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Archive for 4 agosto 2016

Antes del comienzo del nuevo curso, me apetece compartir alguna reseña sobre este clásico que anduve releyendo estos días veraniegos.

Lo primero alguna parte entresacada y que sirve de base al título:

… me imagino a muchos niños pequeños jugando en un gran campo de centeno y todo. Miles de niños y nadie allí para cuidarlos, nadie grande, eso es, excepto yo. Y yo estoy al borde de un profundo precipicio. Mi misión es agarrar a todo niño que vaya a caer en el precipicio. Quiero decir, si algún niño echa a correr y no mira por dónde va, tengo que hacerme presente y agarrarlo. Eso es lo que haría todo el día. Sería el encargado de agarrar a los niños en el centeno. Sé que es una locura; pero es lo único que verdaderamente me gustaría ser. Reconozco que es una locura…

y también alguna reflexión extraída del blog ‘filologos.com’, donde hablan sobre el libro para apuntar un curiosa contradicción:

“Obra de lectura obligada en centros de enseñanza secundaria estadounidenses, no deja de resultar irónico que si te aventuras a sacar un ejemplar de ‘El guardian entre el centeno’ de una biblioteca pública, siempre te expones a ser investigado por el FBI —toda precaución es poca en la tierra de la libertad”

Y para acabar un trocito más de la obra:

… De todos modos no me vuelve loco describir habitaciones ni casas. Así que lo que hice fue escribir acerca del guante de béisbol de mi hermano Allie. Era un tema muy descriptivo. De verdad. Mi hermano Allie tenía un guante de fielder de la mano izquierda. Era zurdo. Pero lo descriptivo era que tenía poemas escritos en los dedos y en la bolsa de la palma de la mano y por todas partes. En tinta verde. Los escribió para tener algo que leer cuando estaba en el campo y no bateaba nadie. Ahora está muerto…

Un verdadero placer.

¡¡ Buen inicio de curso amig@s primaduroverales !!

el-guardian-entre-le-centeno

 

 

 

 

 

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