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Archive for 30 abril 2019

ACTA DEL JURADO DEL PRIMER CONCURSO DE ESCRITURA  

                      RÁPIDA ARGALIBRO 2019

El jurado compuesto por los miembros de la asociación Primaduroverales, doña María Sánchez Robles, don Juan José Valle-Inclán Bustamante y doña Alicia Gallego González, reunido en el día de hoy, 27 de Abril de 2019, ha resuelto que:

El segundo finalista y tercer premio es para Jazmín Olea Montesdeoca por su relato titulado El río.

El primer finalista y segundo premio es para José Ramón Vázquez por su relato titulado El tratamiento.

El ganador de este primer concurso de escritura rápida Argalibro 2019 es Santiago Eximeno Hernampérez por su relato titulado “Madres”.

Madrid, 27/abril/2019

 

Pura Simona de la Casa hace entrega del tercer premio a Jazmín Olea Montesdeoca.

EL RÍO

Jazmín Olea Montesdeoca.

Tercer premio I certamen de escritura rápida ARGALIBRO 2019

—“¡Hija, dime de una vez, ¿Qué fecha es hoy?!

—No importa. Hay que apurarse.

—¿Cuánto? ¡Ya no me aguantan las piernas!

—Hoy será 8 a 10. No sé.

—Cuidado con la piedra, que resbala.

—Ha de ser 6 hoy. Me dijeron que el 12 no iba a haber luna y todavía ayer quedaba bastantita.

—Me voy a morir antes de ver los coches.

—Mejor para usted si los coches no la ven nunca.

—Un día, me van a llevar en coche a mi nueva casa.

—Óiganlo, la reina.

—¿Cómo cuánta luna nos queda?

—¿Por qué?

—Pues para el 12 ¿cuánta luna nos queda?

—Hay mucha, pero no tanta.

—Qué tontas que son. Ustedes que tienen buenos ojos, tienen que fijarse en eso. Cuando vayan caminando, tienen que asomarse y ver si hay nubes y si hay luna y dónde se van quedando las luces.

—Si te separas tienes que saber cuánto llevas. Tienes que acordarte.

—Cuidado la rama, que está seca.

—Yo no quiero saber de eso. Me va a poner triste.

—Tenemos que saber.

—¿Para qué? Yo desde que salí no tengo mi mes. Los perros no me van a oler la sangre.

—Los perros no, pero cuando se vaya el frío los días se van a hacer más largos. Ya no te va a alcanzar la noche para cruzar.

—¡Por allá hay agua!

—Quieta. Y tú también. Ahí hay gente.

—Tú no sabes.

—Yo sé. Yo me conozco estos caminos.

—Si te los conoces tanto, ¿por qué no estás del otro lado?

—La vieron en la línea, antes del río. La flaca se cayó y le dispararon.

—Tú te callas o aquí te quedas.

—Ya, perdón.

—¡Qué sed!

—Pues a lamer las piedras.

—¡Espérenme!

—Ahí nos alcanzas.

—Hija, espérame tú.

—Aquí no nos podemos parar. No vamos rápido, nos alcanzas más arriba.

—Cuidado con las avispas.

—No soy tan tonta.

—Oye, y cuándo le dispararon…

—¿Qué quieres con…?

—Nada más quiero saber. A mí me dejaste cuando me vieron los perros.

—Luego regresé.

—¡Regresaste nada! Te regresaron. A la flaca, ¿cómo la dejaste tirada ahí?

—Yo quería irme. Creí que iban a matarme. No sé qué pasó.

—¿Y cuándo me dejaste a mí?

—Yo quería que te regresaran. Tú no tienes que estar aquí. Tú no vas a aguantar el río.

—Ni sabes nadar.

—Pues que se quede mi cuerpo al fondo. Mejor ahí adelante que allá atrás.

—¿Qué van a hacer cuando se llene el río?

—¿Cómo?

—Cuando se llene y las que vienen no tengan que nadar y caminen sobre las que nos hundimos.

—Les van a disparar sin barcos, caminando.

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Por Carlos Cerdán.

Dentro de los actos que en la semana del 23 al 27 de abril el distrito de Arganzuela le ha dedicado al Libro la asociación PRIMADUROVERALES organizó un taller de creación literaria, el viernes 26 de abril. La coordinadora del taller de creación literaria, Pura Simona de la Casa, impartió una clase magistral, basándose en el cuento corto de Juan Rulfo titulado “No oyes ladrar los perros”. En un par de horas que duró el taller dio tiempo a repasar narrador, estructura, personajes, tiempo, espacio, y símbolos, algunos de los elementos la creación literaria.

