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Posts Tagged ‘Josu Bilbao’

En el punto más oriental de la península ibérica, el Cap de Creus es un inmenso museo que te enseña la dimensión del agua, todo el mar Mediterráneo se encuentra allí, el que esculpe con fuerza natural las figuras imposibles de los cuadros de Dalí. Pero yo encontré un mar calmo, artificial, plano, sin el aliento tramontano que me permitiera observar, como un convidado de piedra, la manera bronca en que, en invierno, talla los esqueletos rocosos de las pesadillas que, todavía, provocan amaneceres tormentosos. Paseo por el Parque Natural que en este rincón toma el nombre de “Paraje de Tudela”, una Tudela que se engalana con agua salada, traicionando la corriente del Ebro. El paseo transcurre entre figuras dalinianas, el águila o el camello, pero sobre todo la roca Cavallera, conocida como la del Gran Masturbador, todas asombrando al viajero que descubre formas quebradas y nobles.

No había allí, no podía haber, ni un soplo de aire que justificase aquél taller donde no hay manos sino lanzas, que vienen del mar y que modelan la roca a su antojo. No estaba el viento. Y sin embargo se intuía su furia.

Josep Pla escribió aquí su libro “Cadaqués” y nos dejó con poesía y prosa una evocación de este paisaje roto, pero que en la calma de sus calas se hace suave y provoca al baño tierno del verano, sin las amenazas de fantasmas que allí se erigen, tranquilos, a la espera de una nueva acometida.

Recorro algunos kilómetros hacia el interior, hasta el Lago de Banyoles donde me doy de bruces con otras aguas, las de la masa lacustre azul turquesa, tan remansada como el mar en el Cap de Creus.

Banyoles es el lago más grande de toda Cataluña que se formó por los movimientos tectónicos que crearon los Pirineos durante su formación. Frente al lago leo a Julio Llamazares que me habla en “Distintas formas de mirar el agua” de un embalse que cubrió con sus aguas el pueblo y las vidas de los protagonistas. En el fondo del de Banyoles no existió una vez un pueblo, pero se dice que si atraviesas el lago en calma en una noche de verano, como la de hoy, es fácil que oigas el melancólico sonido de las campanas de la Iglesia de Porqueres, que quedó engullida por las aguas.

Hay gente paseando por sus orillas que se saluda como se saludaban las clases aburguesadas de principios de siglo, las que construyeron las pesqueras, esas casitas cuadradas terminadas en almenas que jalonan la orilla del lago, con escaleras para descender de forma privada a las aguas templadas.

Me es grato contemplar este lago, tan solo su visión alivia del calor fuerte del mediodía en el interior de Gerona en el mes más caluroso, para este viajero que recién viene de probar los baños en la Costa Brava. Aquí, como allí, el sol implacable no da tregua y el uso de la pegajosa mascarilla, en este verano incómodo de pandemia y extrañeza, se torna en obligación acaso indeseada debido al calor, que las cifras de contagios con que nos bombardean insistentes los medios, hacen que tomemos como la única precaución posible. Antes que Cataluña visitó el viajero el sur de Francia, y observó, curioso, como dos países en teoría tan diferentes, terminan pareciéndose tanto al encarar una adversidad o una tragedia.

Sigo mi periplo de agua en agua que me alivie del calor tórrido, y la siguiente parada me regala una tormenta de agua perfecta en Besalú. Lo primero que me pregunto al llegar a Besalú es porqué he llegado hasta aquí, y si este bonito pueblo medieval estaba en este itinerario raro de verano excepcional. Pero pronto me doy cuenta de que al viajero le llevan los pasos -ahora las ruedas de una furgoneta- por inercia a veces, o acaso, sin ser consciente, buscaba ya las huellas de “El puente de los judíos”, la novela de Martí Gironell que describe una localidad antigua de intrigas y traiciones. Sobre el río Fluviá se alza mágico este  Besalú judío cuyas calles, ahora anegadas por la lluvia de un fuerte aguacero, me atolondran y, refugiado bajo el techar exiguo de un garaje atemporal, no dejo de admirar las curvas, las corrientes y los aluviones que la lluvia sin tregua dibuja en el suelo, impecablemente empedrado, ahogando los suspiros de los judíos, anegando los sueños de los comerciantes del Medievo. El agua cae a borbotones bien dirigida entre  chorreras, provocando burbujas, hacia el Fluviá, donde un verdor de selva crece en sus orillas, y donde el viajero cree haber encontrado una paz ruidosa, monótona y refrescante ¿Hay otra paz distinta a la de la lluvia en el verano?

