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Archive for 28 octubre 2016

Crónica de Carlos Valle-Inclán

Hay veces que la vida te regala momentos un tanto surrealistas. Y ayer fue uno de ellos.

Empezamos viviendo en primera persona lo que es un relato con estructura circular. Me explico, nos cambiaron el aula, de la tercera a la primera planta. Aula 1.5. La búsqueda de la misma se convirtió en un sinfín de idas y venidas para acabar siempre en el punto de partida. Hasta que el aula apareció de la nada.

Pero la tarde ya había adquirido ese toque extraño, distinto, en el que las cosas no deben cumplir una norma clara. Así, se habló de palíndromos, de tablas periódicas, de sístoles, diástoles, fondos, formas y no sé cuántos términos físicos, cuánticos y cósmicos. Incluso nos llamaron la atención las personas del aula contigua.

Por eso no fue casualidad que el primer relato que se leyese fuese el de Paco, un relato sin nombre, pero cuyo archivo de Word titulaba Líneas Espectrales. ¿Alguien sabe qué es eso? El propio autor nos dio una explicación de las mismas: con el papel en horizontal nos dijo que estéticamente su relato era una línea espectral. Parecía un código de barras perfecto, simétrico y construido a modo de espejo en el que la primera parte cuenta el éxito de asistencia de un bar de barrio y en la segunda la desazón del dueño del bar de al lado en el que nadie entra. Dos mundos inversos, pero pegados y unidos por un pasillo trasero que les conecta. Muchísimas gracias Paco por un ejercicio creativo sobresaliente, por tu atrevimiento e increíble imaginación. Un relato, sin lugar a dudas, único. Atrás podríamos dejar las discusiones en torno a conflictos, no conflictos, arcos de personaje y otras materias literarias.

avefenix

A continuación, le tocó el turno a Esmeralda con ‘Ave Fénix’, leído por Fernando con la personalidad que suele imprimir él en sus lecturas. Un relato muy bien escrito en el que nos cuenta la preocupación de unos personajes por su amigo Ismael, un personaje genial cuyo deseo es volar como sus queridas aves y que en la actualidad se encuentra sumido en una gran depresión tras haber perdido las piernas. La botella es su fiel compañera para desesperación de sus amigos, los cuales tratan de localizarle sin éxito temiéndose lo peor. Hasta que descubren que Ismael ha liberado sus demonios. Un gabán, un sombrero, una pipa sobre unas rocas y el canto de los pájaros. Un final abierto a interpretación. La que a mí me gusta: que Ismael finalmente se convierte en pájaro.  Esmeralda, una gran y bella idea.

Tras el descanso, fue Carlos Cerdán quien leyó su relato ‘El Alfiler’, un interrogatorio ágil y muy hábil que nos va desgranando información sobre el asesinato del Señor Durán y entrelazado con un monólogo interior del asesino que presenta la incertidumbre del mismo en torno a la posibilidad de haber dejado una pista definitiva o no en la escena del crimen. Un relato en el que Carlos hace alarde de cómo un diálogo fresco, directo y sin ningún tipo de pretensión puede construir una historia que te engancha y te mantiene interesado. Siempre es un placer meterte en los mundos que plantea Carlos.

El siguiente en la lista fue Juanjo con ‘Entre dos calles’. Magnífico relato en el que con el simple recurso de dos calles, una conocida y transitada a diario y otra desconocida que transcurre paralela, nos plantea un ensayo sobre la vida misma, la zona de confort y el miedo a lo desconocido. Un cuento breve, con mucho jugo para degustar. Juanjo está trayendo relatos de gran calidad al taller. Un placer.

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Líneas espectrales en la tormenta

Y la tarde la cerró José Sáinz de la Maza con ‘Sola’. Soberbio relato en el que narra los miedos de una mujer a las tormentas. Un narrador, que más allá de una etiqueta u otra, funciona de modo sobresaliente y te mece a la vez que te narra la angustia vital del personaje, sus pesares y el por qué de ese miedo tan voraz a las tormentas. Una bronca atronadora entre sus padres un día de tormenta, marcan, sin duda, los miedos de esta mujer.