El análisis permitió descubrir toda la grandeza de un relato corto, pero fuerte y amargo, que como un exquisito café nos dejó un intenso sabor en nuestro paladar literario. Y como siempre, al ir deshilachando la narración, van surgiendo temas interesantes. Destaco uno sobre todo: Los muertos de las historias de Juan Rulfo que parecen que no terminan por marcharse del todo y fue entonces cuando Pura Simona de la Casa dejó una pregunta en el aire: “¿Cuándo mueren los muertos?

Pues eso, la reflexión quedó en el aire y tocaba esperar el próximo evento, que llegaría al día siguiente con la instalación de las casetas de la Feria del Libro en el paseo Juan Antonio Vallejo-Nájera Botas. Pero para disfrute del que no pudo asistir al taller reproducimos aquí el relato de Juan Rulfo, ¿No oyes ladrar los perros?

 

NO OYES LADRAR LOS PERROS, un cuento de Juan Rulfo (México, 1918-1986)

 

–Tú que vas allá arriba, Ignacio, dime si no oyes alguna señal de algo o si ves alguna luz en alguna parte.

–No se ve nada.

–Ya debemos estar cerca.

–Sí, pero no se oye nada.

–Mira bien.

–No se ve nada.

–Pobre de ti, Ignacio.

La sombra larga y negra de los hombres siguió moviéndose de arriba abajo, trepándose a las piedras, disminuyendo y creciendo según avanzaba por la orilla del arroyo. Era una sola sombra, tambaleante.

La luna venía saliendo de la tierra, como una llamarada redonda.

-Ya debemos estar llegando a ese pueblo, Ignacio. Tú que llevas las orejas de fuera, fíjate a ver si no oyes ladrar los perros. Acuérdate que nos dijeron que Tonaya estaba detrasito del monte. Y desde qué horas que hemos dejado el monte. Acuérdate, Ignacio.

-Sí, pero no veo rastro de nada.

-Me estoy cansando.

-Bájame.

El viejo se fue reculando hasta encontrarse con el paredón y se recargó allí, sin soltar la carga de sus hombros. Aunque se le doblaban las piernas, no quería sentarse, porque después no hubiera podido levantar el cuerpo de su hijo, al que allá atrás, horas antes, le habían ayudado a echárselo a la espalda. Y así lo había traído desde entonces.

-¿Cómo te sientes?

-Mal.

Hablaba poco. Cada vez menos. En ratos parecía dormir. En ratos parecía tener frío. Temblaba. Sabía cuándo le agarraba a su hijo el temblor por las sacudidas que le daba, y porque los pies se le encajaban en los ijares como espuelas. Luego las manos del hijo, que traía trabadas en su pescuezo, le zarandeaban la cabeza como si fuera una sonaja.

Él apretaba los dientes para no morderse la lengua y cuando acababa aquello le preguntaba:

-¿Te duele mucho?

-Algo -contestaba él.

Primero le había dicho: “Apéame aquí… Déjame aquí… Vete tú solo. Yo te alcanzaré mañana o en cuanto me reponga un poco.” Se lo había dicho como cincuenta veces. Ahora ni siquiera eso decía. Allí estaba la luna. Enfrente de ellos. Una luna grande y colorada que les llenaba de luz los ojos y que estiraba y oscurecía más su sombra sobre la tierra.

-No veo ya por dónde voy -decía él.

Pero nadie le contestaba.

El otro iba allá arriba, todo iluminado por la luna, con su cara descolorida, sin sangre, reflejando una luz opaca. Y él acá abajo.

-¿Me oíste, Ignacio? Te digo que no veo bien.

Y el otro se quedaba callado.

Siguió caminando, a tropezones. Encogía el cuerpo y luego se enderezaba para volver a tropezar de nuevo.

-Éste no es ningún camino. Nos dijeron que detrás del cerro estaba Tonaya. Ya hemos pasado el cerro. Y Tonaya no se ve, ni se oye ningún ruido que nos diga que está cerca. ¿Por qué no quieres decirme qué ves, tú que vas allá arriba, Ignacio?

-Bájame, padre.

-¿Te sientes mal?

-Sí.

-Te llevaré a Tonaya a como dé lugar. Allí encontraré quien te cuide. Dicen que allí hay un doctor. Yo te llevaré con él. Te he traído cargando desde hace horas y no te dejaré tirado aquí para que acaben contigo quienes sean.

Se tambaleó un poco. Dio dos o tres pasos de lado y volvió a enderezarse.

-Te llevaré a Tonaya.

-Bájame.

