Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 29 junio 2016

El escritor Santiago Eximeno, en su calidad de ganador en el 2015, hará mañana jueves entrega del primer premio al ganador del III Certamen Literario Madrid Sky. El acto se celebrará en la Casa de Castilla la Mancha, c/ Paz 4. Madrid (metro Sol).

Santiago Eximeno ha publicado la novela Alicia en el sótano y los libros de relatos Bebés jugando con cuchillos y Umbría. Ha ganado numerosos premios literarios, entre ellos el II Certamen Madrid Sky y el I Certamen de Microrrelatos de Aranda de Duero, que le fue entregado el pasado 24 de junio. En este certamen obtuvo el segundo premio Raúl Clavero Blázquez, finalista de la anterior edición del Madrid Sky.

A continuación publicamos la fotografía de los premiados en Aranda y los microrrelatos de Santiago Eximeno y Raúl Clavero.

premio en Aranda

PRIMER PREMIO

INICIACIÓN

Tuve miedo como no lo he tenido jamás, pero no quise que mi madre y mis hermanas me creyesen cobarde. Por ello no retrocedí cuando las llamas brotaron en un bosque de azules y blancos, ni cerré los ojos cuando las aguas, enfurecidas por el crepitar del fuego, burbujearon y amenazaron con desbordarse a mi alrededor. Mi madre sonrió y me entregó mi arma, afilada espada de madera destinada a convertirse en el instrumento que me permitiera gobernar los elementos. Asentí entre temblores, burlas y risas poco comedidas cuando me pidió que agachara la cabeza, y me atavió con los ropajes adecuados para la ceremonia.

Tuve miedo, sí, pero di un paso adelante mientras mis hermanas anudaban a mi espalda aquel atuendo. Y entonces, solo entonces, mi madre recitó con voz clara las acciones que yo, obediente aprendiz, debía ejecutar.

Primero una pizca de sal, después una cucharada de aceite para que no se peguen. Y entonces, con cuidado, echas los macarrones, ¿vale?

SEGUNDO PREMIO

EL ÚLTIMO BESO

Tuve miedo como no lo he tenido jamás, pero no quise que mi madre y mis hermanas me creyesen cobarde, y mucho menos que comenzasen a hacerme preguntas, de modo que caminé hasta rozar con mi aliento el ataúd. Con los ojos cerrados y un ramo de flores sobre su pecho, mi esposo me pareció por primera vez inofensivo. Disimulando mis temblores, comprobé de un vistazo la tranquilizadora inmovilidad de sus manos, después me incliné hacia su cabeza, y para mostrar definitivamente mi valentía le di un último beso. En la mejilla, por si aún le quedaran restos de veneno en sus labios.

Read Full Post »

El jueves día 30 de junio es la entrega de premios del III Certamen Madrid Sky. Los finalistas del año pasado dejaron entre nosotros un grato recuerdo y sus éxitos no terminaron en nuestro certamen, sino que han continuado en el tiempo. Tenemos noticias de dos nuevos éxitos literarios de nuestros finalistas del año 2015. Rosario Martínez Pérez, finalista con el relato La mujer imperfecta, ha sido finalista este año en el XIX Certamen Literario de Relatos Cortos Café Compás, con el relato Esa otra calle y María Posadillo, que fue finalista en nuestro certamen con el relato Vientos de guerra, también ha sido finalista en el I Concurso Literario Villa de Sorihuela con el relato Paisaje al óleo de una tormenta de verano, junto al archipremiado Raúl Clavero. María Posadillo estuvo representada en nuestro certamen por el escritor Ernesto Ortega, autor de la Microenciclopedia ilustrada del amor y del desamor.

María Posadillo

María Posadillo

A continuación el relato de María Posadillo, Paisaje al óleo de una tormenta de verano (fragmento).