Y aún es otra agua la que provoca mi deseo en el retorno, y que me lleva hasta Alhama de Aragón, a su embalse de La Tranquera, también manso, también sin viento, pero implacable en sus orillas caprichosas, donde se miran las rocas de un color rojo fuego, y donde se tolera el baño manteniendo esa distancia nueva e imprescindible.

El viajero -cualquier viajero- encontrará placentero rememorar aquellas aguas y todas, antes de regresar al asfalto sereno de la gran ciudad sin agua que, abrasadora, redime al retornado en el conjuro de la rutina necesaria, donde hace tiempo que encontró su lugar, para soñar tal vez con huir, tal vez con volver, siempre.

Josu Bilbao. Periodista.

Josu Bilbao Munitiz es Licenciado en Periodismo y miembro de la asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. El cine y los viajes son dos de sus grandes pasiones.

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Continuamos con la exploración de nuevos caminos en nuestro blog y con nuestro proyecto Cineklub. En esta ocasión te presentamos la conversación que han mantenido Vicente Moreno y Josu Bilbao sobre la película Retrato de una mujer en llamas. La directora y guionista es Céline Sciamma, las protagonistas Noémie MerlantAdèle Haenel. La película es una fascinante y sensual historia de amor entre dos mujeres, una aristócrata y una pintora encargada de pintar su retrato. Está ambientada en Francia a finales del siglo XVIII. Retrato de una mujer en llamas es una obra de arte en la que destaca el guion y la fotografía. Ha sido premiada en numerosos certámenes, entre ellos ha recibido el premio al mejor guion en el festival de Cannes en 2019, donde también compitió por la Palma de Oro. Disfruta de esta conversación, que sin duda te llevará a ver la película.

 

 

 

Vicente Moreno nació en Valladolid. Es coautor del libro de relatos Madrid Sky, en el que publicó el relato El viento de la pradera, y del libro 2056 Anno Domini, en el que publicó el relato Catedrales. En 2018 resultó ganador del certamen de relatos breves Guindostán. Informático de profesión, es un gran lector y un apasionado del cine.

 

 

 

Josu Bilbao es Licenciado en Periodismo y miembro de la Asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. Gran aficionado a la lectura y a los viajes, cuenta el cine como otra de sus grandes pasiones.

 

 

 

 

 

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En el taller de creación literaria de la asociación Primaduroverales estamos escribiendo el diario de un confinamiento. Cada día publicamos una página de este diario junto a un viaje musical. Esperamos, lector, que nuestros textos y nuestra música te acompañen. ¡Cuídate!

 

Diario de un confinamiento

Día 38 de confinamiento.

Por Josu Bilbao

Ayer salí a comprar por primera vez desde que Javi y yo iniciamos el confinamiento después de regresar de El Hierro. Hasta ahora había sido él quien, aprovechando que tiene que trasladarse para cuidar a su madre, al regresar venía con toda la compra ya hecha. Me impresionaron las calles vacías, como abandonadas, casi como si los pájaros que ocupamos los nidos de los edificios hubiéramos rechazado bajar en vuelo rasante a cazar insectos en esas avenidas infectadas.