Su voz se hizo quedita, apenas murmuraba:

-Quiero acostarme un rato.

-Duérmete allí arriba. Al cabo te llevo bien agarrado.

La luna iba subiendo, casi azul, sobre un cielo claro. La cara del viejo, mojada en sudor, se llenó de luz. Escondió los ojos para no mirar de frente, ya que no podía agachar la cabeza agarrotada entre las manos de su hijo.

-Todo esto que hago, no lo hago por usted. Lo hago por su difunta madre. Porque usted fue su hijo. Por eso lo hago. Ella me reconvendría si yo lo hubiera dejado tirado allí, donde lo encontré, y no lo hubiera recogido para llevarlo a que lo curen, como estoy haciéndolo. Es ella la que me da ánimos, no usted. Comenzando porque a usted no le debo más que puras dificultades, puras mortificaciones, puras vergüenzas.

Sudaba al hablar. Pero el viento de la noche le secaba el sudor. Y sobre el sudor seco, volvía a sudar.

-Me derrengaré, pero llegaré con usted a Tonaya, para que le alivien esas heridas que le han hecho. Y estoy seguro de que, en cuanto se sienta usted bien, volverá a sus malos pasos. Eso ya no me importa. Con tal que se vaya lejos, donde yo no vuelva a saber de usted. Con tal de eso… Porque para mí usted ya no es mi hijo. He maldecido la sangre que usted tiene de mí. La parte que a mí me tocaba la he maldecido. He dicho: “¡Que se le pudra en los riñones la sangre que yo le di!” Lo dije desde que supe que usted andaba trajinando por los caminos, viviendo del robo y matando gente… Y gente buena. Y si no, allí está mi compadre Tranquilino. El que lo bautizó a usted. El que le dio su nombre. A él también le tocó la mala suerte de encontrarse con usted. Desde entonces dije: “Ése no puede ser mi hijo.”

-Mira a ver si ya ves algo. O si oyes algo. Tú que puedes hacerlo desde allá arriba, porque yo me siento sordo.

-No veo nada.

-Peor para ti, Ignacio.

-Tengo sed.

-¡Aguántate! Ya debemos estar cerca. Lo que pasa es que ya es muy noche y han de haber apagado la luz en el pueblo. Pero al menos debías de oír si ladran los perros. Haz por oír.

-Dame agua.

-Aquí no hay agua. No hay más que piedras. Aguántate. Y aunque la hubiera, no te bajaría a tomar agua. Nadie me ayudaría a subirte otra vez y yo solo no puedo.

-Tengo mucha sed y mucho sueño.

-Me acuerdo cuando naciste. Así eras entonces. Despertabas con hambre y comías para volver a dormirte. Y tu madre te daba agua, porque ya te habías acabado la leche de ella. No tenías llenadero. Y eras muy rabioso. Nunca pensé que con el tiempo se te fuera a subir aquella rabia a la cabeza… Pero así fue. Tu madre, que descanse en paz, quería que te criaras fuerte. Creía que cuando tú crecieras irías a ser su sostén. No te tuvo más que a ti. El otro hijo que iba a tener la mató. Y tú la hubieras matado otra vez si ella estuviera viva a estas alturas.

Sintió que el hombre aquel que llevaba sobre sus hombros dejó de apretar las rodillas y comenzó a soltar los pies, balanceándolos de un lado para otro. Y le pareció que la cabeza, allá arriba, se sacudía como si sollozara.

Sobre su cabello sintió que caían gruesas gotas, como de lágrimas.

-¿Lloras, Ignacio? Lo hace llorar a usted el recuerdo de su madre, ¿verdad? Pero nunca hizo usted nada por ella. Nos pagó siempre mal. Parece que, en lugar de cariño, le hubiéramos retacado el cuerpo de maldad. ¿Y ya ve? Ahora lo han herido. ¿Qué pasó con sus amigos? Los mataron a todos.

Pero ellos no tenían a nadie. Ellos bien hubieran podido decir: “No tenemos a quién darle nuestra lástima.” ¿Pero usted, Ignacio?

Allí estaba ya el pueblo. Vio brillar los tejados bajo la luz de la luna. Tuvo la impresión de que lo aplastaba el peso de su hijo al sentir que las corvas se le doblaban en el último esfuerzo. Al llegar al primer tejaván se recostó sobre el pretil de la acera y soltó el cuerpo, flojo, como si lo hubieran descoyuntado.

Destrabó difícilmente los dedos con que su hijo había venido sosteniéndose de su cuello y, al quedar libre, oyó cómo por todas partes ladraban los perros.

