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Posts Tagged ‘Carlos García Valverde’

La concejalía de Cultura y la Fundación Gerald Brenan hicieron público recientemente el fallo del jurado del XV Certamen Internacional de Relato Breve ‘Gerald Brenan’, cuyo premio ha recaído en la obra titulada La anarquía del Sol, de Carlos García Valverde. La entrega del premio se ha producido el pasado día 24 de enero, en la biblioteca de Alhaurín el Grande (Málaga).

Con el relato Te dije que volvería Carlos García Valverde obtuvo en junio de 2018 el segundo premio en la V edición del certamen Madrid Sky, que le fue entregado por Sergio Torres en nombre del patrocinador del premio, la academia Heisenberg.

En esta ocasión se han presentado a concurso en el certamen Gerald Brenan 2780 relatos, lo que da una idea de la calidad del certamen y de La anarquía del Sol. Carlos García Valverde nació en León, ciudad en la que reside y desde la que desarrolla su actividad como ilustrador, diseñador gráfico y escritor. En dichas facetas ha sido merecedor de una treintena de galardones nacionales e internacionales, entre premios, menciones honoríficas, nominaciones y accésits. Gestiona un blog en el que se puede leer información sobre sus relatos y disfrutar de algunas de sus caricaturas.

En La anarquía del Sol, García Valverde recrea el viaje que, ya de adulto y en el culmen de su carrera, emprende el relojero José Rodríguez Losada a su pueblo natal, Iruela, en la comarca leonesa de la Cabrera. José Rodríguez, protagonista de la historia, era militar, empresario y relojero, y es conocido porque donó al ayuntamiento de Madrid el reloj de la Puerta del Sol. En el relato ganador Carlos García Valverde juega con el concepto del tiempo a través de los diálogos y discusiones que mantienen el relojero y el párroco de Iruela.

El autor leonés tiene un gran dominio del lenguaje y del medio rural, y mucho de sus relatos, como en este caso, están ambientados en León y en personajes leoneses. En su forma de escribir hay mucho oficio y mucha precisión en el manejo de las palabras, a veces recuperadas de un entorno rural que le es familiar,

Desde la asociación Primaduroverales queremos felicitar cordialmente a este autor que nos dejó una gratísima impresión en su paso por nuestro concurso. Entendemos que el mejor homenaje que podemos hacerle es reproducir su relato. Toca disfrutar.

LA ANARQUÍA DEL SOL

Todo el mundo sabe que el tiempo es muerte,

muerte que se esconde en los relojes.

Federico Fellini

La diligencia traqueteaba ruidosamente por los polvorientos caminos de Tierra de Campos. Entre el bronco rumor de las ruedas y el trepidar de los cascos de las caballerías, se dejaban oír los gritos del mayoral desde el pescante y los del zagal, este último aupado sobre una de las mulas delanteras que, en número de seis, arrastraban mal que bien el desvencijado carruaje. Cuando se presentaba una cuesta, el zagal se apeaba de su montura y ya desde el suelo, corriendo a la par que el vehículo, instaba a las acémilas, con latigazos y pedradas, a que cumplieran con su penosa misión, entre una sarta de maldiciones y procaces blasfemias que, por inconvenientes, no parecían encontrar acomodo en su voz casi infantil y estaban causando el sonrojo y la desazón de un par de pudorosas damas que viajaban en la rotonda del carricoche.

Leer relato completo La anarquía del sol

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Por: Carlos García Valverde (finalista y segundo premio en el V Certámen Madrid-Sky)

En mi faceta de humilde escritor de provincias y, más concretamente, concurrente acérrimo y contumaz de multitud de convocatorias literarias de cuento o relato corto a lo largo y ancho de nuestra geografía, me tomo la libertad, quizá no exenta de cierto engreimiento, de creerme legitimado para opinar sobre este particular. También –lo sé- pudiera parecer un exceso de soberbia y pedantería desgranar aquí algunas críticas contra estos certámenes o algunas sugerencias o consejos para aquellos que envíen sus obras a tales concursos, pero nunca me he distinguido por mi diplomacia ni mi corrección política y, sobre todo y en cualquier caso, expongo única y exclusivamente mi parecer al respecto, no pretendiendo con ello originar confrontaciones o diatribas, sino crear espacios de diálogo y abrir líneas de debate en este terreno. Escritores habrá que tengan una idea distinta o incluso diametralmente opuesta a la mía, lo que a buen seguro es aceptable y hasta higiénico.

