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Archive for 28 febrero 2018

Rocío Díaz Gómez fue finalista en el I Certamen Madrid Sky con el relato Con nieve hasta el ombligo

¡Cómo pasa el tiempo! Pero Rocío sigue escribiendo con la misma ilusión de siempre y acaba de ganar el tercer premio en el XXXI Certamen Nacional de cartas de amor que organiza la asociación El Timón de Puertollano. Esta carta de amor que le ha dado el premio tiene en común con su relato del I certamen Madrid Sky la caída de la nieve, que siempre resulta tan evocadora para escribir un cuento. Y es que no es tan fácil que nieve en un desierto.

Nuestra ilusión es volverla a ver pronto entre los finalistas del V certamen Madrid Sky, que está a punto de convocarse.

Nuestras felicitaciones a Rocío. Escribimos un fragmento de su carta y el enlace a su blog, donde se puede leer la carta completa.

Esa mancha de harina de tu frente

Princesa,

Una vez escuché que en un desierto había nevado. Durante unas horas solo, pero bastaron para que la nieve cubriera toda la arena, como si la arropara, deshaciéndose después sobre ella, empapándola despacio, como si la mimara. Cuando lo escuché, cerré mis ojos, y sin querer sonreí, porque si eso había ocurrido, también ocurriría nuestra historia. Aunque fuera la más difícil del mundo porque nunca estábamos al mismo tiempo en el mismo lugar. Aunque en ese mismo lugar pasáramos ambos seis meses al año, pero siempre esos seis justo que el otro no estaba. Ya era mala suerte. Pero una vez en un desierto nevó. Y tú eras puro arrope.

Esa mancha de harina de tu frente

http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/

 

 

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Por María Sánchez Robles

“El autor”, de Martín Cuenca: no solo de vivir, mirar y escuchar vive el escritor.

Seis vecinos en busca de autor. ¿O más bien un autor en busca de personajes? La ganadora de dos premios Goya 2018 plantea el debate de qué se necesita para ser un buen escritor.

Quizá sin saberlo Manuel Martín Cuenca, el director de “El autor”, ha rendido homenaje en su último filme a Luigi Pirandello, el célebre escritor de “Seis personajes en busca de autor”, obra del teatro del absurdo cuya versión realizada por Miguel del Arco (Kamikaze Producciones), titulada “La función por hacer”, pudo verse por los escenarios madrileños hace unos años (y espero que la vieran). Ni que decir tiene que la fórmula de estos dos hallazgos españoles del cine y la dramaturgia han resultado ser un imán para los galardones, ya que Premios Goya y Max se han repartido alegremente entre uno y otro. ¿Qué tienen en común Miguel del Arco y Martín Cuenca? Que ambos han sabido leer muy bien a los grandes: a Pirandello, Premio Nobel de Literatura en 1934, y a Javier Cercas, autor de indiscutible renombre internacional, respectivamente. Y es que “El autor”, reciente ganadora de los Premios Goya al Mejor Actor Protagonista (Javier Gutiérrez) y Mejor Actriz de Reparto (Adela Calvo), es una adaptación de “El móvil”, la primera novela de Cercas.

Si bien en la obra de Pirandello seis personajes se encuentran en búsqueda activa de cualquiera que quiera darles realidad, ya que ninguno de ellos ha pasado de ser la fantasía de un escritor nunca llevada al papel, en la película de Martín Cuenca seis personajes de carne y hueso son candidatos a convertirse en ficción. A verse inmortalizados en una novela de un aprendiz a escritor cuya máxima en la vida es confeccionar una obra maestra de la literatura. Nada de Federico Moccia: lo que anhela Álvaro, maravillosamente encarnado por Javier Gutiérrez, es a escribir “la novela” con mayúsculas. Eso sí, sin decirle nada a sus aspirantes a personajes, inocentes conejillos de indias de un experimento literario.

