Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 octubre 2018

Tarde de ¿miedo?

Por: Juan Santos

1506201191-elvira-sastre-2Dicen que la primavera y el otoño son estaciones propicias para la poesía. Y este jueves de finales de octubre, disfrazado de verano, los Primaduroverales hemos dado buena cuenta de ello. Todo empezó con la lectura del poema  “Mi vida huele a flor” de Elvira Sastre.

Después de escucharlo dos veces,  fue inevitable sentir envidia sana de esta gran poeta, que a pesar de su juventud, sabe plasmar con gran belleza, experiencias y sentimientos que todos hemos sentido, como ella lo expresa.

Pero allí habíamos ido a trabajar y Pura, que sabe los buenos resultados de la improvisación, nos mandó escribir un relatito, inspirado en  tres párrafos del poema:

  • He huido // con los ojos abiertos // y el pasado me ha alcanzado 
  • He escrito mi vida // y no me he reconocido 
  • He perdido el rumbo // pero he conocido la vida en el camino …

Acostumbrados al ordenador, el boli se resistía en arrancar, pero no había tiempo que perder y nos pusimos manos a la obra. Unos en pocas líneas, otros en una hoja, y otros en dos o tres, escribimos los relatos, todos buenos, fieles al estilo y nivel de cada cual.

En la segunda hora, leímos y comentamos un relato inédito de María, que se había quedado sin leer el pasado curso, referente a la tarea con las frases “Los dioses te ofrecerán oportunidades” y “El miedo del hombre a la mujer sin miedo”.

Miedo era el título y miedo es lo que nos transmitió su lectura. La protagonista, metida en una espiral, hace un viaje a Lisboa (tal vez sin moverse del ordenador) donde pasa dos momentos de miedo psicológico, propios de una película de Hitchcock. He aquí un retazo:

bethlehems-tower“El tic tac del reloj marca la hora del mediodía. De nuevo, solo tu silueta y tú camináis por el contorno del mar. El acantilado. Un ruido leve, como de un motor, acaricia tus tímpanos, embotados por el constante rumor del océano. El sonido crece y alucinas pensando que una carretera partirá en dos las aguas del mar para dejar que los coches pasen. Te huele a asfalto y el motor es cada vez más fuerte… El tiempo se congela, como una fotografía. La moto queda suspendida en el aire…”

Terminamos la clase con varios testimonios de miedo sufridos por algunos compañeros. Está visto que, a veces, utilizamos la imaginación, aunque no estemos escribiendo.

Read Full Post »

Por: María Sánchez Robles

Qué necesidad de quebrarse la cabeza, decía la madre, pero la hija salía de casa en busca de letras. Letras que volaban por las calles, que se escondían bajo las tejas, que en forma de gatos negros cruzaban los callejones. Tardes otoñales. Octubres literarios.

Así recordaría las puestas de sol de la buhardilla y otras aulas, mientras el cielo plomizo caía y la calle bostezaba detenida como en una fotografía en blanco y negro.

Interesante pero pequeña foto (1)Llovía fuera y llovían dentro historias apasionantes en las que ojos de cristal, lenguas de un largo incontable y expresos hacia la muerte nos conducían a espejismos, a realidades paralelas de las que a veces nos costaba un rato salir, tales eran los personajes creados por los artesanos de las letras.

rock-and-roll¿Qué lee tras las ventanas que por las noches parecen espejos? Letras lee, responde el calambur, que unidas forman sinestesias, que huelen a cursiva y versal, que bailan la sinécdoque rápida y el twist, y que cada jueves pintan un lienzo nuevo y maravilloso.

Gracias por las intervenciones valientes y brillantes de Paco Plaza, que con “El expreso de la muerte” nos presentó un relato digno de un premio literario, ambientado en los billares, antros de droga y connivencia; Juan Santos, que con “La Una versiónlengua mordida” nos hizo reír y disfrutar de unas imágenes preciosas, “Juan en su esencia”, en palabras de Pura; y Carlos Cerdán que, con “El ojo de cristal”, nos devolvió a cada uno de los afortunados testigos a un hogar donde, solo por aquella noche (esperamos), cualquier ventana se convertiría en un ojo de buey a lo Gran Hermano que nos observaba incesante. Un ojo que nos haría meternos entre las sábanas, extrañamente más frías que de costumbre, y susurrarnos con su insistente mirada fija: cierra el ojo de la literatura por hoy.

El próximo jueves más.