CGV 01En mi ya larga experiencia como aspirante al reconocimiento ajeno, he tenido bastantes alegrías –seguramente más debidas a la tozudez y la perseverancia que al derroche de méritos propios- y muchas decepciones. Paradójicamente, no han sido la mayoría de estas últimas originadas al haber quedado mi obra de turno orillada en los preliminares del largo y tortuoso camino hacia el laurel, sino precisamente cuando, aun habiendo rozado la gloria o incluso siendo agraciado con un premio secundario o menor, compruebo con desánimo que el trabajo triunfador dista mucho de cumplir las expectativas que yo tengo puestas en un relato. Insisto en que todo esto representa no más que mi arbitraria, subjetiva y quizá parcial o egocéntrica visión de todo el entramado concursal, pero qué queréis: si no lo digo, reviento, y pongo por delante mi extensa práctica como competidor para justificar, de alguna forma, estos mis extemporáneos pataleos.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué un relato insustancial o vacuo consigue, muchas veces, alzarse con el galardón? En mi opinión, y en una buena parte de los casos, porque el jurado de turno, quizá en un intento de sublimar el certamen bajo su competencia o a lo mejor cegado o subyugado por la ampulosa arquitectura verbal de un determinado escrito, acaba valorando la “forma” por encima del “fondo” y el “oficio” por encima del “beneficio”. En definitiva, que, como reza el titular de este artículo, concluye tasando el cofre por encima de la joya, y me explicaré:

CGV 02Un escritor con cierta solvencia literaria, lo que podríamos definir como “oficio”, puede muy bien llenar una docena de folios de forma brillante con la mera descripción de una patata. Si hay suerte, hasta no pondrá ninguna falta de ortografía. Hay que aclarar que el hecho de valorar esta clase de trabajos por encima de otros es perfectamente lícito desde todo punto de vista (para gustos están los colores), aunque yo creo que empobrecen el panorama de las letras y que, a menudo, confunden “arte” con “artesanía”, dejando escaso margen para lo que, en definitiva, es uno de los principales impulsores de la creación: la imaginación. También creo que muchos escritores buscan, con este tipo de farragosas narraciones, más el “lucimiento” que la “lucidez”. Me acuerdo de un chiste, cuyo mensaje final o moraleja podría muy bien extrapolarse al caso que nos ocupa:

-Este orador-decía un hombre- puede muy bien estar tres horas seguidas hablando del mismo tema.

-Pues este otro-respondía su interlocutor-, para hablar durante tres horas, no necesita ningún tema.

Yo me he fogueado y curtido, en lo que atañe a la narrativa, acatando los mimbres clásicos de “planteamiento, nudo y desenlace” y, aunque ni siquiera creo que deba respetarse ese orden -y, de hecho yo no lo hago a menudo-, creo que estos tres conceptos deben articular todo relato y, por ende, cualquier novela que se precie de contar una historia, lo que, al fin y a la postre, es la intención última de todos o casi todos los cuentos. Llamadme caduco, trasnochado o conservador, pero es lo que hay; no me vale que un narrador consuma tres páginas en la descripción plúmbea de un paisaje o un edificio en detrimento de la acción; no me peta que, en un intento de enaltecer el discurso narrativo, espiritualizar el relato o, más frecuentemente, lucir ostentosamente sus rudimentos lingüísticos, se pase renglones y más renglones pormenorizando el carácter, la naturaleza o el temperamento de tal o cual personaje.

Y esto nos lleva a otra controversia quizá más espinosa: la cantidad de poesía que soporta la prosa sin saturarse, sin perder su esencia ni entrar en un exceso de divagaciones metafísicas. Volviendo al tema del cuento, hay muchos de ellos que, por gracia y efecto de retóricas, circunloquios, hipérboles y metáforas floreadas, más parecen una colección de versos libres que una narración, y creo honradamente que eso hace que se resienta notablemente la historia, el argumento (cuando lo hay, que esa es otra, ya que es relativamente frecuente que el exceso de ampulosidad y alambicamiento intente ocultar, precisamente, la falta de guion o trama). Cierto es que no es de recibo sintetizar hasta el punto de caer en la linealidad o la planicie de un manual de instrucciones, y una cierta porción de lírica es aconsejable y hasta exigible en cualquier cuento o novela, pero pienso que hay un sensato punto medio entre la monotonía funcional de un Marcial Lafuente Estefanía y el estilo gongorino aplicado a la narrativa.

