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Archive for 31 enero 2020

El guardián entre las ucronías

Por: Juan Santos

Ha pasado el mes de enero y los hornos de los primaduroverales siguen horneando sus ucronías.  ¿Será una pizza? ¿Será una tarta? Ya lo veremos. Cada obrador ha elegido los ingredientes más adecuados para nuestro experimento.  La condición es que el resultado ha de ser por partida doble, según las indicaciones de nuestra chef. Por tanto, a mitad de la cocción, cambiaremos uno de los  ingredientes y veremos qué dos cochuras nos salen. Y en esas estamos, cada jueves llevamos una porción, en forma de capítulo, que damos a probar a los compañeros. Lo saboreamos línea a línea y damos nuestra opinión, referente al  sabor, textura y punto de cocción.

Ayer, Paco Plaza fue el primero que nos obsequió con un par de capítulos, de las dos vidas que hasta ahora tiene “Antonio González”. El primero de ellos, ya lo habíamos probado en jueves anteriores, pero en esta última versión, perfectamente ambientada, nos cautivó a todos. El recurso de conversar con un dios griego para contarnos su vida, es un acierto excelente. La verdad es que nos supo a poco. Esperamos saborear pronto el capítulo completo. He aquí unas miguitas:

moribundoHa andado despacio  en dirección norte desde que empezó a caer la tarde y está en una barriada desconocida para él. Queda parado en un cruce. Si no se mira con mucha atención no se le ve. Es más, se podría decir que si no sabes que está ahí es imposible advertir su presencia. Lleva un tabardo que le llega a los tobillos y que una vez fue gris pero ahora es marrón parduzco. Los bolsillos plomizos, repletos de cochambre, tiran de sus hombros hacia el suelo. El aliento empieza a tomar forma y dibuja velos efímeros ante él. Tose.

En el segundo capítulo (segunda vida de Antonio González), Paco nos muestra como  Antonio y Elías, siendo dos adolescentes normales, son arrastrados por las malas compañías al sórdido mundo de la droga. Mantiene el buen tono del capítulo anterior, pero a tenor de los presentes, necesita más tiempo cocción. Aquí no hay dioses griegos, y para contar toda una vida, tendrá que echar mano de in media res o cualquier otro recurso que él vea.   No obstante, el capítulo promete y nos dejó muy buen sabor de boca.

Pero los adolescentes ya han bajado a saltos dos tramos de escalones y ni siquiera oyen el “ir con cuidado”  de una de las madres ¿o lo dijeron las dos? Salen por el portal sonrientes; las dos mujeres los ven desde el pequeño balcón de la casa de Elías; los niños se sienten mayores y andan bien derechos, de repente el grito de la madre de Antonio diciendo que a las nueve en casa les avergüenza y nada más doblar la esquina y quedar fuera de su alcance empiezan a correr sin motivo alguno, solo correr porque se sienten libres;

Después llegó el momento de degustar las elaboraciones de Lourdes Chorro. La primera de ellas, con el título de El verano avanza, nos llevó al terreno de la violación de un chaval.  En la sucesión de escenas, se dijo que algunas precisaban algo de claridad. Aún así y siendo amarga la situación de Toño, la prosa llena de imágenes de Lourdes, nos dejó párrafos muy sabrosos.

abusoLa partida de cartas de los adultos toca a su fin, (Toño) aprovecha la despedida para entrar en casa sin ser visto. Tumbado sobre la alfombra de su cuarto para no manchar la colcha, da vuelta y vueltas a la cabeza como los felinos enjaulados. Deletrea la palabra “Noche”, solo cuatro inofensivas letras, pero juntas le hacen sentir por primera vez un miedo pegajoso como la sangre. Ni siquiera cuando le operaron de la garganta a traición, sin anestesia, le dieron tantas arcadas.

Por  último, Lourdes nos sacó otro presente al que vino a llamar Amargo de capítulo. Se trataba de un bizcocho-resumen de lo que será el devenir de su ucronía. En él se dirige a Toño, en segunda persona, con un estilo propiamente “italocalvino”. A veces, nos cuesta entender la fantasía de Lourdes, pero esta escritora siempre tiene buena masa.

Sea como fuere el lector tiene que escucharte. Cuéntales cómo hubiera sido la vida si te hubieras marchado de esta ciudad. De nada vale que digan que era otra época en una ciudad de esas que ya no existen. Todo continúa descabalando los cánones establecidos aquí y allá.

