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Por Olga M. Torralba

Me acerqué a Miguelángel en el vinito tras nuestro Madrid Sky para darle la enhorabuena e intercambiar unas palabras, y nos quedamos enganchados entre risas y complicidades el resto de la tarde. Ese clima que a veces sucede cuando las personas conectan hizo ¡chas! y varias Primaduroverales, él, su marido y su amiga Sandra, quedamos imantados.

Cuando Manuel Pozo me ofreció la oportunidad de entrevistarle la cerré como contrato blindado.

Miguelángel tiene el corazón lleno de letras y la mirada de posibilidades, se le van cruzando y así teje sus relatos, sus reflexiones, sus obras de teatro, y cuando le parece nos las deja sobre un folio. Así, como si nada.

En primer lugar, decirte que estoy encantada de entrevistarte como ganador del concurso Madrid Sky VI, ya que como escritor evidentemente has triunfado entre nosotros y es muy bueno tener a alguien de tu talento cerca de Primaduroverales. Pero además tuve la oportunidad de conocerte personalmente entre vinos, después de la ceremonia, y eres de esas personas a las que no hay que dejar escapar. Así que si nos das la oportunidad nos gustaría saber de ti un poco más como escritor y como persona. Dinos, ¿te gusta que en los concursos te marquen unas directrices como en Madrid Sky limitando el número de páginas y con una frase, tomándolo como un reto, o prefieres escribir sin límites y adaptarlo después al concurso? 

Pues me gusta porque son un reto. O sea, si escribo para un concurso, me adapto y busco dar lo mejor dentro de los límites que el certamen impone. Y disfruto con ello. No deja de ser un juego, escribir siempre es un juego.

Pero no me gusta amoldar un relato que ya tenga escrito para adaptarlo a nada. Si ya lo di por terminado en su día, ya tiene vida propia. ¿Sabes cuando a los perros les cortaban las orejas y el rabo, cuando estaba permitido, para que encajaran mejor en lo que se creía que era el estándar de belleza de esa raza en cuestión? Pues esa es la sensación que me ha dado cuando alguna vez se me ha ocurrido hacerlo con un relato para que encajara en algún concurso. Es como si el relato te mirase con sus ojillos de micro y te dijera: ¿pero por qué me haces esto, qué te he hecho yo?

No sé. Ahora me estoy poniendo dramático y me está dando no sé qué por las veces que lo he llegado a hacer, mira tú. Pobrecillos.

Jajaja, sí que tienen vida tus relatos. ¡Incluso orejas y rabo! Así que lejos de limitarte, los concursos te dan la oportunidad de empezar a jugar. ¿Eres metódico escribiendo con horario y lugar, o te mueves en la improvisación?

Suelo escribir sobre todo por las mañanas, cuando tengo las ideas aún por estrenar. Aunque también, si la necesidad me aprieta, puedo hacerlo a cualquier hora y en cualquier sitio. A veces me despierto muy temprano, y antes de ponerme al ordenador, en la cama, ya empiezo a escribir sin luz y sin abrir los ojos. En ocasiones al levantarme, tengo un micro ya tan repasado, que solo tengo que transcribirlo al ordenador, sin apenas ya pensar ni nada. Sí que es cierto, al contrario que mucha gente, no me gusta escribir con música de fondo. Prefiero, si puedo, siempre el silencio.

También me gusta mucho escribir de cabeza cuando voy caminando un largo trecho. Llevo libreta siempre encima, pero no la uso en esas ocasiones, o ya no tanto. Me lo apunto en la cabeza.

Alguna vez también estoy en casa y me preguntan: ¿qué te pasa, estás preocupado por algo? No, contesto, es que estoy escribiendo. O me despido, yendo de copiloto en el coche con un “voy a escribir”, cierro los ojos y me pongo a ello. No sé, lo mismo debería ir al médico.

¡Qué bueno! Has desarrollado una capacidad de trabajo de lo más íntima, incluso con gente alrededor. A mí me parece fantástico. Miguelángel, ¿Cuáles son hasta ahora los temas que más repites en tus relatos y a qué se debe?

El amor, sin duda. El amor en todas sus variantes y en todos sus estados. En el amor y en todo lo que somos capaces de hacer y no hacer por él. El amor de madre, de pareja, de hermano, a las cosas, a la tierra, a tu pasado. Al pasado sobre todo. Casi todo lo que escribo tiene un punto de partida de mi pasado. Y no es que yo haya matado, ni he volado con alas, ni me he suicidado, ni me he comido a nadie, literalmente, digo. Pero, como todo el mundo, tengo un pasado que no ha sucedido, pero pudo haberlo hecho. No sé si me explico. Uno guarda en el recuerdo un detalle minúsculo de su vida y cuando va a buscarlo ha crecido como si el detalle fuera una semilla que se ha convertido en una enredadera salvaje que no ha respetado límite ninguno y sale lo que sale. Uno guarda sin saber para qué ni por qué, hasta que un día le sirve para escribir una historia partiendo de ese detalle minúsculo, de esa riña que presenció, de un vaso que se vuelca, de un gato que desaparece con la luz, de una vecina que lo pierde todo en una riada. O, imagino, las guarda para que cuando sea muy viejecito, recordarlas callando y hacer como si uno fuera feliz solo con estar sentado al fresco.

Qué bonito lo que dices. Son como detalles que se te quedan enganchados por alguna razón, como pidiéndote que los des recorrido ¿verdad? 

¿Has notado si ha evolucionado tu forma de escribir? ¿Y los temas? 

Los temas no han evolucionado mucho. Como digo, sigo hablando del amor, de la niñez, de lo injusto que es vivir para algunos. O para todos en algún momento. De las dudas eternas de los seres humanos, o al menos de los que tengo cerca, que lo normal es que se parezcan al resto.

Quizá he evolucionado en la forma. Pero si lo he hecho no ha sido conscientemente. Es curioso que leo algunos relatos de mi libro y ahora los escribiría de otra manera. O los recortaría, lo contaría con menos palabras. Ay, esa tendencia a recortar (salvo en esta entrevista).

Aunque también a veces acudo al mismo libro o a escritos que tengo por ahí antiguos y lo hago para buscarme, para dar conmigo. Me releo persiguiendo esa espontaneidad que no quiero perder, esa forma mía de ser tan yo escribiendo. Muchas veces soy más yo en mis letras que en todo un día respirando y haciendo lo que hacen en un día aquellos que respiramos.
Escribo sobre el amor. Y la muerte. Soy muy típico. Pero sobre todo el amor. Me muevo muy a gusto en estos dos temas. Quizá porque llevo toda mi vida enamorándome. Y toda también sin morirme, jajaja.

Esos creo que son los temas principales en los que me muevo. Luego estarían los subtemas. Los celos, la envidia, la nostalgia, la pena, el engaño, el enamorarse, el desenamorarse, los malos entendidos, el dolor, el malquerer. Me interesa la perplejidad que producen ambos temas. Escribo mucho sobre personajes perplejos. Creo que siempre nacen así. De hecho, mi voz literaria creo que es pura perplejidad. Lo mismo es que vivo perplejo. Sí, seguramente, va a ser eso.

Es estupendo no dejar de sorprenderse en la vida ¿no? Y si no te sorprende le cambias el final para que así sea. Así eres. Jajaja ¿Algo o alguien en tu vida propició que decidieras escribir? 

Quizá que de pequeño leía mucho. No es que venga de una familia de lectores de grandes obras, o de intelectuales. Teníamos una librería como en todas las casas, de lomos todos iguales, que apenas se tocaban. Con los años sí que mi familia se ha convertido en una gran lectora. Leen de todo, que es lo mejor. Pero de muy pequeño, en casa leía las fotonovelas de mis hermanas: Corin Tellado, Lucecita y cosas así. Y los tebeos que había siempre en los laterales del sofá: TioVivo, Lily, Pulgarcito. Luego crecí un poco y empecé a leer El Caso, de mi padre, y el Pronto. Ya digo, una familia de lo más normal. Pero todo eso sí que me hizo disfrutar del silencio mientras leía. Interesarme por las vidas de los demás, imaginarlas y acabarlas como yo quisiera en mi cabeza. Luego empecé con Los Hollister, los cuentos clásicos que les compraban a mis sobrinos y libros que entraban en casa de Círculo de Lectores. Pronto descubrí a Becquer, luego a Lorca y Machado. Y de vez en cuando iba a la biblioteca del barrio. Una a la que algunos vecinos iban a darse el lote en las mesas del fondo.

Pero sí recuerdo que ya en primaria me gustaba hacer redacciones, que los profes siempre valoraban positivamente. Incluso en clase de lengua, al buscar ejemplos de frases, me esforzaba en que tuvieran su qué. A veces me preguntaban los maestros que de dónde las sacaba. Y era solo que no me conformaba con: “El niño juega con una pelota”. Ya de pequeño prefería poner sujeto, predicado y sentimiento.

Sin duda el sentimiento, tu capacidad y el trabajo han dado buenos resultados en tu camino de escritor. ¿Tienes algún relato o micro propio del que te sientas más orgulloso? ¿Podrías dejarnos aquí unas líneas para que disfrutemos de ello?

Te pongo dos y tú escoges:

LA EXPLICACIÓN

Con esa exactitud tan característica de la ciencia, lo que no flota, se hunde sin remedio; lo que no vuela, cae al suelo. La energía, pura o no, nunca se destruye, pero sí se transforma. Y mucho. Y se convierte en otra cosa. Y aunque la recta tiene una dirección, no olvidemos que también posee dos sentidos. De ida, y de vuelta. Todo lo que sube, baja; lo que entra, sale. Y lo infinito solo está en el cielo. Solo. Por inercia, todo se mueve o reposa. Y la inercia, créeme, es lo peor. Vamos, para que me entiendas, que he dejado de quererte. De corazón y científicamente.

SUELTA

Jamás tuvo costumbre de ceñirse la cintura. Como no la tuvo nunca para sujetarse el pelo en una cola, ni usar sandalias de atarse. Ya de niña era incapaz de mantenerse en fila formando para entrar a clase, o de aunar en su mano las varas de retama que recogía en el camino. Tampoco aprendió a colorear dibujos sin salirse de los bordes. Y dejaba escapar adrede los globos, solo para mirarlos subir, decía. La madre, a la que nada le extrañó, no ha contado a nadie, para que no la tomen por loca, que al parirla, asombrada ,notó con extrema claridad, en vez de a la niña que venía, cómo con el último empujón, de entre sus muslos una bandada de aves alzaba el vuelo.