En el supermercado, bien provisto, me pareció que por su diseño es prácticamente imposible evitar la cercanía al paso demasiado próximo de otros clientes. Una señora frente a los embutidos se acercó tanto que la oí respirar detrás de su mascarilla de forma entrecortada. Me alarmé y me fui disimuladamente, y al alejarme con prisa tropecé con el reponedor de aceites cuya cara quedó frente a la mía, y no sabría decir cual de los dos miraba al otro con más gesto de terror. Para cuando me pidió disculpas yo ya estaba por la caja. Es increíble como nos acostumbramos a deambular por pasillos exiguos donde normalmente  hacemos la compra hacinados.

Si, como decía Proust, la memoria es el camino para comprender la existencia y valorar las transformaciones sufridas por el ser humano, me pregunto qué lecciones sacaremos de este confinamiento por la pandemia del coronavirus, si es que somos capaces de sacar alguna.

Confieso que me aterran las noticias con las cifras de muertos y de contagios, pero casi me aterran igual las informaciones falaces, de representantes políticos deslenguados, la falsedad, la incoherencia y los insultos. Nada ha cambiado. Y ya han pasado dos meses. El filósofo Slavoj Zizek asegura que necesitamos una catástrofe como esta para repensar las características básicas de la sociedad en la que nos encontramos. Repensar la sociedad, qué bonito suena y que falta nos hace.

Veo en el telediario que todo son noticias sobre la presión del capitalismo para regresar, para retornar a la normalidad, y en la esfera opuesta la reivindicación de sectores sociales, sindicatos y trabajadores para no regresar tan temprano, sin condiciones de seguridad y protección absolutas frente a la pandemia. Estamos a por uvas. Ese conflicto debería estar hace tiempo superado y ser los humanos lo único importante, pero no, el capital sigue erre que erre, a ver si nos despistamos.

A veces creo que el cambio ya está aquí, que el día siguiente ya es éste, que ya no está siendo nada como antes. Es alucinante lo rápido que hemos renunciado a la libertad.

Y pienso en que también Abdul, el camarero bangladeshí que conocimos en un restaurante de Lavapiés, ha renunciado a su libertad. Y también en lo duro que debe ser querer ir a hacer la compra y no poder por miedo a que, como extranjero sin papeles, te pare la policía y tener que quedarte en tu casa de veinticinco metros cuadrados que compartes con tres compañeros.

Bajar a hacer la comprar también puede llegar a ser un privilegio.

 

Josu Bilbao. Periodista.Josu Bilbao es Licenciado en Periodismo y miembro de la Asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. Es un apasionado de la lectura y del cine.

 

 

 

Selección de la música: Vicente Moreno.

The Rolling Stones: Lade Jane.

Este juego ha terminado, mi amor,
tu hora ha llegado, mi amor.
Le prometí mi alma a Lady Jane.

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En el taller de creación literaria de la asociación Primaduroverales estamos escribiendo el diario de un confinamiento. Cada día publicamos una página de este diario junto a un viaje musical. Los diarios serán nuestra ocupación hasta que podamos volver a reunirnos en nuestra clase de cada jueves para hablar de literatura y reanudar el taller. Esperamos, lector, que nuestros textos y nuestra música te acompañen. ¡Cuídate!

 

Diario de un confinamiento

Día catorce del confinamiento

Por Josu Bilbao Munitiz

Abro la terraza al sol del mediodía para pretender disfrutar de lo más parecido a un rincón natural que puedo lograr en estos días. Me encantaría ver una lombriz o un caracol.

Se oye una voz furtiva. Vocea en alto lanzando al aire monosílabos cuyo eco reverbera en medio de los altos bloques de pisos, el ruido se golpea contra sus paredes que actúan de embudo y sale disparado al cielo. Aguzo el oído: son palabras sueltas en inglés dichas sin aparente conexión las unas con las otras. Nadie presta atención, se han convertido en la música de fondo: big, train, storm, flat.

Me pregunto qué harán los actores en su casa estos días de reclusión obligada, o que hará el vigoréxico que necesita su dosis diaria de bicicleta para sentirse bien, o qué haré yo para soportar los tacones insistentes de la perturbadora aspirante a bailarina de flamenco del piso de arriba.