No dejes a la imaginación de nadie cómo te sientes, te sentiste, te sentirás. Que se identifiquen contigo y el que piense a mí qué me importa yo también tengo mi historia y no mortifico a los demás, pues que cierre el libro. Yo tu lectora estoy deseando que esto no se quede en una hipótesis, en un condicional, en una ucronía más. No quiero perderme la oportunidad de vivir contigo ese otro destino.

Y tras un improvisado coloquio sobre la represión de la juventud en Madrid y en los pueblos de España, allá por los años 70/80 de siglo pasado, recogimos nuestros cuadernos y nos fuimos a las cañas.

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Domingo Jiménez Lacaci es un ingeniero de caminos que tiene como afición la literatura. Aunque dice que se siente intimidado ante escritores de verdad, ha demostrado que tiene calidad suficiente para codearse con los mejores, como dejó probado en la VI edición del certamen Madrid Sky al obtener el segundo premio con un relato titulado Cerrado por gestión. Anteriormente fue finalista en el Certamen Internacional Max Aub del año 2015 y en el X Certamen Internacional de Relato Breve sobre Vida Universitaria “Universidad de Córdoba”. En el campo del microrrelato ha llegado a ser finalista mensual en el concurso Relatos en Cadena, de la Cadena Ser (año 2016). También ha hecho sus pinitos en el mundo del teatro al estrenar con éxito una comedia de enredo con el título Pensión Paquita. En este artículo, con personalidad y sentido del humor, nos cuenta cómo fue su primer contacto con la literatura.

Domingo Jiménez Lacaci

CONFESIONES DE UN LAÍSTA

Por Domingo Jiménez Lacaci

Ya no puedo/debo atrasar más el sentarme a escribir estas líneas para Primaduroverales. Y confieso que no he dejado de darle vueltas (me niego a usar el verbo procrastinar entre amigos. Es como usar peluquín y faja con los viejos compis del barrio: somos como somos, pero entre nosotros no fingimos) a este asunto por varios motivos. El primero es que me siento algo intimidado entre escritores de verdad, y porque tengo la íntima sensación de estar entre vosotros como una tomatera en medio de un campo de orquídeas. No porque yo escriba bonito o feo, que eso casi es lo de menos, sino porque mi formación literaria acabó, gracias a las optativas de BUP, hace unos cuarenta años, y con admiración poco disimulada os veo hablar de nombres que no sé si son escritores de moda en Nueva York o delanteros del Liverpool. Otro ejemplo: me ha costado horrores alejarme del laísmo y, aun así, algunas veces retorno a casa. De hecho, el primer trabajo de mis sufridos amigos de letras ha sido que, como con los alcohólicos, yo reconociera ser laísta. Un gran círculo de sillas de tijera ocupadas por maduritos formados en números y ciencias, y yo tomando la palabra en mi primera sesión:

—Hola, me llamo Domingo y soy laísta.

—Hola Domingo, bienvenido —dicen a coro el gran grupo de ingenieros, arquitectos, urólogos y topógrafos.

—Pero es que además soy madrileño.

—Sí, ya veo. Eso hará más difícil que dejes el vicio. En fin, qué le vamos a hacer. Toma asiento y continuemos —dice resignado el terapeuta que dirige. El urólogo sonríe con algo de retranca al verme sentarme incómodo.

El segundo motivo es que tengo una genética que tiende con frecuencia a dejar correr el tiempo, a girar sobre el problema, mirarlo, temerlo, darle un poco con el pie por ver si sigue vivo, saltar asustado al comprobar que no solo está vivo, sino que se ha vuelto más feroz (no, no voy a usar el palabro de marras, me niego en redondo). Vengo de una larga estirpe de observadores de problemas, que estuvimos a punto de emparentar hace unas generaciones con una recia familia de solucionadores, pero por motivos que nadie recuerda, aquel romance no cuajó y no pudimos enriquecer nuestra sangre con el don de la decisión. Una lástima, pero esto es lo que hay, y con estos mimbres me toca hacer este cesto.