Y el punto de surrealismo final lo puso, por supuesto, nuestro camarero favorito. El cual, con ese desparpajo, alegría y humor que le caracterizan, nos pidió que cada uno de nosotros le dedicásemos unas líneas en un libro de firmas. Las leyó y un atisbo de emoción se percibía en su voz mientras intentaba averiguar quién diablos era quién.

Lo dicho, hay veces que la vida te regala momentos surrealistas. Sólo hay que aprovecharlos.

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Por Luis Marín

La edición del premio Planeta del año 2016 ha otorgado el primer premio a la donostiarra Dolores Redondo con su novela titulada “Todo esto te daré”.

La novela ganadora fue presentada a concurso bajo el seudónimo de Jim Hawkins con el título falso de “Sol de Tebas”. 

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Dolores redondo, comenzó en la literatura escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles. En 2009 publicó su primera novela, “Los privilegios del ángel”, con escaso recorrido editorial. Fue en 2013 cuando publicó en el mes de enero “El guardián invisible”, primer volumen de la Trilogía del Baztán. En noviembre del mismo año apareció la segunda parte titulada “Legado en los huesos”, para completarla en noviembre de 2014 con “Ofrenda a la tormenta”.

Las novelas de Dolores Redondo contienen personajes mitológicos como “basajaun” (señor de los bosques), “tartalo” (cíclope antropófago) o “inguma” (ser que arrebata la vida durante el sueño) propios de las leyendas ancestrales de esa zona de Navarra y País Vasco.

En honor a su antigua profesión en la hostelería, en sus libros populariza un postre típico navarro, “las Tortas de chanchigorri”, muy popular en Navarra y que sus novelas han dado a conocer fuera del territorio foral.

Actualmente reside con su familia en Cintruenigo, en la Ribera navarra.

En su trilogía de Batzán la muerte violenta de varias niñas es el hilo conductor de las investigaciones de la comisaria de la policía Foral Amaia Salazar. Seres mitológicos se adivinan en la narración ágil de la autora, con una excelente descripción de los espacios en los que se mueve la acción, llena de conflictos personales del personaje protagonista.

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El libro premiado cambia de paisaje y nos lleva a la Ribera Sacra, cuya orografía y las leyendas que la rodean seguro que mantendrán en vilo al amante de la novela policíaca.

Una vez más el jurado del  premio Planeta se inclina por una novela del género negro o de un autor cercano al mismo.

Aprovechando el momento, es justo hacer referencia, también, al finalista Marcos Chicot, por su novela El asesinato de Sócrates.

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Crónica de Juan Santos

Fieles a la cita, fuimos acudiendo a la clase del jueves. Ayer, ataviados con nuestros paraguas y chubasqueros. Parece que el viento de otoño ha entrado en Madrid cargado de inspiración. Prueba de ello, son los seis relatos que hubo para leer y comentar.  Con la incertidumbre de si daría tiempo o no de verlos todos, sin perder un minuto, nos pusimos manos a la obra. Y ésta fue la única incertidumbre que tuvimos, porque en los cuentos que leímos era difícil encontrarla, al menos con la fuerza que exige Pura.

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Fue en el de Lourdes STAND BY donde más se manifestó. Gustó su cuento a pesar de resultar un poco más oscuro que otras veces; pero ella es así, siempre nos deja pensativos con los conflictos sutiles que tienen sus mujeres con sus parejas en vaporarium o habitaciones de hoteles.

Esmeralda nos leyó su cuento titulado EL DESPERTADOR, donde un hombre se desvela en la cama con la  incertidumbre de si lo habrá descubierto la mujer que tiene al lado, con su amante. Un cuento muy bien armado, escrito en forma de diálogo interior en los párrafos en presente, tal vez con demasiadas explicaciones y algo de confusión referente al tiempo.