-¿Y tú no los oías, Ignacio? -dijo-. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.

El llano en llamas, 1953

 

 

 

 

 

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Una poeta uruguaya, de 95 años llenos de vitalidad, y no solo creativa, es la nueva premio Cervantes de este año. Se llama IDA VITALE y estará en España hasta la segunda semana de mayo, cuando acabe el maratón de actos en los que está invitada. Al hilo de ese maratón y necesaria vitalidad (antes aludida) que se necesita para resistir esta avalancha, la poetisa (en una entrevista reciente en un periódico nacional) la resume así: “Asumo esta maratón de actos que sobrellevo con humor cervantino. El humor me permite asumir todos los riesgos”.

Al escribir esta reseña, podría estar uno tentado de hacer una biografía más sobre esta MUJER, pero ya existen muchas y muy buenas. Así que mejor nos dedicarnos a leer algo de su obra, extractos de algunos de sus poemas, y que no leamos lo que alguien se atreve a escribe en el blog sobre ELLA, sino que leamos directamente a IDA:

Ida II

(de Fortuna, donde repasa los fueros de la existencia de la mujer)

“… No ser casada en un negocio

medida en cabras

sufrir gobierno de parientes

o legal lapidación.

No desfilar ya nunca

y no admitir palabras

que pongan en la sangre

limaduras de hierro.

Descubrir por ti misma

otro ser no previsto

en el puente de la mirada …”

 —————————————————————————-

(de Misterios, donde el amor se presenta no como un fuego arrasador)

Alguien abre una puerta

y recibe el amor

en carne viva.

Alguien dormido a ciegas

a sordas, a sabiendas

encuentra entre su sueño

centelleante,

un signo rastreado en vano

en la vigilia …”

—————————————————————————-

(de Accidentes nocturnos, donde en el silencio de la noche hacen su entrada las palabras)

“… Los árboles y el viento te argumentan

juntos diciéndote lo irrefutable

y hasta es posible que aparezca un grillo

que en medio del desvelo de tu noche

cante para indicarte tus errores.

Si cae un aguacero, va a decirte

cosas finas, que punzan y te dejan

el alma, ay, como un alfiletero …”

—————————————————————————-

(de Residua, la inquietud sobre el paso del tiempo, sobre los deseos caprichosos de la memoria).

 “Corta la vida o larga, todo

lo que vivimos se reduce

a un gris residuo en la memoria.

De los antiguos viajes quedan

las enigmáticas monedas

que pretenden valores falsos.

De la memoria sólo sube

un vago polvo y un perfume.

¿Acaso sea la poesía?”

—————————————————————————-

(de Gotas, Sobre las gotas que tocan, con su gracia, a la vida, que caen sobre justos e injustos)

“¿Se hieren y se funden?

Acaban de dejar de ser la lluvia.

Traviesas en recreo

gatitos de un reino transparente

corren libres por vidrios y barandas 

umbrales de su limbo

se siguen, se persiguen

quizá van, de soledad a bodas

a fundirse y amarse.

Trasueñan otra muerte “

Y créanme que, llegados a este punto, hay que acabar. Porque, si no, la reseña no sería publicada. Porque esta tarea de leer poemas de IDA VITALE y luego seleccionar un trozo de alguno de sus poemas (o incluso alguno completo) llenaría las horas y quien sabe si el tiempo total del que está escribiendo.

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Por: Luis Marín

Envueltos por los rótulos y luminosos que reflejan la memoria de Madrid en la exposición de Paco Graco, los componentes de la mesa redonda de narrativa, que organizó nuestra asociación dentro de las actividades de Argalibro 2019, conversaron con la nutrida audiencia.

Mesa 1Patricia Collazo, María Isabel Martín, José Jesús García y Antonio Blázquez, a los que agradecemos su asistencia, respondieron a las preguntas formuladas por José Sainz de la Maza con la sobriedad que le caracteriza.

A pesar del protagonismo que quiso apuntarse el micro, las respuestas, explicaciones y comentarios llegaron con claridad al público asistente. Al menos al que ocupaba las sillas frente a la mesa. Quizá también al flotante que paseaba por la sala fotografiando y comentando en un tono respetuoso los rótulos que muchos recordamos haber visto en las calles de nuestro Madrid.

Ya sabemos que cada maestrillo tiene su librillo a la hora de escribir, que la hoja en blanco a veces da pavor, pero a veces no, que a pesar de la añoranza del papel y el boli (o la pluma), casi todos escribimos al ordenador, que cuando uno se pone a escribir se puede apoderar de los personajes o los personajes del propio escritor. En fin, cosas que no nos cansaremos de preguntarnos y respondernos.

