Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Literatura’

Por: José Miguel Espinar

Hola, María. Según dijo Pura Simona de la Casa, nuestra coordinadora del Taller Literario Primaduroverales, perteneces a una nueva hornada, muy talentosa, de miembros de este Taller ¿Cómo diste con nosotros y cómo fue tu primer día en la Buhardilla?

Dar con vosotros fue una cosa sencilla, ya que asistía a pintura en el mismo centro cultural. Después de tres años consecutivos pintando, sentí la llamada de la escritura. Tuve que dejar una cosa por otra por cuestiones de tiempo, así que ingresé en la buhardilla. Mi sensación del primer día fue un revuelo de emociones. Recuerdo que Pura creyó conocerme de algún sitio. Me dijo: “Me suena tu cara”, y ahora pienso que tal vez en otra vida fuimos conocidas. Ese día me fui a casa con el reto de escribir un cuento gótico. Casi no pego ojo.

He leído en alguno de tus perfiles digitales que eres una “Persona multi-capa. Periodista, editora, bloguera, creativa, creadora de relatos y pinturas y crítica de teatro, cine y poesía. Profesora de Español para Extranjeros”. Estoy deseando que nos cuentes más de esa persona ‘multi-capa’, si es que se puede contar más aún.

MaríaYo creo en la multiplicidad de las facetas de las personas. Creo fervientemente en el nunca es tarde y en la posibilidad continua de reiventarnos. También en los artistas totales, como Dalí o Da Vinci… por lo tanto, todo está relacionado. ¿Quién puede negar que las cientos de pinceladas que di para conseguir un cuadro a lo Hopper no me inspiraron para escribir una historia oscura sobre la soledad urbana? Todo está estrechamente conectado y, de alguna manera, somos como el bolso de Mary Poppins, inacabables.

Me ha dicho un ‘pajarito’ (y así mantengo en secreto la fuente) que, al independizarte del entorno familiar, en Alcorcón, te viniste a Madrid a una casa algo ‘especial’ y con bastante misterio, un buen elemento para la ficción (o no). Dinos algo sobre esa casa.

Sí, mis primeros meses “a lo salvaje” fueron en una vivienda de una calle céntrica llamada Antonio Grilo, cerca del Patio Maravillas, por Plaza de España, Callao y San Bernardo. Quería poderme patear la ciudad e ir a todos los sitios a los que antes tardaba entre 40 minutos y una hora en llegar. Lo curioso es que el piso que alquilamos escondía una oscura historia: varios asesinatos e incluso uno múltiple, de un sastre que acabó con la vida de sus familiares al obedecer las órdenes de los OVNIS. Mis compañeros y yo supimos de este incidente unos meses después, e hicimos una fiesta de inauguración un tanto macabra dedicada al oscuro pasado del edificio. No sé si lo volvería a hacer, pero éramos muy jóvenes. Ni que decir tiene que vivíamos en un quinto sin ascensor y escaleras antiguas de madera, y que habitualmente saltaban los plomos a mitad del ascenso. En esas ocasiones alguna vez mi imaginación me jugó malas pasadas y llegué a oír el llanto del bebé muerto que apareció en uno de los armarios…

Volviendo al entorno familiar, me ha dicho el mismo pajarito, que escribías, casi de forma compulsiva desde muy niña. ¿Influyó tu familia en el desarrollo de esta y otras aficiones culturales? ¿O que te movió a contar historias?

María de pequeSí, mi familia influyó muchísimo en mi gusto por la literatura. Mi abuelo escribió de forma autodidacta un poemario. Mi padre siempre tenía libretas garabateadas con historias y reflexiones, e incluso un diario de los años 60 que vale su peso en oro. Mi madre me regaló un diario cuando era adolescente y lo comencé a la manera de Ana Frank: “Querida Kitty”. Luego frecuenté mucho el Buero Vallejo, el teatro de Alcorcón, y me anotaba a los concursos literarios del instituto. ¡Incluso gané un par de certámenes de prosa y poesía! Pero, sin duda, uno de mis recuerdos más tiernos fue una obrita de teatro que escribí con 15 o 16 años y que llegamos a interpretar en clase de lengua y literatura. Yo dirigía a mis compañeros y fue una experiencia muy edificante.

¿Nos traerías aquí algún trocito de algún texto tuyo de aquella época y del que te sientas orgullosa? ¿Quizá de aquel concurso literario que ganaste en el instituto?