Si quieres formar parte de este y otros mundos que cada jueves transitamos, escríbenos a pscasacasa@gmail.com o asociacionprimaduroverales@gmail.com y nos pondremos en contacto contigo enseguida.

María Sánchez Robles

Read Full Post »

El aura de la Matute

Por Julia Viejo

Todavía no me atrevo a escuchar las cintas. Bueno, las cintas, como si esto fuera un drama indie de los noventa. Realmente no eran cintas porque estábamos en 2014. Es un archivo mp3 grabado con el iPod que unos meses después me robaron mientras iba dormida en el autobús. La grabación empieza con una risa nerviosa, un rumor lejano y constante de pasos y maletas y una voz que sé que es la mía pero que me cuesta reconocer. «¿Le importa si dejo esto grabando?», pregunto. Y entonces su hilito de voz, frágil pero despierto: «Claro, ¡pero tutéame, por favor!». Ya no me acuerdo de más; no me he atrevido a escucharlo por si me da un terrible ataque de bochorno. Solo la retengo a ella en mi memoria, y eso es lo importante.

Ana María Matute

Entrevisté a Ana María Matute a finales de marzo de 2014. Yo, que no soy periodista ni pretendo serlo, había recibido el encargo un mes antes en una charla casual de tres minutos con el director de una conocida revista literaria. Pretendía desplazarme a Barcelona para la entrevista, pero resultó que ella tenía que venir a Madrid a entregar el premio Primavera (ese año fue para Màxim Huerta, más tarde conocido como el ministro más fugaz de la democracia). Durante ese mes me estuve empapando de la historia vital de mi escritora favorita, una de las pocas autoras vivas que aparecía en los libros de texto, donde era nombrada junto a Carmen Laforet, Martín Gaite o Miguel Delibes. Había ganado casi todos los premios literarios importantes en España: el Planeta con Pequeño teatro, el Nadal con Primera memoria, el Cervantes, y hasta fue candidata al Nobel en alguna ocasión. Cosechó éxitos hasta los años setenta y después de un largo periodo de inactividad, en los noventa publicó la que es su novela más famosa: Olvidado rey Gudú. Su obra está marcada por el pesimismo, el desarraigo, siempre alternando temas realistas y mundos fantásticos, eso decían los libros de texto. Apuntes bibliográficos que solo pueden entenderse acompañados de apuntes personales, íntimos, todo aquello que le pregunté sentada a su lado en el hall del hotel Wellington de la calle Velázquez.

Ana María Matute y Julia Viejo, autora del artículo

Me habló de Mansilla de la Sierra, el pueblo de sus abuelos donde pasó los veranos de su infancia hasta que un embalse lo cubrió por completo. Curiosamente esta pequeña Atlántida ha estado sumergida hasta 2017, cuando después de sesenta años ha vuelto a salir a la luz por culpa de una sequía, permitiendo a los lugareños pasear entre las ruinas de las casas, calles e iglesias de su infancia y de la de Ana María Matute.

Mansilla de la Sierra emergida durante la sequía

Después, siguió contando, vinieron las bombas cayendo sobre Barcelona, que impactaron también en su memoria e irremediablemente en su literatura. La posguerra y sus gritos silenciosos, aquel hombre al que vio morir mientras comía pan con chocolate, su posterior matrimonio fracasado, las tertulias del Café Gijón: un auténtico aburrimiento, ¡alguien tenía que decirlo! A la Matute, como se llamaba a sí misma, lo que le gustaba eran los bares del barrio chino, los gintonics, los amigos, escribir, viajar. Después de tener a su hijo Juan Pablo (quien durante la entrevista estuvo dando un paseo cerca, sin alejarse de su madre) decidió separarse y fue tachada de «mujer impetuosa» por un famoso escritor de cuyo nombre no quiso acordarse. Después luchó por la custodia de su hijo y poco más tarde conoció al compañero de su vida, Julio. Escribía, daba clase en las mejores universidades, viajaba y amaba como nunca lo había hecho, pero todo eso no le impidió sufrir una larga depresión. La suya era esa tristeza profunda de los que se sienten ajenos en las fiestas, incomprendidos, caídos quizás de galaxias diferentes.

Todo eso y más me contaba sentada en una butaca con la cara iluminada y las manos abiertas al cielo mientras yo la miraba embobada. Durante aquella hora se creó un aura cómplice entre nosotras, dos chicas, una de 22 años y otra de 88, desconocidas y separadas por un abismo de experiencia, pero con un destello similar en la mirada. Cuando me despedí de ella le susurré algo al oído que no diré jamás a nadie y que le hizo sonreír y apretarme la mano.