Por eso me llevé una agradable sorpresa cuando, en mi rol de finalista del “Madrid Sky” de 2018, tuve la ocasión de conocer el resto de relatos seleccionados y pude comprobar que todavía quedan concursos en los que, además de cuestiones semánticas o estilísticas, se valora también el hecho –a mi juicio, esencial- de que se cuente una historia, una verdadera historia.

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El escritor Carlos García Valverde, que obtuvo el segundo premio en la V edición del certamen Madrid Sky, ha obtenido el segundo premio en el XXXIV Concurso de Cuentos ‘Villa de Mazarrón’ – Antonio Segado del Olmo, uno de los más prestigiosos del país, que ha registrado una altísima participación, con 1128 cuentos presentados.

En su reunión del 13 de julio, el jurado del certamen, por mayoría, acordó lo siguiente:

1º) Conceder el Primer Premio de este concurso al cuento titulado ELISABETTA EN LA PIEDRA, presentado bajo el lema Florián, que resultó, una vez abierta la plica, pertenecer a D. MATÍAS MIGUEL CLEMENTE GABALDÓN, residente en Albacete. Así mismo se le concede la placa inherente al Primer Premio.
2º) Del mismo modo acuerdan conceder el accésit, contemplado en las bases, al cuento titulado ESCUCHA AL VIENTO, presentado bajo el lema Edna Hundred, siendo el autor del mismo D. CARLOS GARCÍA VALVERDE, residente en León. También se acuerda concederle la placa inherente al Accésit.

Escucha al viento. Carlos García Valverde.

 

Carlos García Valverde, nació en León. Estudió dibujo y pintura en la Escuela de Artes y Oficios. Se dedica profesionalmente a la ilustración y el diseño gráfico, labores que ha compaginado con su trabajo en diversas entidades financieras, hasta 2014. Edita y colabora asiduamente en varias publicaciones de ámbito corporativo. Sus inquietudes literarias le han proporcionado varios premios literarios. Caben destacar entre ellos el “Villa de Cistierna”, “XVII Nueva Acrópolis”, “Enrique Orizaola”, “Campo grande”, “Casino obrero de Béjar”, etc. Así mismo ha publicado, entre otros: “Historia de León en cómic”, “La hierba bajo la nieve y otros relatos leoneses” y “Retratos inmortales”.

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Como viene siendo habitual, tras la ceremonia de entrega de premios del Certámen Madrid-Sky, desde este foro se realiza una entrevista a cada uno de los premiados. Hoy toca hacerlo a Carlos García Valverde, ganador del 2º premio de la Vª edición. Esperamos que tras la misma, todos conozcamos un poco mejor al autor ‘Te dije que volvería‘, y que ya pertenece a esta comunidad de escritores y aficionados a la literatura.

José Miguel: En primer lugar, recibe nuestras felicitaciones por tu segundo premio en V Certamen Madrid-Sky. ¿Qué te ha parecido el concurso y su organización?

CGV 01Carlos: No es por dar jabón, pero me pareció una organización excelente, y una forma de escenificar la entrega de premios muy notable. Me gustó especialmente el hecho de que los cuentos finalistas fueran leídos por personas ajenas a los propios autores, y también el breve comentario o análisis formal que se hizo de cada narración, una vez leída la misma. También fue muy emocionante que no se supieran los ganadores hasta el final.

JM: Caricaturista, diseñador gráfico, escritor, …. dinos algo de este polifacético Carlos García Valverde

Carlos: Bueno, hay dos refranes que definen perfectamente esta situación. Uno es “el que a dos amos sirve, con alguno queda mal”, y el otro “hombre de muchos oficios, pobre seguro”. Lo que quiero decir es que, normalmente, cuando los esfuerzos de dispersan en muchas disciplinas, al final quizá no lo haga uno enteramente bien en ninguna de ellas. O sea, que a lo mejor es preferible saber mucho de algo en vez de algo de mucho, especializarse, por así decirlo; pero es que la especialización me parece limitativa y aburridísima.

