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Archive for 24 septiembre 2018

Curso del taller literario del grupo de escritores Primaduroverales 2108/2019

El taller literario de los Primaduroverales comienza el nuevo curso el próximo 4 de octubre. En la C/ Sebastián Herrera, 12-14. Madrid.

Nuestro taller lleva funcionando cerca de veinte años, y este hecho le confiere ciertas peculiaridades. Así, por ejemplo, se busca la buena integración y la concordia de escritores que empiezan con nosotros con los veteranos que llevan años compartiendo las tardes de los jueves.

Es pues un taller que se emprende sin un orden programático establecido, ya que es, y ha sido, una máxima del taller el ir abordando lo que nos sorprende o asombra o maravilla de la literatura en un texto, o quizás el giro inesperado de alguna técnica, o puede que la creación de una forma nueva de contar o de mirar, descubrir, sentir… Pero sí implica el repaso constante de las técnicas literarias básicas como: narradores, tiempo-espacio, estructuras, tramas literarias, personajes, motivos, símbolos, etc., que se ven al hilo de los trabajos propuestos y a través de los análisis de texto.

Es evidente, claro está, que por alguna parte hay que comenzar. Para el primer trimestre la propuesta es la de aplicar a nuestros textos figuras de la retórica desde un plano general. Veremos en primer lugar la “sinécdoque”. Impliquen o no sinécdoques, ya lo veremos, vamos a leer dos cuentos de dos escritores en apariencia dispares en muchos sentidos, para ir abriendo boca. Los cuentos son: “¿Dónde está mi cabeza?”, de Benito Pérez Galdós, y “Un abrazo” de Yasunari Kawabata.

Para cualquier consulta sobre el curso podéis dirigiros a los correos: pscasacasa@gmail.com o asociacionprimaduroverales@gmail.com.

Estaremos encantados de informar y, más todavía, de recibiros en el taller.

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Fue una noche de finales de julio o principios de agosto, en la terraza de un restaurante junto al mar, en la bahía de Alicante. Hacía muy pocos días que se había producido el eclipse de luna más largo del siglo XXI, pero ella todavía mantenía el color rojizo de la luna de sangre y dejaba una estela sobre el mar, también rojiza. Hacía veinticinco grados a la una de la mañana y la brisa era una caricia para los sentidos. El mar estaba tan manso que no había olas, ni siquiera las pequeñas olas que parecen besar con ternura la arena de la playa en los días más apacibles. El mar estaba dormido y daban ganas de caminar por la orilla con la luna, el agua serena, la noche cálida. Mirando a la izquierda se veían las luces de Alicante, el puerto, y el castillo de Santa Bárbara envuelto en luces amarillentas que invitaban a imaginar historias de otra época; al frente la inmensidad del mar, solo rota por el riel de luna, y a la derecha las luces de la isla de Tabarca, que llevan a pensar en la silueta de buques piratas recorriendo la costa aprovechando las sombras de la noche.

En esta costa, en una noche que empieza tranquila, se desarrolla una parte de la acción  de Falcó, la novela que publicó Arturo Pérez Reverte en 2016. Lorenzo Falcó es un espía del Servicio Nacional de Información y Operaciones del ejército de Franco que recibe la misión de infiltrarse en Alicante, donde deberá entrar en contacto con un comando de la falange que le ayudará a liberar de la cárcel a José Antonio Primo de Rivera. Tras rescatar a Primo de Rivera lo traerán a una playa situada al sur de Alicante, pasada la población del Altet, en plena bahía. Allí deberán esperar el apoyo de un buque de guerra alemán, o posiblemente de un submarino, en el que embarcarán el comando y el líder de falange liberado. Como es de suponer en una misión tan descabellada, los espías se traicionan, la misión fracasa y en la playa se lía una escabechina en la que mueren unos cuantos personajes. Pero sentado junto al mar, mirando la luna de sangre, uno no puede hacer más que preguntarse en qué momento aparecerá el submarino alemán y comenzará el tiroteo.