El primero está incluido en mi libro. El segundo fue posterior a su publicación.

Pues me pasa lo que a ti, que no puedo elegir. Que escojan los lectores de esta entrevista. ¿Un libro? ¡Cuéntanos!

El libro se titula De lo que quise sin querer lo que quise sin querer”. Es un libro de microrrelatos, publicado por la Editorial Talentura, gran defensora e impulsora del género, que es de aquí, de Madrid. Se publicó en el 2014. Consta de 114 piezas escritas que, como su título indica, habla de todo aquello que uno acaba haciendo y queriendo, sin proponérselo. Como respirar, o recordar. Lo escribí un poco igual que vivo, por impulsos, poniendo mucho estómago y pecho y muy poca cabeza y sesera. Tirando mucho de mi pasado para hacer un collage con el presente, y que quede algo verdadero y que duela; que duela bien, con dulzura, con cariño, risueño, pero que duela. De hecho, mucha gente me dice, el libro es como tú, niño. Leo y parece que te esté oyendo hablar a mi lado. Y ahora, si lo pienso muy a fondo, da un poco de miedo ¿no?

Está dividido en tres partes: “Cosas de amar”, “Cosas de morir” y “Otras cosas sin querer”. Este libro me ha dado muchas, muchas alegrías. Y me las está dando aún. De hecho, hay incluso dos obras de teatro basadas en textos de este libro. Fabulantistas, de la compañía “Pendientes de un Hilo”, y “Del amor, la muerte y otras chiquilladas”, esta escrita por mí y aún sin estrenar.

Que duela con dulzura dices. Estoy convencida de que es de esas obras evocadoras, que te deja con ganas, y de las que se saca algo para escribir. En cuanto al teatro, recuerdo que comentamos después de la celebración del Madrid Sky, lo compaginas con la narrativa. ¿Ha sido siempre así?

Si, también escribo teatro desde bien jovencito. Pero no lo he hecho continuamente a lo largo de mi vida. He tenido etapas.

Tengo varias obras estrenadas, como la que se mantuvo aquí, en el Teatro Alfil, casi un año en cartel: Anda que no te quiero, y que hace poquito se ha utilizado también en una escuela de teatro de Barcelona, “Plató de cinema”, como trabajo de final de carrera de unos alumnos. Me encantó el trabajo que hicieron. Mira, y esa en concreto la escribí a principios de los noventa. Creo que ha sabido envejecer. Tengo otras también estrenadas y otras que aún esperan la ocasión.

Últimamente he escrito mucho microteatro, piezas que no pasan de 15 o 20 minutos. De estas tengo una veintena, casi todas estrenadas. Y también tuve una de ellas en Madrid, en “Microteatro por Dinero”, la pieza “La más indicada”. Todo mi teatro es muy yo también, dicen. Es curioso que cuando alguien ve o lee alguna de mis obras, me cuenta que es como si yo sobrevolara el escenario, o como si se estuvieran leyendo de nuevo el libro u otro nuevo, pero parecido. Cosa que, según se mire, no sé si es buena o mala. Jajajajaja

Pero lo cierto es que puedo presumir, y lo sé porque a fuerza de que me lo repitan, he pensado que debe haber algo de cierto en ello, de tener voz propia. Y eso me da que es bueno. O no. Vete a saber. Porque si esa voz personal es un churro y me lo repiten con segundas, cagado la hemos.

Lo más importante, eso sí que lo tengo clarísimo, sin que nadie me lo tenga que decir, es que debes sentir que disfrutas mientras estás escribiendo. Porque se trata de eso. Y si no estás gozando en ese momento, es que a lo mejor estás escribiendo en falso. O no lo estás haciendo para ti. Y no escribir para ti, estoy seguro de ello, no debe ser bueno.

¡Cómo me gustan tus títulos! No dejes de avisarnos para la próxima representación de una obra, que estaremos encantados de asistir.

Ya que esta entrevista sale de tu merecido primer premio en el Madrid Sky me parece pertinente mencionar algunos otros en los que también has sido premiado o finalista. El mismo día de nuestro concurso, te notificaron que eras el Ganador Anual en la categoría en castellano del VIII Certamen de La Microbiblioteca. Además, a esta final era la cuarta vez que llegabas. También has sido finalista anual en Relatos en Cadena, durante dos ediciones. En la segunda, te quedaste con el Tercer Premio.

El pasado año también recibiste uno de los tres accésits en el II Concurso de Microrrelatos Monte de Piedad Carmen Alborch y fuiste uno de los tres ganadores del Primer Certamen de Microrrelato del Ajuntament de Montcada i Reixach, además de ganador o finalista en otros muchos concursos de microrrelato.

La revista Vinos y Caminos es la patrocinadora del primer premio del certamen literario Madrid Sky.

¿Has concursado con alguna obra de teatro?

Aparte de haber tenido obras seleccionadas en diferentes muestras teatrales, como Casa Groga o Píndoles, este año me presenté por primera vez a un concurso de textos teatrales, el VI Premio de textos de teatro Carro de Baco, resultando ganador con la pieza, “La Sombra”, que ellos mismos pondrán en escena el próximo octubre.

¿Recuerdas alguno de los premios con especial cariño?

No sabría escoger cuál me ha hecho especial ilusión. Quizá el del teatro, por ser la primera vez que gano algo así. O el de La Microbiblioteca, por lo que supone conseguir un premio tan concurrido. O este de Madrid Sky, que no me esperaba para nada. O los de Relatos En Cadena, por todo lo que supone, y hablar con Francino, y que te escuchen por la radio. O uno que organiza mi amiga Esperanza en Soto de Sajambre, llamado el Roblón, donde he sido finalista varias ediciones. O el de Realidad Ilusoria, de mi tocayo Miguel Ángel Page, que organiza cada año por Navidad, en el que siempre quedo finalista y espero ganar algún día. O el de Cartas de Amor Antonio Villalba, de Escuela de Escritores. O el de… Jo ¿he de escoger solo uno?

Jajaja, no, ya veo que tienes cariño para dar y tomar. ¿Miguelángel qué recomendarías a alguien que comienza a escribir y qué errores le evitarías?

Que escriba, que escriba, que escriba y que lea. Que lea, que lea y que escriba. Y que corrija mucho. Y que se atreva. Que se atreva, que todo ya está escrito y todo está por escribir.

Nuestro patrocinador del primer premio “Vinos y Caminos” nos acompaña hace unos años. ¿Qué te sugiere su nombre como escritor? Es decir, en dos pinceladas, ¿de qué escribirías un relato al respecto?

Un sumiller, un catador de vinos en busca del caldo perfecto, que recorre países y territorios, hasta, después de muchos viajes y desilusiones, dar un día con él, justo en la bodeguilla de toda la vida de debajo de su casa.

Antón Alonso entrega el primer premio del VI certamen Madrid Sky a Miguelángel Flores

Muy interesante, al final encontrar cerca lo que buscas después de viajar y enriquecerte con ello, para aprender realmente a “ver” lo que nos parece que no puede ser tan fácil. Para terminar, ¿qué libro nos recomendarías y qué relato? 

Pues mira, ahora mismo recomendaría “Hierba veloz y púrpura”, de Asier Susaeta, que me estoy leyendo estos días y me está dando mucho que pensar. Es un libro de microrrelatos. También podría recomendar el libro que más veces he leído y que más he recomendado: La vida ante sí, de Emile Ajar. Lo leo desde adolescente una y otra vez. Creo que su forma de contar las cosas influyó mucho en la manera de hacerlo a mí. Esa voz infantil que aflora en muchos de mis textos es prima de la de este libro. O es prima o son del mismo barrio.

En relatos: Casa Tomada, de Cortázar. O cualquiera de Ana M. Shua o de Millás. De Manu Espada, de Ginés Cutillas. O más nuevos, de Mar Horno, de Portabales, de Víctor Lorenzo, de Lola Sanabría. Ernesto Ortega, Jesús Esnaola, Pedro S. Negreira… Uf, no acabaría nunca.

Hay muchos autores, de los reconocidos, de larga trayectoria, y de los de nueva hornada, que antes se lo han leído todo a los anteriores y se nota, de los que hay mucho, mucho que aprender. Mucho, mucho, mucho. El microrrelato, y con él el relato, está en auge, y es una gran época de cosecha. Hay que aprovecharla.

Muchas gracias por tus consejos literarios, por esta extensión de ti mismo, por tu entusiasmo y tu talento, y por dejarnos descubrir todas estas facetas tuyas. Nos encantará seguirte en tus caminos a través de la literatura y personalmente. A Primaduroverales nos gustaría mantener este vínculo que acaba de formarse, así como ocurrió con premiados de anteriores ediciones. Gente estupenda que escribe estupendamente.

Ha sido una suerte conocerte y un placer entrevistarte Miguelángel. Te deseamos muchos éxitos y sobre todo que sigas disfrutando de la literatura como lo haces, y que nosotros lo sigamos haciendo también con tus obras.

 

Olga Torralba es miembro de la asociación Primaduroverales, Grupo de Escritores.

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Domingo Jiménez Lacaci

Por Francisco Plaza.

Domingo Jiménez Lacaci obtuvo el segundo premio en el VI certamen literario con el relato Cerrado por gestión, del que el jurado dijo que era un cuento complejo, intenso, lleno de sugerencias, de sensaciones y de lecturas diferentes. Es ingeniero de caminos y dedica parte de su tiempo libre a escribir relatos y obras de teatro. Ha sido finalista del Certamen Internacional Max Aub del año 2015 y en el X Certamen Internacional de Relato Breve sobre Vida Universitaria “Universidad de Córdoba”. En el campo del microrrelato ha llegado a ser finalista mensual en el Concurso Relatos Encadenados de la Cadena Ser (año 2016).

Eres ingeniero civil y estás implicado en proyectos de gran envergadura, como un parque temático sobre la historia de España en Toledo. ¿De dónde sacas tiempo para escribir?

Yo tengo la suerte de no dormir mucho y también aprovecho ratos más largos los fines de semana para sentarme a escribir. Mis hijas ya son mayores y vuelan solas. Al final todos acabamos sacando el tiempo para aquello que nos gusta. Aún así, en mi caso yo creo que paso tanto tiempo pensando qué escribir y cómo enfocarlo, que realmente tecleando.

¿Qué es lo que te motiva para enfrentarte a un folio en blanco?

Muchas veces tengo una historia que se me ha ocurrido, en la calle, conduciendo, paseando a la perra por el parque, y empiezo a madurarla. A los pocos días ya no admite más reflexión, ya no puedo desarrollarla más sin escribirla, y el cuerpo me pide sentarme y echarla fuera. Es una necesidad, sale sola.