Una portera reprimida (y que aporta algunos de los mejores momentos de la cinta). Un viejo ajedrecista (mejor no busquemos más calificativos para este personaje porque los tiene, y no precisamente buenos). Una pareja de inmigrantes mexicanos con un hijo invisible (subtrama del filme que dará lugar a una crítica sobre el racismo). El marido de la portera y un nuevo inquilino, el que viene a desatar la tragedia, del que podríamos decir que con él llegó el escándalo. Seis personajes reales cuyas vidas no tienen nada de literarias, pero que el autor, o Álvaro, ese nuevo inquilino en una comunidad de vecinos sevillana, un hombre sin poesía alguna, más allá de la que pueda dar trabajar en una Notaría y arrastrar una reciente infidelidad, tratará de convertirlas en carne de ficción.

Pero ni la máxima de autoayuda que reza que “querer es poder” se cumple siempre (más bien es un consuelo de muchos) ni la de que detrás de alguien que escribe hay un escritor. O, dicho de otro modo: ¿qué convierte en escritor a un escritor? ¿Su perseverancia, su dominio de la técnica, el haber asistido a cientos de masterclass y a talleres de creación literaria sin descanso? ¿El armarse de valor y, con dos cojones, no hacer otra cosa que pensar en narrar? Ni eso ni tan siquiera copiar la realidad al papel convierten en escritor a quien no lo vale, por muy verosímiles que los diálogos resulten. Por eso Álvaro tendrá que recurrir al manido refrán de “la realidad supera la ficción” para llevar a cabo su empresa.

“El autor” es una fábula burlesca, absurda y sarcástica sobre el esfuerzo y la falta de talento. Es la ironía del destino. La realidad de que, si bien seis personajes pueden efectivamente buscar un autor que les dé vida, un autor no puede, ni aunque se deje la alopecia en ello, encontrar personajes dispuestos a tejer una historia si el genio de la literatura no lo acompaña a todas partes a las que vaya. No solo de vivir, mirar y escuchar vive el escritor. Se sangra o no.

Nota final: si estás buscando un profesor de creación literaria como Antonio de la Torre en “El autor”, en el taller de Primaduroverales no lo hallarás. Y menos mal.

María Sánchez Robles es miembro de la asociación Primaduroverales Grupo de Escritores. Es coautora del libro de relatos 2056 Anno Domini. Recientemente ha obtenido el segundo premio en el Certamen Internacional de Narrativa Joven Abogados de Atocha.

 

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El miércoles 28 es el día de nuestro homenaje a Fernando. Él se refería muchas veces al año 2056 como si en ese año fuesen a ocurrir cosas muy especiales y por eso hemos escrito un libro en torno a esa fecha. Durante muchos años leyó relatos para todos nosotros con una voz rota que entraba por los poros de la piel. Ha llegado el momento de que seamos nosotros quienes leamos para Fernando. ‘2056 Anno Domini’, supone un reto, un homenaje, una forma de cubrir una ausencia y veintisiete formas distintas de abordar el reto, veintisiete relatos diferentes para decirle a Fernando que sigue entre nosotros. Han sido veintisiete historias en las que cada autor se ha llevado la mano a la frente para que el futuro no le deslumbrara y en los que hemos pretendido reflejar la incertidumbre, los deseos y los sueños que a todos nos envuelven cuando pensamos como serán los mañanas que están por venir. Nos gustaría que nos acompañaras. Nos gustaría contar contigo y convertir la presentación de “2056 Anno Domini” en un recuerdo muy agradable para todos. Te esperamos.

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La de ayer recordó una de aquellas rancias tardes en la vieja buhardilla de la Casa del Reloj. La literatura impregnaba las paredes como si fuese el agua de la lluvia que se filtra entre las rendijas. Solo un ventanuco para permitir el flujo de los adjetivos, de los sustantivos, de las imágenes, en definitiva, de las historias que ayer, una vez más, permitieron confundir en un mismo plano la ficción y la realidad. Y no es de extrañar la complicidad que surgió entre los Primaverales y Francisco de Paz Tante porque el blog personal del escritor se llama El taller de la buhardilla (https://eltallerdelabuhardilla.blogspot.com.es/), como si él, como nosotros hicimos en su día, también hubiera descubierto que la calidez y la soledad de un espacio abuhardillado permite al escritor alejarse de lo cotidiano para introducirse mágicamente en el mundo de la invención.