María con un narrador omnisciente nos transportó a la cultura Inca, al lugar donde el dios Viracocha quieren que los hijos del sol permanezcan. PUM-PUN LATE EL VOLCÁN es una historia trágica, al final se sacrifican tres niños. Pierde algo de intensidad al cambiar la focalización. Escrita con una prosa muy rica, para el gusto de algunos con demasiados adjetivos.

El relato más acorde con la época del año fue el de Carlos Valle-Inclán con LAS HOJAS DEL ÁRBOL. Muy bien narrado y muy visual. Es la historia de dos hermanas donde una de ellas va a morir mientras la otra intenta frenar el paso del tiempo. Se le recomendó descargarlo un poco para que no pareciera un melodrama.

¿QUÉ PASA CON EDUARD? Diego sólo necesita dos detalles para definir perfectamente a su personaje (comía con sus padres fideuá y llevaba una chaquetilla sobre los hombros). Con maestría, nos cuenta como una situación trivial puede llevarnos al absurdo. La frase final la hubieran suprimido algunos.

Alicia puso incertidumbre en el título, llamó TAL VEZ a su relato. Resultó interesante porque la situación puede darse en cualquier casa mientras se retransmite un partido de fútbol. Habían dos tenues incertidumbres: una, si el futbolista metería o no el penalti, la otra, si la mujer abandonaría al marido por no hacerle caso. Se echó en falta la rayita de la marca en el diálogo.

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Hay que reconocer que Pura vino ayer en plan duro, pero todos los autores encajaron con deportividad sus buenos consejos y aguantaron el chaparrón ni necesidad de coger los paraguas.

Aún quedó tiempo y para los que ya hemos hecho los deberes, el nuevo reto es hacer un cuento circular. A ver cómo nos apañamos para empezar y terminar en el mismo punto.  Mínimo tres páginas y con un lenguaje en una atmósfera poética, sin olvidar la parte cósmica de la literatura. Casi nada.

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Hace pocos días se cumplieron 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes y dado que este improvisado cronista andaba por tierras del Sur surgió la idea de comentar la relación (¿literaria o real?) que nuestro más universal escritor tuvo con Zahara de los Atunes, una pequeña localidad en la costa gaditana.

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En “La Ilustre Fregona” se recogen las andanzas de nuestros nobles y libérrimos protagonistas, Carriazo y Avendaño, procedentes de Burgos y con destino picaresco a las Almadrabas de Zahara de los Atunes. En esta obra el autor hace referencia a este lugar que por aquellos tiempos era una pesquería de población flotante (de quita y pon) dedicada a la pesca del Atún en la primavera, acreditándose, por tanto, el conocimiento que Cervantes tenía sobre Zahara (posiblemente debido a su actividad de recaudador de impuestos con base en Sevilla) cuando a través de sus personajes y narración describió el ambiente pícaro y aventurero que allí se daba. Baste recordar algunos pasajes:

“(Carriazo) pasó por todos los grados de pícaro hasta que se graduó maestro en las Almadrabas de Zahara, donde es el filibusterrae de la picaresca.”
“… no os llaméis pícaros si no habéis cursado dos cursos en la academia de la pesca de los atunes..”
“… no poder dormir sueño seguro sin el temor de que en un instante los trasladan de Zahara a la Berbería … ha sucedido que centinelas y atajadores, pícaros, mayorales, barcos y redes, con toda la turbamulta que allí se ocupa, han anochecido en España y amanecido en Tetuán …

De aquel emplazamiento se conservan restos de la muralla del antiguo castillo-palacio-chanca que servía de soporte y custodia de la citada actividad pesquera. También se conserva bien visible lo que fue el torreón-vivienda que los Duques de Medina-Sidonia, dueños de esta Almadraba, habitaban durante el periodo de pesca.

zahara-palacio-foto-historica

De lo que Zahara era en aquel tiempo hasta hoy, se ha ido produciendo una transformación que al compás de la historia la llevó a convertirse en población estable a lo largo del siglo XIX. La primera carretera, que la sacaba de cierto aislamiento, fue construida en 1925. No hace mucho fue declarada Entidad Local Autónoma al albor de su explosión como destino turístico y gastronómico. Hoy en día (¿fortuna o infortunio?) ya no queda ni rastro de los métodos para conseguir la graduación en picaresca.