El destino espera paciente su momento y va dibujando sobre la comarca las historias que habrán de llegar. Si os asomáis con cuidado, podréis sentir cómo agosto llega calentando sin piedad la campiña, atraviesa el olivar de raíces rojas y se adentra lamiendo los muros de las blancas casas de la villa. Su lengua áspera se enreda en el badajo de las campanas para fundir su tañido. Para quienes conocéis este lugar, bien sabéis que es imposible que el fuego del estío silencie las calles con la duermevela de la siesta. Es tiempo de festejos, y el pueblo entero rinde honores a su Patrona. Los jóvenes se reencuentran con sus tradiciones, sumergidos en el pasado, y los más ancianos se animan a salir fuera de sus moradas por primera vez en lo que llevamos de año. Los que marcharon en busca de aventuras ya han retornado al hogar para pasar sus vacaciones, y algún forastero, embelesado con esta tierra, se manifiesta dispuesto a quedarse durante una buena temporada.

Paisaje al óleo de una tormenta de verano (relato completo)

Read Full Post »

Crónica de Carlos Cerdán DSC_0646

Cómo han pasado los meses. Parece que fuera ayer cuando empezamos el curso fuera de nuestro entorno natural. Recalamos temporalmente en la Sala Biribó para ir después a un nuevo lugar que se asemeja más a nuestra añorada buhardilla. Ha sido un curso intenso, con nuevas y brillantes incorporaciones. Nos han visitado escritores que han compartido con nosotros sus ideas y experiencias; fuimos a Los Diablos Azules para hacer unas lecturas dramatizadas; hemos tenido cantidad de relatos y sobre todo muchas cañas y tertulias. Y durante este periodo ha habido una boda y varios nacimientos. Felicidades a todos. Y creo que de justicia agradecer a Manuel, Luis y Vicente su entusiasmo, dedicación y sapiencia para llevar a buen puerto todas las iniciativas que han surgido. Y mención especial para Yolanda que en nuestras cenas siempre nos obsequia con su cariñó en forma de manualidades que ella misma hace. En fin qué no se puede pedir más. En lo que se refiere a la última tarde del taller sólo hubo dos relatos: “Hagamos un trato” de José Sainz de la Maza y “Si te viera en el cielo me reconocerías” de Flor Cuesta. Ambos eran cuentos ya leídos en el taller y modificados para adecuarlos al tema de “cuento incómodo”. Lo que dio lugar a una interesante reflexión de cómo debe ser una historia de éste estilo. Se planteo si el relato debe resultar incómodo para el lector o basta con tratar de presentar la incomodidad de los protagonistas a través del relato. Más o menos quedamos en que las dos definiciones pueden valer. El cuento de José parecía estar más cerca de la segunda. Y en cuanto al de Flor, la historia era más triste que incómoda. Y así se cerró este curso. Para terminar quiero mandar un abrazo muy fuerte a Fernando y agradecer a todo el grupo los comentarios, opiniones y consejos para mejorar mis textos. Ya lo cantaron The Beatles en su Sgt. Pepper’s: “Todo será fácil con una pequeña ayuda de la amistad”.

Beatles

Read Full Post »

Notificación del concurso Madrid Sky

El Jurado, compuesto por los escritores: Victoria Pérez Celada, Pilar Couso Fernández-Cano, Antonio Blázquez Madrid y José Jesús García Rueda, miembros de la Asociación Primaduroverales, deja constancia de que:

1º Se han recibido 308 relatos procedentes de catorce países.

2º El jurado seleccionó previamente dieciocho relatos, de los que hizo la siguiente selección final de diez cuentos finalistas, que cumplen todos los requisitos de las bases del concurso.

Los finalistas son:

– “Besos lúgubres”, de José Antonio López Rastoll.

– “Caleidoscopio”, de Jose Antonio González Sánchez.

– “El futuro que tú no conoces”, de Miguel Ángel Yuste de Paz.

– “El hombre que se encerró en un cajón de IKEA”, de José Manuel Dorrego Sáenz.

– “Juego de maletas”, de Mª Angeles Barea Ramos.

– “Ladridos”, de Rakel Ugarriza Lacalle.

– “La pesada verja de hierro”, de Norge Carlos Céspedes Díaz.

– “La soga”, de Miguel Erasmo Zaldívar Carrillo.

– “Te dije que no bajaras”, de Ana Isabel Cámara García.

– “Sof (IA)”, Francisco de José Plana Estruch.

 

La entrega de premios tendrá lugar el 30 de junio de 2016 a las 19:30h. En el Salón de Actos de Casa Castilla-La Mancha, C/ Paz, 4 – 1ª planta- Madrid.