Francisco de Paz Tante es un hombre tímido, con una mirada limpia que irradia honestidad y verdad. Y es, también, increíblemente pasional cuando habla de literatura. No es de extrañar que una de las primeras preguntas al autor fuera referida a la coincidencia de que los tres relatos sobre los que se iba a centrar la conversación estuviesen escritos en primera persona porque, en esa primera persona, está implícita la pasión con la que De Paz escribe. Defendió la primera persona por la cercanía con el lector y contó que en su proceso de creación a veces había elegido un protagonista en primera, había reescrito la historia en tercera y había vuelto a la primera persona porque es el narrador con el que se encuentra más identificado.

Hablamos mucho de los personajes. Paco Plaza señaló que en los tres relatos seleccionados la protagonista era una mujer y, como no podía ser de otra manera, se reactivó una vieja polémica. ¿Hasta qué punto un hombre se puede meter en la mente de una mujer para dar vida a un personaje femenino? Muchas veces nos hemos hecho esta pregunta en el Taller, aunque no nos hacemos la contraria, no sé bien por qué. Francisco de Paz dijo que le resultaba difícil, que a veces tenía que pedir opinión porque no estaba seguro de la coherencia de lo escrito, pero que también adoptar distintos puntos de vista es un reto para el escritor que en algún momento debe afrontar.

Durante un momento miré a Carlos Cerdán, nuestro musicólogo, y supe que pronto iba a plantearse el tema de la música. Yesterday… una canción que recorre el relato Neones rosas. ¿Qué importancia tiene la música en tus relatos, preguntó Carlos? Y aquí Francisco de Paz se sintió cómodo. Cada cuento, cada novela, tiene una banda musical, dijo. La música recorre los relatos y una canción puede llegar a ser tan protagonista como cualquier personaje. La canción, el ambiente, los sitios, el arraigo de los personajes… todo va unido, todo es parte de un entorno en el que se sitúa la obra.

En los tres relatos se plantea una realidad cruda: la crisis económica salvaje que se lleva por delante la vida de un matrimonio, la ablación, la violación. Para Francisco de Paz la literatura debe ser comprometida, el compromiso social es un rasgo irrenunciable de su escritura. Como también es irrenunciable el paisaje, que es el paisaje de su tierra toledana y de su niñez, el paisaje de unas calles sin asfaltar, de un pueblo agrícola y ganadero con el recuerdo de una infancia y de una guerra.

La chispa que da lugar a una historia, el paisaje como protagonista, la música, la mujer, los personajes extraídos de la realidad, la colisión de la realidad y la fantasía, el compromiso social, los certámenes literarios… fueron muchos los temas de los que hablamos con Francisco de Paz. Hace falta memoria para escribir y para hablar de literatura, y me pareció especialmente lúcida su explicación cuando dividió la memoria en memoria personal y en memoria literaria. Se le veía disfrutar en las continuas referencias a sus escritores y sus libros preferidos y creo que es necesario, para darle continuidad al encuentro con Francisco de Paz Tante, que dejemos constancia en esta página de algunos de los autores y libros a los que se refirió.

Paradoja del interventor, de Gonzalo Hidalgo Bayal.

Escribir es vivir, de José Luis Sampedro.

Los príncipes valientes, de Javier Pérez Andújar.

El jinete polaco, de Antonio Muñoz Molina.

El balcón en invierno, de Luis Landero

Un viejo que leía novelas de amor, de Luis Sepúlveda.

La lluvia amarilla, de Julio Llamazares.

La gata con alas, de Enriqueta Antolín.

Por último, no sería justo terminar esta reseña sobre el encuentro con Francisco de Paz Tante sin mencionar un par de extraordinarias novelas que él mismo ha escrito:

Cielos de Samarcanda.

De Ninfas y faunos.

Zamila.

Muchas gracias, Paco, por la tarde que nos dedicaste, y esperamos verte pronto otra vez en cualquiera de estos caminos que la literatura nos abre.

Fotografías sobre el evento

 

 

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A Fernando

Un libro, ‘2056 Anno Domini’, que supone un reto, un homenaje, una ausencia y veintisiete formas distintas de abordar el reto, hacer un homenaje y combatir la ausencia. Veintisiete historias en las que cada autor se llevó la mano a la frente para que el futuro no le deslumbrara. La incertidumbre, los deseos y los sueños que a todos nos envuelven cuando pensamos como serán los mañanas que están por venir.