Bueno, rescato el comienzo de “Frente al espejo”, un relato que escribí a los 17 años. Trataba sobre la soledad de una anciana que había sobrevivido a las dos guerras mundiales a costa de fabricarse una coraza, un carácter fuerte y frío, impasible. Pues bien, durante diez minutos que se dedica a observarse a sí misma al espejo, después de años de no reparar en nada, realiza un viaje mental hacia ese pasado y se replantea el futuro. Es 1961.

“Observando mucho me di cuenta de que no tenía vida propia. Que había prescindido de mirarme al espejo, por ejemplo. Había ido olvidándome poco a poco de lo que era permanecer durante cinco largos minutos frente a ti mismo. Física y psíquicamente. ¿Cuánto hacía que no me dedicaba una sonrisa? Tanto que seguro había perdido todo su encanto, toda su energía, toda su vida. Toda su vida.

Qué teatral era.

Miré mis manos y apenas las reconocí sin un cigarro. Claro que hacía también mucho que no fumaba. Pero mucho más que no reparaba en ellas. Lánguidamente me levanté y busqué un cigarro en aquel trasto viejo que era mi mesa. Una mesa de comedor que parecía de sótano, cubierta toda de álbumes de fotos, libros, ceniceros, flores marchitas.  Y saltaba a la vista, sucia. Encontré varias cajetillas pero abrí la primera, igual me daba. Igual me daba”.

¿Cómo evolucionó esa pulsión escritora a lo largo de los años? ¿Tocaste otros ámbitos aparte de la creación literaria?

CreativaRLa inclinación por la ficción decayó a medida que empecé a hacerme mayor. A eso de los 24 años me llovieron las responsabilidades asociadas a conseguir un empleo absorbente, independizarme, avales bancarios y cosas por el estilo que tenían poca literatura. Vinieron unos años de blogs, posts y cuadernos de viajes. Junto con unas amigas creamos “Madrider”, una revista de planes multiculturales en Madrid que nos deparó muy buenos momentos. Nunca he dejado de escribir sobre teatro y cine, dos de mis grandes pasiones. Me encanta elaborar críticas sobre estas dos disciplinas artísticas. La vuelta a la ficción se la debo a Primaduroverales, ya que el miedo al folio en blanco había crecido demasiado como para vencerlo yo sola.

¿Cómo fue tu etapa de estudiante de periodismo? ¿Qué te ha aportado el periodismo a tus aficiones literarias?

Como ya me he cansado de criticar al periodismo, diré que es una carrera magnífica para los amantes del flirteo, el coqueteo y mariposear. Ahora que he despertado la curiosidad, me explico mejor: el periodismo te permite estudiar muchas cosas relacionadas con el arte y la historia, así como los movimientos culturales y literarios. Por lo tanto, cumple la función de ser un disparador de intereses, algo importantísimo para la creación en cualquier ámbito. Además, te quita la tontería de encima: si en diez minutos tienes que crear una noticia, en diez minutos la escribes. Luego, es útil para los “tiempos modernos” (espero que todos estén visualizando a Chaplin) que vivimos.

Desde tu llegada al taller, te has convertido en una habitual del podcast A voz en cuento, perpetrado, como él mismo dice, por nuestro ex-compañero José Jesús García; he contado cuatro relatos tuyos incluidos allí. ¿Cómo oyes tus propios relatos en un sitio tan especial?

Pues con mucha alegría. Nunca hubiera esperado que alguien me contactara por email para hacerme la propuesta de leer relatos míos y grabarlos de forma tan exquisita. El tiempo que José Jesús García le ha dedicado a mis relatos al locutarlos, elegir la música oportuna, buscarle el tono y el sentido adecuado, no tiene precio. Además de que este formato, el del podcast, goza de buenísima salud actualmente, y supone un homenaje a la radio, mi medio de comunicación favorito e idolatrado.

A mí personalmente, en bastantes relatos tuyos que hemos leído en el taller, me parecía especial tu forma de escribir. Por ejemplo, el inicio de tu texto Y desierto: “Cierro los ojos y mastico sol. Cierro los ojos y las cavidades se me derriten por dentro. Aquí estoy, en el punto exacto, a la hora convenida, una gota gorda de sudor se desplaza lentamente desde la frente hasta las sienes. Apoyo la espalda sobre la farola. Sus salientes decorativos se me clavan. El hierro está hirviendo...”

¿Cómo nacen estas frases? ¿En qué circunstancias, preferiblemente, te pones a escribir y te salen cosas así?