Saludos a todos y enhorabuena

GRUPO PRIMADUROVERALES

Entrega de premios para web

Read Full Post »

Raúl Clavero, que el año pasado fue finalista del II certamen Madrid Sky con el relato ¿No deberías hacer algo?, ha acumulado en los últimos meses una extraordinaria racha de éxitos que queremos destacar en el blog. Ha ganado, entre otros, el XXXI Certamen de Microrrelatos de la Feria del Libro de Zamora con el relato El refugio, el XI Certamen Literario de SER Madrid Sur con el relato titulado El muro, y el III Certamen Vallecas Calle con el microrrelato Un hombre de provecho. También ha ganado el VIII Concurso de Microrrelatos de las Bibliotecas Públicas Municipales del Ayuntamiento de Madrid que este año se convocó bajo el título “Microrrelatos ejemplares” teniendo como protagonista a Miguel de Cervantes y ha quedado segundo en el X Certamen de Relatos Breves ‘Un tren, un viaje, una historia…’, que convoca RENFE, en el que había que escribir un relato en menos de 99 palabras.

Sabemos que el microrrelato es un género muy difícil, por eso queremos felicitar sinceramente a Raúl Clavero con el deseo de que siga aprovechando su exitosa carrera. En reconocimiento a su buen hacer publicamos dos de sus microrrelatos premiados.

Primer premio del VIII Concurso de Microrrelatos de las Bibliotecas Públicas Municipales del Ayuntamiento de Madrid

Revolución (Raúl Clavero Blázquez).

Me ha crecido un Quijote en el jardín. Al principio se limitaba a leer los libros que yo le iba prestando, pero muy pronto agotó mi biblioteca y tuve que empezar a alimentarlo con la prensa diaria. Fue un error. Los continuos titulares de corrupción, guerras y desempleo terminaron por convencerlo de la necesidad de salir a la calle para enfrentarse a los gigantes. Y lo peor de todo no es que su propósito sea inútil, o que me haya pedido que lo acompañe, a modo de escudero, lo peor es que creo que voy a hacerlo.

Segundo premio del X Certamen de Relatos Breves ‘Un tren, un viaje, una historia…’

‘El final del viaje’. (Raúl Clavero Blázquez).

“-¡A cenar! – dijo una voz a lo lejos.

Entonces, la mano del gigante arrancó de cuajo la estación y las vías. Después se llevó por los aires el tren de Cercanías en el que viajábamos y, uno a uno, desenganchó los vagones y los dejó caer en una caja, junto a los demás juguetes”.

Read Full Post »

Se acerca el día. Calentando motores

Entrega de premios para web

Read Full Post »

Es una casualidad que hayamos coincidido en una visita a Nueva York en el mismo mes del mismo año, y espero que no resulte pesada una segunda crónica sobre la ciudad.

Cuando miro la foto de la viga que ha colgado nuestro compañero, me pregunto cómo se las arreglarían si el obrero de la parte izquierda sufriera una indisposición urgente. En fin, sólo de pensarlo se pone la piel de gallina.

A mí también me llamó la atención que los viajeros en el metro no dediquen ese tiempo para leer unos párrafos o para echar un vistazo al periódico. Las distancias a lo largo de Manhattan justificarían un rato de lectura. No me imagino un vagón que recorra la línea cinco del metro de Madrid sin más de un lector, sea en el formato que sea, en cada vagón.

Si te bajas en la 14st de la línea azul (A-C-E), ten cuidado con no 14 STpiIMG_20160531_164641174sar las tortugas ninja o cualquiera de los otros animales que se reparten por algunas zonas del andén, saliendo por una alcantarilla, o posando en algunos rincones. Su color broncíneo y su pequeño tamaño, hacen que una sonrisa se dibuje en el rostro del turista.

Al salir a la superficie en la octava avenida, una vez que has conseguido descubrir en qué sentido tienes que caminar para llegar a la novena, estás cerca de llegar al Chelsea Market. La planta de la antigua fábrica de Nabisco que da a la calle, te intrDSC_3533oduce en un pintoresco mercado donde puedes comprar desde un pequeño recuerdo hasta algún pescado en la inmensa pescadería que ocupa un amplio espacio a la derecha, pasando por algunos productos gourmet, antes de llegar a la librería que se abre un poco más adelante. Es un pequeño espacio donde se pueden encontrar algunos libros y otros artículos de papelería. Los poemas completos de Edgar Alan Poe, ocupan un lugar en una estantería algo escondida.