Ayer, intentando apagar una video-conferencia por wasap, que he de confesar que se me hizo hasta un poco larga, me equivoqué de tecla en el teléfono móvil y le di sin querer a la aplicación que te dice lo que va a tardar el autobús en llegar a tu parada. La irrupción ante mis sorprendidos ojos de una aplicación de uso tan frecuente cada día que voy a trabajar, y que me dijo que faltaban dos minutos para el 148, casi me hizo llorar. La cotidianeidad aburrida, cuando se la echa de menos, provoca añoranza.

La situación de encierro me lleva a recordar las terribles inundaciones que asolaron mi pueblo y toda la costa de Bizkaia y Gipuzkoa a finales de Agosto de 1983. La casa de mis padres no resultó afectada pero todo el casco viejo y la zona de las fábricas, el parque que es centro de reunión, los comercios y los bares, todo fue arrasado por la furia de las aguas. No se pudo hacer vida normal durante meses, la zona del ambiente donde divertirse tardó mucho en recuperarse. Los jóvenes nos mirábamos con ojos extraños, pasábamos en casa mucho más tiempo  porque, a falta de bares y de rincones en la calle donde sentarnos,  muchos decidíamos no salir. En estos días he pensado con frecuencia  en aquellos otros cuando, tras la catástrofe natural, nada funcionaba. Por el día ayudábamos a eliminar el barro de los locales comerciales y por la noche la gente parecía caminar sin rumbo. Los comercios de comestibles se improvisaban, las tiendas intentaban recuperar el género mojado, las fábricas de conservas achicaban el agua de sus plantas diáfanas, todo era barro y porquería. Trabajamos mucho, sin fatiga. Pero la nueva vida que los jóvenes ochenteros acabábamos de estrenar se quedó paralizada, hueca, rota. Aquello nos cambió para siempre.

En la calle, la voz monótona se alza más firme ahora y repite los números: one, two, three. El eco ha pillado de improviso a una paloma gris que al pasar por encima de mi terraza ha dejado caer una pluma. De momento —me digo— toca conformarse, aunque no haya ni lombriz ni caracol.

 

Josu Bilbao es Licenciado en Periodismo y miembro de la Asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. Es un apasionado de la lectura y del cine.

 

 

Selección de la música Vicente Moreno.

Tina Turner. Rolling on the river

Rodando, rodando y rodando por el río.
Rodando, rodando y rodando por el río.
Si bajas junto al río,
Seguro que encontrarás a gente que vive por ahí.

 

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Por Josu Bilbao. 

Si alguno de nosotros-as a quienes nos encandila lo literario en el cine acude a esta película solo por contemplar, desde el cómodo sillón de espectador, a un joven escritor novel que, en una ciudad de provincias turca (representada entre Çan y Çanakkale en Anatolia), lucha denodadamente por ver publicado su libro de juventud, sin duda lo encontrará. Y asistirá a una lucha genuina. Pero además se va a dar de bruces con los intrincados vericuetos por los que circula una relación de familia donde todos se quieren pero no se entienden.

El film indaga con maestría en la relación de ese hijo escritor, maestro recién licenciado, con un padre maestro y ludópata, pero profundamente humano al que le une mucho más de lo que el chaval cree. El director afirma que hay un dicho en su país que reza así: “todo lo que el padre esconde aparecerá un día en el hijo”.

La saga se amplia al abuelo, tercer insumiso y antisocial de la familia completando un trío de seres tremendamente existenciales (magníficamente interpretados los tres) al estilo del mejor enredo dialéctico familiar de la Macondo de Gabriel García Márquez. Tal vez no sea casual la aparición en fotografía de gran formato como fondo de plano, del Nobel colombiano durante la larga conversación que Sinam, nuestro joven protagonista, mantiene con un escritor local consolidado a quién desafía arrogante, acusándole de plegarse a los mandatos del canon, solo por ver publicados sus trabajos. La conversación no tiene desperdicio.