Portada digital 2Veintiséis autores más otro que nos dejó a mitad de proyecto, no sin antes haber hecho su contribución a este libro. El empeño personal que Él, Fernando López Díaz, tenía sobre el futuro y sobre cómo sería el mundo en 2056, llevó a que alguien en el grupo propusiera hacer un libro de cuentos sobre esa temática. Y así fue, dicho y hecho. El proyecto se puso en marcha, y prosiguió, incluso después de aquel 30 de diciembre de 2016 cuando Fernando nos dejó.

Y hoy ya podemos confirmar que hemos llegado a la meta. El libro ya está en la calle y el 28 de febrero próximo lo presentaremos, tomará vida propia y cada lector se podrá sumergir en las variadas formas y ángulos, desde los que cada autor ha dejado su impronta.

Los futuros, en tanto en cuanto se hayan pretendido barruntar, literariamente o no, siempre fueron condicionados por los pasados y los presentes que los antecedieron y, casi siempre, cuando se fueron alcanzando esos futuros resultaba que eran sorprendente e inexplicablemente distintos.

Aprovechando la excelente introducción que Pura Simona de la Casa, coordinadora del grupo Primaduroverales, realiza en el libro, incluimos aquí una muy acertada reflexión suya al respecto:

“… y es que vislumbrar el futuro nos enfrenta a los fundamentos, o los valores que estamos cultivando. Son temas serios y candentes, tratados unas veces con drama y otras con humor, que de todo hay en el libro …

A pesar de que todos los futuros pasados resultaron ser ajenos a lo vaticinado, sí que es verdad que en estos tiempos que corren, los hechos, los cambios, las sorpresas van marcando un itinerario acelerado y, en muchos casos, apasionante.

Y es en este tiempo que nos ha tocado vivir, donde los avances tecnológicos y científicos que tanto nos están influyendo, donde Fernando se sentía, digamos, que medio deslumbrado. Y ahí radicaba, quizá, ese empeño suyo en que escribiéramos sobre ello, con el foco en una fecha, un año, el 2056, que, por estar suficientemente cercano y lejano a la vez, nos llevaría a exprimir nuestras capacidades creativas. Estoy seguro de que no le hemos defraudado.

En cuanto a la parte de homenaje para él, que este libro encierra, hace falta incluir una breve reseña de quién era: trabajador incansable, desde los 14 años, economista de profesión, ejecutivo en empresas industriales, políglota y pionero en los proyectos internacionales. Además, como persona, pasional, con firmes principios y de fácil tertulia, y, sobre todo, para aquellos que tuvimos la suerte de conocerlo de cerca, un amigo, de esos que se cuentan con los dedos de la mano.

Algunos trazos adicionales que de su perfil realiza Pura, en la introducción:

“… desearía que las palabras fluyeran y poder pintar a Fernando como se pinta un personaje …  si no lo conocías, podía perturbar el tono con el que acometía algunas de sus frases …  y lo conocieras o no, su voz, al leer un texto literario, te transportaba a los confines de la ficción. Era la voz del taller, y uno de sus mejores dones. Una voz grave, pausada, de entonación precisa, y le podríamos añadir un adjetivo de moda: “mugrosa”, que le daba vida a cualquier texto. Si cerraras los ojos, te parecería escuchar a un narrador de radio de “aquellos años”, los que fueran …”

Y volviendo al libro, leamos, leamos el futuro y vivámoslo, sumerjámonos en las frases de cada página, hagamos el puñetero favor de ser felices y crucemos esos lugares comunes, los annus mirabilis, annus horribilis, anno hegirae, anno mundi y el anno salutis, que entre veintisiete autores hemos construido.

 

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Recordamos el encuentro que la asociación Primaduroverales Grupo de Escritores mantendrá el próximo jueves 22 de febrero con el escritor toledano Francisco de Paz Tante. Tendrá lugar en la calle Sebastián Herrera 12, edificio Abogados de Atocha (Madrid-distrito de Arganzuela), a las 19.00 horas. Será una charla-coloquio que se centrará en tres relatos del Francisco de Paz, pero que también se extenderá al resto de su obra. La entrada es libre hasta cubrir el aforo.