Ana María Matute (Gregori Civera)

Ana María Matute

La entrevista fue publicada en la revista Qué Leer en junio de 2014 y fue la última entrevista de Ana María Matute. Todavía seguía en los quioscos cuando ella murió el día 25 de ese mismo mes. Y sí, lloré como si hubiera perdido un órgano vital. Por si fueran pocas casualidades, justo al día siguiente me dieron el primer y único premio que he ganado nunca, en el I Concurso de Cuento de Madrid Sky, convocado por las bellas gentes que dan nombre a este blog: el grupo Primaduroverales. Me hizo feliz porque fue el mejor broche para aquella etapa de magia, esa magia contagiosa, secreta, matutiana.

Julia Viejo fue la ganadora del I Certamen Madrid Sky, en junio de 2014.

Read Full Post »

Por: Carlos Cerdán

Este jueves, la víspera del puente del Pilar se notaron las ausencias. Fuimos pocos pero bien avenidos. Pura propuso un ejercicio de escritura rápida. Es algo que hemos practicado poco en el taller y que en principio nos produce un cierto reparo, pero una vez superado resulta muy estimulante.

Podíamos elegir entre dos opciones:

ear“Amelia una mujer que ha perdido su oreja derecha y que no soporta escuchar conversaciones a su espalda”

“Josefina comenzó a ser feliz después de perder los dedos anular y meñique de la mano izquierda en una picadora de carne”

El resultado fue que nos salieron unos relatos interesantes y amenos. Una experiencia divertida que tal vez podríamos practicar más a menudo.

Ya en la parte final de la clase leímos dos cuentos cortos: “El episodio del rostro de la muerta” de  Yasunari Kawabata y  “La mano” de Patricia Highsmith.

Y terminamos la clase con esa grata sensación de haber compartido otra magnífica tarde de literatura.

Read Full Post »

departuresPrimer jueves en el taller de esta nueva temporada. Un despegue suave, sin turbulencias, o al menos esa era la intención. Luego, la realidad, durante el desarrollo de la tarde, es que pasaron cosas, cosas extrañas. Asistimos a diálogos desde el más allá, se perdió alguna cabeza, a alguien le regalaron un brazo y hasta leímos un poema. Vaya.

Por orden. Alicia, nos leyó un trabajo que correspondía a tareas del curso pasado. Se titulaba ‘Las muertas’ y con eso casi basta. Relato completo de diálogos. Ritmo, humor (¿) y un final redondo con un personaje que huele a rosas y rosas que no huelen a nada.

tomb“… si piensa que la voy a perdonar está muy equivocada. A una madre  no se le hace lo que ella me hizo a mí, dejarme abandonada, sola. No la perdonaré nunca, ¡nunca! Acaba de dejar caer algo sobre mi lápida, tal vez sea el ramo de flores. Huelen muy bien, no como ésas tan marchitas de la Mercedes. Serán rosas blancas, ella sabe que las rosas que me gustan son las blancas …”

001-targetSe analizaron dos relatos, ‘¿Dónde está mi cabeza? de Benito Pérez Galdós y ‘Un brazo’ de Yasunari Kawabata, ambos en un contexto con el fondo de la ‘sinécdoque’ como figura retórica. Terminamos leyendo y comentando un poema Gabriela Mistral, ‘Los piececitos’, para entender el sufrimiento completo a partir del dolor de esos piececitos.

Para ilustrar algo de lo anterior, aquí os dejamos el comienzo del texto de Yasunari Kawabata:

“- Puedo dejarte uno de mis brazos para esta noche -dijo la muchacha. Se quitó el brazo derecho desde el hombro y, con la mano izquierda, lo colocó sobre mi rodilla.

– Gracias -me miré la rodilla. El calor del brazo la penetraba”

Las partes del cuerpo, como podéis ver, fueron tomando relevancia y, de hecho, se plantearon algunos proyectos literarios para este año en el taller en los que se tendrá en cuenta, entre otras, esta temática. Hummm.

La verdad, suave suave no es que terminara por resultar el despegue, pero así es este taller, que puede transformarse y mutar en poco tiempo para regalar excelentes tardes de literatura.

Hasta la semana que viene amig@s.

Read Full Post »