E igual que en Macondo, veremos realismo mágico (en la escena de la persecución del perro, la de Sinam dentro de un caballo de Troya -localidad de nacimiento del director- o en la queda oscilando dentro del pozo en la granja del padre) aunque aquí nadie levita sobre el suelo y los protagonistas, al contrario, han de superar los amargores y las necesidades con que les desafía la burocracia turca y que se agravan por la desdichada afición del padre.

En una película con tantos diálogos introspectivos (tres horas dan para mucho diálogo) atención también al que Sinam mantiene con dos imanes locales sobre la religión islámica y la capacidad de adaptación de esta a los rigores de la Turquía moderna.

Las bucólicas imágenes de un otoño en el campo dibujado con  increíbles pinceladas de color al que sigue un invierno blanco y luminoso, ayudan a digerir las duras escenas domésticas.

Sinam consigue autoeditar su libro al final del film, justo cuando regresa del servicio militar, e incluso logra ponerlo a la venta en una librería local, pero desvelaros más sería traicionar la película. Solo os diré que la escena en la que el padre explica a Sinam lo que él siente, lo que ha visto en su recién publicado libro tras su lectura, es de las más tiernas.

 

Josu Bilbao es Licenciado en Periodismo y miembro de la Asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. Además es un apasionado del cine.

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Por Josu Bilbao      

Cinco amigas vinculadas a la Asociación Primaduroverales, en silencio y por sorpresa, pero con valentía y mucha entereza, han tenido la brillante idea de meterse en un proyecto de escritura colectivo para presentarnos publicados un puñado de sus relatos que seguro que no van a dejar impasible a nadie. Es más, conociéndolas, puede que sus cuentos a más de uno nos resquebrajen algunos de los mimbres que nos mantienen literarariamente serenos. Lourdes Chorro, ella sí compañera del taller, es una de estas coautoras junto con Blanca Armenteros, Mercedes Lázaro, Carmen Soteres y Yolanda López (que es quien prologa el libro) que entre café y café se han lanzado a publicar con la Editorial Sonora “Sobremesas manchadas de café y tinta”, un libro de relatos al que nos invitan a sumergirnos y cuya presentación oficial tendrá lugar el próximo 24 de abril a las 19:00h en Huerga y Fierro Editores (Calle Sebastián Herrera, 9).

      ¿Cómo surgió la idea de hacer este libro? ¿Cuál fue el impulso final que os lanzó a publicar?

Este libro surgió de diez frases de otra creadora y nunca sabremos lo que las inspiró, aunque sí sepamos cómo las enlazó, las revistió y cómo las llevó donde quería llevarlas.  Nosotras conocemos el proceso que nos ha llevado a seleccionar a cada una de nosotras cada frase, cómo hemos ido confeccionando los relatos, con nuestro propio estilo, pero escuchando las sugerencias que cada una desde el suyo, nos aportábamos. Tenemos maneras muy distintas de narrar, que se han ido entrelazando con esa amistad que contabiliza Yolanda en su libretita desde hace trece años, que nos hilvana como diría yo, que nos engarza como diría Carmen, que nos desata como apostillaría Mercedes. Y como concluiría Blanca, mejor “podar” calificativos, que nosotras somos inclasificables.

Nos decidimos a publicar el libro porque verlo impreso para todos aquellos que nos es imposible resistirnos al papel, supone poder ojearlo, tocarlo, compartirlo. Además así quedará un recuerdo escrito de las cinco juntas.

¿Os costó mucho encontrar una editorial? ¿Cómo ha sido vuestra relación con el mundo de la publicación?

Ni siquiera nos lo planteamos, directamente lo enviamos a una editorial pequeñita de un amigo de Carmen que también es profesor de escritura y que a ella ya le ha publicado. Para presentarlo sí barajamos varias opciones y nos decidimos por Huerga y Fierro rodeadas de libros y de amigos nos parece lo mejor de lo mejor.

      Lourdes es más bien tímida y modesta, y transmite una serenidad sabia que en sus relatos implosiona cuando resuelve un conflicto con un saber hacer muy personal, a veces con situaciones que provocan sensaciones fuertes en el lector.