La fotografía corresponde a la última novela de Francisco de Paz, De ninfas y faunos, con la que consiguió recientemente el XXI premio de novela corta Salvador García Aguilar.

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rfReflejos en un ojo dorado, de la escritora norteamericana Carson McCullers, se publicó en 1941. En España está editada por Seix Barral.

Carson McCullers se llamaba en realidad Lula Carson Smith. Nació en  Columbus, Georgia, en 1917 y murió en Nueva York en 1967. Pertenecía a una familia de clase media. A los cinco años comenzó sus clases de piano. A los diecisiete se trasladó a Nueva York, abandonó la música y estudió Escritura Creativa en la Universidad de Columbia. Su formación musical se trasluce, de una u otra manera, en su obra. Concretamente en Reflejos en un ojo dorado un personaje, Alison, adora la música clásica y también el teniente Weincheck e incluso el soldado filipino, Anacleto.

En 1937 se casó con Reeves McCullers y adoptó su apellido.

Con solo 23 años publicó su obra más conocida El corazón es un cazador solitario, sorprendente y comprometida, como todo lo que escribe. Un año después aparece Reflejos en un ojo dorado; y más adelante Frankie y la boda y La balada del café triste. Sus personajes suelen ser solitarios y aislados, a menudo con defectos físicos. En general, manifiesta una comprensión profunda del sufrimiento humano, del drama de los perdedores.

Carson McCullers está considerada un referente indispensable en la narrativa contemporánea norteamericana. Su obra se engloba dentro de lo que se ha llamado “gótico sureño”, como se denominó también la obra de William Faulkner, Flannery O´Connor, Tennesse Williams, Truman Capote o Harper Lee.

Transcribo el primer párrafo de Reflejos en un ojo dorado:

 “Un puesto militar en tiempo de paz es un lugar monótono. Pueden ocurrir algunas cosas, pero se repiten una y otra vez. El mismo plano de un campamento contribuye a dar una impresión de monotonía. Cuarteles enormes de cemento, filas de casitas de los oficiales, cuidadas e idénticas, el gimnasio, la capilla, el campo de golf, las piscinas… todo está proyectado ciñéndose a un patrón más bien rígido. Pero quizá sean las causas principales del tedio de un puesto militar el aislamiento y un exceso de ocio y seguridad: ya que si un hombre entra en el ejército solo se espera de él que siga los talones que le preceden.

Y a veces pasan también en una guarnición ciertas cosas que no deben volver a ocurrir. Hay en el sur un fuerte donde, hace pocos años, se cometió un asesinato. Los participantes de esta tragedia fueron: dos oficiales, un soldado, dos mujeres, un filipino y un caballo”.

Este es el espacio en que se va a desarrollar la acción que, además de ser reducido y limitado por una valla, se rige por el orden, la disciplina estricta y la jerarquía militar que atañe a todos los personajes. El comienzo, con asesinato incluido, nos enfrenta a una novela intensa y misteriosa.

La prosa es magnífica. La autora con un lenguaje preciso, depurado y esencial consigue transmitir la tensión que se palpa en la calma del campamento. La historia, inteligentemente dosificada, nos lleva, poco a poco, al trágico final. El lector sabe que habrá un asesinato, pero hasta el último momento no acierta a adivinar quién va a morir ni quién va a ser el asesino.

El tratamiento que McCullers da a los personajes es magistral. Traza perfiles psicológicos curiosos y certeros. Hace un estudio de la personalidad de cada uno de ellos, más que con teorías, con situaciones y hechos vividos que los dejan en evidencia y nos ayudan a comprender sus singularidades, sus secretos, sus anhelos más íntimos. Pues, bajo ese manto protector, que es un puesto militar, se encierran trastornos de personalidad, voyeurismo, infidelidad, homosexualidad, mutilación y violencia. Todos parecen estar desubicados y sufren cierta angustia existencial excepto, tal vez, el comandante Morris Langdon, un personaje plano, que encarna en su persona la crítica al ejército que hace Carson McCullers. Esta forma de darnos a conocer a los protagonistas, con sus movimientos y actitudes, es brillante y la utiliza, ampliándola, a lo largo de la novela.