Saliendo por el extremo opuesto a la novena, uno se tropieza con el ascensor que conduce a la High LiIMG_20160531_115251464ne. Fue construida en 1930 para eliminar la peligrosidad que representaba el transporte de mercancías en las calles de Manhattan. Esta línea de ferrocarril repartía leche, carne, materias primas y productos manufacturados en los muelles de carga que poseían los almacenes y fábricas en sus niveles superiores. El último tren que circuló en High Line lo hizo en 1980 y llevaba un cargamento de pavos congelados.

Hoy esas vías, abandonadas durante más de veinte años, se han convertido en un parque que de forma sinuosa recorre unos dos kilómetros por encima de las calles llenas de tráfico. Rodeado de plantas y huertos urbanos, permite una
perspectiva diferente del trazado cuadriculado de la ciudad y, cómo no, permite una visión del omnipresente Empire State. Tiene diversos accesos a lo largo de su recorrido y está plagado de bancos donde el turista puede descansar y el trabajador de las construcciones que proliferan en un barrio que está en pleno proceso de renovación, hace un descanso para alimentarse,

Es un barrio donde las alturas de los edificios está más en consonancia con una ciudad europea, ya que formaba parte de una zona industrial donde proliferaban las carnicerías y que hoy se está convirtiendo en un barrio turístico con hoteles y restaurantes, a la sombra de la antigua vía.

Otro día te puedes acercar a Times Square que pases a la hora que pases no te dejará indiferente. Cuidado con las obras de la calle, donde puedes creer que alguien te está llamando para pedirte instrucciones en un español entendible. Si DSC_5093no estás cansado puedes caminar a lo largo Broadway st. hasta llegar al Union Park otra vez con la 14st. En el 828 de Broadway encontrarás la Strand Book Store. Esta sí es una librería de gran ciudad, tiene cuatro plantas incluido un sótano donde puedes encontrar libros en español y de segunda mano. Fui allí buscando un encargo. Aunque no pude cumplir satisfactoriamente porque el libro que buscaba no lo tenían ni en español ni en inglés, mereció la pena dar un paseo por el interior, máxime con la que estaba cayendo en la calle, ¡vaya chaparrón!

De regreso te recomiendo el metro, porque las treinta y cuatro calles que tienes que atraIMG_20160603_224504049vesar, pesan cuando las haces a pie en los dos sentidos.

Si además de New York visitas Washington, te puedes acercar a la hora que quieras a la librería Kramerbooks & Afterwords Café, abierta las 24 horas. Puedes mirar libros, tomar un café o una cervecita, incluso comer o cenar con
música en vivo, sólo tienes que acercarte a Connecticut Ave y pasar allí un rato

Read Full Post »

La viga. Jose Sainz de la Maza

Por José Sainz de la Maza

…Continuación) Al hilo de esto, no me resisto a contaros una anécdota. Uno de los iconos gráficos más conocidos de Nueva York es una famosa fotografía que se conoce como “La viga”, aunque su verdadero nombre es “Lunch atop a skyscraper” (Almuerzo en lo alto de un rascacielos). En esta imagen se ve a once de los trabajadores que construyeron el edificio RCA del Rockefeller Centre, sentados sobre una viga suspendida a más de 250 metros de altura sobre el suelo de Manhattan. A sus pies se ven los tejados de unos edificios que parecen de juguete y a su espalda la gran mancha de Central Park. Se tomó el 20 de septiembre de 1932, mientras hacían un descanso en el trabajo, en plena construcción de la planta 69 del RCA. Conforme con el título de la fotografía, debió ser durante la pausa para almorzar, aunque no se ve a nadie comiendo, ni se observan restos de comida.