Te va a parecer de coña, pero hay un camino hacia rutas salvajes cuando escribo. No uso excipientes ni nada por el estilo, aunque no estaría mal hacer la prueba, ¿verdad? Lo que uso es una puesta a punto antes de ponerme a escribir. Leo a Bolaño, por ejemplo. Visualizo el momento. Entro en trance. Busco los intersticios del lenguaje y sudo. Sudo tinta, que es una metáfora de decir que escribo más rápido de lo que las teclas me permiten (gracias mamá por haberme llevado a un curso de mecanografía de peque).

Volviendo al podcast “A voz en cuento” he vuelto a escuchar De abecedarios. Me ha gustado especialmente el mundo que dibujas en el relato. Háblanos de ese mundo que imaginaste y de camino tus pensamientos sobre cómo ves el mundo futuro, literariamente o no.

María artísticoQué buenas preguntas me haces, José Miguel. Mira, tiene gracia porque me rodeo de un universo de personas que luchan por el cambio. Son idealistas hasta decir basta, creen poderosamente en las vibraciones y en una ola de energía creciente que está obrando maravillas en las conductas y el modo de pensar de las personas, o que al menos las obrará. Me da pena confesarlo, pero mi mirada sobre el futuro dista mucho de esta imagen naif y optimista. Voy más por los mundos que rubrica “Black Mirror”, aunque no los de la tercera temporada, todo hay que decirlo. “De abecedarios” es una historia decadente sobre la imposibilidad de amarse en los tiempos del Facebook y las RRSS, y surgió de un poema de Cysko Muñoz, poeta catalán contemporáneo que a veces te deja sin aliento, como este mundo que dibuja aquí: PRIMERO PRIMERA: “Aún estoy adormilado / mirando el techo. / Si cojo una escopeta / y disparo hacia arriba / probablemente atravesaré / siete camas más como / ésta, tal vez incluso / siete cuerpos acurrucados / en una posición / igual a la mía. / A la misma distancia simétrica / de las paredes en la que yo / me encuentro. / Cuanto destrozo / cuanta tragedia / por un minúsculo /agujero.”

Y ahora un par de preguntas fijas en esta sección. Primera: ¿De cuál de tus textos te sientes más orgullosa? ¿Es de tu época del Taller o anterior?

Sin duda es de mi época del taller. Mi favo es “La piruleta”, un relato sobre la maldad. Quizá si tuviera que definirme entre primaveral y duro, ¿mi literatura sería más bien perteneciente a estos últimos?

¿Te acuerdas del primer libro que leíste? ¿Tienes alguna preferencia por algún autor u obras en concreto que te hayan gustado especialmente?

No estoy segura de cuál fue el primer libro que leí. Sé que fueron fábulas, pero los libros que empezaron a influirme más fueron los de “Los cinco”, curiosamente, como todo el mundo sabe, tildados de xenófobos, machistas y no sé cuántas cosas más. Lo cierto es que la re-lectura de estos libros es algo muy divertido, la recomiendo como ejercicio para detectar esos insultos que Enid Blyton va prodigando a unos y otros. Pero, sin duda, el libro que significó un antes y un después en mi relación con la literatura fue “Sobre héroes y tumbas”, de Sábato. Contaré la historia brevemente, ya que resulta entrañable. En uno de los libros de texto de lengua y literatura de la ESO venía este trocito de la novela: “Pero, ese sentimiento —no podía dejar de pensar Martín— era contradictorio en su misma esencia, ya que si él quería preservar la felicidad de aquella tarde era precisamente para la felicidad; lo que para él era la felicidad: o sea estar con ella y no al lado de ella. Más todavía: estar en ella, metido en cada uno de sus intersticios, de sus células, de sus pasos, de sus sentimientos, de sus ideas; dentro de su piel, encima y dentro de su cuerpo, cerca de aquella carne ansiada y admirada, con ella dentro de ella: una comunión y no una simple, silenciosa y melancólica cercanía”. ¿Quién no querría escribir después de esto?

Para ir acabando dinos cómo te sientes en el Taller, lo que te aporta.

El taller es como una gabardina para un detective privado: me hace sentirme escritora. Es mi atrezzo. Me transporta al mundo de las letras y de aquellos que viven la vida (y se la beben) a través de ellas; me hace soñar y sentir. Y me permite rodearme de personas que siempre quise conocer. Son mi catálogo de seres potencialmente admirables.

María, alguna cosa que quieras añadir y que no hayamos tocado.

Pues siempre he querido contar algo sobre la maravillosa experiencia de los análisis literarios y, especialmente, la tarde de “Bartleby, el escribiente”, de la que puedo decir que salió de casa una persona y llegó otra. Fue una tarde brutal. Dicen que la sensación de que la vida transcurre más rápido a medida que pasan los años se debe, entre otras cuestiones, a que dejamos de hacer cosas nuevas por primera vez. Pues, mira, esa tarde la recuerdo a cámara lenta. Qué dos horas tan bien empleadas, sí señor.