Consta de cuatro capítulos y cada uno de ellos contiene un hecho impactante, fuera de lo común. Estos episodios constituyen elementos muy eficaces en la narración.

En el primer capítulo, el soldado Williams ve desnuda a Leonora, que es la esposa del capitán Penderton; este hecho casual es el detonante que activa el relato. En el segundo capítulo, Alison, humillada y celosa, se corta los pezones con las tijeras de podar como si fueran las flores de un jardín. Es una acción drástica impulsada por el inconsciente. En el capítulo tercero, la escena del capitán Penderton con el caballo Firebird es decisiva y coloca al soldado Williams por encima de su superior desde el punto de vista humano y moral. A partir de ese momento, el capitán se obsesiona con el soldado con un odio que se transforma en enamoramiento. En el cuarto capítulo, tiene lugar el asesinato, pero en la última página.

El  tema de la sexualidad está siempre latente; así como la importancia de la educación recibida en lo que se refiere al desarrollo personal del individuo.

Las descripciones son extraordinarias y el estilo muy visual, parece un guion de cine; y así debió parecerle a John Huston cuando la adaptó en 1967 con Marlon Brando y Elizabeth Taylor en los papeles principales.

Es un ejemplo de novela aguda, muy bien construida. Exige una lectura concentrada que no deja indiferente.

Nieves Sevilla Nohales es autora de las novelas La noche de los jacintos blancos, y La caja de ébano. Recientemente ha publicado un libro infantil, La ballena colorada, ilustrado por Elena Fernández Ruiz. Con el relato Ngueva fue finalista en el Primer Concurso Emigración, Inmigración e Interculturalidad.

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Una tarde compleja, literariamente hablando, dando vueltas a la segunda persona, a las metaficciones y con textos que dieron mucho que hablar, alguno de ellos difícil y bello.

Abrió la tarde nuestra querida Lourdes con ‘El despertar’. Con un estilo muy ‘lourdiano’ presento un texto complejo, lleno de figuras e interpretaciones. Dio para mucho el debate posterior a la lectura. Saboreemos un pedacito:

enterrada-en-la-arena“… Pero allí dentro, en la burbuja que la duna había construido para ella, escuchó un murmullo como si la arena cantara. Una música parecida al violonchelo que él tocaba para ella cuando se conocieron: grave y leve, suave y sostenido. Un lugar protegido donde la única melodía que ese violonchelo conocía no reverberaba ni su eco podía escucharse fuera de él …”

Continuó Paco con una versión revisada de ‘Veinticinco flechas en el carcaj’. Caray, pues qué versión. Perfectamente ambientada en un mundo de fantasía y cómic, nos hizo disfrutar. Buen debate al terminar, sobre la dificultad de la segunda persona. Ahí va una muestra:

carcaj“… El sol asoma y parece que tiene prisa por elevarse a lo más alto. Las respiraciones se agitan, las manos aprietan las armas. La ira empieza a crecer en ti cuando visualizas al chiquillo que llegó hace tres días, ensangrentado, a la aldea. ¡Los Kiltos! ¡Los Kiltos! Gritaba. Estaba extenuado y tú le diste agua y un poco de puré de Bros ...”

Carlos Cerdán continuó con ‘La arcada’. Carlos que últimamente se atreve con todo, nos leyó un ejercicio notable con este tipo de narrador hecho sobre una historia con tintes sórdidos y de autodestrucción. Un párrafo:

arcada“… Toda tu dicha emanaba de ella, recogías su luz y a su lado te elevaste como nunca. Pero te dominó el vértigo, te asustó esa dependencia. Y lo peor, lo que más te dolía, era reconocer que jamás fue tuya. Nunca la poseíste, lo sabes. A pesar de tenerla entre tus brazos, de estar dentro de ella, la sentías lejana. Era tan inasible como el humo y eso te desconcertaba …