Has participado, con éxito en varias ocasiones, en muchos concursos de relato corto. ¿Es ese tu género favorito?

Bueno, favorito porque me permite tener un producto acabado para presentar en muy poco tiempo y el tiempo no es algo que yo tenga en abundancia. Desde ese punto de vista, desde luego, pero me gusta también mucho adentrarme en proyectos de larga distancia.

Algunos opinan que el relato corto es un género “menor” en la literatura. ¿Tú qué piensas?

No, desde luego que no lo es. Me gusta mucho la historia de Alice Munro, la escritora canadiense que escribía cuando sus obligaciones de madre se lo permitían, y por eso solo escribió relatos, y aún así, consiguió el Nobel de Literatura en 2013. Es menor cuando los que escribimos regular lo hacemos menor, pero los maestros lo hacen tan hermoso e importante como la novela.

Tu relato “Cerrado por gestión” tiene un giro inesperado y sorprendente al final. ¿Cuándo te pusiste a escribirlo sabías que iba a terminar de esa manera o querías ese final y el resto del cuento lo hiciste en consonancia?

No, no tenía ni idea. Aunque no lo creáis, a mí tampoco me había contado su secreto este peluquero tan rarito. Es algo bastante habitual que arranques con un rumbo y, por mucho que tú quieras, los personajes que has creado y sus circunstancias no se dejan llevar allí. Es una batalla inútil y cuanto antes te rindas, mejor. Ellos siempre tienen razón.

El jurado comentó respecto a tu relato que podía ser el germen de una novela ¿Te atreverías con una novela?

Para eso necesitaría tiempo, que quizás sea lo más fácil de conseguir al lado de lo que voy a añadir. También necesitaría mucho orden y mucha disciplina, características que no son mi fuerte. Un relatista es un sprinter de cien metros. Un novelista es un maratoniano. Son cosas muy distintas con técnicas muy diferentes. Meterte en el proyecto de una novela es un asunto de mucha entidad como para no medir antes tus fuerzas.

Has escrito e interpretado la obra de teatro “Pensión Paquita” en 2018. Con funciones en diversas salas de Madrid y con llenos en algunas de ellas. Para un actor son muy gratificantes los aplausos del público; pero si además eres el autor la satisfacción debe de ser enorme ¿no? Pero si tuvieras que elegir ¿quién se siente más complacido, el actor o el autor?

Eso fue una de las experiencias más bonitas de mi vida, escribir de encargo para mis amigos y compañeros actores una obra que al final quedó divertidísima. Yo me adjudiqué un papel secundario de jefe de mantenimiento de la pensión, porque ahora que nadie nos oye, soy un actor nefasto. Pero ese momento, entre bastidores, cuando no estás en escena y escuchas a trescientas personas que se están riendo con los diálogos de los personajes que tú has creado, es una experiencia inolvidable. Entre los dos oficios, me quedo con el de autor, para el bien del teatro aficionado.

¿Tienes algún proyecto en la cartera?

Tengo el encargo de escribirles a esos mismos amigos una segunda obra de teatro para sacar adelante y representar en 2020. Y algún proyecto de novelita corta que tengo esbozado, a ver si puedo afrontarlo sin quedarme exhausto a mitad del camino.

¿Dónde buscas la inspiración?

En la calle. Cuando no sé de qué escribir, me voy a la calle, a mirar, a ver la gente, las cosas que pasan, al metro. En una hora en una plaza de Madrid una tarde de buen tiempo, hay más historias que en mil talleres de escritura juntos.

 ¿Te resultó inspiradora la frase “No quería imaginar cómo había llegado hasta allí”, obligatoria de comienzo del relato para el concurso Madrid Sky?

Más que inspiradora era fácil para arrancar cualquier tipo de relato. Nos describe a alguien sorprendido, y ¿qué relato no tiene a un sorprendido dentro? No sé cómo os surgió la frase, pero si fue elegida, fue un gran detalle de amabilidad. Sin sorpresas no hay historias.

¿Has ido a talleres de creación literaria o eres autodidacta?

Sí, estuve acudiendo tres cursos a un taller literario de Nuria Gómez Cal, donde escribimos muchísimas páginas. Luego he cursado tres cursos trimestrales más en la Escuela de Escritores con Enrique Páez y Alberto Baena.

¿Tienes algún método a la hora de ponerte a escribir?

Depende. En este caso busqué palabras sueltas e suficientemente inconexas: peluquero, semáforo y confesionario y desde ahí intentar montar un argumento. A veces funciona. Otras se me ocurre una frase, un instante, un diálogo, un disparo, un beso, una muerte. Incluso un título, o un final. Algo que me parezca suficientemente sólido y grande como para que sea la primera piedra de una historia y empezar a construir un relato a su alrededor.

¿Haces participes de tus escritos a las personas que te rodean?

Sí, a mi familia y mis amigos. También a las personas que he ido conociendo a lo largo de estos años escribiendo. A estos últimos les pido que no tengan la piedad y la empatía que suelen tener los primeros, de los que no hay forma de sacar una crítica auténtica que te deje las vergüenzas al aire. Los amateurs amigos son una gran ayuda porque esos sí que te hacen ver la cruda realidad. Y gracias a Dios.

¿Cuándo consideras que tienes un escrito terminado?

Un escrito nunca está terminado al 100%. Son como los proyectos, que se cierran y firman cuando el cliente te pide que se los entregues, pero nunca porque tú consideres que ya está perfecto y que no admite ni una vuelta más. Se dice que toda casa es susceptible de mejora hasta la ruina del propietario, por pequeña que sea la casa y por rico que sea el propietario; pues lo mismo con los escritos. O te cansas de darles vueltas y ya los dejas o los cierras y los envías porque se acaba el plazo del concurso.

¿Qué opinas sobre las empresas que como Vinos y Caminos, y La Rebujita, que te entregó el segundo premio, patrocinan un premio literario de relato corto como Madrid Sky?

Cualquier empresa que patrocine el fomento a la escritura y la lectura es bienvenida. Ojalá hubiera muchas más. Ojalá se fomentara más la escritura, el teatro, la lectura, las exposiciones. Los premios pueden ser un incentivo muy importante.

¿Qué tal ha sido la experiencia con el concurso Madrid Sky? ¿Repetirías?

Ha sido una experiencia gratísima. Aprovecho aquí para agradecer el cariño y el calor que le poneis a la ceremonia de vuestra final. Todos los detalles tan cuidados para que los finalistas nos sintamos los protagonistas. Os felicito por hacerlo tan bonito entre todos vosotros.

Por último, recomiéndanos un libro y un relato.

Qué difícil escoger uno. Quizás un relato muy impresionante por la sorpresa que me produjo cuando lo leí hace ya tiempo fue La autopista del Sur, de Cortázar. Me influyó en buscar siempre sucesos extraordinarios y meterlos en mis textos. Son el famoso “cocodrilo” metido en tu cama del que habla el profesor Ángel Zapata: no puedes pasar por allí sin girar la cabeza de tanto como te llama la atención.

En cuanto a libros, me interesan muchos las historias del “qué pasaría si…”. El famoso “y si …” que es el origen de tantas novelas maravillosas. Yo me fuerzo a preguntármelo a menudo para que surjan las historias. El mejor que yo he leído en ese ámbito es Saramago. Quizás el Hombre duplicado o el Ensayo sobre la ceguera, que no son otra cosa que varios cientos de páginas con Don José contestando a esa pregunta mágica.

Francisco Plaza Nevot es miembro de la asociación Primaduroverales. Actor de teatro aficionado, es coautor de los libros 2056, Anno Domini y Magerit. Relatos de una ciudad futura.

 

 

 

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Jesús Tíscar Jandra

Por Manuel Pozo Gómez

Jesús Tíscar es una persona singular. Es de Jaén y ama su tierra, aunque lleva un tiempo viviendo en Murcia. Es sincero, dice lo que piensa, no tiene pelos en la lengua. Según él, no le gusta la gente, pero le encantan los bares, lo que es algo contradictorio. En la conversación cara a cara resulta entrañable y da gusto hablar con él. Tiene la valentía de aquellos que un día decidieron que se iban a ganar la vida escribiendo, y lo está consiguiendo. Escribe teatro, relatos cortos, novela y artículos periodísticos. No para. Le dedica todo el día, y es que respeta, ama y sufre con el oficio de las palabras. Jesús Tíscar no deja indiferente, su escritura tampoco.

He leído que los bares te encantan. Eso de ganar premios literarios por toda España te habrá dado la posibilidad de conocer un montón de bares…

Oh, sí, desde luego, desde luego. Las bibliotecas, los ateneos, los círculos del arte y todos esos primorcicos están muy bien, pero aburren hasta el traumatismo craneal, y yo, para accidentarme la cabeza, prefiero los bares, a poder ser con moscas abstrayentes y camarera malencarada. Eso sí, en soledad y que nadie me hable.

¿La cerveza y la literatura hacen un buen maridaje?

No. Yo, escribiendo, sólo bebo agua y además tildo ese “sólo”, porque soy tildesolista y ninguna RAE me va a cambiar. La cerveza es el premio a esta heroicidad de escribir todos los días y de ser un escritor a la antigua, como los de antes, con gafas, cuando abundaban. O sea, con la cerveza me trago las lágrimas y luego río y canto por Peret, que se me da muy bien, y le hago cucamonas al destino. Después me pongo serio, lleno mi botella Redcliffs de agua desalada del grifo y escribo como si no hubiera un mañana ni un antier. Eso hago. Pero jamás mezclo cerveza y literatura, ¡jamás!

Tú eres un hombre muy crítico, sin pelos en la lengua. Esto de la cultura se está poniendo chungo en algunos sitios, ¿no te parece?

La cultura, en general, me la pela muchísimo, sobre todo porque uno no puede estar disgustado por varios frentes, eso no lo aguanta nadie y hay que tomar medidas higiénicas para que no se te vayan las ganas de vivir. Cada uno que se cabree con lo mal que está su campo. La literatura, sí, chunga. ¿Has visto esos anuncios de “escriba un best seller en 60 días y conviértase en novelista de éxito”? Pues eso lo explica todo. Hoy, cualquier gilipollas sin mocos y con faltas de ortografía te escribe un libro y lo publica. Porque tiene derecho. Y te tienes que aguantar. Porque tienes la obligación. Y que no me vengan con que los lectores deciden: los lectores tragan con todo mientras se lo den con mermeladica de guay o lo haya escrito el nieto de la Josefina, que es tan guapo.