Es una imagen tan popular que cuando se visita este rascacielos (el mirador al que se accede se conoce con el nombre de “Top of the rock”), puede uno hacerse una foto sentado en una viga y ante un fondo iguales a los de la fotografía y llevársela a su casa como recuerdo. Esta imagen está muy presente a lo largo del recorrido del Top of the rock, sobre todo en las tiendas de regalos. Allí se pueden adquirir réplicas de ella en mil formatos, montada y adaptada a montones de objetos, vasos, tazas, láminas para enmarcar, camisetas… A mí me gusta mucho esta fotografía. Me gusta lo que dice y lo que calla, sus verdades y sus simulaciones, los valores y la forma de entender la vida que se intuyen con solo verla. Me llama especialmente la atención que uno de los once trabajadores, el primero por la derecha, el único que tiene una botella en la mano, se resistiera a parecer ausente, a posar del mismo modo que lo hacían sus compañeros. Este mira directamente a la cámara y nos ofrece así el rostro de un inmigrante durante la Gran Depresión. Como casi todos los que estaban sentados junto a él en la viga, este hombre era irlandés (se conoce su nombre y su lugar de procedencia). Sería alguien capaz de hacer cualquier cosa a cambio de un jornal, como por ejemplo levantar un rascacielos sin casco, ni arnés, ni guantes, ni calzado reforzado. Parece como si nada de esto le hiciera falta y que, en todo caso, lo único que le vendría bien sería un buen trago de whisky.

Tanto me gusta esta fotografía que quise hacer de ella un recuerdo de mi viaje y la busqué en las tiendas de recuerdos del rascacielos (hay dos) en formato de marcapáginas, formato muy apropiado, ya que se trata de una imagen alargada y horizontal. Pues bien, ni ahí ni en ninguna tienda de regalos de Nueva York (hay miles) encontré un marcapáginas con la foto de La Viga.

Esta es una de las cosas que recordará este turista de una semana en Nueva York: sus contradicciones. Que una ciudad literaria por excelencia, icónica como la que más, no haya llevado uno de sus iconos más representativos a la bella función literaria de servir para señalar el punto en que se deja la lectura de un libro. Tal vez ese desinterés por trasladar La Viga a un marcapáginas tenga mucho que ver con que en la línea verde del metro de Nueva York, línea que comparten los trenes con los recorridos 4, 5 y 6, que atraviesa Manhattan de norte a sur, tanto dirección Uptown como Downtown, los viajeros permanecen ensimismados durante sus trayectos y apenas leen. Van absortos, charlan a veces entre ellos, pero no tienen libros en sus manos ni necesidad de colocar una marca en el punto donde dejan su lectura.

Aunque tal vez no tenga nada que ver con eso. Al fin y al cabo, ¿qué sabré yo que no he sido más que un turista que sólo ha estado una semana en Nueva York?

Read Full Post »

Por José Sainz de la Maza

Vuelvo de Nueva York con jet lag y con un trabajo pendiente, comentar para nuestro blog algún aspecto de índole literaria de esta ciudad desmesurada; algo modesto, una marca de su vida literaria con la que un turista pueda toparse a pie de calle, por ejemplo, en librerías o cafés. Lo del jet lag todavía no lo tengo resuelto del todo, pero aquí os presento una breve crónica de lo que viví y sentí en Nueva York.

La vida del guiri es dura, dice un amigo mío. Conlleva comer cuando y donde puedas, aguantar las ganas de ir al baño, soportar el peso de mochilas y bolsas y caminar y caminar con sol, calor, viento, frío o lluvia. Es dura la vida del turista… hay que cumplir al precio sea con las expectativas y con los planes del viaje. ¿La Estatua de la Libertad? ¡Imprescindible! ¿No vale con verla de lejos? ¡Pues, no! ¿Cómo, que no has estado en Wall Street? ¿No te has hecho una foto en el toro de Wall Street? Ah, ¿pero había un toro? Hay que subir y admirar las espléndidas vistas desde al menos dos rascacielos. ¡Central Park! ¿Cómo no pasear por esos caminos que han salido en mil películas? El Metropolitan es inexcusable, Chinatown merece la pena verlo… ¡Hay que verlo! Los barrios del West son tan bonitos… y Times Square hay que visitarlo de día y de noche. ¿Qué no has visto el edificio Dakota, ni las escalerillas donde tirotearon a John Lennon? Al menos te habrás hecho una foto en cuclillas ante el mosaico de “Imagine”. Pero chico, ¿cómo no vas a ir al MOMA o, por lo menos, a su tienda de regalos?