Y como si de una frase entre paréntesis se tratara, la tarde la cerró quien la empezó, Lourdes y su ‘Disparo blanco’. De nuevo un texto complejo, incluso más complejo que el anterior, incluyendo una metaficción. Entre aludes de nieve, manos que te sueltan y disparos de nieve. Un fragmento para hacer boca:

manos“… La confusión aviva a la niña que tirita en sus recuerdos. No quiere abrir los ojos de nuevo a la claridad, al resplandor del sol sobre el blanco de la nieve como si nada.  “Estaremos a salvo” dijo él, pero su mano dejó de agarrar la suya como a la niña de la balalaika. Bandadas de nubes en estampida arrastran sus palabras. El temor del pasado se acomoda en el presente, en sus ojos sellados por los círculos concéntricos de bombas…

Lo dicho, una de esas tardes en las que uno parece zambullirse en una piscina llena de letras, palabras y frases magníficas. Un placer, de verdad. Gracias a Lourdes, Carlos Cerdán y Paco.

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Por Luis Marín

Desde el café de France, en plena plaza de Jemaa el Fna, Marrakech, el recientemente desaparecido Juan Goytisolo habrá contemplado numerosos atardeceres rojizos tras la silueta del minarete de la mezquita Koutoubia “mezquita de los libreros”. La mezquita, fue construida por orden del emir almohade Abd Al-Mumin sobre el año 1147 y el alminar fue finalizado en tiempos de Abu Yusuf Yaqub Al-Mansur, considerándose un modelo para la construcción de la giralda de Sevilla y la inacabada Torre Hassan de Rabat, y es la construcción más alta de la ciudad.

Marr 01Todos los edificios que rodean la famosa plaza disponen de azoteas que son literalmente invadidas por los turistas para contemplar, a diario, ese espectáculo de la puesta del sol. Mientras, abajo la plaza bulle entre el humo de las parrillas, los animales exóticos y los músicos y actores que dan vida al espacio.

Los zocos y las estrechas callejuelas, que serpentean en un laberinto difícil de desentrañar, evocan historias que podrían ser llevadas a las páginas de cualquier libro. Historias misteriosas, de engaños, de amores imposibles, de asesinos. Cualquier argumento tiene cabida en ese mundo que con el atardecer se vuelve inescrutable.

marr 02Las sinuosas calles de Essaouira sirvieron a Orson Wells de escenario natural para el rodaje de su Otelo. Esa pequeña ciudad en la costa está considerada como la perla del Atlántico. Su medina, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, se protegía de los ataques externos por un baluarte que conserva algunas almenas con sus cañones de bronce. El azul de sus barcazas de pesca adorna la callejera lonja donde los pescadores compiten para vender sus mercancías. Jimi Hendrix y Cat Stevens fueron atraídos por esta localidad para instalar su residencia temporal y desarrollar sus carreras artísticas. La ciudad, el paisaje marino y pesquero, son motivo más que suficiente para que los pinceles impriman los lienzos con las sensaciones de los artistas que recogen in situ el ambiente.

marr 03Atravesando el alto Atlas por el puerto Tizi n’Tichka, de 2.260 metros de altura, se accede a la puerta del desierto. La Kasbah Ait Ben Haddou, ha servido para el rodaje de películas como la Joya del Nilo o Gladiator, entre otras. El pueblo se ha ido trasladando a la otra orilla del río que circunda la colina donde permanece el antiguo poblado fortificado, para placer del turista. Hoy la antigua Kasbah se ha convertido en un decorado natural lleno de escaparates de pequeños recuerdos de su pasado. El paisaje es evocador, tanto que en Ouarzazate se ha desarrollado una incipiente industria cinematográfica. Por eso recibe el nombre de Hollywood marroquí.

marr 04Continuando el camino hacia la frontera argelina, el terreno cada vez se va haciendo más inhóspito. Algunos palmerales forman oasis donde se concentra la población aprovechando las mejores condiciones hídricas. Poco a poco el desierto se apodera del paisaje hasta donde alcanza la vista. Al fin unas dunas se recortan en el horizonte. Sus arenas doradas contrastan con el negro de la tierra desértica. Entrando en ellas subidos en camellos, invade un sentimiento que recuerda tantos libros dedicados a los habitantes de estos territorios. El famoso Lawrence de Arabia, salvando las distancias, o el tuareg de Vázquez-Figueroa, o los recuerdos del Aaiun donde algunos de nuestros conocidos vivieron los últimos días de la colonia española en el Sahara mientras cumplían su servicio militar.