Contigo hay que ir por partes. Has ganado dos premios de novela de los más importantes de este país: el premio de novela negra «Ciudad de Getafe» con La japonesa calva (Edaf), y el premio de Novela «Felipe Trigo» con La Poetisa (Algaida). ¿Sientes que tu trabajo como novelista se ha reconocido?

No. He de insistir. Y a ello me pongo todos los días (menos los domingos, que me los paso resolviendo los dameros malditos de Virginia Montes) de nueve y media a una y media y de cinco a nueve. No obstante, ya estoy mayor, se me está encaneciendo el pubis y no me importa tanto lo del reconocimiento, lo del reconocimiento es importantísimo cuando se tiene un pubis zaíno que da gloria verlo, después deja de ser prioridad. O sea que ahora es cuando va a venir, porque las cosas vienen cuando ya no te urgen y los genitales te blanquean. Y el reconocimiento va a venir cuando publique —os vais a cagar— la obra maestra que estoy terminando y que me va a dar para muchos bares. Pero, repito: solo y sin relacionarme con nadie, por favor. No aguanto a la gente.

A estas dos novelas se suma Memorias de un gusano y un libro con tres novelas cortas publicado por el Grupo Tierra Trivium, Yo, señor, no soy malo. ¿Has cubierto tu cupo como novelista?

No. Me quedan tres más. Las tengo en el teclado, mira, ya las iré pulsando. Y cuando las pulse y vacíe el teclado de ellas, tiraré el portátil, mandaré al carajo la escritura y me compraré un hurón para finalizar mis días con la misión cumplida. He dicho. Nadie podrá impedírmelo.

Hablando de Tierra Trivium. Tierra Trivium es una editorial con la que algunos de nuestros asociados mantienen una buena relación ¿Cómo te llevas con el mundo editorial?

¿Yo? Bien, bien. Al autor le dan el 10% de las ventas, sin IVA, pero bien, bien. Las editoriales son unas instituciones maravillosas que velan muchísimo por sus autores y que te mandan pictolines cuando te resfrías. Y en el caso de Tierra, además, es verdad. Luego están las que, si te resfrías, les importa un pito y hasta dejan de hablarte, como por ejemplo Algaida, pero bueno, al señorito no hay que morderle la mano, entre otras cosas porque hay que tener estómago para hacerlo.

Dicen que tienes una forma de escribir arrolladora y barriobajera, envolvente, subyugante, familiar y con un vocabulario callejero de los bajos fondos. Sin embargo has ganado numerosos certámenes de relatos, y quince de tus relatos premiados están recogidos en el libro La camarera que me escupía en los chupitos de whisky. ¿Te divierte ser tan provocador?

Sí, me divierte, porque los provocados suelen ser muy tontos y ponen unas caras graciosísimas. Me meo. La culpa del provocador la tiene el provocado. El provocado no suele estar bien, se nota en que, cuando algo no está a su gusto, se pone a decir memeces, y para eso hay que estar muy cipote. Ahora vivimos la era de los ofendiditos (me encanta el término) y la verdad es que el escándalo se está devaluando, ya no es lo que era, ahora abunda tanto que aburre. Y respecto a los premios literarios, pierdo más que gano, precisamente por eso, creo, porque mi lenguaje literario no es muy de jurados. Los jurados tienen que recoger a los niños del colegio cuando terminan de deliberar y eso les resta gusto por otras cosas que no sean “él giró sobre sus talones” y demás hallazgos narrativos. Por cierto, La camarera que me escupía en los chupitos de whisky (y otros 15 relatos pellejos) es un libro que gusta muchísimo, que está agotado, que tiene una portada maravillosa y que me ha dado grandes satisfacciones. ¡Me lo hice yo mismo! ¡Me quité de pejigueras! ¡No repartí con nadie! ¡Y eso es muy sano! Creo que repetiré.

¿Te expresas mejor con el relato o con la novela?

Con ambos. La diferencia es que, con la novela, te tienes que expresar mejor durante más rato.

¿No se te ha ocurrido alguna vez convertirte en un “niño bueno” y ser menos irreverente?

No. El respeto y la irreverencia no consiguen nada, cierto, son dos inutilidades más, como tantas con las que acarreamos: los vecinos continúan dando los buenos días sin que nadie se lo pida, la ultraderecha avanza a pesar de todo, los sugus se siguen pegando a las muelas, la prensa está amariconá, la sociedad se disgusta se dices amariconao y el Mar Menor no para de morirse por culpa de Dios y de su Madre, pero con la irreverencia te lo pasas bien, es masticable, da que pensar, suena, se te sube por las pantorras, chilla. Entonces… la opción está clara, me parece a mí. Además, a lo establecido y a lo sagrado y a lo intocable hay que meterle meneos de vez en cuando para que no se enquiste en ridículo o en tirano. Sé de lo que hablo, soy de Jaén.

Has sido el tercer premio del VI certamen Madrid Sky con el relato Escena sobre la persistencia de las luces, una alegoría moderna de Luces de Bohemia, de Valle-Inclán. ¿Quién es para ti Valle-Inclán hoy en día?

El inventor del esperpento, que es el único género por el que debería moverse el teatro. Ya sé que es muy cateto lo que digo, pero es lo que hay. Soy cateto. Y además estoy gordo. El teatro, para mí, es un mierdón si no hay esperpento. Y punto. Al ser humano hay que sacarle en escena lo ridículo y lo patético que es. Y lo marrano, sobre todo lo marrano, las marranadas que se gasta. Todo lo demás: comedieta de sofá o tostonazo pedantorro. Del teatro hay que salir jodido, salpicado, asqueado, con cuarto y mitad de alipori y flojo de risa sádica.

Has escrito y estrenado varias obras de teatro, la última de ellas Verracas. Creo que en el mundo del teatro tienes mucho que decir ¿Es el teatro el género en el que te encuentras más cómodo?

No, ¡de ninguna de las maneras! Soy narrador y cuando los narradores nos ponemos a escribir teatricos, se nos va la olla mucho y la cagamos. Yo he ido aprendiendo a ser dramaturgo, pero aún no tengo ni puta idea. No obstante, con la última obra, Verracas, creo que empecé a enterarme de lo que iba la cosa. El teatro lo escribes para cuerpos, no para hojas de papel, y los cuerpos van a decir más de lo que les escribes. Toma ya.

Sé que son campos diferentes, pero cómo te encuentras más a gusto ¿cómo autor teatral o como actor?

Escribiendo me encuentro más a gusto siempre, sobre todo si por lo que escribo ya tengo el dinero apalabrado. Es mi trabajo. Como actor… he disfrutado, a veces, y dicen que no lo hago mal, casi siempre de villano y malahostia, claro. Pero nunca tuve vocación, he hecho teatro y cine de casualidad, por culpa del director de escena Miguel Ángel Karames, que me lió, y casi siempre con las gafas quitadas, con lentillas, que no sé pegármelas y me las tienen que poner, es un engorro. Pero el de actor, sobre todo el de teatro, es un oficio muy perro en el que se trabaja mucho (no sólo actuando) y se cobra poco. Te tiene que gustar hasta el orgasmo, para perseverar. Y luego están los concejales de cultura de los pueblos en los que actúas, que hablan mucho y no huelen bien, huelen como a voltímetro por dentro.

Hay que ser optimistas, aunque los políticos nos lo pongan difícil. Hay empresas que apuestan por la cultura. Nosotros hemos encontrado patrocinadores que nos ayudan para continuar con nuestro certamen. El tercer premio, que ganaste tú, lo patrocinaba la empresa Question Box. ¿Hay esperanza para la literatura?

¿Y por qué diantres hay que ser optimistas? ¿Y qué políticos? ¿Hay políticos en España? Coño, pues no lo parecen. Parecen cuñaos echando una pachanga hasta la hora de la paella y el tintorro. Y no; no hay esperanza para la literatura. Ya no. Hay esperanza para Netflix.

Para finalizar, ahora que empieza el verano. ¿Nos podrías recomendar una novela y un relato?

Sí, claro, por qué no, lo haré, lo haré. Pero no por el verano, coño. No hagamos de la literatura una cosa veraniega, maldita sea. Reñido lo cual, veamos. Novela: La noche que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie, de Antonio Tocornal. Relato: La despedida, de Ignacio Aldecoa, el cuentista más grande que ha dado este miserable país de santeros, mareaperros y cagarruinas.

Te agradezco, Jesús, que te hayas sometido a este tercer grado. Es lo que tiene ser un autor de novela negra de éxito ¿Te gustaría añadir algo más que no te hayamos preguntado?

Sí, sí, me gustaría añadirlo. No soy un autor de novela negra. La japonesa calva ganó un buen premio de novela negra, el de Getafe, pero no es novela negra, aunque podría serlo. Al jurado le gustó por eso, porque ya estaba un poco harto de detectives borrachos y culones y de intrigas ya bastante chonías. Pero yo no tengo los géneros claros. No señor, no los tengo. Eso es cosa de lectores, que lo etiquetan todo y se lo pasan bien. Déjales que disfruten, si total, para lo que van a durar…

Manuel Pozo Gómez es miembro de la asociación Primaduroverales Grupo de Escritores. Es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) y Mar de relatos (Editorial ECU) y RRetratos HHumanos editorial Kolima).

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Por Juan Santos Santos.

La publicación del libro Magerit. Relatos de una ciudad futura, de la editorial Verbum, ha reactivado la notoriedad, en estos afanes literarios, de diez viejos amigos entre los que se encuentran varios compañeros de nuestra asociación. Imaginar cómo se vivirá en Madrid dentro de trescientos años y que sea creíble, no es tarea fácil, pero estos magníficos escritores lo han conseguido en diez fantásticos relatos.

Julio Rodríguez Díaz es uno de los autores-profetas de esta aventura. Aunque la entrevista de hoy obedece a su faceta de escritor, no sería justo obviar una pequeña reseña a su relevancia profesional como Director de la Red de Mentoring de España y como socio de Avanda Comunicación, con proyectos de formación en nuestro país y en Latinoamérica. Cargos empresariales que le han llevado a participar, en varios programas de radio y televisión.

Sé que tu modestia quita importancia a sus éxitos profesionales, pero era preciso recordarlos para hacerte la primera pregunta.

Conociendo tu intensa vida laboral. ¿Cómo te organizas? ¿De dónde sacas tiempo para escribir relatos?

