pere Gimferrer, escritor y académico: «Al igual que Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte, yo he mantenido la tilde en mi escritura. En mis últimos libros sigo escribiendo sólo con acento».

Manuel Vilas, escritor: «Es oportuno que la RAE actualice y democratice la ortografía del español. También hubo gente que se rasgó las vestiduras al quitar la tilde a fué».

Luis Alberto de Cuenca, poeta: «Yo, la verdad, soy bastante disciplinado y sigo ad pedem litterae las directrices de la Academia. Me gusta que haya sabios que dicten normas. Creo en la auctoritas».

vaso de tubo

Hay diversidad de pareceres, ¿no es cierto? Ahora en los bares de copas te ofrecen una gran cantidad de ginebras para preparar combinados, las hay de todas clases, con sabor a fresa, a frutas, a geranio, a bergamota, a especias. Se ofrecen en copa de balón fabricadas con cristales especiales para permitir que la ginebra se expanda con la tónica y poder apreciar mejor los distintos aromas de todos los compuestos cítricos y botánicos que lleva. Sin embargo, en el rincón de la barra siempre habrá un tipo con su Larios tomándose un clásico Larios con coca cola en vaso de tubo y, algunas veces, yo seré ese tipo a pesar de haber escrito este artículo.

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Entrada de María Sánchez Robles

Dicen de los argentinos que son excesivos, desmesurados, pasionales, exagerados. Dicen que juegan con la palabra como quieren, que sus sobremesas son las más largas del mundo. Dicen bien, en todo caso: ayer, en pleno centro de Buenos Aires, salió a la calle una empanada gigante con 350 kilos de masa, ochenta metros de largo por cuarenta centímetros de ancho; en total, cuatro mil empanadas con fines solidarios. Ayer también, la que suscribe pasó el récord de estar siete horas en torno a la Diosa comida: desde una picada inicial hasta el mate final pasando por un asado interminable, la mesa dulce llena de tortas (que no tartas, pues esas son las saladas), el Fernet y el cafecito, una de las costumbres más arraigadas entre los porteños. Las familias, alrededor de todas esas viandas vencidas en sus bandejas y platos tras las horas, desgranan diversos temas de conversación en los que nunca falta el ingenio, la ironía, el aporte culto y la palabra precisa. Verlos charlar informalmente como si en realidad estuvieran leyendo o una revelación divina les dictara los términos que han de usar te da una idea del por qué Argentina, literariamente, ha albergado tantas mentes literarias.

Entre mis teorías personales que, desde que llegué aquí, estoy hilvanando, está la de la vía de escape. La literatura en una ciudad como Buenos Aires es necesaria, casi más que en ninguna otra, y seguramente los psicólogos la prescriben, si bien no para sanar, al menos para llenar las largas horas que uno se pasa sin remedio en los colectivos y subtes. Como en un filme clásico del viejo Hollywood, los personajes secundarios que el visitante tiene a bien conocer son los que le imprimen verdadero carácter a esta gran urbe de trece millones y medio de habitantes, la segunda más grande del hemisferio sur. Casi todos los que me crucé, antes o después, me dijeron que esta ciudad los tenía “repodridos”, un excelente vocablo se mire por donde se mire. Buenos Aires es gigante; Argentina, inmensa; la inflación, colosal. Las buenas y malas hierbas crecen libres en cualquier parte, lo salvaje surge en cada rincón y lo transgresor alimenta la naturaleza de quienes habitan esta tierra pródiga.

Clásico Café de Los Angelitos

Y luego están los cafés. Si España posee un bar, una tasca, una taberna, una bodega o una cervecería en cada esquina, Buenos Aires brinda cientos de cafeterías a los cansados pies de quienes se atreven a caminarla. Muchas llevan el complejo de literarias, aunque en todas bulle un aire o decadente o estimulante que seducirá a todo el que se dedique a esto. En solo un mes, el de mayo, ya se han celebrado dos importantes eventos literarios: la 42º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la F.L.I.A. (Feria del Libro Independiente y Alternativa), que acaba de cumplir su décimo aniversario. Pero, además de las citas oficiales, hay ferias de libros permanentes en un sinnúmero de parques, plazas y calles (Parque Rivadavia, Parque Centenario, Plaza Italia, Tribunales, Primera Junta, entre otros); así como ferias ambulantes, esto es, puestitos de libros que se montan en cualquier parte con motivo de casi cualquier cosa: la última vez que he visto una ha sido en un micro abierto nocturno en Vuela el Pez, uno de tantos clubs de arte o espacios de creatividad, como los llaman aquí, que en realidad son, por fuera, una casona, bar o cafetería más pero, por dentro, acogen gran cantidad de artistas independientes que, entre mate y meta ficciones, se reúnen para compartir su pasión o destreza. Los porteños se saludan diciéndose “¡Hola! ¿Qué decís?”. Al principio me extrañaba pero ahora lo encuentro lógico: ¡tienen tanto que decir!