JM: Como escritor, ya has sido premiado en otros certámenes. ¿Nos harías un resumen de tu actividad literaria?

Carlos: Ya empieza a ser una carrera larga en el tiempo, aunque no en la producción, la verdad. Ha habido muchos altibajos y “travesías del desierto”, porque yo siempre he considerado esto de la literatura no más que una afición; nunca ha sido mi medio de vida, lo que pasa es que he acudido a muchos certámenes literarios y a pesar de que mi producción, como digo, es limitada, en esa especie de búsqueda de la valoración ajena he tenido la suerte de recibir muchos premios, distinciones, menciones especiales…

JM: Dinos algo sobre tu estilo, de las historias que te atrae contar y de qué tipología de personajes prefieres.

Carlos: No tengo un patrón definido, ni para las historias ni para los personajes. Lo mismo me atraen los relatos rurales o urbanos que los futuristas o surrealistas. Unas veces uso el narrador en primera persona, y otras el modo omnímodo, sin preferencias. Lo que cuido especialmente es el comienzo de la narración y su conclusión; no me gusta nada lo que se ha dado en llamar “finales abiertos”. También pongo especial cuidado en los títulos de los relatos; tanto esto como el tema de los arranques son una especie de “estrategia” para intentar atraer al lector desde el primer momento y, en mi faceta de concursante, también al jurado.

CGV 02JM: El párrafo “…en realidad, esas mismas maneras vigorosas no exentas de cierta elegancia, ese control casi perfecto de sus movimientos eran los que habían hecho de él uno de los combatientes de lucha leonesa más reputados de la comarca. Luis “el Molinero de Carbajosa”, como era conocido en el mundillo de los aluches, pasaba por ser el luchador más completo del momento …” entresacado del primer relato de tu libro ‘La hierba bajo la nieve’, nos dejan claro tu origen leonés y tu amor por esa tierra. Dinos que te aporta León a tu faceta de escritor.

Carlos: No lo sé exactamente, pero lo mismo que “el hábito hace al monje”, es obvio que el entorno geográfico, social y cultural tiene una influencia notable en cualquiera. Además, es también una cuestión práctica, porque de todo lo que te rodea acabas sabiendo algo, aunque sólo sea por “ósmosis”, así que seguramente es más cómodo y fácil escribir sobre lo que a uno le resulta más familiar y entrañable.

JM: Siguiendo con tu tierra, ¿qué supuso para ti el éxito del comic “La auténtica y genuina Historia de León” que ha cumplido recientemente 30 años y que fue re-editada en 2011?

borrar031Carlos: Bueno, aquello fue realmente el principio de todo, el punto de arranque de mi modesta carrera. Ese cómic fue un auténtico “boom” en mi ciudad y me dio a conocer al menos a mis paisanos. A raíz de aquello incluso llegué a publicar alguna historieta semejante a nivel nacional. También fue un notable factor de aliento y empuje para todo lo que vino detrás, aunque no fuera en el campo de la ilustración propiamente dicha.

JM: ¿Tienes una mecánica para escribir? ¿Eres metódico, rápido, lento? ¿Revisas muchos los textos antes de ‘lanzarlos’ a la vida?

Carlos: Como escritor soy anárquico, indisciplinado, voluble e inconstante. Prefiero esperar a que se me ocurra algo, aunque eso suponga que entre escrito y escrito pase mucho tiempo. No siento la obligación de producir, ni tengo un método para escribir. Lo que más me cuesta es empezar, aunque una vez he arrancado, por lo general, todo va bastante fluido. Y sí, suelo revisar bastante mis textos, y no sólo al terminarlos, sino durante todo el tiempo posterior. Además los leo a menudo, algo que raramente reconocen los escritores sobre sus propias obras.

JM: El jurado del certamen dijo acerca de tu relato “… la complejidad de las construcciones, su capacidad descriptiva, la riqueza y sonoridad del vocabulario y el mimo por los campos semánticos de “cantera” y “estación” lo hacen absorbente por su intención evocadora y nostálgica …”. ¿Fuiste consciente, una vez que terminaste tu ‘te dije que volvería’ de lo hermoso que resultaría para el lector?