Soy muy disciplinado con mis horarios, no asisto a reuniones si no es realmente necesario, suelo priorizar, planifico todos los lunes la semana, soy muy organizado con mis cosas. Si vieses mi armario encontrarías toda mi ropa colocada por tipos y colores, clasifico todos mis documentos, la clave creo que está en el orden, me permite ser muy eficiente cuando quiero hacer algo, no soporto perder el tiempo. El tener claro lo que es importante y lo que no le permite a uno encontrar tiempo para aquellas cosas que le apasionan. Siempre llevo conmigo en el bolsillo una libreta y un bolígrafo, cualquier lugar es bueno para trazar una historia, completar una reflexión, esbozar un personaje, inventar un diálogo. Aprovecho para escribir en los aeropuertos, en los aviones, en los trenes, mientras espero para una reunión… Es cuestión también de levantarse temprano, me siento mucho más fresco, centro mis esfuerzos en aquellas cosas que me gusta hacer, cuando unes pasión y trabajo la productividad se multiplica.

Nos has dicho otras veces haber encontrado una relación mágica entre el arte de comunicar que es tu profesión y el de crear historias que es tu afición. ¿Significa esto que cuando te enfrentas por primera vez a un grupo de profesionales o empresarios, los consideras como una hoja en blanco?

Cuando tengo que dar una conferencia o un curso, siempre me tenso, aunque domine el tema, aunque lo haya preparado en profundidad, siempre noto ese cosquilleo en el estómago. Creo que eso es una muestra de respeto a la audiencia, es lo que llaman en teatro el “miedo escénico”, es una manera de estimular el “stress positivo” que te obliga a ordenar bien tus ideas y a sacar lo mejor de uno mismo en cada situación, es el precipicio de la hoja en blanco del escritor. Desde niño siempre me ha gustado hablar en público y escribir relatos. Hace bastantes años, cuando me estaba formando en oratoria y en creación literaria descubrí en la biblioteca de Oviedo que los libros de ambas disciplinas estaban en la misma estantería, incluso tenían el mismo código genérico. Fue entonces cuando algo se conectó mágicamente momento en mi cabeza. Siempre he sabido que la mejor manera de llegar al corazón de las personas era una buena historia, que si quería conectar con mi audiencia tenía que ser capaz de construir relatos que ejemplificasen mis ideas. Ahí se unió todo. Siempre empiezo mis conferencias con una buena historia, armo mis discursos como si fuesen verdaderos relatos, sazono mis charlas con ejemplos, metáforas, símiles. Cuando tengo una idea tengo que encontrar la mejor manera de hacerla llegar a mi audiencia. Tengo que contarla de forma sugestiva, incluso sorprendente. Una buena historia es la manera de que nuestra idea sea recordada y reconocida por encima de las demás. A la gente le gusta que le cuenten historias. No tengo duda que la distancia más corta entre el hombre y la verdad está ahí, en una buena historia.

Recuerdo que en tu relato titulado El funeral incluido en el libro de RRelatos HHumanos aparece un sacerdote dando un sermón. Ahora en este de Magerit titulado Me confieso, escrito en primera persona, veo que el interlocutor es también un sacerdote. ¿Este recurso eclesiástico es casual o tiene algo que ver con tu paso de estudiante por los maristas de Oviedo?

Es un recurso que utilizo a menudo como vehículo para que el narrador o incluso el escritor diga lo que quiere decir, para que transmita su mensaje de una manera contundente sin romper el relato. Es una manera de conectar lo superior con lo mundano. Si todavía dudas del poder de las metáforas ojea la Biblia, hace más de dos mil años que alguien lo tuvo claro.

En Magerit dices “el tren parecía volar sobre lagunas de agua putrefacta”, Madrid ha sufrido una transformación, está inundada y desconocida, sin embargo la condición humana parece que no ha cambiado. Se sigue matando por celos y tu personaje recurre a un confesor. ¿No crees que para esas fechas, la liberación de la mujer será tan grande que no existirán los celos?

Lo del agua putrefacta creo que no habrá que esperar trescientos años para que se produzca. Por desgracia el hombre nos estamos cargando el planeta a pasos agigantados. En cuanto a los celos no creo que sea algo que vaya a desaparecer. Los sentimientos son parte de nuestro ser como personas. La tristeza, la alegría, la ira, el miedo… son sentimientos que nos definen como individuos y que nos han acompañado a lo largo de nuestra historia como seres humanos. Creo que en entornos futuristas y más sofisticados la esencia que hay en historias de hoy se repetirán. En cuanto a la equidad entre sexos no dudo que se dará y espero que no haya que esperar 300 años. El talento no tiene género y la mujer tiene derecho a las mismas oportunidades que el hombre. Tú sabes que yo estoy muy comprometido con esta causa, a través de asociaciones como EJECON. Creo que se están dando pasos importantes por esta equidad, pero aún nos queda mucho por lograr.

¿No crees que la nueva sociedad pasa de Religión y que para esa época futura habrá desaparecido la Iglesia y su jerarquía?

No confundamos la religión con la Iglesia y su jerarquía. Yo sí creo en un espíritu bueno, en la gente generosa que ayuda a los demás. El ser humano es espiritual y eso, por mucho que cambie la sociedad, evolucione el mundo o se sofistique la vida va a hacer que el sentimiento y la búsqueda de un ser superior siempre vaya a estar presente.

Es el segundo cuento que te publica la Editorial Verbum. ¿Crees que le resulta difícil a un escritor novel abrirse camino en el mundo editorial?

Creo que no es difícil. Se trata de generar proyectos interesantes con manuscritos de calidad y con compañeros de viaje comprometidos. Hay varias editoriales dispuestas a publicar trabajos de varios autores. Verbum es una editorial que desde hace tiempo cree en nosotros y todos los años nos pide algún trabajo. La cuestión es conformar un buen equipo, desarrollar un buen material y saber venderlo. Hay muchas oportunidades y hay que saber aprovecharlas.

Me consta que llevas en tu corazón a tu Asturias natal y que sientes debilidad por la tierra Azteca. ¿Te gustaría escribir un relato futurista sobre Oviedit o Mexiquit. Relatos de una ciudad futura o prefieres que no se deterioren ni pase el tiempo por ellos?

Ja, ja, ja… Presumo de ser asturiano y ser bilingüe mexicano. Oviedo es la ciudad donde nací y estudié hasta terminar la universidad. Las cosas hoy no van muy bien económicamente por mi tierra. Cada vez hay menos trabajo, la gente emigra y la población envejece. Yo quiero pensar que esto en varias décadas va a cambiar. Me imagino una Asturias verde y virgen, con una industria limpia y global, un oasis natural en un mundo degradado y contaminado. El clima está cambiando, mi tierra será el futuro para los que busquen paisajes perdidos y climas suaves. México es la eterna promesa. Un país muy joven con muchos recursos. El mexicano es emprendedor y tiene una personalidad arrolladora. Me imagino un país con igualdad de oportunidades, una potencia mundial. Claro que no quiero que se deterioren ninguna de las dos ciudades, el tiempo pasará inexorablemente para ambas, pero quiero pensar que será para bien.

Estuve en la presentación del libro y no me canso de felicitaros a ti y a todos los autores que participasteis en ella, por lo original y graciosa que resultó. ¿Lo habéis vuelto a presentar en algún sitio más con la misma indumentaria y pensáis hacerlo?

Es cierto que no fue una presentación típica. Que los autores nos disfrazásemos de nuestro personaje fue una idea loca que dio buen resultado. Estamos un poco cansados de las típicas presentaciones aburridas donde el escritor trata de demostrar con palabras sesudas lo mucho que sabe, con preguntas aburridas y monólogos narcisistas. Yo iba de muerto, había un cazador de asteroides, un agricultor atecnológico, un forajido, un doctor futurista… La idea de disfrazarnos del protagonista de nuestro relato surgió una tarde durante una comida. Tengo que reconocer que después de proponer la idea y que todo el mundo se entusiasmase con ella tuve mis dudas, pero fue un éxito. Con la puesta en escena doy fe de que el público se divirtió mucho. Lo realmente divertido fue la preparación del evento. Nos comportábamos como niños entusiasmados con la función de fin de curso. La creatividad, los diálogos, el guion, la planificación de los disfraces. Todavía me sigo riendo cuando lo recuerdo. Creo que ha habido un antes y un después en las presentaciones de nuestros libros después de este evento. Este hecho nos unió mucho a los autores. Sin duda repetiremos.

Después de Magerit ha llegado un nuevo proyecto, RRetratos HHumanos, que es la continuación de RRelatos HHumanos. ¿Ha sido difícil retomar aquel libro para hacer una segunda parte?

Lo que todo empezó como un proyecto entre un grupo de conocidos con afición a la escritura terminó siendo un  libro con más de 2500 ejemplares vendidos, con diferentes presentaciones en España y Latinoamérica y con un equipo de alto rendimiento muy cohesionado y de buenos amigos. Con una primera parte así, la segunda no fue nada fácil. El primero salió casi de forma natural, el segundo exigió mucho más esfuerzo. El nivel de exigencia ha sido mucho mayor y reconozco que a mí en particular me costó mucho más trabajo darle forma a mi relato. Las pautas de nuestro coordinador literario me ayudaron mucho pero, aun así, me resultó difícil dar continuidad a un personaje con los problemas y desgracias que le habían sucedido. El lector decidirá el resultado, siento que es un relato triste con una luz de esperanza tenue que se ilumina al final.

¿Qué es RRetratos HHumanos?

El mismo título lo dice, es un retrato de diferentes personajes que conforman una empresa, de historias que conforman el día a día de una organización. Hay una creencia en varios pueblos indígenas americanos y es que cuando te hacen una foto te roban parte de tu alma. Este libro, cada uno de los relatos que lo conforman, son sin duda, una parte del alma de sus autores. Los escritores somos profesionales muy vinculados al mundo de los mal llamados recursos humanos de las empresas. Nosotros, con este libro, abogamos más por la persona que por los recursos. Siento que la sociedad está demasiado mercantilizada y volver a la esencia misma de las organizaciones es una manera de poner en valor lo realmente importante: las personas que las conforman. Es un libro de valores, es un viaje al corazón mismo de la empresa.

Este libro habla de las tensiones que experimentan los ejecutivos que deciden entre lo correcto e incorrecto, de las tentaciones, de lo que sienten las personas que sufren, de las tragedias del día a día, del egoísmo y de la generosidad, de las decisiones que nunca se toman ¿Por qué tenemos que esperar a que la vida nos dé golpes traumáticos para ser conscientes de lo que sí merece la pena y lo que no? ¿Alguien en su lecho de muerte se ha arrepentido de no haber trabajado más horas en la vida?