Lo que más sorprende al visitante de la bahía de Alicante es la luz. Luz del Mediterráneo. Pasear por la mañana por la playa y recibir los primeros rayos de sol es una terapia. Enseguida se producirá un juego de destellos entre el agua y la arena y uno se preguntará de dónde sale tantísima luz. Es intensa, pura, brillante, entra por las venas y recorre el cuerpo como si fuera la savia de una planta, te llena de vida, de ganas de recorrer la playa inmensa, en realidad una sucesión de playas de arena blanca y fina que comienza al poco de salir de Alicante y llega hasta los acantilados del cabo de Santa Pola, donde se yergue orgulloso el faro que vigila la costa. Son las playas de los Saladares (en Urbanova), del Altet, de los Arenales del Sol y del Carabassí, algunas de ellas bastante maltratadas por las edificaciones feroces de los años sesenta y otras, sin embargo, conservadas en estado casi puro, salvaje.

Pasear por estas playas, ya sea con la brisa de la noche o la luz del día, es un baño de sensualidad. El mar despliega una gama de azules que se eleva más allá de la línea del horizonte hasta fundirse con los del cielo, el romper cadencioso de las olas regala a los oídos una melodía rítmica en la que hundirse para no pensar en nada más que la siguiente ola, el movimiento del aire es un arrumaco continuo, el mar desprende un perfume vivo, tonificante. Sentarse en la terraza del restaurante y dejar que mirada se pierda tras la pequeña vela de un barco o que siga el trazo de la luna sobre el agua es una forma de disfrutar de la soledad. Allí, un arroz a banda, un vino blanco de la Marina Alta o una leche merengada dejarán una huella inolvidable en el paladar y le harán a uno preguntarse qué pinta un submarino alemán emergiendo frente a la costa y unos cuantos tipos matarse a tiros en la playa en defensa de no sé qué ideas. ¡Como si ya no hubiera bastante sangre con la luna de fuego!

Manuel Pozo Gómez es miembro de la asociación Primaduroverales Grupo de Escritores. Es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) y Mar de relatos (Editorial ECU). También ha sido el coordinador del libro RRelatos HHumanos (Lid editorial).

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La asociación Primaduroverales, Grupo de Escritores ha colaborado con la Junta Municipal de la Arganzuela en la organización de una velada literaria en las fiestas de la Melonera. Cuando se organiza un evento de estas características siempre se tiene miedo. ¿Quién vendrá? ¿Le gustará a los asistentes? ¿Cómo deberíamos enfocar las lecturas?

Hubo un trabajo previo enorme que coordinó nuestra profesora Pura de la Casa. La selección de los relatos era importante y decidimos combinar algunos relatos serios, profundos, con otros relatos en clave de humor. Unos más largos, otros más breves, unos leídos por un solo autor, otros de forma coral. Solo hacía falta saber si el público respondería, y vaya si respondió. Fue un lujazo ver la sala de Terneras con tanto público oyendo nuestros relatos.

En total fueron doce los relatos que leímos en un acto presentado magistralmente por José Sainz de la Maza y Alicia Gallego, que ya han demostrado sus tablas en estos eventos. Vicente Moreno se encargó de la parte técnica y el resto de la asociación colaboró prestando sus voces a los personajes de nuestros relatos.

Fue un acierto comenzar con La puerta del Diablo, de María Sánchez Robles. En realidad es un acierto leer en cualquier momento, en cualquier circunstancia este relato, un relato feminista, fresco, sincero de una autora joven y culta a la que uno no se cansa de escuchar. Después Francisco Plaza nos llevó a la Atlántida en La clave, Lourdes Chorro nos trajo un relato muy personal lleno de sensibilidad, La ola; y Luis Marín nos leyó un relato premiado en un certamen literario titulado Emboscado.

También fue un gustazo tener entre nosotros a Julia Viejo, que leyó su relato En un viaje, premiado en el primer certamen Madrid Sky.

Para cerrar esta primera parte se dio lectura coral a un divertido relato de tono bíblico escrito por Carlos Cerdán, titulado El arca de Noé.