¿Un libro que yo leí que me marcó? Esta es la pregunta. Pues he estado haciendo memoria durante los desvelos que Manuel Pozo y su correo electrónico me han producido. Y hay muchos, la mayoría de ellos, yo creo que me marcaron cuando, obviamente, yo estaba propenso a ser marcado, que es cuando estás tiernito, ahí en el horno, a media cocción. Pero casi todos son inconfesables en un foro de escritores. El botones Sacarino, El Príncipe Valiente, Flash Gordon, Los 4 Fantásticos, Hazañas Bélicas, Emilio Salgari. Incluso, mil perdones, algo de Harold Robbins cuando aún no había tomado el control de mi cerebro y era la testosterona la que llevaba el volante mientras al mismo tiempo hacía que me saliera el bigotillo, la voz de grajo y la nuez. De ahí a la Sonrisa Vertical solo hay un paso, pero eso sí que no pienso confesarlo en la primera cita. Lo dicho, una vergüenza. Para contarlo solo entre íntimos.

De esa época de literatura colegial con quince años, recuerdo que don Ángel, un santo varón que nos daba clases en los Agustinos, santo varón porque ahora recordando cómo éramos nos tenía que haber estrangulado a la mitad de la clase, nos mandó leer La Regenta. Yo fui una tarde a Espasa Calpe y volví bastante amedrentado en el autobús con los dos tomos de una edición comentada de tapa blanda. Pero como la Naturaleza es muy de compensar, que da por un lado lo que quita por otro, me hizo tan bien mandao como indeciso, así que me puse a la labor con tesón. Y sucedió algo parecido a un milagro. Aquello que yo esperaba insoportable, me empezó a gustar. Sorprendente, pero cierto. Era como esas medicinas que te daban en jarabe pero que al meterte en la boca, contra todo pronóstico, tenían un delicioso sabor a naranja. El Redoxón, ¿verdad? Pues así sucedió. Que me gustó y mucho. Y para sorpresa del citado don Ángel, y también mía, saqué muy buena nota. Y los años pasaron, y yo me acabé inclinando por los números y las fórmulas, de lo que ya tampoco recuerdo nada, la verdad, y un verano, ya con platita en las sienes, me dio por comprar otro ejemplar de La Regenta en una feria del libro playera. Por recordar el milagro, más bien, pero muy convencido de que aquello que yo recordaba había sido un sarampión de niñez. Pero resultó que no, y me volvió a encantar.

Me volví a Vetusta, y fui de nuevo el cambiante don Fermín de Pas, robusto, colérico, amando con sotana a la bella Ana Ozores, que también lo fui a ratos, travestido y más feote, claro. Bajo la sombrilla de mi mujer fui el galán Álvaro Mesía, fatuo y bello, copulador y cobarde, donjuán barato y esmirriado. Tomando una cerveza en un chiringuito recibí el disparo en la vejiga que iba dirigido al regente Víctor Quintanar. Dios, como dolió, y no me dio en lo mío por milímetros. Tuve que dejar a medias la ración de boquerones. También fui el secundario Pepe Ronzal, al que en Vetusta llamaban Trabuco por sus continuos errores con las palabras intentando hablar fino como en la capital. Tanto lo fui, que hace unos meses, un tipo trajeado que vive en uno de mis relatos, al ver a una mujer que le deja sin habla en la cola de las ensaladas de un bufé, va y dice, el muy tunante: Me trabuqué con la conversación y lamenté después haber balbuceado algo que ni siquiera yo entendí. Y se queda tan pancho, el tío, sin dar las gracias a don Leopoldo Alas. Desagradecido.

Leí también el Quijote, pero confieso que nunca conseguí este idilio que tengo con nuestra Bovary asturiana. Igual que también, otra vez mil perdones, me quedo con La Reina de África sobre Casablanca, y con la inquietante 7ª sobre la popular 5ª Sinfonía de Beethoven. Qué le voy a hacer si soy así de rarito.

La Regenta, mis queridos Primaduroverales, lo tiene todo. Es una Guerra y Paz pequeñita, también llena de gente, de amor y celos; de envidias, celadas y traiciones, de ambición y lujuria, pero sin nieve ni tiros, bueno solo uno, pero podéis pasearla tranquilos que se lo lleva siempre el mismo. Y ojo, sin rusos, que se agradece porque traducidos hablan rarísimo.

Por cierto, don Leopoldo, siempre pensó que había escrito un tostón infumable. Igual que yo cada vez que acabo un relato. Otra afinidad.

Si tenéis un ratito libre, largo, eso sí, no dejéis de visitar Vetusta y su fauna, que nunca defraudan.  Y todo lloviendo, verde y nuestro.

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Lo ha vuelto a conseguir. Patricia Collazo González, finalista de la V edición del certamen Madrid Sky, ha llegado a la final anual del certamen Relatos en cadena con un magnifico microrrelato titulado Herencia. El relato no era fácil de escribir, puesto que debía comenzar por la frase: “Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos”, pero Patricia supo darle continuidad con un breve diálogo que inicia una pequeña obra literaria llena de ternura y sensibilidad. ¡Enhorabuena, Patricia!