Además de todo esto, ¿hay cafés literarios de esos que nos gusta citar en el blog? Seguro que sí, aunque yo sólo vi Starbucks… a cientos. Lo dicho, la vida del turista es despiadada e implacable, tanto como para que no se baraje siquiera la posibilidad de visitar alguna de las enormes librerías de Nueva York, la Barnes & Noble, por ejemplo, que es todo un símbolo. ¿Una librería? ¿Con todas las cosas que hay que ver, vas a meterte en una librería? ¡Pero si todos los libros están en inglés! No, no fui a Barnes & Noble. Pero tengo que decir en mi descargo que sí traté de visitar una de las bibliotecas de la Gran Manzana, la Jefferson Market Library, que es un edificio muy pintoresco de ladrillo rojo, construido al estilo de un castillo bávaro que fue, en su momento, un Tribunal de Justicia. No me dejaron entrar ni siquiera a ver su interior y hacer alguna foto. Hay que ser socio y además las personas a quienes me dirigí no hablaban español. Si hubiera sido una tienda de regalos o un restaurante, no habría tenido problema, ahí siempre hay hispanos trabajando.

Todo el mundo lo sabe, Nueva York es una ciudad de fuertes contrastes y grandes contradicciones. También los turistas de una semana lo percibimos. Y en lo que tiene que ver con ese “mundo literario a pie de calle” también, claro está. Por ejemplo en Washington Square, en el mismo corazón del barrio más bohemio de Nueva York, la gente tomaba el sol en el césped, los niños jugaban en los columpios y muchas personas de todas la edades leían libros en los bancos, a la sombras del arbolado. ¿Cómo no va a ser literaria la ciudad donde nacieron Walt Whitman, Henry James, J. D. Salinger y James Salter, la que acogió a Paul Auster y a John Dos Passos? Y sin embargo en la línea verde del metro de Nueva York que tantas veces tomé, línea que comparten los metros con los recorridos 4, 5 y 6, que atraviesa Manhattan de norte a sur, tanto dirección Uptown como Downtown, apenas vi a nadie leyendo un libro durante los trayectos. Los pasajeros en el metro de Nueva York van generalmente ensimismados, a veces charlan entre ellos, pero leen poco, tan poco como para que haya llamado la atención de un turista que estuvo en la ciudad sólo una semana (continuará).

La viga. Jose Sainz de la Maza

 

Read Full Post »

En más de una ocasión hemos hablado en “A la caza de la palabra” de nuestro compañero manchego Juan Santos. El motivo es que no hay relato en el que no nos deje alguna perla de su tierra. Los relatos de ayer debían tener como escenario las fiestas de un pueblo, y Juan no había leído ni dos párrafos cuando todos tuvimos la sensación de estar bailando en el recinto ferial de Villanueva de Jamila. Allí, cerca del puesto de los pollos, nos dejó la palabra pampaneo.

Pollos asados

Se saludaron y recordaron viejos tiempos. Les presentó a su marido y a su hijo y le preguntó si tenían ellos niños. El muy canalla se apresuró en contestar: tu amiga Cecilia es una inútil que no tienen gracia para eso. Habían pensado tomar algo juntos una cerveza, pero viendo el pampaneo se despidieron precipitadamente. Cecilia se despidió con los ojos arrasados.

Fragmento del relato La conga, de Juan Santos.

¿Qué es el pampaneo? ¿Existe el verbo pampanear? La RAE no lo registra, sin embargo la palabra es de uso común en La Mancha. Juan la usó en su relato en el sentido de realizar comentarios inoportunos, indiscretos; sin embargo en el diccionario El Bienhablao, una obra de referencia que recoge más de dos mil términos empleados en la zona de la Mancha, idea de Ángel de Mora Ródenas, y que recomiendo visitar, se registra la siguiente definición:

PAMPANEO

Definición: Pequeña vuelta o paseo que se da para ver lo que se cuece por ahí.

Así que, por favor, ¿alguien sabe de verdad qué es el pampaneo?

Read Full Post »

Older Posts »