Comenzó la segunda parte del acto Juanjo Valle-Inclán, que leyó el relato escrito por su hermano Carlos, Dar su brazo a romper. Siguió un divertidísimo relato escrito por Aitor Manero, Un monstruo debajo de la cama, al que puso su envidiable voz Diego Mattarucco. Virginia García Calzado ganó en su día el certamen de Navidad de Primaduroverales con La tradición es la tradición, un relato que narra las dificultades de los Reyes Magos para entregar sus regalos y que se leyó a varias voces.

La voz seductora de Diego Mattarucco nos envolvió otra vez con El teletransportador de materia, de Diego Rinoski. Después siguió la premio Nobel Herta Müller con un cuento brevísimo y sugerente, El baño suabo y cerramos el acto con un cuento inolvidable, un clásico entre nuestras lecturas, El mojete manchego, de Juan Santos, que nació inspirado en el cuento de Herta Müller .

Para nosotros fue una noche muy bonita, divertida, que se cerró en torno a una mesa con un buen aperitivo y unas cervezas. Una noche entre amigos y literatura que nos gustaría repetir el año próximo. Una noche de relatos y de ilusión en la que procuramos llevar nuestras historias a la gente de nuestro barrio, la Arganzuela, en plenas fiestas de la Melonera. ¡Viva la Melonera!

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Hay un refrán que reza: cuando la Virgen de la Melonera viene, la golondrina se va. Efectivamente, las fiestas de la Melonera, en la ribera del río Manzanares, es la última de las verbenas madrileñas de verano y viene a señalar el fin del mismo.

Cuenta la leyenda popular que la Virgen del Puerto estaba en Lisboa, y que unos caballeros cristianos, huyendo de los musulmanes, llegaron con la imagen de la Virgen a Plasencia y la enterraron para que no cayera en manos de sus enemigos. Años después, a finales del siglo XVII, la imagen la encontró un pastor placentino y las autoridades ordenaron la construcción de una ermita en ese lugar.

En el año 1689 Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, marqués de Vadillo, (que tiene una plaza con su nombre al otro lado del puente de Toledo, frente al distrito de Arganzuela, en una de las antiguas entradas a Madrid), fue nombrado corregidor de Plasencia por el Consejo de Castilla. Durante su estancia en Plasencia el marqués de Vadillo se convirtió en devoto de la Virgen del Puerto. En el año 1715 el rey Felipe V ordenó su traslado a Madrid y le nombró corregidor de la villa.

Durante su mandato, el marqués de Vadillo proyectó numerosas obras que contribuyeron al embellecimiento de la capital. Una de sus mayores aportaciones fue la construcción de la ermita de la Virgen del Puerto, en la margen izquierda del río Manzanares, para ofrecer un lugar de culto cerca de su trabajo a las lavanderas y abrir y mejorar los caminos de acceso a Madrid. Esta ermita fue construida entre 1716 y 1718 por el arquitecto barroco, Pedro de Ribera, y el templo se inauguró el 10 de septiembre, con una copia de la Virgen del Puerto de Plasencia. La ermita se convirtió pronto en un lugar de referencia para la celebración de una romería popular que permitía disfrutar de los parajes frondosos del río.

Ermita Virgen del Puerto

Junto a la ermita, a lo largo de la ribera del río, entre los accesos naturales a la capital, que eran el puente de Toledo y el puente de Segovia, se disponía un mercado de melones y sandías, procedente del cercano pueblo de Villaconejos. Pronto la imaginación popular relacionó la ofrenda de un melón a la Virgen por parte de las mozas con la posibilidad de encontrar novio.

Con el tiempo la romería se convirtió en verbena, y como la mayor parte de las verbenas madrileñas comenzó a celebrarse en las cercanas praderas de las Vistillas. Durante la Guerra Civil la ermita sufrió importantes daños y la imagen de la Virgen se perdió. Se ordenó su reconstrucción en los años cuarenta y se abrió al público de nuevo en el año 1951, aunque la romería no volvió a celebrarse.

En el año 1983 se recuperaron las fiestas siendo alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. El alcalde dio el pregón en la plaza de Peñuelas, en el barrio de Arganzuela, que se ha convertido en el distrito que acoge las fiestas de la Melonera.

Para la asociación Primaduroverales, Grupo de Escritores, es un honor participar en estas fiestas de nuestro barrio con la organización de una lectura dramatizada de nuestros relatos.

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