 

Herencia

Relato ganador de la final de enero del certamen Relatos en Cadena 2020

Patricia Collazo González

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos.

—Yo no puedo hacerme cargo.

—Yo menos aún, Ricardito es alérgico.

Luna giraba sus atentas orejas mirando a uno y otro. Llamaron a la puerta. Ladró. Tal vez él hubiera regresado. Pero no. Él nunca llamaba, él ponía la llave en la cerradura de un modo inconfundible. Un hombre con olor a madera y hojas entró diciendo algo sobre llevarse muebles.

—¿Usted no la querrá?

El hombre negó con la cabeza.

—Entonces no quedará otro remedio —dijo alguien mientras la cogía en brazos y la sacaba de su casa, sin darle tiempo a olisquear por última vez los zapatos vacíos.

 

Patricia Collazo.

Patricia Collazo fue finalista de la V edición del certamen Madrid Sky. Es la administradora y creadora del blog literario La letra de pie. En 2019 ha publicado en la editorial Platero Coolbooks su primer libro de microrrelatos con el título Sinestesia general.

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Admiro a las personas que tienen capacidad para explorar nuevos caminos. Una de ellas es Mercedes Lázaro Sánchez. Compañera durante años en el taller de creación literaria, escribía unos relatos breves, intensos y vivaces, quizás como es ella. Hace tiempo que decidió probar con la poesía, una forma diferente de conocerse, una nueva experiencia literaria, y gracias a esa valentía llega a nosotros su primer poemario, Ayer encontré sueños olvidados. La presentación será el miércoles 29 de enero, a las 19.30, en el espacio Huerga y Fierro, en la calle Sebastián Herrera 9 (metro Embajadores). Os invitamos a los amantes de la poesía a acompañarla en esta presentación, que contará con la presencia de María Guivernau, Charo Fierro y el acompañamiento musical de Javier Gijón.

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Por: Alicia Gallego

Como todos los jueves, nos reunimos ayer en nuestro taller para ver cómo siguen avanzando nuestros compañeros, en su empeño por escribir su primera novela. De momento muchas cosas permanecen en la oscuridad, aunque poco a poco, todo comienza a ver la luz. Fue una tarde en la que todos aprendimos mucho.

Flannery O´Connor, dice que ella, muy a menudo, no sabe adónde va cuando se sienta a escribir una historia, un cuento. Nuestros escritores saben algo de sus personajes, pero todavía no saben cuál será el final de su novela, y yo creo que eso es lo normal, más adelante irán viendo lo que tiene que pasar, todo es cuestión de dedicarle el tiempo necesario. El final será inevitable.

El primero en exponer sus avances fue Luis Marín, que nos mostró su ucronía, trabajo sobre el cual giran todas las novelas que se van a llevar a cabo, en dos capítulos diferentes. En su capítulo tres, narrado en presente, nos muestra una escena en la que todos estuvimos de acuerdo en pedirle más desarrollo, más amplitud. Queremos saber más de sus personajes, del espacio que ocupan. Queremos que nos dé más detalles para poder disfrutar a tope.

enfermo“Le toma la mano y le habla quedo con palabras cariñosas. Antonio aprieta su mano, esboza una sonrisa y cierra los ojos para siempre”

En el capítulo cuatro, narrado en pasado, podemos apreciar la ucronía. Coincidimos en que tiene un muy buen tono de novela. Eso del tono Luis lo tiene muy conseguido, y no es fácil.

“Las lágrimas de Carmen se desbordaron al tiempo que se volcaba sobre la cama abrazando a su marido. Manuel formó el trío, y María, que acababa de entrar de la calle, se unió al abrazo familiar”.

Después fue el turno de Olga Torralba, que también nos mostró dos escenas de su ucronía, y  que tiene como hilo conductor el abuso. “En un lugar que no se merece ser el escenario de ninguna historia”, nos sitúa a Miguel, un niño que escondido bajo las sábanas de su cama, cada noche, espera, temblando de miedo, la visita de su tía Regina.

niño“Las primeras veces Miguel lloraba durante todo ese tiempo, incluso solo, hasta que se quedaba dormido. Después se creó un personaje al que le pasaba aquello, mientras él, mentalmente, salía de su cuerpo

Más adelante nos mostrará a Miguel de mayor, convertido en un profesional de éxito, pero con una vida sentimental desordenada.