Mesa 2Fue divertido, y una ocasión más para compartir un rato agradable y distendido con la gente que disfruta con la lectura y con la escritura.

Después, para hacer una excepción, como no podía ser de otra forma, compartimos un rato con unas cervezas, aunque algunos decidieron cambiar al vino o los refrescos.

Y seguimos con nuestra programación. Esta tarde 26-4 taller de escritura y mañana feria, concurso de escritura rápida y FIESTA.

Luis Marín

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Hacía un día de mierda, un auténtico día de mierda. Podría devanarme los sesos pensando en otra palabra más académica, más correcta políticamente, podría haber dicho un día desapacible, un día desagradable o un día destemplado, pero no, la realidad es que había amanecido un auténtico día de mierda. Era miércoles, amaneció lloviendo, hacía viento, frío, las calles estaban encharcadas, los atascos eran descomunales, por la tarde había jornada de liga y la seducción de quedarse en casa viendo un partido de fútbol era muy fuerte. Por otro lado los líderes de los partidos políticos andaban debatiendo e insultándose durante dos días seguidos por los platós de televisión solicitando el voto con palabras vacías. Pintaba mal.

A las siete de la tarde no podía llover con más fuerza. Fue un coñazo llegar hasta allí. Pero era el Día del Libro, y los libros, y la literatura, desatan su magia en los momentos más necesarios. Al abrir la puerta Antonio J. Huerga recogía el paraguas de los que llegaban mientras Charo Fierro extendía la alfombra para que el visitante se encontrase más cómodo. El espacio, con sus paredes rodeadas de libros, ofrecía de pronto una impresión cálida, como si estuviera regalando un abrazo inmenso al recién llegado. O como si los libros, todos a la vez, le saludasen. Por todos lados había caras conocidas, caras sonrientes, amables, de amigos que se habían juntado en grupitos como si fueran racimitos de uvas. Y ellas cuatro estaban sentadas a la mesa, en un rincón muy acogedor de la sala, y no se las veía porque estaban rodeadas de amigos, de libros y de flores. Y de cariño, de mucho cariño. Entonces Antonio J. Huerga comenzó a hablar y arrancó una sonrisa a todos los que estábamos esperando, y habló el editor, y Carlos Carro en una defensa acalorada del arte y de los libros, y estos comenzaron a bailar en una tarde que hizo olvidar la lluvia, el viento y el frío.

 

 

Dieciséis relatos, cuatro de cada una. Cuatro de Mercedes, cuatro de Blanca, cuatro de Lourdes y cuatro de Carmen. Y un prólogo delicioso de Yolanda que describe la génesis del libro y por el que nos podemos enterar de que el origen de todo estuvo en la novela El departamento de especulaciones, de Jenny Offill. Entonces Mercedes leyó con su voz apresurada un párrafo, Blanca otro con su voz grave, Lourdes superó su timidez y casi pidiendo disculpas nos regaló un fragmento de un relato y Carmen cerró las lecturas con su voz serena. Y Yolanda se puso en pie y la pudimos ver entre la gente, discreta, desapercibida, generosa, como ella es. Y me pareció de pronto que había salido el sol, y el agua, el viento y el frío me parecieron una cosa del pasado. Me sentí afortunado por estar allí, por oírlas hablar, por oírlas leer, y me entraron unas ganas insaciables de devorar Sobremesas manchadas de café y tinta. ¡Cuánto me gustaría haber estado en una de esas sobremesas! Era, sin duda, el Día del Libro. ¡Y el de ellas!

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Horario de firmas en la Feria del Libro de Arganzuela

ARGALIBRO. Caseta de la asociación Primaduroverales.

Sábado 27 de abril

Sábado 27 de abril

11.00 – 12.30 Antonio Blázquez Madrid firmará ejemplares de su última novela: JFC justicia reparadora, (Grupo Tierra Trivium editorial). JFC es una extraordinaria novela del género negro. Antonio Blázquez, ganador de numerosos certámenes literarios, es además autor de las novelas El triángulo (editorial Atlantis 2011), La ciudad negra (Amarante 2014) y del libro de relatos El último destino, (Fusión editorial).

 

 

 

11.00 – 12.30 Pedro Mateos Sánchez firmará ejemplares de su novela El silencio de las sombras (editorial Cultiva libros). Anteriormente había publicado Anabel (1998) y el poemario Poemas de inquietud y calma (1998). Pedro Mateos es un colaborador habitual de revistas literarias.