Pero siguiendo con la relación entre Cervantes y Zahara, toca ahora hacerse eco de algunos rumores (no verificados) que informaban, por ejemplo, que el escritor llegó a estar preso en el Castillo. Desde esta crónica no vamos a confirmar ni desmentir. Aunque parece que el Castillo, entre sus variadas funciones, no tenía el uso de prisión.

zahara_de_los_atunes_vista_desde_el_cielo

De lo que sí queda evidencia es de una decidida intención de la actual población por preservar el recuerdo del Maestro; de hecho, si pasean por allí, se encontrarán con una calle y con el Colegio Público que llevan el nombre del propio Cervantes, y otras calles nombradas como de “Rinconete y Cortadillo” y de la “Ilustre Fregona“. Por cierto, también tiene su calle el escritor Ramón Valle-Inclán, a quien se dedicó una entrada en este blog recientemente, y otra para un ilustre como Benito Pérez Galdós.

Literatura… sur, mar de plata, gastronomía… y lugares, que en su día fueron el filibusterrae de la picaresca y en los que hoy te despiertas donde te duermes, sin que nadie te traslade en un instante a la Berbería.

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Crónica de Carlos Cerdán

Bob Dylan premio Nobel de literatura 2016. Es muy probable que sea uno de los ganadores que más controversia suscite.  Pero no voy a entrar en esa polémica, se lo han dado y ya está.

Durante estos días se han publicado infinidad de artículos de él desde diferentes puntos de vista, datos biográficos, discografía, libros y un sinfín de cosas. Por lo tanto, en esta breve crónica, poco más podría decir sobre tan ilustre figura. Tan sólo mi opinión personal .

La primera vez que le escuché debería tener quince o dieciséis años. Fue en un guateque en Cercedilla, en el chalet de los padres de una amiga. Compartimos la fiesta con los amigos de su hermana que eran algo mayores que nosotros. En un momento dado pusieron una canción de Dylan y se pusieron a bailar al grito de “Viva Bob”, eran una pandilla un tanto afectada que se las daban de modernos.  A mis amigos y a mí  no nos gustó en absoluto; su voz nasal soltando largas parrafadas seguidas de su armónica no invitaba precisamente a moverse.

Pero los tiempos estaban cambiando y las respuestas sonaban en el viento. Ahí estaban esas canciones que al final me llevaron a él. A reconocer su talento y disfrutarlo. Si bien tengo que reconocer que a ello me ayudo Marisa una chica de mirada melancólica y sonrisa primaveral. Aún conservo el libro “Bob Dylan” escrito por Jesús Ordovás que me regaló. También las magníficas versiones de sus temas (muchas mejores que las originales) me ayudaron a valorarlo en toda su intensidad. La confluencia de los Beatles y Dylan creó un universo musical nuevo y su influencia en todo lo que vendría después es fundamental.

Por crear nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción estadounidense”. Es el argumento de la Academia Sueca. Yo creo que también es un reconocimiento a la revolución cultural de los sesenta. Contracultura lo llamaron algunos y  fue el momento en el que la juventud tomó protagonismo. A través de la música teníamos un lenguaje común (a pesar de no saber inglés). Claro que, en este país gris oscuro de misa y luto obligado, las cosas fueron mucho más lentas. Para muchos de nosotros esa música irrumpió en nuestras vidas con  naturalidad, como la sonrisa de un niño, y las llenó de color. Las plazas de toros ya no eran sólo un lugar sangriento, los conciertos  las humanizaron. En los versos de Dylan  encontramos las palabras que expresaban nuestro sentir: “Vamos, padres y madres/ De todo el país/ No critiquéis/ Lo que no podéis entender/Vuestros hijos e hijas/ Están lejos de vuestro control/ Vuestro viejo camino está carcomido/ Por favor, dejad paso al nuevo/ Si no podéis echar una mano/ Porque los tiempos están cambiando”  The times they are a-changin 1963.