Carlos: Uno siempre está algo confuso sobre la propia valoración, pero sí que se sabe cuándo se ha escrito algo decente, y en el caso que nos ocupa, el relato me pareció redondo según lo terminé. Lo escribí de un tirón, en apenas una mañana, y sólo requirió algunos pequeños toques estilísticos posteriores. Lo que sí es cierto es que procuro que el vocabulario sea amplio y no repetitivo, introduciendo sinónimos cuando lo creo preciso y rescatando a menudo vocablos poco usuales, reivindicando palabras olvidadas

JM: Retomando parte tu obra, ¿qué nos tienes que decir de tus ‘Retratos inmorales’?

Carlos: Es un compendio de narraciones que en su momento no me parecieron adecuadas ni para engrosar ninguno de mis otros libros ni para su concurrencia a certámenes literarios, pero no quería que se quedasen en el limbo, porque creo que, aparte de sus componentes inmorales o “políticamente incorrectos”, tienen muchas virtudes dramáticas, expresivas, literarias e incluso cómicas.

JM: ¿Y sobre tus “cuentos de futbol”, ahora que andamos inmersos en un acontecimiento mundial? ¿Te gusta el deporte?

Carlos: Sí, practico muy a menudo el ciclismo; de hecho, también tengo publicado otro libro titulado “Cuentos de bicicletas”. En cuanto al fútbol, lo “respiré” desde pequeño, porque mi padre era entrenador y tuvo diversos cargos federativos a nivel local. De todas formas, cabe decir que en los relatos comprendidos en “Cuentos de fútbol”  (o “Cuentos de bicicletas”) hay mucho más que deporte, siendo éste únicamente un pretexto para desarrollar una historia.

JM: Como lector ¿qué autores o títulos están entre tus favoritos?

Carlos: Siempre he sido un lector pésimo, en el sentido de mi escaso criterio a la hora de enfrentarme a una lectura, así que mi abanico de preferencias es muy amplio y, por tanto, deslavazado y desconcertante. En mis primeras etapas como lector estuve condicionado por las “existencias” del hogar paterno (que, dicho sea de paso, eran tan amplias como anárquicas), así que “comí de todo”, desde el Quijote a las “Selecciones del Reader’s Digest”, y desde Álvaro de Laiglesia (uno de los favoritos de mi padre, del que tenía muchos libros) a Dumas o Dickens. En épocas más recientes, he leído casi todo de Pérez-Reverte, algo de mis “paisanos” Luis Mateo Díez, Pereira, Llamazares, Merino… Y luego, claro, los inevitables Cela, García Márquez, Delibes…

JM: En el mismo sentido ¿Qué autor o autores podría decirse que han tenido o tienen alguna influencia en tu estilo?

Carlos: La verdad, no tengo ni idea. Todos y ninguno, supongo. Algún crítico me ha asociado con Ignacio Aldecoa, un excelente cuentista, pero todo eso es muy subjetivo. Podría decirse que nunca me he mirado en un único espejo, pero es evidente que “de lo que se come se cría”, así que resulta inevitable que se le queden a uno algunas influencias, aunque no sea capaz de identificarlas fidedignamente.

JM: Nosotros somos una asociación que mantenemos un Taller de Creación Literaria en el que escribimos relatos cortos. ¿Cual nos recomendarías?

Carlos: En el campo de los relatos cortos sí que podría citar a algunos autores: Allan Poe, Rulfo, London, Pereira, Mateo Díez, Bécquer, el ya citado Aldecoa… Todos ellos auténticos maestros del género.

JM: Volvamos a León. En tu blog https://garciavalverde.wordpress.com/ nos hemos encontrado un conjunto de ilustraciones para la semana santa de tu ciudad. ¿Cómo administras tu tiempo para mantenerte activo en esta y el resto de disciplinas?

Carlos: Hay tiempo para todo, sobre todo si todo se hace a pequeña escala. La mayoría de mis actividades lo son a nivel local, lo que facilita la gestión y el “desdoblamiento”. En el tema de Semana Santa, la afección viene condicionada por la tradición. Si hubiera nacido en Valencia, probablemente me gustarían las fallas y si en Pamplona, los Sanfermines.

carlos gv 01JM: Carlos, tu segundo premio te fue entregado por la ‘Academia Heisenberg’. ¿Qué te parece la existencia de este tipo de patrocinios para el funcionamiento de certámenes como éste?