“Hay personas que merecen ser el protagonista de una historia mejor. Son personas que acaban teniendo la oportunidad de conocer a Alguien, con mayúscula, que la vida les coloca de frente”

A Olga le gustaría mantener todo el tiempo en presente, aunque considera que un narrador en tercera persona, le procurará mejores descripciones. También a ella le pedimos que estire sus escenas un poco más.

Para terminar nos leyó Carlos Cerdán su último trabajo. Con su estilo característico e inigualable ironía, sigue adelante con su novela. En un capítulo, todavía por determinar dónde estará situado, Anselmo, un bravucón buscavidas, es presionado por su suegro Florentino, para que deje embarazada a su hija y lo hagan abuelo.

imagen 01“Don Florentino lleva a Anselmo a su despacho privado. Le ofrece un coñac y le pide que se siente. Él preferiría un whisky, pero aún recuerda el despectivo comentario de su suegro sobre un determinado empresario que le rechazó un coñac y le pidió un whisky”

A todos nos encanta su estilo, pero ésta vez le hemos pedido un poco más de contención en el uso del humor y de los diálogos que utiliza con maestría. Queremos más ambientación y que nos dibuje más a su personaje. Lo bueno de Carlos es que siempre consigue arrancarnos, como mínimo, una sonrisa.

“Incapaz de hablar, mueve la cabeza conforme y de un trago, apura la copa de coñac.

-¿Quieres otra?- Le pregunta don Florentino con su mirada de hielo”

Ambición y buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal, decía Raymond Carver, porque una ambición desmedida, acompañada de infortunio puede matarlo. Hay que tener talento. De éso a nuestros escritores  les sobra, así que tan sólo nos queda desearles suerte.

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Antón Alonso Suárez, director de la revista Vinos y Caminos, ha estado en FITUR 2020, en el stand de la Unión Iberoamericana de Profesionales de Turismo. Sully Fuentes Ciocca, presidenta de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana, dio paso a la intervención de Antón Alonso, que ha hecho una descripción apasionada de su tierra, Orense, acompañado de Sara Inés Vega Núñez, alcaldesa de uno de los pueblos más bonitos de España, Castro Caldelas, situado en el corazón de la Ribeira Sacra.

Sully Fuentes, Sara Inés Vega y Antón Alonso

Antón Alonso repasó la historia de Orense, explicó la etimología del nombre Ribeira Sacra, se extendió en la descripción de sus monumentos, de su música, de su literatura y, sobre todo, de los vinos y los caminos, de los paisajes de su tierra, entremezclando en su conversación anécdotas personales que tan bien sabe contar. Antón Alonso es un apasionado narrador de historias y consiguió llevar a los presentes el sabor de los vinos de su tierra, el sabor de las cinco denominaciones de origen de Galicia: Rías Baixas, Ribeira Sacra, O´Ribeiro, Valdeorras y Monterrei. Siempre es un placer escuchar a las personas que irradian entusiasmo, a las personas que hablan con el corazón, a quienes saben dibujar imágenes con sus palabras, y hoy, en FITUR, solo nos ha faltado cerrar los ojos, descorchar una botella de vino de la tierra, empaparnos de su olor y saborear con calma un sorbo para pensar que las palabras de Antón Alonso nos habían llevado a una Ribeira Sacra de ensueño.

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JIMENA TIERRA impartirá un curso de Derecho criminal y crónica negra durante dos fines de semana consecutivos, los días 31 de enero y 1 febrero; y los días 7 y 8 febrero.

JIMENA TIERRA es directora de la editorial Grupo Tierra Trivium y coordinadora de la colección Sangre y Tinta, destinada al género policíaco. Escritora de novela negra, sus manuscritos Equinoccio y Cambio de Rasante han sido adaptados al sistema braille y traducidos al inglés. Redactora en prensa cultural. Profesora de Derecho Criminal orientado a escritura creativa y medios de comunicación. Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en Criminología. Actualmente está cursando máster en pericia caligráfica y documentoscopia (UDIMA).

Este taller es para ti si…

  • Te gusta el periodismo de investigación pero no sabes por dónde empezar.
  • Te interesa la crónica negra y buscas perfeccionar tus conocimientos en el terreno jurídico o criminalístico.
  • Desconoces el funcionamiento de los tribunales y estás pez cuando oyes hablar del habeas corpus.

Más información en: Taller de Derecho criminal y crónica negra.

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