La presentación de RRetratos HHumanos en Castellana 81 fue extraordinaria. ¿Qué esperas de este nuevo libro? ¿Qué recorrido tiene?

El placer está en el camino andado, el propósito en sí está en este maravilloso viaje que hemos hecho juntos todos los autores. Ahora, con nuestro trabajo ya publicado, queda otra parte muy bonita del oficio de escritor: las presentaciones, las entrevistas, las reseñas, los coloquios, la firma de ejemplares en la Feria del Libro… Yo esta parte la disfruto mucho. Es un momento único para estar con los buenos amigos, con el resto de los autores. Sin duda es la parte más divertida de la literatura, el contacto con tus lectores, la crítica, las redes sociales.

Aún queda mucho por recorrer, presentaremos el libro aprovechando mis viajes a Latinoamérica en México, República Dominicana, Chile… Es un libro que aborda temas universales. La primera parte gustó mucho y esta segunda estoy seguro que entusiasmará aún más a nuestros lectores.

Julio Rodríguez en el centro. Presentación de RRetratos HHumanos.

¿Crees que a los cuentos se les considera literatura de “género menor”?

No, para nada. Es cierto que se lee poco, que vivimos en un mundo que nos bombardea a diario con información y material para leer. El relato corto es un género que se adapta muy bien a esta sociedad de la inmediatez, del todo rápido y para ahora. Un relato se lee en 15 minutos máximo, es ideal para hacerlo antes de dormir, en un descanso, mientras te tomas un café, en el metro, en un tren. No requiere horas de concentración. Se puede leer desde el móvil sin gran esfuerzo. A las nuevas generaciones les gustan las historias, siento que es un género que cada vez toma más y más fuerza.

¿Crees que el cuento requiere un lector mucho más formado?

Siento que no, ya que el esfuerzo en términos de tiempo es menor. El lector quiere historias poco sofisticadas, ágiles, que se entiendan bien, con un final que sorprenda y sobre todo que se lean rápido. Siento que este genero se adapta muy bien a la impaciencia y la dispersión de las nuevas generaciones.

Y para terminar ¿Estás deseando de jubilarte para dedicarte por completo a escribir o estás satisfecho con el tiempo que le dedicas?

No creo que haya que jubilarse para escribir más, incluso te diría que es al contrario. Cuanto más tiempo tiene uno, menos escribe. La tensión del día a día, el correr de un lugar para otro, el viajar continuamente, la presión de los proyectos que hago me hace ser más y más productivo. Parece una paradoja, pero es así: cuanto más tengo que hacer más escribo. Es como si mi capacidad se multiplicase de forma exponencial. No sé si a todos les sucede lo mismo, pero a mí sí. Necesito movimiento para sacar lo máximo de mí mismo. Te hablo de escribir relatos cortos, quizás una novela sería diferente. El viajar, hablar con gente, dar cursos, tener reuniones, salir en la radio, gestionar a mi equipo… me convierten en un cazador de historias del día a día, algo que nutre con fuerza mi creatividad literaria.

¿Te gustaría añadir algo que no te he preguntado?

Que tengo nuevos proyectos literarios en marcha. En breve estaré firmando en la Feria del Libro RRetratos HHumanos, un viaje al corazón de la empresa (Editorial Kolima). Nuestra asociación Primaduroverales cada vez tiene más iniciativas de valor. Mis hijos crecen. La Red de Mentoring de España se sigue expandiendo por Iberoamérica. Rodeado de buenos amigos y gente que quiero mucho. Los años pasan y la ilusión y las ganas de hacer cosas sigue intacta, más aún te diría que va en aumento. Todo influye. No tengo duda que la felicidad responde a un formula, te invito a que pienses en ella: es la diferencia entre lo que la vida te da y lo que tú crees que la vida te debe (FELICIDAD = LA VIDA ME DA – LA VIDA CREO QUE ME DEBE). Yo siento que la vida me debe poco y me da mucho. Eso me mantiene permanentemente satisfecho y me permite hacer un justo balance.

Gracias por tu cariñosa entrevista y por tiempo, Juan.

Julio Rodríguez participará en la presentación de RRetratos HHumanos el viernes 31 de mayo.

Juan Santos Santos es miembro de la asociación Primaduroverales. Es coautor de los libros 2056 Anno Domini y Error 404, antología de relatos sobre la perplejidad tecnológica. En 2017 resultó ganador del certamen literario Letras Pajaronas.

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Por José Sainz de la Maza

Cuando me propusieron entrevistar a Mercedes Lázaro y a Blanca Armenteros acepté de inmediato y tengo que decir, además, que personalmente me alegré mucho de que se me ofreciera esta oportunidad. Ambas, junto con Carmen Soteres y Lourdes Chorro, son coautoras de la antología de relatos que cuenta con el sugestivo título de Sobremesas manchadas de café y tinta, prologada por Yolanda López Muñoz. Y me alegré mucho porque recuerdo con especial cariño los años que coincidimos los tres en el taller literario de Primaduroverales: siempre en una buhardilla, siempre en jueves por la tarde, Mercedes con su nervio ágil, tan presente en todo lo que hace que estoy convencido de que además de proporcionarle un carácter despierto, le ha impedido acumular un solo gramo de grasa y Blanca con ese nervio profundo suyo del que se alimenta su diálogo reflexivo y su obstinada coherencia; el mensaje directo de una y la ironía de la otra. Dos mujeres con nervio, excelentes críticas y mucho mejor escritoras de lo que ellas mismas están dispuestas a admitir. Aunque sobre esto último seguramente tengan que cambiar de opinión, porque cuando se lean sus relatos serán (seremos) muchos los que les digamos que esto de escribir se les da magníficamente bien.

Pero no nos entretengamos más. Os invito a conocer un poco mejor a nuestras autoras, una pregunta y dos respuestas, bonito juego.

1.- Además de ser cinco mujeres inteligentes y de haber formado parte del guiso del que se habla en el prólogo, ¿qué más tienen en común Carmen, Lourdes, Yolanda, Blanca y Mercedes?

MERCEDES LÁZARO. La literatura es el hilo conductor de nuestra relación donde hay bifurcaciones donde compartir asuntos personales y que siguen cimentando nuestra amistad.

BLANCA ARMENTEROS. Nada más lejos de mi intención corregirte Jose, pero ¿la palabra mujer no lleva implícito el adjetivo inteligente? En mi caso basta con mujer, ya sabes que la fama de “podadora” me precede.

Con respecto a la pregunta, señalar que las cinco tenemos en común algo que resulta imprescindible, saber aceptar las diferencias que nos separan, y que son más de las pudieran parecer a simple vista.

2.- El prólogo de Sobremesas manchadas de café y tinta escrito por Yolanda es casi un relato más (yo lo leí al principio). Ahí se dice cómo llegasteis a la creación literaria, mi pregunta es, ¿cómo os habéis mantenido desde entonces en esto de escribir?

M. L. Cada una ha tenido su manera, la mía ha sido a través de un par de incursiones a algún taller sin demasiada importancia. Sin duda la decisión de este proyecto hizo que mis ganas de escribir crecieran, la motivación era fuerte.

B. A. El proceso creativo supone para mí un reto, me lo habrás oído comentar en más de una ocasión, un esfuerzo que no siempre se ve reflejado sobre el papel. El motivo principal puede ser el intento que pongo porque mis personajes se alejen en lo posible de lo que soy. Me involucré en este libro por afecto, es un proyecto de amistad.

En todo caso reconozco que me gusta más escribir que pintar, practicar deporte o coser, actividades que aún sin haber realizado, desestimo; los prejuicios me persiguen y la falta de tiempo, también.

Por cierto, va muy contigo lo de leer el prólogo al principio, hay costumbres conservadoras que no tienen por qué ser malas, además a un buen yerno todo se le perdona.

3.- Un libro cae en vuestras manos como premio de un concurso literario. Pero, claro está, nosotros no creemos en las casualidades. Así que ¿qué tiene Jenny Offill y qué tiene Departamento de especulaciones?

M. L. Sí, un libro que cae en nuestras manos y coincidimos en resaltar la manera particular de expresar una mujer temas que nos tocan a todas. Nos pareció, en su momento, que sería un buen arranque para hacer un libro, sin más.

B. A. Siento decepcionarte pero fue Jenny Offill, como pudo ser Catherine Lace, Peter Handke o Maggie O´Farrell. La novela nos gustó y la utilizamos como pretexto. Publicar en común era nuestro deseo y Departamento de especulaciones nos ofreció el nexo que uniría los relatos. Suena a teoría conspiratoria y algo de eso hubo, ya que se fraguó con poca luz y frente a un café, no hubo tabaco pero si complicidad, lo dicho, un complot en toda regla.

4.- Cinco autoras, dieciséis relatos y un prólogo. ¿Cómo se coordina todo eso para que salga un libro coherente?

M. L. Jose, yo sí creo en las casualidades, también en las causalidades y así llegamos a los efectos: estos relatos diversos como somos nosotras.

B. A. El proyecto surgió poco a poco. Utilizando un símil de mi cuento Mapamundi, diré que primero se hilvanaron ideas y cuando tuvimos claro el diseño del patrón, cada una buscó el mejor tejido para confeccionarlo. Nos hicimos propuestas hasta un segundo antes de la presentación, aún hoy se me ocurre alguna sugerencia que aportar pero ya de nada sirve, ¡menos mal!

5- El plan era hacer dos relatos con frases del libro seleccionadas por el grupo y otros dos que incluyesen otras frases libremente elegidas por cada una de vosotras. ¿Qué os cautivó de vuestras frases?

M. L. Simplemente dejando fluir, los pasos se van dando de manera natural. Cada una va aportando según le parece y se consensúa, acercamos posturas, hablamos, cedemos, y desde la mirada puesta en lo importante, en mi caso publicar con ellas, hacer el camino lo más cómodo posible.

B. A. El material para elegir era amplio y hubo coincidencias al señalar algunas frases, pero a la hora de escoger, una vez más, apareció la diversidad. Seleccioné las mías porque me resultaron sugerentes, irónicas y divertidas, como ves, en este caso los adjetivos importan.

Deseaba tratar dos temas, el proceso de creación, ya que ocupa una parte importante en el libro, y la amistad, ésta desde un punto de vista diferente, sin edulcorar. ¡Cómo huir del desamor!, le reservé en su variedad de pareja y trío para las frases impuestas en el complot.