Carlos: Ahora mismo, según mi propia experiencia, sólo hay dos fuentes a las que acudir para sufragar este tipo de convocatorias culturales: una es la propia Administración Pública (Ayuntamientos, Diputaciones…) y la otra la constituyen las empresas privadas. A veces se complementan ambos patrocinios. Creo que todo lo que sea invertido en favor de la cultura será positivo y, en este sentido, el mecenazgo de la Academia Heisenberg debe ser agradecido y bienvenido.

JM: Para ir terminando ¿Te gustaría añadir algo más de lo que hemos charlado en esta entrevista?

Carlos:  Nada más decir que para los escritores que no estamos en la nómina de prestigiosas editoriales ni en los escaparates de las librerías (al menos, no muy a menudo), los concursos literarios como el convocado por la asociación Primaduroverales son una buena ventana al mundo, una salida que debemos valorar y agradecer porque nos da la oportunidad de que nuestras obras sean leídas por alguien más allá de nuestro círculo habitual y doméstico.

JM: Muchas gracias, Carlos, por habernos deleitado con tu “TE DIJE QUE VOLVERÍA” y esperamos contar contigo en esta creciente comunidad formada por Primaduroverales y Madrid-Sky.

Carlos: Gracias a vosotros. Escribir es una forma –quizá la mejor- de comunicarse y relacionarse. Me siento halagado por pertenecer de alguna manera a vuestro grupo y podéis contar conmigo para lo que deseéis. Un abrazo.

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Sergio Torres Alonso, en nombre de la academia Heisenberg, patrocinadora del segundo premio del certamen Madrid Sky, entregó el segundo premio al escritor leonés Carlos García Valverde.  Carlos García Valverde mantiene una página web dedicada al diseño gráfico y a la literatura www.garciavalverde.wordpress.com y otra dedicada a la defensa del idioma español www.sacandolalengua.tk. Ha obtenido varios premios literarios de importancia, como son, entre otros, el Villa de San Fulgencio y el concurso literario casino obrero de Bejar. Sorprendió con un relato ambientado en una estación de tren y un lenguaje muy rico y preciso.

Te dije que volvería

Carlos García Valverde

Segundo premio de la V edición Madrid Sky

 

Tuve que irme a la cama para no flaquear, una vez hube arrojado a la papelera aquella carta extemporánea que acababa de recibir esa misma mañana y que había leído y releído ya al menos una veintena de veces en el transcurso del día. Juré que no regresaría jamás a San Javier Estación, y ahora, que estoy precisamente leyendo el nombre del villorrio en el letrero alicatado del apeadero (a duras penas, ya que el tiempo inclemente ha causado la deserción de buena parte de los azulejos), estoy casi seguro de que he cumplido mi promesa. Porque esto ya no es aquel poblado paupérrimo donde pasé mi infancia y buena parte de mi adolescencia, y que creció, como yo mismo, de forma desordenada en derredor del apeadero, ennegrecido por el hollín de las locomotoras, aturdido por el traqueteo de los vagones, obligado a existir, como la propia estación, por la cercana cantera, con la servidumbre de proveer de techos a los jornaleros, en un caso, o transporte para la piedra y la greda, en el otro.

Ahora mismo, el edificio de la estación sólo es una carcasa decrépita y huera, un gran sarcófago vacío en cuyo interior anidan los arrejaques y parecen aún resonar los ecos de viejos adioses. Del caserío circundante, apenas quedan algunos residuos de mampuestos, tejas y vigas resquebrajadas, diseminados por todas partes. Me resulta difícil incluso reconocer el espacio que ocupaba nuestra casa, cuyos límites difusos, exiguamente marcados por las trazas de los antiguos cimientos, entreveo ahora entre el polvo y la broza. No muy lejos, se vislumbra la montaña herida, el gran tajo que dejó la extinta pedrera, como una enorme cicatriz casi obscena sobre el paisaje. Por todas partes, el silencio, sólo roto ocasionalmente por los gritos alocados de los vencejos. Cuando alguien decidió dejar de tarazar el macizo y se cerró la cantera, tanto el apeadero como la aldea circundante dejaron de tener razón para existir, y comenzó el éxodo inapelable.