 

 

 

12.30 – 14.30 Nieves Sevilla Nohales firmará ejemplares de La noche de los jacintos blancos. Es una autora polifacética que cultiva tanto la novela como la literatura infantil. También es coautora de algunos libros de relatos, (La ballena colorada, El ogro Felipón y el elixir del olvido) que estarán disponibles en ARGALIBRO.

 

 

 

12.30 – 14.30 Nieves Sevilla, Juanjo Valle-Inclán, Julio Rodríguez, Francisco Plaza y Manuel Pozo firmarán ejemplares de su libro de relatos Magerit. Relatos de una ciudad futura. Un extraordinario libro de ciencia ficción publicado por la editorial Verbum en el que los autores especulan sobre cómo será la ciudad de Madrid dentro de 400 años.

 

 

14.30 – 16.00 Los autores de la asociación Primaduroverales firmarán ejemplares de sus libros de relatos. Madrid Sky, ambientado en un hotel ficticio de Madrid, y 2056 Anno Domini, una especulación sobre el Madrid del futuro.

 

 

 

16.00 – 17.30 Continuará la firma de autores de la asociación Primaduroverales. Firmarán ejemplares de sus libros de relatos Madrid Sky, y 2056 Anno Domini.

 

 

 

 

16.00 – 17.30 Juan Santos, Juanjo Valle-Inclán, Diego de la Fuente, José Jesús García Rueda, Julio Rodríguez y José Sainz de la Maza firmarán ejemplares de las antologías de relatos publicadas por la editorial RELEE: Incómodos, Error 404 y Arritmías.

 

 

 

Lourdes Chorro en la entrega de premios17.30 – 19.00 Lourdes Chorro firmará ejemplares de su libro Sobremesas manchadas de café y tinta, publicado por la editorial Sonora en 2019 y que ha sido presentado unos días antes de ARGALIBRO. Se trata de una antología de relatos en el que participan otras tres autoras: Mercedes Lázaro, Blanca Armenteros y Carmen Soteres. El libro está prologado por Yolanda López Muñoz.

 

17.30 – 19.00 Santiago Eximeno firmará ejemplares de dos de sus libros: Lo grotesco y Alicia en el Sótano. Santiago Eximeno es uno de los mejores especialistas españoles en novela y relatos de ficción, fantasía y terror. Ha resultado ganador de los más importantes premios literarios del género, como son el premio Nocte y el premio Ignotus. Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

 

 

19.00 – 20.30 Antonio Llop Sánchez firmará ejemplares de su novela Raymi, publicada por la editorial Círculo Rojo. Antonio Llop es licenciado en Filología Hispánica y ha resultado ganador en varios premios literarios. Autor habitual de relatos cortos, en 2017 debutó como novelista con esta obra de una narrativa sencilla que nos lleva desde Perú a las entrañas del barrio de Lavapiés.

 

19.00 – 20.30 Juanjo Valle-Inclán, Julio Rodríguez y Manuel Pozo firmarán ejemplares de sus libros de relatos RRelatos HHumanos y RRetratos HHumanos. Los tres autores han participado en varios proyectos conjuntos, el último de ellos, RRetratos HHumanos ha sido publicado por la editorial Kolima en 2019. Se trata de una obra escrita por diez directores de Recursos Humanos que propone un viaje al corazón de la empresa recalcando que las personas son el valor más importante de las empresas.

 

20.30- 22.00 Diego Mattarucco firmará sus Soliloquios de loco y su último libro: Padecer, parecer, perecer y puro ser. Nació en Buenos Aires, es poeta y actor, y músico de formación, ya que se graduó en el conservatorio de Buenos Aires. Ha resultado vencedor en más de 30 certámenes de Poetry Slam y ha representado a la Comunidad de Madrid en los concursos anuales de 2013, 2014 y 2018. Como actor representa sus obras en distintos escenarios con un estilo personal e intransferible.

 

20.30- 22.00 Ernesto Ortega firmará ejemplares de su Microenciclopedia ilustrada del amor y del desamor. La obra está ilustrada por Nacho Gallego y ha sido publicada por la editorial Talentura. Ha sido ganador de diversos concursos de relatos y microrrelatos, su gran especialidad, como demostró al resultar ganador de la X certamen Relatos en Cadena, organizado por la Cadena Ser y Escuela de Escritores. Mantiene el blog http://latoalladelboxeador.blogspot.com

 

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Entrevista a Olga Torralba

Por: María Sánchez Robles

Debemos al taller la proeza de que Olga M. Torralba, miembro de Primaduroverales desde hace varios años, escriba. “Si no fuera por el taller, no escribiría nada”, confiesa. Se define de este modo: “Soy una psicóloga enamorada de la psicología desde los 14 años que a veces se evade; una enamorada de Madrid que a veces se escapa; una enamorada de la lectura que muchas veces no lee porque está con amigos. Pues eso. Unas coherencias por aquí y unos contrastes por allá”. Muy humana, idealista y entusiasta… os dejamos con Olga. A disfrutar.