6.- De vuestros cuatro relatos, cada una de vosotras habéis empleado en dos ocasiones la primera persona. Eso dice algo de vuestros objetivos y de vuestros personajes. Pues eso, ¿qué objetivos y qué personajes habéis buscado?

M. L. Sólo puedo repetirte lo que comenté en la presentación. Mi objetivo era buscar un narrador diferente en cada cuento y por supuesto, también tenía que estar la primera persona. Los personajes se fueron presentando sin buscarlos, llegaron, me pareció interesante qué querían contar y cada uno expuso lo que tenía que decir. Ellos, me fueron atrapando con sus relatos.

B. A. Me encuentro cómoda en la primera persona, da la impresión que aproxima los dos polos, autor y lector. La exigencia del primero obliga al segundo a implicarse más, construyendo un camino de ida y vuelta de complicidad entre ambos. La pretensión al escribir La hoguera y El final de una saga, fue precisamente acercarme al posible lector, espero haberlo conseguido.

En la tercera persona me siento menos ágil, casi encorsetada. Resulta un desafío mover a los personajes y crear el ambiente que busco, pero para ser honesta con el lector la utilizo en Mapamundi y La última cena. El objetivo, sufrir, Jose, sufrir. No podría ser de otra forma.

7.-¿Qué es lo que más le gusta a Mercedes de los cuentos de Blanca y qué destacaría Blanca de los relatos de Mercedes?

M. L. Conozco los relatos de Blanca, la reconozco en su forma de escribir. En la inteligente y fina ironía. Su manera meticulosa de decir, siempre hay algo debajo de lo que lees, hay que buscarlo y eso enriquece a cualquier lector. Me encanta esa manera concisa, precisa y sin ramas con que me muestra el bosque, siempre, profundo

B. A. La respuesta irá en detrimento de mi reputación, inevitable que aflore mi lado primaveral, sólo espero que María Isabel no piense que detrás de mis palabras existe la intención de usurpar su presidencia.

De Mercedes destacaría su valentía. Ha buscado retarse en cada uno de sus cuentos, se ha comprometido consigo misma y su fortaleza ha hecho posible que no se traicionara. Jose, si estas palabras salen de aquí, te mato, sabes que soy una experta en ese campo.

8.- ¿Es la primera vez que editáis? ¿Cómo os sentís?

M. L. No es la primera vez, aunque sí con una involucración mayor, debido a que éramos un grupo pequeño y hemos decidido, aportado más. Sobre todo, lo diferencia que somos amigas. Como imaginarás bien, me siento genial después de haber conseguido nuestro propósito. La verdad es que me ha llevado a pensar en que todo es posible, algo que siempre he creído, si uno se esfuerza, sin prisa pero sin pausa

B. A. Tampoco es la primera vez que veo mi nombre impreso en una antología, pero ésta es especial por la implicación que ha exigido, salvo editar, todo ha corrido a nuestro cargo, incluida la idea para la portada.

Ha supuesto un desafío leer, corregir, aunar criterios y tomar decisiones, pero me gustan los retos, el compromiso y en especial la amistad a pesar de la servidumbre que conlleva, nunca somos libres en nuestras relaciones cuando el otro nos importa.

9.- ¿Tenéis algún otro proyecto conjunto aparte de seguir comiendo un miércoles al mes?

M. L. A nivel literario conjunto, sólo disfrutar de esto, saborearlo todavía en nuestras comidas. Ponernos en común, y seguir subiendo peldaños, aunque ahora mismo no sepa hacia qué rellano me dirijo.

B. A. Ahora toca reposar, la intensidad que nos ha perseguido estos meses, lo requiere. Las sobremesas en común continuarán una vez al mes, pero lo que surgirá de ellas es hoy por hoy una incógnita, aunque en el grupo hay más de una entusiasta. Por si cabe alguna duda, no he levantado la mano.

10.- Para acabar, ¿cómo preferís las sobremesas con tinta o con café?

M. L. ¿Tengo que elegir entre papá y mamá? La verdad, Jose, es que según el día así te contestaría, pero confío en no tener que renunciar al café ni a la tinta y si además se puede agregar algún elemento más…será siempre bienvenido. ¿Qué tal una oncita de chocolate? De cacao, eso sí y por supuesto puro, que deje huella, incluso manche.

B. A. No son excluyentes, me gusta tanto el café como la tinta y creo que combinan bien, aunque eso deberán decidirlo quienes nos lean.

Esto es todo, queridos lectores, Mercedes y Blanca en estado puro, aunque no tanto como en sus relatos, no tanto como en Sobremesas manchadas de café y tinta. Cuatro relatos de cada una de ellas, ocho entre las dos, dieciséis relatos en total si sumamos los de Carmen y Lourdes. Sobremesas manchadas de café y tinta, un libro de relatos que he leído como sumo gusto, que muestra la energía narrativa de unas mujeres apasionadas por la literatura. Un texto noble, inspirado nada más y nada menos que en el compromiso de escribir bien y de no dejar a nadie indiferente que se puede adquirir en Librería Mujeres y cía y en la librería Embajadores de sueños de la calle Embajadores, 181.

José Sainz de la Maza es miembro de la asociación Primaduroverales. Ha resultado ganador de varios certámenes literarios, entre ellos el V certamen literario Villa de Cabra del Santo Cristo y el IV certamen de relato Navidad Solidaria, organizado por la biblioteca de Castilla La Mancha. Es coautor de los libros Madrid Sky (Uno editorial), 2056, Anno Domini, Incómodos (editorial Relee), Error 404 (editorial Relee) y Arritmías (editorial Relee).

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Lo primero que quiero decirte es que tu primera novela, Y pudo dejar flores en su tumba, me gustó muchísimo. Me dijiste una vez que después de tantas correcciones tenías ganas de perder aquella novela de vista. ¿Qué ha sido de Y pudo dejar flores en su tumba?

  • Soy persona de terminar lo que empiezo, así que ha cerrado una etapa, un fin. No sé por qué parece que cuando publicas algo, eres mejor escritora. Y no es cierto, pero tenerlo en las manos siempre es un motivo de orgullo, porque después del trabajo enmarañado, pesado… el resultado se viste de gala y es una parte de nuestra herencia; en este caso el legado de cinco amigas, que estrechan sus lazos.

Acabas de publicar, junto a otras tres autoras, Sobremesas manchadas de café y tinta. Qué son las ¿Sobremesas de café y tinta?

  • ¿Ves? Otro legado. Amigas desde hace muchísimos años, la unión de nuestras manos escritoras tiene un sello personal. Este libro siempre será nuestro.

Publicáis cuatro autoras y os prologa otra mujer. ¿Dónde están las cuotas de igualdad de género?

  • Ahí has estado acertado en la crítica; pero no se trata de cuestión de género. Se trata de una maravillosa amistad que también podría haber estado compuesta por algún caballero, pero no ha sido así. De todas formas la representación masculina sigue preponderando en la sociedad literaria, por lo menos en cantidad, en otras cualidades no lo sé…

La pregunta que nos hacen a todos los que escribimos relatos es cuándo vamos a escribir una novela. ¿Volver a escribir relatos después de haber escrito una novela no es dar un paso atrás?

  • En absoluto. Siempre he disfrutado más escribiendo cuentos que novela; aunque tengo por ahí una suspirando por ese ansiado punto y final.  El género de cuentos, relatos, es un género que poco a poco escala posiciones. Te digo lo mismo que en la pregunta anterior, no se trata de escribir “tochos”, se trata de escribir bien o, por lo menos, lo mejor que sepas… que quiero ser humilde. Hay novelas muy buenas y también las hay regulares y pésimas. Lo mismo que con el género de relatos. Pero un buen relato; corto, preciso, que te obligue a pensar, a recapacitar, que te remueva con unas pocas páginas; para mí es una joya.

La anterior experiencia fue con la editorial Verbum. Esta vez publicáis con la editorial Sonora. ¿Cuesta mantenerse fiel a una editorial?

  • Primero puntualizar: mi novela es una autoedición. En estos casos se trata de llegar a un acuerdo monetario y poco más. En las épocas en que los legajos circulaban por las editoriales hasta que una te daba el visto bueno y firmabas un contrato con ellos, pues no te puedo decir; pero hoy en día en que escribir se ha convertido en una afición multitudinaria, en una pasión, en un estilo de vida, en una necesidad… los ambientes editoriales que subsisten se mueven en otra línea. Matizando la pregunta, sí cuesta mantenerse fiel a una editorial en autoedición; se basa en si has tenido una buena experiencia, o si ha cumplido tus expectativas. Te hablo con sinceridad, con Verbum era mi primera vez. No me arrepiento, pero ahora estoy más metida en el mundillo editorial y elijo mejor. Por eso he elegido la Editorial Sonora. Uno de sus socios es buen amigo y eso ayuda mucho. Creo que las cinco estamos muy contentas con el resultado.

¿En qué consiste este libro de relatos? ¿Hay un tema unificado o un hilo de trama que nos lleve de relato a relato?

  • Por supuesto, aunque cada “mancha” tiene su propia personalidad, los relatos germinan a través de una lectura de verano publicada por la Editorial Asteroide, la novela: “Departamento de Especulaciones” de la escritora Jenny Offill.  Hemos tomado algunas frases prestadas para desarrollar los cuentos. La variedad y diferencias en ellos, muestran nuestra propia personalidad.

¿Cómo surgió la idea del proyecto? ¿Ha sido largo hasta el final?

  • Nos ha llevado unos dos años. Teniendo en cuenta que nuestras sobremesas literarias son de una vez al mes.

Te envidio la compañía literaria en este viaje. ¿Ha sido difícil ponerse de acuerdo con Blanca, Mercedes y Lourdes?

  • Yo disfruto de esa compañía literaria y entiendo tu envidia. Nuestra amistad, que va creciendo con los años, ha impulsado este viaje. No te voy a negar que como todo proyecto conjunto, ha tenido sus fricciones… sin mayor problema que conocernos mucho mejor, y creo que eso no es un problema.

En Y pudo dejar flores en su tumba una parte del argumento tiene mucho que ver con tu otra gran pasión: la pintura. ¿Aparece la pintura en tus dos relatos de este nuevo libro?

  • En este caso directamente no; pero tiene en común una cosa importante; la hoja en blanco, el lienzo desnudo. El documento escrito; la obra vestida… ¿Te das cuenta? Es lo mismo, una parte de ti, queda impresa, otro legado.

Es un placer compartir café y tinta contigo ¿Tienes más proyectos literarios pendientes? ¿Seguirás escribiendo?