Porteños en San Telmo

María Sánchez Robles

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La escritora Teresa Nuñez, de la que publicamos una entrevista recientemente realizada por nuestraIMG_0527-1 compañera María Isabel Ruano, ha ganado el IX Concurso de Poesía de la fundación Jesús Serra en la modalidad de adultos/castellano. La vencedora en la modalidad de catalán ha sido Susana Palma.

La Fundación Jesús Serra ha entregado los premios el día 19 de mayo en la sede central del Grupo Catalana Occidente, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

En esta edición se han presentado 950 poemas procedentes de España y de más de 28 países, entre los cuales se encuentran Argentina, Colombia, México, Chile, Venezuela, Cuba o Perú. Todo un éxito de participación y de calidad en los poemas presentados, lo que ha puesto muy difícil determinar los ganadores por parte del jurado. Los poemas ganadores de las modalidades adulto, juvenil e infantil, en las modalidades castellano y catalán, se pueden leer en la página de la fundación Jesús Serra:

http://www.poesiafjs.com/web/es/

A continuación presentamos un fragmento del poema de Teresa Núñez. Leyéndolo no es difícil imaginar por qué ha resultado premiado. Felicidades, Teresa.

Retrato de mujer sola sentada a la puerta

Te has sentado, mujer, a la puerta de octubre.

La vida se detiene en el fogón, y prende tras el lento verano

la gota de tomillo que perfuma el retorno del hombre hacia el hogar.

Nada escapa a tus ojos.

                               Miras los eucaliptos, crees

que el alma se te ha ido por distantes veredas, lejos

del cuajarón terroso con que el muro sujeta todavía tus trémulas espaldas.

Y yergues

como los árboles tu orgullosa cabeza

y un haz de verde y plata se ha posado en tu nuca y la acribilla.

Poema completo… Retrato de mujer sola sentada a la puerta

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Buenas noticias para los amigos de nuestra asociación.DSC_0508-1

Santiago Eximeno, que fue el ganador del II certamen literario Madrid Sky en el año 2015, y que nos visitó hace poco dedicándonos una tarde inolvidable, ha ganado el primer certamen de Microrrelatos de Aranda de Duero, con el relato titulado Iniciación.

El segundo premio ha recaído en Raúl Clavero Blázquez, (El último beso) que también fue finalista del II certamen Madrid Sky y que en los últimos meses ha acumulado algunos premios más, como el XXIX Certamen Internacional Dulcinea, en Barcelona.

El tercer premio ha sido para Rosa María García Barja, con El vuelo de los vencejos.

Esperamos poder leer los microrrelatos una vez que se publiquen en la página web de los organizadores.

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Entrada de Olga Torralba

Una tarde más Primaduroveral. Que no es poco ni mucho. Es más.

Un buen relato erótico no es  sencillo. Un narrador como fluir de la conciencia es complicado. Pero si el reto es escribir un relato erótico como fluir de la conciencia… es para volverse locos.

erotismoSin embargo, hay Primaduroverales muy valientes que se atreven con todo.

Lourdes Chorro nos llevó a una habitación de hotel a contemplar a una pareja. Un cuento en el que parece que no pasa nada ¡no hay que fiarse! Siempre tiene algo que contar, la historia está por detrás. Debajo de lo que se ve y se huele. Nos introduce en lo más íntimo de sus personajes.

Paco Plaza con su desbordante imaginación introdujo un personaje dentro de otro. ¿Erotismo? ¿Esperpento? Lo que tenemos claro es que nos llevamos las imágenes tan ricamente descritas a las cervezas… y no digo más.

Carlos Valle-Inclán nos paseó desde el monólogo interior al fluir de la conciencia mostrándonos un tormento erótico. Muy creíble.

Juan Santos nos devolvió un ratito a la adolescencia con un cuento muy bonito donde un guante rosa toma un protagonismo muy especial.

Y Diego Rinoski nos presentó los diferentes personajes perfectamente reconocibles que van arrasando la vida de la  protagonista, y su paso de niña a joven. Ni una palabra de más. Ni de menos.

Ahora…yo creo que entre los cinco, son muy capaces de hacer un relato erótico con fluir de la conciencia:

Duermes de espaldas a la luz. El sol ya está oblicuo. “No vas a querer, lo sé”. Como un abanico mueves los dedos del pie que has tenido bajo la rodilla. ¡Tengo de todo para ti!¡Dime y te daré! Sigue, métete dentro, métete dentro y cuando estés dentro saca la lengua, sí, y con la lengua y la nariz yo me voy al cielo. Al deslizarla por mi cuello y por mi hombro, me provocaba los primeros escalofríos. Acto seguido bajaba la mano para abajo y, a medio cerrar, como si empuñara un abanico, sofocaba mi fuego interno dando paso a una agradable llovizna de agua y nieve. Solo soy un cobarde sus dedos de los pies me toca y me besa dios mío si eso fuese así su aliento en mi boca cuando baja por mi cuerpo me toca mente de enfermo por qué a mí yo nunca recorrer su espalda y bajar las bragas no podría, con el calor que hace a estas horas, aunque más que calor hace bochorno, lo mismo hasta caen cuatro gotas, ojalá, el olor de después me recuerda a los veranos en el pueblo,…”

Olga Torralba

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