 Por los relatos tuyos que hemos ido conociendo a lo largo de estos años en el taller, eres una escritora que enganchas por la forma en que perfilas tus personajes, a veces desgarrados, o fugitivos de sí mismos, siempre muy humanos. Los relatos que incluyes en este libro ¿son relatos que has leído en el taller?

Sí, los he ido leyendo en el taller en distintas épocas y quizá por eso se vea algo de diferencia entre ellos aunque, como tu bien sabes, nuestro peculiar estilo de escribir nos delata. Las protagonistas de mis relatos son tres mujeres y un hombre. Tres contra uno o más bien cuatro porque este uno sólo tiene sentido por una mujer. Dos de ellas de nuestros días y la tercera de hace unos años, de la generación de los tabúes. El hombre no tiene época. Eso sí, te diría que alguno es peculiar, pero como peculiares somos cada uno de nosotros, aunque nos veamos de lo más normales.

Lourdes Chorro

A veces si nos piden seleccionar algún relato nuestro puede ser como ponernos en un aprieto literario por no saber realmente cuál elegir. ¿Te ha resultado ardua la selección de tus relatos para el libro?

Soy una sentimental agradecida y he querido que se vea en ellos reflejada mi andadura por el taller, todo lo que he aprendido para escribir como lo hago hoy. Por eso, sin pensarlo dos veces, los escogí del pasado, aunque me hayan salido más imperfectos que pluscuamperfectos, más pretérito perfecto que indefinido. Como diría uno de mis protagonistas, los pretéritos perfectos e imperfectos a veces se utilizan para indicar acciones que no se sabe si han acabado, puede que no lo hayan hecho. Y si él lo dice…

El título encierra muchas sugerencias, las cinco mujeres os conocéis desde hace bastante, invita a imaginaros a las cinco amigas en esas sobremesas llenas de confidencias. ¿Es así como fueron surgiendo los relatos o algunos de ellos? ¿Hay mucho de complicidad femenina en los relatos seleccionados?

La complicidad entre nosotras ha ido entretejiéndolo todo, sin embargo la creación fue de cada una a solas, imbuidas en las frases seleccionadas del “Departamento de especulaciones” de Jenny Offill.  Todo en femenino hasta la palabra complicidad.

Los relatos surgieron de un tejido quizá no vistoso, pero con suficientes capas y entretelas para hacerlo resistente. Un patrón original a medida de ese tejido aunque en mi caso haya usado el patrón de un vestido que había confeccionado antes. En el corte no nos tembló el pulso, pero la costura y los remates nos han llevado sobremesas y sobremesas de pruebas, de arreglos, de correcciones, con tanta algarabía que más de una vez en las mesas contiguas han dejado de hablar para escucharnos. Ahora, ya acabado, será labor de quienes lo leáis descubrir con qué hechura los hemos confeccionado. Y si halláis algún anacoluto, seguro que lo entenderéis (disculparéis). A veces pasa…

Josu Bilbao y Lourdes Chorro. Los protagonistas de esta entrevista.

Estoy deseando leeros, seguro que los anacolutos o incluso algún que otro hipérbaton tendrán su razón de ser.  Vuestra elección de un libro de Jenny Offill evidentemente no es casual. Las críticas nos dicen que es una autora que se sitúa entre lo cotidiano y lo sublime, y en cuya obra lo pequeño de la vida reverbera con intensidad asombrosa ¿No es ahí precisamente, en lo pequeño que se hace sublime, donde más cómoda te sueles encontrar tú a la hora de elaborar tus relatos?

Josu, expresas tan bien mi querencia por lo pequeño que no puedo darte una respuesta mejor que la que encierra tu pregunta. Es en lo pequeño precisamente donde el relato fluye solo aunque se sirva de mi mano para escribirlo. “Desde que era niña esos seres, esos acontecimientos que parecían estar por debajo de las palabras, de ahí que pasasen inadvertidos, han enraizado en mi vida hasta llegar a tener una importancia vital”.

Últimamente te hemos visto escribir sobre viajes con unas encantadoras crónicas muy bien trazadas, ¿piensas seguir escribiendo más sobre tus viajes?