  1. ¿Solías escribir antes de comenzar el taller? ¿Cómo llegaste al taller?

OlgaHasta entonces no había escrito más que prosa poética, redacciones, animada por una profesora muy importante para mí, frases cortas, reflexiones que iba guardando en un cuaderno para hacer algo con ellas, algún día. Aún están en el cuaderno, por cierto.

Al taller llegué por casualidad. Fui a inscribirme con una amiga en el curso de fotografía de la Casa del Reloj y la administrativa me dijo que había que apuntarse en una segunda actividad. Revisando lo que había, encontré “taller de creación literaria” y es la que escogí. ¡Por suerte!

  1. ¿En qué aspectos te marcó aquella profesora?

Era una mujer con una personalidad muy fuerte. A mí me encantaba su forma de enseñar. Relacionaba todas las asignaturas, incluso las que no impartía, y todo lo conectaba con la vida real, más allá del papel y del tiempo. Pero lo más importante fue que cada día nos recalcaba que podríamos ejercer cualquier profesión y rol, pero que siempre teníamos que anteponer que somos personas.

  1. ¿Qué libros te hicieron amar la literatura?

En mi niñez los de Los cinco, aún los guardo. En la adolescencia Cruzada en jeans de Thea Beckman, Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena y El camino de Delibes, entre otros.

No disfrutaba de la lectura obligada casi nunca, excepto el libro de texto Senda, de relatos cortos. El mejor momento escolar era oír decir a la profesora: “Abrid el libro de Senda”. Hasta tal punto que quise llamar a mi hija así, pero a nadie más, especialmente al padre, le pareció buena idea y desistí. Lástima, porque ahora sé que el nombre le iba realmente bien.

  1. ¿Qué es lo que más disfrutas del taller? ¿Te gusta la dinámica de las clases?

Olga IIPara mí fue una sorpresa. Yo pensé que era un taller de un curso con clases magistrales pero enseguida vi que se trataba de otra cosa. En primer lugar ya se conocían. Uno de los participantes del grupo, Luis Marín, empezó a leer su cuento que respondía a los deberes de final del curso pasado y tenía que empezar por la primera frase del libro Ana Karenina. Me alegré de haberlo leído hacía años, por si me preguntaban algo. Me pareció un relato maravilloso, pero para mi sorpresa, entre las críticas las había buenas y también consejos de mejora en detalles que yo aún no era capaz de ver. Tras Luis leyeron otros compañeros y el procedimiento fue el mismo. Ante esto lo tuve claro: “Olga, ya lo puedes preparar pero que muy bien” y tardé meses en leer mi primer relato. Ya es la quinta temporada que comparto con Primaduroverales y sigo aprendiendo cada jueves. Me gusta porque es un grupo abierto a nuevos compañeros, y con bastante estabilidad. La dinámica me parece bien, pero echo en falta algo más de teoría en cada clase.

  1. ¿Y cómo viviste la experiencia de “desnudarte” por primera vez ante tus compañeros? ¿Fueron duros o primaverales contigo?

Fueron compasivos, menos mal. Quien te corrige te hace un regalo, y entiendo que es para lo que exponemos nuestros trabajos. Además es una suerte estar entre escritores que saben escoger las palabras para hacer crítica constructiva, y para elogiar lo que más les gusta.

  1. Dos de los temas recurrentes de tus relatos son la maldad y el amor en todas sus formas. ¿Buscas ciertas respuestas al escribir sobre ellos?

Puede ser. Las emociones y los comportamientos puestos a prueba en determinadas situaciones pueden dar sorpresas. El amor, la maldad, los celos, la decepción. Es como jugar con las características de los personajes, ponerles a interactuar y esperar a ver por dónde salen.

  1. Recuerdo especialmente dos relatos tuyos que me encantaron: Limerencia y Dissonantia, que parecen además de una misma serie. En ambos trabajabas el erotismo, la sugerencia, la sensualidad. Para alguien que confiesa que le parece un horror escribir sobre sí misma, y que no le gusta hacerse fotos, ¿no resulta difícil leer relatos eróticos en voz alta?