 

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Por María Isabel Ruano

Fue en la primavera del 2017, entrado el mes de mayo, cuando las “circunstancias” trajeron hasta mí la novela “Entre polvo y asfalto”, de Carlos Valle-Inclán. Recuerdo que fue en torno a esa fecha porque hacía mucho calor, al igual que en el ambiente en el que se desarrolla la novela, en la que el polvo y el asfalto de la calle no dejaban respirar a los personajes, transmitiendo esa sensación al lector. Fue después, cuando el calor estaba definitivamente instalado en el mes de junio con el apelativo de verano, cuando mi tiempo se detuvo… y el comentario de esta obra quedó postergado, como otras muchas facetas de mi vida.

Cuando leo un libro me gusta subrayar, escribir e incluso dibujar en él, siempre que sea mío, claro está. Es mi manera de atesorar los detalles de la obra en mi memoria. Pero la novela me la prestó Carlos, mejor dicho, la profesora de su hija, y era el único ejemplar que le quedaba, por eso anoté en un folio detalles significativos que hoy, a pesar del tiempo y la distancia, con el frío asentado en el mes de enero del nuevo año, me voy a atrever a retomar. Se lo prometí a su dueño, al que sigo imaginando en la grata tarea de llevar y recoger a su hija al colegio en el que yo trabajaba, atravesando el arenero y cayendo cada día en la “trampa-agujero”, el mismo que los niños se empeñaban día tras día en excavar, sonriendo, charlando con los otros papás y saludándome con la mirada mientras yo recibía a mis propios alumnos.

Me gustó la novela, al mismo tiempo que me sorprendió porque su escritor fue finalista del “Premio de Novela Ángel Pozanco” a la edad de veintiséis años. Fue valiente y se atrevió a publicarla y ahí está, testimonio de las inquietudes y de la creatividad de su joven autor. Por eso voy a escribir unas pinceladas sobre ella.

La obra engancha desde el principio. Comienza con el asesinato de Julián, el Sr. Canovas, asentado en el barrio durante veinticinco años. Personaje importante que centrará la intriga incluso de los restantes personajes, muchos de ellos observadores de la vida, ajetreos y pasiones de los propios vecinos, ya que están situados cómodamente detrás de un mostrador: el de la bodega, la panadería y la carpintería del barrio entre otros. Negocios familiares que, al igual que los personajes, van evolucionando y arrastrando las pasiones o las deudas contraídas que con el comienzo de la narración se van a poner de manifiesto.

La voz principal la tiene el heredero del “tío Javier”, que desde la panadería y el estanco y a través de las relaciones familiares que le unen con los otros vecinos retoma los hechos del pasado para ir exponiendo los acontecimientos que dan lugar al asesinato. Pero a su vez los otros personajes van tomando la palabra de manera alternativa para contar su punto de vista. De esta manera por la obra van desfilando la mayoría de los personajes masculinos para componer un relato polifónico: Luis, Javier, el Sr. Robles, Francisco, Mario, Román, Leandro, el tío Manuel…, que contrastan con el personaje femenino, “ella”, la prima, a su vez amor platónico, real, admirada, deseada, casada, madre, victima.

Todos están ubicados en la misma calle, en el mismo barrio de la ciudad en donde la vida parece estancada y los personajes atrapados entre el polvo del pasado y el asfalto de la modernidad. Espacio que en sí toma protagonismo al ser capaz el autor, a través de sus descripciones, de darle vida e introducirnos como lectores en los ambientes cerrados y ocultos que terminan por ser agobiantes, hasta tal punto que incluso los que marcharon regresan para cobrar-pagar esas deudas ancladas a la historia del barrio y que no les permiten vivir en paz.

Confío que estas pinceladas sirvan para despertar el interés por la obra prima de Carlos Valle-Inclán al que ahora tenéis el gusto de tener como compañero.

Mª Isabel Ruano Morcuende. Enero 2018.

María Isabel Ruano es miembro de la asociación Grupo de Escritores Primaduroverales. Es coautora de los libros Primaduroverales, cuentos (2007) y Madrid Sky (2013). Tiene publicados relatos en distintas antologías y libros de carácter profesional relacionados con la enseñanza.

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