Es una manera de contribuir con un granito de arena al Blog de Primaduroverales. Las dos últimas las he escrito en segunda persona y al contármelas a mí misma hago una revisión de cómo he interiorizado el viaje. Es como si mis emociones y vivencias las compartiera con quien las lee, como si hubiera viajado conmigo.

Además disfruto haciéndolo y es la mejor coartada que encuentro para justificar mis viajes.

¿Qué significó recibir el reconocimiento en un premio literario con el relato ganador en el Certamen de Microrelatos que organiza la biblioteca Carmen Giralt de Valdemorillo? ¿Crees que un reconocimiento en forma de premio puede resultar alentador para un escritor?

Fue un acto emotivo por la disección del microrrelato que hizo el jurado y el cariño con que lo entregaron, pero cualquiera de los seleccionados merecía haber ganado. No soy amiga de concursos ni creo en ellos. A este me presenté porque decidí hacerlo con las chicas, pero ya no hemos vuelto a planteárnoslo. Hay escritores que son verdaderos profesionales de concursos, coleccionistas de premios y están diseñados para ellos.

Lourdes Chorro en la entrega de premios

Este es el cuarto libro de varios autores en el que participas con relatos tuyos ¿Para cuándo un libro de relatos tu sola? ¿Tienes algún proyecto futuro en este sentido?

He colaborado en tres libros con el grupo y ahora este cuarto con las chicas. Tengo algunos microrrelatos y hasta un poema más impreso en antologías de esas que mandas y publican.

Yo nunca tengo proyectos, colaboro en los de otros. A mí lo que me gustaría sería que los poemas y relatos que almaceno en el cajón volaran rumbo a una imprenta, pero se niegan a salir sin que los corrija y esa labor me supera.  Me consuela que cuando no estoy inspirada porque los acontecimientos me superan, como en este momento, hasta los compis me dicen que busque en ese cajón alguno y, como por arte de abracadabra siempre encuentro algo para leer.

Por último ¿querrías añadir algo más a esta entrevista?

Sí, quería darte las gracias por ser siempre tan generoso conmigo y a la asociación de escritores a la que pertenecemos por estar siempre ahí apoyándonos a todos.

Josu Bilbao. Periodista.Josu Bilbao es Licenciado en Periodismo y miembro de la Asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. Además es un apasionado del cine.

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Carlos Granda y Jaime Miranda, premios del VIII Concurso de Relato ‘José Luis Gallego’

La Asociación de Vecinos de Aluche (Madrid) ha publicado el fallo del VIII Concurso de Relato Breve ‘José Luis Gallego’.

En Madrid a 13 de junio de 2013, a las 19:05 horas, en la sala multiusos de la Biblioteca Pública de Aluche “Ángel González” llena a rebosar (aprovechamos para felicitar a la directora y a todo el personal de la misma su colaboración y ayuda), se celebró la entrega de premios del VIII Concurso de Relato Breve “José Luis Gallego” (Asociación de Vecinos de Aluche con la colaboración del la biblioteca Pública “Ángel González”).

PRIMER PREMIO: “Olivos de Deseo” de Carlos Granda del Gallego.

SEGUNDO PREMIO: “Una canción y me siento mejor” de Jaime Miranda Córdova.

ÁCCESIT: “Mi infancia son recuerdos” de Antonio Rey Vivancos.

ACCESIT: “El contador de nubes” de María Pons Muñoz.

ÁCCESIT : “La velada” de Ángel Merino Villafáfila.

El resto de los relatos finalistas ordenados por puntuación es el siguiente:

“El ultimo viaje” de Alonso Carretero Caballero.
“Ella al otro lado” de Elena Córdova Fernández.
Por fin es viernes Adolfo” de Josu Bilbao Munitiz.
“Glauka” de Ester Muradás Fernández.
“Proyectos aeronáuticos” de Leticia Ahumada Yustos.
“El buen samaritano de Aluche” de Javier Revilla Cuesta.
“Las dos caras de la moneda” de Miguel Ángel Carcelén Gandía.
“La entrevista” de Ana Isabel Rodríguez Bartolomé.
“Mi paco” de Patricia Aranda Pizarro.
“El cruce del tiempo” de Ángel Luis García García.
“Las voces de Aluche” de Nathalie Vázquez García
“Lecciones de etica” de Rubén Muñoz Herranz.