Un poco sí. De hecho la primera vez fue por insistencia de Juanjo Valle-Inclán y lo leyó él en clase. Pero en la siguiente ocasión lo leí yo, y actualmente estoy preparando otro, cada vez con menos pudor, jajaja. El de Dissonantia triunfó especialmente entre los compañeros varones, ya que tiene mayor carga erótica.

  1. ¿Qué libros has leído recientemente y cuáles recomendarías?

Pan de limón con semillas de amapola de Cristina Campos, que te lleva por la vida de dos hermanas y su extraña relación con un molino de Mallorca que heredan. Es de los que no puedes dejar de leer ni un día. También Mi querida bicicleta de Delibes, una delicia, con su bicicleta como compañera a lo largo de las distintas etapas de su vida. Y un cuento a destacar, El cuento de la isla desconocida de Saramago, donde busca una isla por descubrir. Es importante siempre seguir buscando y gracias a esa búsqueda puede que encuentres lo importante, especialmente a ti mismo.

  1. ¿Qué lectura te traes entre manos en estos momentos?

Actualmente, y llevo un tiempo, aunque me está gustando mucho, estoy leyendo El guardián entre el centeno de J. D. Salinger,  Alma de copla de Nuria Gómez de la Cal, de poesía que me ha llegado gracias a ti y de la que rápidamente me he hecho fan. Y los relatos de los compañeros del taller, que pese a ser nuestra “lectura obligada” me gustan casi siempre. Meritazo, ¿eh?

  1. ¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Han influido en tu modo de escribir?

Destacaría la sensibilidad de Mario Benedetti y el estilo de Henry Murger en su Escenas de la vida bohemia y por supuesto  Julio Cortázar. ¿Que si me han influido? Jajaja, ya me gustaría…

  1. ¿Cómo influye tu profesión, psicóloga, en tus relatos?

En algunos lo indispensable, lo no desligable de la persona. En otros sin embargo, he tenido la oportunidad de desempolvar almas y descubrir en ellas tesoros dignos de relatos.

  1. ¿Cuál ha sido el trabajo que más te ha impactado?

La enfermedad mental es bastante impactante de por sí, y lo que puede llegar a hacer alguien sin enfermedad mental también lo es. En la planta de psiquiatría de un hospital, siendo muy joven, conocí por primera vez a un asesino, que dio 12 puñaladas a su exnovia, con la que había roto de una forma aparentemente civilizada ¿enfermo mental o una sociedad enferma?

Por otra parte, trabajar en la cárcel me supuso conocer un submundo dentro de nuestro mundo, donde descubrí gente perversa y gente muy buena. Como fuera de la cárcel. La vida contiene los extremos de un continuo, la cárcel y la enfermedad mental también.

  1. ¿Has pensado alguna vez escribir sobre tus experiencias personales vividas en el ámbito de la psicología? Por ejemplo, sobre esa experiencia concreta.

Sí, de hecho, Deja que te escriba está ambientado en la terapia en prisión. Tiene una parte autobiográfica, y obviamente otra que no lo es. Y algún microrrelato por ahí…

  1. Además de darle a la literatura, volver a estudiar, ser miembro activo de Primaduroverales… Colaboras con una causa solidaria. Cuéntanos un poco más sobre ella.

Sí, María. Llevo tres años “embarcada” desde las AMPAS de Arganzuela con DEL OLVIDO A LA ACCIÓN para dar visibilidad, solidaridad y recaudar fondos a favor de las personas refugiadas que viven miles de infiernos personales. Me parece un tema de responsabilidad hacer algo, aunque sea puntual, mientras nuestros contemporáneos sufren un olvido dañino que hará historia, en pleno siglo XXI. Un grupo abierto de personas de distintas profesiones y sacando tiempo de no se sabe dónde, contra toda lógica y contrarreloj organizamos un macroevento lúdico en las instalaciones del Matadero-Casa del Reloj. Este 2019 será el 15 de junio.

  1. Otra de tus facetas está muy ligada a la naturaleza y lo artesanal.

Olga IIIDesde hace un par de años he descubierto el placer de aprender a hacer cosas artesanales, en el pueblo, entre amigos: recuperar y cuidar una viña abandonada que estamos resucitando y todo el proceso del vino, como se hacía antes, sin sulfitos, ni nuevas proteínas, ¡valientes! Hacer queso desde la leche de la cabra recién ordeñada (aun no nos hemos puesto a ordeñar, la verdad), y chorizos que salieron muuuy ricos y pude compartirlos con nuestro vino también un jueves post-taller con los primaduroverales. Sin olvidar el producto estrella del huerto: el tomate, que marida muy bien con las letras.

Tan bien como tú, que maridas estupendamente con la literatura. ¡Muchas gracias, Olga!

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