  • Creo que siempre voy a seguir escribiendo porque me lo paso muy bien conmigo misma. Y eso es importante. Como te he comentado tengo otra novela a medias y sigo escribiendo relatos, muchos relatos.

A veces pienso que lo que menos nos gusta de la literatura es leer y escribir, sin embargo, esto de las presentaciones y la entrega de premios se nos da de miedo. ¿Cómo te fue en la presentación de Sobremesas manchadas de café y tinta?

  • Solo esperaba pasar una agradable tarde rodeada de las personas que me importan. Lo que más me gusta de estas cosas es reunir a familia, amigos y conocidos por un evento alegre, distendido ¿Te parece poco? La presentación estuvo genial.

Muchísimas gracias por todo y ya sabes, este último espacio es para ti, por si quieres añadir algo que no te haya preguntado.

  • Te agradezco como siempre el cariño que me demuestras.

Manuel Pozo Gómez es miembro de la asociación Primaduroverales Grupo de Escritores. Es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol. Cuentos de fútbolMagerit. Relatos de una ciudad futura. (Verbum editorial). También ha sido el coordinador del libro RRelatos HHumanos (Lid editorial) y RRetratos HHumanos.

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Entrevista a Olga Torralba

Por: María Sánchez Robles

Debemos al taller la proeza de que Olga M. Torralba, miembro de Primaduroverales desde hace varios años, escriba. “Si no fuera por el taller, no escribiría nada”, confiesa. Se define de este modo: “Soy una psicóloga enamorada de la psicología desde los 14 años que a veces se evade; una enamorada de Madrid que a veces se escapa; una enamorada de la lectura que muchas veces no lee porque está con amigos. Pues eso. Unas coherencias por aquí y unos contrastes por allá”. Muy humana, idealista y entusiasta… os dejamos con Olga. A disfrutar.

  1. ¿Solías escribir antes de comenzar el taller? ¿Cómo llegaste al taller?

OlgaHasta entonces no había escrito más que prosa poética, redacciones, animada por una profesora muy importante para mí, frases cortas, reflexiones que iba guardando en un cuaderno para hacer algo con ellas, algún día. Aún están en el cuaderno, por cierto.

Al taller llegué por casualidad. Fui a inscribirme con una amiga en el curso de fotografía de la Casa del Reloj y la administrativa me dijo que había que apuntarse en una segunda actividad. Revisando lo que había, encontré “taller de creación literaria” y es la que escogí. ¡Por suerte!

  1. ¿En qué aspectos te marcó aquella profesora?

Era una mujer con una personalidad muy fuerte. A mí me encantaba su forma de enseñar. Relacionaba todas las asignaturas, incluso las que no impartía, y todo lo conectaba con la vida real, más allá del papel y del tiempo. Pero lo más importante fue que cada día nos recalcaba que podríamos ejercer cualquier profesión y rol, pero que siempre teníamos que anteponer que somos personas.

  1. ¿Qué libros te hicieron amar la literatura?

En mi niñez los de Los cinco, aún los guardo. En la adolescencia Cruzada en jeans de Thea Beckman, Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena y El camino de Delibes, entre otros.

No disfrutaba de la lectura obligada casi nunca, excepto el libro de texto Senda, de relatos cortos. El mejor momento escolar era oír decir a la profesora: “Abrid el libro de Senda”. Hasta tal punto que quise llamar a mi hija así, pero a nadie más, especialmente al padre, le pareció buena idea y desistí. Lástima, porque ahora sé que el nombre le iba realmente bien.

  1. ¿Qué es lo que más disfrutas del taller? ¿Te gusta la dinámica de las clases?

Olga IIPara mí fue una sorpresa. Yo pensé que era un taller de un curso con clases magistrales pero enseguida vi que se trataba de otra cosa. En primer lugar ya se conocían. Uno de los participantes del grupo, Luis Marín, empezó a leer su cuento que respondía a los deberes de final del curso pasado y tenía que empezar por la primera frase del libro Ana Karenina. Me alegré de haberlo leído hacía años, por si me preguntaban algo. Me pareció un relato maravilloso, pero para mi sorpresa, entre las críticas las había buenas y también consejos de mejora en detalles que yo aún no era capaz de ver. Tras Luis leyeron otros compañeros y el procedimiento fue el mismo. Ante esto lo tuve claro: “Olga, ya lo puedes preparar pero que muy bien” y tardé meses en leer mi primer relato. Ya es la quinta temporada que comparto con Primaduroverales y sigo aprendiendo cada jueves. Me gusta porque es un grupo abierto a nuevos compañeros, y con bastante estabilidad. La dinámica me parece bien, pero echo en falta algo más de teoría en cada clase.

  1. ¿Y cómo viviste la experiencia de “desnudarte” por primera vez ante tus compañeros? ¿Fueron duros o primaverales contigo?

Fueron compasivos, menos mal. Quien te corrige te hace un regalo, y entiendo que es para lo que exponemos nuestros trabajos. Además es una suerte estar entre escritores que saben escoger las palabras para hacer crítica constructiva, y para elogiar lo que más les gusta.

  1. Dos de los temas recurrentes de tus relatos son la maldad y el amor en todas sus formas. ¿Buscas ciertas respuestas al escribir sobre ellos?

Puede ser. Las emociones y los comportamientos puestos a prueba en determinadas situaciones pueden dar sorpresas. El amor, la maldad, los celos, la decepción. Es como jugar con las características de los personajes, ponerles a interactuar y esperar a ver por dónde salen.

  1. Recuerdo especialmente dos relatos tuyos que me encantaron: Limerencia y Dissonantia, que parecen además de una misma serie. En ambos trabajabas el erotismo, la sugerencia, la sensualidad. Para alguien que confiesa que le parece un horror escribir sobre sí misma, y que no le gusta hacerse fotos, ¿no resulta difícil leer relatos eróticos en voz alta?

Un poco sí. De hecho la primera vez fue por insistencia de Juanjo Valle-Inclán y lo leyó él en clase. Pero en la siguiente ocasión lo leí yo, y actualmente estoy preparando otro, cada vez con menos pudor, jajaja. El de Dissonantia triunfó especialmente entre los compañeros varones, ya que tiene mayor carga erótica.

  1. ¿Qué libros has leído recientemente y cuáles recomendarías?

Pan de limón con semillas de amapola de Cristina Campos, que te lleva por la vida de dos hermanas y su extraña relación con un molino de Mallorca que heredan. Es de los que no puedes dejar de leer ni un día. También Mi querida bicicleta de Delibes, una delicia, con su bicicleta como compañera a lo largo de las distintas etapas de su vida. Y un cuento a destacar, El cuento de la isla desconocida de Saramago, donde busca una isla por descubrir. Es importante siempre seguir buscando y gracias a esa búsqueda puede que encuentres lo importante, especialmente a ti mismo.

  1. ¿Qué lectura te traes entre manos en estos momentos?

Actualmente, y llevo un tiempo, aunque me está gustando mucho, estoy leyendo El guardián entre el centeno de J. D. Salinger,  Alma de copla de Nuria Gómez de la Cal, de poesía que me ha llegado gracias a ti y de la que rápidamente me he hecho fan. Y los relatos de los compañeros del taller, que pese a ser nuestra “lectura obligada” me gustan casi siempre. Meritazo, ¿eh?

  1. ¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Han influido en tu modo de escribir?

Destacaría la sensibilidad de Mario Benedetti y el estilo de Henry Murger en su Escenas de la vida bohemia y por supuesto  Julio Cortázar. ¿Que si me han influido? Jajaja, ya me gustaría…

  1. ¿Cómo influye tu profesión, psicóloga, en tus relatos?

En algunos lo indispensable, lo no desligable de la persona. En otros sin embargo, he tenido la oportunidad de desempolvar almas y descubrir en ellas tesoros dignos de relatos.

  1. ¿Cuál ha sido el trabajo que más te ha impactado?

La enfermedad mental es bastante impactante de por sí, y lo que puede llegar a hacer alguien sin enfermedad mental también lo es. En la planta de psiquiatría de un hospital, siendo muy joven, conocí por primera vez a un asesino, que dio 12 puñaladas a su exnovia, con la que había roto de una forma aparentemente civilizada ¿enfermo mental o una sociedad enferma?

Por otra parte, trabajar en la cárcel me supuso conocer un submundo dentro de nuestro mundo, donde descubrí gente perversa y gente muy buena. Como fuera de la cárcel. La vida contiene los extremos de un continuo, la cárcel y la enfermedad mental también.

  1. ¿Has pensado alguna vez escribir sobre tus experiencias personales vividas en el ámbito de la psicología? Por ejemplo, sobre esa experiencia concreta.

Sí, de hecho, Deja que te escriba está ambientado en la terapia en prisión. Tiene una parte autobiográfica, y obviamente otra que no lo es. Y algún microrrelato por ahí…

  1. Además de darle a la literatura, volver a estudiar, ser miembro activo de Primaduroverales… Colaboras con una causa solidaria. Cuéntanos un poco más sobre ella.

Sí, María. Llevo tres años “embarcada” desde las AMPAS de Arganzuela con DEL OLVIDO A LA ACCIÓN para dar visibilidad, solidaridad y recaudar fondos a favor de las personas refugiadas que viven miles de infiernos personales. Me parece un tema de responsabilidad hacer algo, aunque sea puntual, mientras nuestros contemporáneos sufren un olvido dañino que hará historia, en pleno siglo XXI. Un grupo abierto de personas de distintas profesiones y sacando tiempo de no se sabe dónde, contra toda lógica y contrarreloj organizamos un macroevento lúdico en las instalaciones del Matadero-Casa del Reloj. Este 2019 será el 15 de junio.

  1. Otra de tus facetas está muy ligada a la naturaleza y lo artesanal.

Olga IIIDesde hace un par de años he descubierto el placer de aprender a hacer cosas artesanales, en el pueblo, entre amigos: recuperar y cuidar una viña abandonada que estamos resucitando y todo el proceso del vino, como se hacía antes, sin sulfitos, ni nuevas proteínas, ¡valientes! Hacer queso desde la leche de la cabra recién ordeñada (aun no nos hemos puesto a ordeñar, la verdad), y chorizos que salieron muuuy ricos y pude compartirlos con nuestro vino también un jueves post-taller con los primaduroverales. Sin olvidar el producto estrella del huerto: el tomate, que marida muy bien con las letras.

Tan bien como tú, que maridas estupendamente con la literatura. ¡Muchas gracias, Olga!

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