Muchas de sus letras, después de cincuenta años, aún mantienen su vigencia y es un tema para reflexionar. Cierto que muchas cosas cambiaron, pero tal vez no tanto como creímos y nos dejamos llevar satisfechos pensando que ya estaba todo hecho. No sé. De todas formas la respuesta está en el viento y seguiré, como un canto rodado,  llamando a las puertas del cielo.

Gracias por todo Dylan.  bob-dylan

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María Sánchez Robles

Con esta frase, así, en frío, sin previo aviso, como un arrebato de calor gélido, Pura nos devolvió ayer a nuestros hogares. ¿A descansar? ¿A dormitar? ¿A ver una serie? Un tal Klossowski la dictó, pero no se frenó en esa belleza asertiva, sino que completó su epifanía con este párrafo, léase verdad, entiéndase el Código de Hammurabi de los escritores: “Son las palabras las que toman una actitud, no los cuerpos; las que se tejen, no los vestidos; las que brillan, no las armaduras; las que retumban, no las tormentas. Son las palabras las que sangran, no las heridas”.

gato-negroAl salir del taller veo palabras en los rostros de la gente. Veo sangre, veo vocales, veo miedo, veo consonantes y sinónimos; muchos eufemismos. ¿Bajo el asfalto está la literatura? La buena noticia es que no, es que está bajo y sobre, dentro y fuera de la sala donde, cada jueves, nos reunimos para honrar a los alquimistas de la literatura. Sí, a los magos de las palabras que ayer, hoy y ahora se han ocupado –y lo seguimos haciendo–de transmutar la realidad en algo maravilloso e increíble.

Ayer se ocuparon de buscar la piedra filosofal y la panacea universal algunos de nuestros compañeros más aplicados del taller: Paco, que nos deleitó por partida doble con sus relatos, “Lo que no se sabe es como si no hubiera pasado, ¿o no?” y “El monstruo que llevamos dentro”; Juan, quien nos hizo reír con “La canica” pero también aprender que la literatura aporta verosimilitud a un cuento que proviene de una anécdota verídica; y Fermín, que, haciendo honor a su leyenda de escritor compulsivo, presentó su primer relato del año, de género negro, titulado “El robo”.

¿Lo que no se sabe es como si no hubiera pasado?, se preguntaba Paco en su relato sobre la incertidumbre, cumpliendo a la perfección la teoría del Gato de Schrödinger que subyace bajo la propuesta-reto de Pura: un gato, un vaso que contiene un veneno y una fuente radiactiva, se colocan en una caja sellada. Según la interpretación de la teoría cuántica (palabra que hay que apropiarse ya puesto que quedará bien en cualquier tertulia en que la empleemos), el átomo radiactivo podría encontrarse en dos estados: que hubiera radiado o que no hubiera radiado partículas. Por lo tanto, el pobre gato del que estamos hablando, miau, miau, podría estar muerto y vivo a la vez.

Fue por esta premisa que los tres mosqueteros de la tarde de ayer, Paco, Juan y Fermín, decidieron jugársela; los tres salieron victoriosos del empeño, eso sí, con algunas recomendaciones para evitar ciertos despropósitos, posibles finales inadecuados o el problema de no tener bien situado al narrador en tiempo o espacio, algo crucial para que solo sea el gato el que pueda estar vivo o muerto, no otros elementos indeseados.