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la foto 1“Sumar y restar”. Carmen Aguilera.

“Juntos, los tres, reanudan su camino de vuelta, al tiempo que se desprenden despacio de todos los placeres. Ella suma otra mirada azul, él atesora esas miradas. Ella sumará días en la clínica donde la tratan; hombre y violín sumarán alma allí donde ella suma olvido. A su alrededor, la gente de paso, en un treinta aniversario que ha caído en lunes”.

“Ausencias”. Josu Bilbao.

“El pequeño Paolo, que poco a poco fue rompiendo la barrera, que fue reconociendo a su padre en los juegos, en el chocar cómplice de los puños, en las risas. Al despedirse le llamó papá y Aldo lloró casi sin disimulo ante el pequeño. Su mujer lo despidió con otro beso tan frío como el de la recepción”.

“Diez minutos en la suite nupcial”. Yolanda López Muñoz

“Desde entonces tú ya no eres tú. A veces piensas que hubiese sido mejor morir. Pero sobreviviste, y estás aquí. Apoyas tu frente en el cristal y no lloras. Afuera llueve. No recuerdas si esto da buena o mala suerte. O ambas. La limusina espera abajo. Desde donde tú estás solo puedes distinguir el largo techo largo. Te llevará a los Jerónimos. Castellana arriba, Castellana abajo. Tras la ceremonia, de vuelta al hotel.”

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Amigos del Taller. El jueves día 15 de Diciembre es el gran día… tensión, incertidumbre, risas y sorpresas. Se acerca una nueva edición de nuestro Certamen Literario de Navidad que culminará en una gran cena con la entrega de premios y regalos. Este año el tema del certamen es: “Dos personas que no se soportan se ven obligados a compartir la cena de Navidad”.

Ya sabéis que los antiguos miembros del taller también podéis participar. A continuación se pueden leer los relatos ganadores y finalista del año pasado para hacernos una idea de cómo piensa el jurado.

Ejercicios para cañón y mortero Relato ganador en 2010. Lourdes Chorro.

Bollitos de Nochebuena, Relato finalista en 2010. Josu Bilbao.

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Más lecturas de diarios. Cada uno intenta desvelar su pequeño secreto, pero se nota que cuesta. No es fácil hablar de uno mismo en público en modo reflexivo, pero a pesar de ello hubo lecturas y bastantes, con estilos dispares, pero cada uno aportando su granito de arena en ese intento de desnudarse en público. Continuará en próximas sesiones.

Tras el descanso para descargar un poco la tensión, Josu nos describió “El color de la soledad” una historia de desigualdad, de distancias, de egoísmos, quizá de individualismo. Julio colaboró en llenar el hueco que quedaba hasta el final de la clase y nos tranportó en “El tren” al otro lado de la vida, a la desintegración. Después nos dio más detalles de ese ejecutivo que fue abordado por su colega en el autoservicio del banco. Su vida íntima, sus fantasmas y quizá sea inevitable que caiga en los brazos de esa “mujer alfa”. ¿Habrá más entregas?.

La semana que viene, paréntesis para asistir a la presentación literaria de nuestro amigo Antonio Blázquez. Pero no debemos olvidar los deberes pendintes. Continuar con el diario para cuando haya otro hueco, y versionar las historias de los cuentos leidos en clase “La aventura de un miope” y “El corazón de una historia quebrada”, creando un personaje no muy joven, gris, del estilo de los usados por los autores en sus narraciones, en “tercera persona omnisciente”

Por último, ir pensando en la cena de Navidad. En Luis no es posible hacerlo el jueves 15. Sería conveniente ir buscando un lugar alternativo o cambio de fecha.

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