El día que se marchó mi padre lloré mucho, y él, antes de subir a uno de los últimos trenes, en misión de avanzadilla familiar por ver de procurarnos el sustento en otro lugar más próspero, me prometió que volvería y me traería un tren de juguete. Pero nunca lo hizo. Durante mucho tiempo tuve una pesadilla recurrente, en la que yo seguía la vía del ferrocarril, en busca de mi padre, hasta un punto en que los raíles, mutilados, sangraban por sus férreos muñones.

Un buen día, ya con el poblado casi vacío, vinieron unos hombres, ahuyentaron a las locomotoras y arrancaron los raíles, dejando sólo un áspero torrente de balasto, un loco e incomprensible caudal de piedras reptando hacia ninguna parte. Entonces, por alguna razón carente de lógica plausible, supe que mi padre nunca regresaría.

Malvivimos, pero sobrevivimos sin él. Por eso, cuando pude desarraigarme de este maldito sitio, juré que nunca volvería. Hasta que recibí el mensaje, una breve misiva citándome en San Javier Estación en este día y hora, sin más explicaciones. Finalmente, la intriga pudo más que la incredulidad; rescaté la escueta carta de la papelera, y aquí estoy.

Los adoquines del andén, cuarteados por las intemperies, crujen bajo mis pies cuando me dirijo al edificio de la estación. Al levantar la vista, veo el reloj bifronte que antaño calibrara la salida y llegada de los convoyes. Hoy, desprovisto de saetas, no señala ya ninguna hora, o quizá las abarca todas. En el momento que entro en el ruinoso edificio, una bandada de pájaros espantados sobrevuela veloz mi cabeza y, con chillona algarabía, alcanza el exterior a través de los vanos de puertas y ventanas, perdiéndose en el azul límpido del cielo. Una vez restituido el silencio, descubro al fondo del vestíbulo una figura sombría, sentada en uno de los pocos bancos que aún resisten la comezón impía de la carcoma.

Cuando me acerco más y mis ojos se habitúan a la penumbra, veo que es un viejo con aspecto contrito, la cabeza gacha, el aire vencido. Entre sus manos rugosas tiene una pequeña locomotora de hojalata oxidada.

“Te dije que volvería”, repite una y otra vez, como una salmodia antigua.

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Ayer tuvo lugar la ceremonia para la entrega de premios del V Certámen Literario de Cuento Corto ‘Madrid Sky‘ que gestiona y promueve la asociación literaria ‘Primaduroverales‘. Como en años anteriores la participación en el certamen fue muy alta, con cerca de 300 relatos a concurso, procedentes de 10 países.

Madrid-Sky V - Participacion

Este año, como es costumbre, en las bases se pedía que cada relato debía comenzar con una frase entresacada de algunos de los cuentos que conforman el libro Madrid-Sky. La elegida para esta edición fue ‘tuve que irme a la cama para no flaquear’, del texto ‘to be continued‘ de Lourdes Chorro Capilla.

La alta calidad de los relatos participantes y la variedad de enfoques que se han dado a partir de la frase de inicio, hizo difícil el trabajo del jurado que finalmente determinó que los diez finalistas de este certamen fueran los siguientes:

Madrid-Sky V - Finalistas

Y finalmente, los tres relatos elegidos como ganadores fueron: Primer premio y ganador del concurso: Juan Folguera con el relato: Rigor Mortis

V Madrid-Sky - Diplomas 1

Segundo premio: Carlos García Valverde, con el relato ‘Te dije que volvería

V Madrid-Sky - Diplomas 2

Tercer premio: Alberto Palacios Santos, con el relato: ‘Los vecinos’

V Madrid-Sky - Diplomas 3

Tres finalistas de Madrid, dos de Barcelona, dos de Valencia, uno de Salamanca, uno de León y otro de Logroño, ciudad que suele estar muy bien representada entre los finalistas. Finalmente el primer premio se fue a Valencia. El segundo premio a León, y el tercer premio a Salamanca. Enhorabuena a todos los finalistas y especialmente a los premiados de este año. Después del buen sabor de la tarde de ayer, empezamos a pensar en la convocatoria para el próximo certamen ‘Madrid Sky VI’.

Acta V edición Madrid Sky

 

 

 

 

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