“¿Qué estás leyendo?”, preguntó Polonio. “Palabras, palabras, palabras”, respondió Hamlet. Palabras que actúan, que tejen, que brillan, retumban y sangran… Palabras, en definitiva, que transmutan.

A la palabra, obras.
A la palabra, alas.

María Sánchez Robles

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Porque tenemos a Juanjo y a Carlos Valle-Inclán, que son descendientes de Ramón María, hace tiempo que deberíamos haber escrito esta entrada: en homenaje a ellos y en homenaje a Ramón María. Pero se nos ha adelantado Rocío Díaz Gómez, que ha encontrado este artículo de Xose Carlos Caneiro en La voz de Galicia, y lo ha llevado a su fantástico blog. Gracias Rocío por removernos con este artículo y gracias a Xose Carlos Caneiro por publicarlo. Con un poco de suerte Ramón María nos visitará en el Taller de creación literaria Primaduroverales este curso.

 A VOZ DE GALICIA, 24 de septiembre de 2016

  Valle-Inclán y el país mezquino

Xose Carlos Caneiro

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Era carlista por estética, decía. Después quiso ser revolucionario. Coincidió este tránsito con la escritura de una de sus obras magnas: Luces de bohemia. No fue la única. Sus textos están escritos con pluma de ruiseñor, armónica y rutilante. Era y es gallego, aunque nadie lo recuerde. Al final de su vida decía ser comunista y no me extraña. En aquella España, cuando la República no era menos mediocre que la dictadura de Primo de Rivera, huir de las mayorías otorgaba un hálito distinguido. Algún día habría que hablar de la idílica república que tantos recuerdan con afán reivindicativo. No fue para tanto. Pero hoy no escribo de política: corro el riesgo de convertirme en ellos, ser como ellos, parecerme. Son los héroes del presente. Se habla más de Pablo Iglesias, Rivera, Sánchez y Rajoy que de la gente verdaderamente importante. Y menos, casi nada, de los imprescindibles. Este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento de Valle-Inclán, el centenario de Cela y los 400 años de la muerte de Cervantes. Qué importa. Aquí lo que se celebra es la política. Y así nos va.

Dejémoslo. Hoy quiero escribir de un genio mayúsculo. Probablemente uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura universal. Digo otra vez que era gallego. Escribía tan bien que a uno, y no lo niego, le han dado ganas de ponerse a aplaudir después de leerlo. En sus principios escribía desde la nostalgia. Pero terminó siendo el crítico más áspero de los tiempos que le tocó vivir. La realidad no le agradaba y por eso la distorsionó en el Callejón del Gato, donde todo se veía como en realidad era: deforme y grotesco. Fue antiburgués porque fue libre. Y carlista, también. Y comunista. Pero qué importa eso. Nada de lo que fue puede menguar la grandeza de su obra. Sus párrafos son de una exquisitez inaudita. Comenzó escribiendo las Sonatas y terminó redactando novelas que son poemas (¿Ha leído usted La corte de los milagros? Es tan espléndida que en verdad comprendemos el significado exacto de la palabra maravilla). Después de Valle-Inclán todos querían ser Valle-Inclán, aunque ninguno lo ha conseguido. El modernismo literario tiene en él la cúspide. Con Joyce y Proust. Lo demás son sombras a su lado. En ninguno de sus libros falta el talento.

Escribía de oído: eso que no saben hacer la mayoría de los redactores de historias con los que nos castiga el presente. Escribía teatro, pero en realidad solo escribió poemas que eran novelas (los personajes dialogaban para matar el tempo narrativo).

Valle-Inclán es tan formidable que en esta columna solo quiero reivindicarlo. Reivindicarlo frente a la bajeza política. Frente a la literatura de la bajeza. Frente a esta contemporaneidad que niega lo sublime y ensalza a los necios y majaderos. Era gallego, insisto. Y español. Que este 2016 pase de largo sobre Valle-Inclán y su obra es el síntoma evidente del país que somos: mezquino y gris.

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