Bueno, María, muchas gracias por esta entrevista. Ha sido un verdadero placer charlar contigo. Y, por favor… sigue escribiendo.

Muchas gracias a ti. Y sí, eso espero, aunque estoy atragantada en los dos ejercicios que tengo pendientes.

A los lectores, les sugiero el blog personal (porfolio personal) de María (muy recomendable):

https://mariasanchezrobles.wordpress.com/

A seguir disfrutando amig@s

 

Anuncios

Read Full Post »

Taller literario 2017-2018 para web

En octubre el taller literario de los primaduroverales comienza un nuevo curso.

Después de los años nos damos cuenta de que los vericuetos literarios son infinitos, que las reglas se rompen o se multiplican; que un narrador se asocia o disocia y abre un camino desconocido, o que el tiempo se desploma en un arabesco poético, o que la conciencia tiene colmillos, o que los hipopótamos vuelan. Todo es posible.

Y es posible que a veces nos hagamos la ilusión de que inventamos una nueva teoría.  Y en estas ilusiones nos divertimos y trabajamos, y a veces se produce la magia.

Os invitamos a trabajar, divertirse o ilusionarse con nosotros.

Read Full Post »

Tenemos el placer de presentar el cartel para la cobertura de la sesión de entrega de premios en la IV edición del Certamen de Relatos Cortos Madrid-Sky.

Con un señalado éxito de participación, tanto nacional como internacional, el evento se celebrará el próximo 22 de junio, a las 19:00.

Damos las gracias desde aquí a nuestro compañero Luis Marín, autor del diseño de este cartel. Enhorabuena!!.

Cartel Entrega premios para web (2)

Read Full Post »

Hemingway en Madrid

Esta tarde en el taller literario vamos a analizar “Las Nieves del Kilimanjaro”. Es, por tanto, una excelente ocasión para incluir una reseña sobre Ernest Hemingway (Oak Park, Illinois, 21 de julio de 1899 – Ketchum, Idaho, 2 de julio de 1961), quien ganó el Pulitzer en 1953 por ‘El viejo y el mar’ y al año siguiente el Nobel de Literatura.

Teniendo en cuenta quién fue y lo que ha supuesto, entre otras cosas, para la literatura y el periodismo, no parece que aquí quepa una crónica más sobre el personaje, ya que existen océanos de información sobre su vida, su obra y sus aventuras.

hem-iEntonces, y dado que este taller está situado en Madrid, nos decantamos por recordar algunas de sus andanzas por esta ciudad y, también, algunos recuerdos que por aquí se conservan. Para ello vamos a citar (solo) algunos de los lugares (bares, hoteles y otros) con los que tuvo relación y que sirvieron de escenarios o argumentos para algunas de sus obras.

Restaurante Botín. (Cuchilleros, 17). El escritor era un cliente asiduo. Una de sus novelas, “Fiesta (The Sun Also Rises)”, acaba con una escena en este comedor.

hem-iiBar Chicote. (Gran Vía, 12). Hemingway citaba bar como un símbolo del afecto que sentía por España. Una de las escenas de su obra teatral “La quinta columna” se desarrolla en este bar, que ha sido refugio de todos los artistas y las estrellas que han pasado por Madrid.

Hotel Gran Vía. (Gran Vía, 12). Este antiguo hotel (hoy parte de una cadena), como otros muchos lugares, presume de que Hemingway pasó por allí. En su relato “La noche antes de la batalla” hizo referencias al establecimiento, así como también en “La quinta columna”.

Cuartel General de las Brigadas Internacionales. (Velázquez, 63). Allí entabló amistades con las Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios de todo el mundo que lucharon en defensa de la República durante la Guerra Civil. El personaje Robert Jordan (Por quién doblan las campanas) se acomodaba en este cuartel. Hoy el antiguo cuartel es un edificio civil.

Hotel Palace. (Plaza de las Cortes, 7). También tuvo cabida en las páginas de Hemingway. En “Fiesta (The Sun Also Rises)”, Jake y Brett están de acuerdo en que no hay nada comparable a la “maravillosa gentileza con la que te atienden en el bar de un gran hotel”.

Cervecería Alemana. (Plaza de Santa Ana, 6). Era uno de los bares favoritos del escritor. En la calle del Príncipe, a unos metros de la plaza, se encontraba el extinto Bar Álvarez, citado en su libro “Muerte en la tarde”.

hem-iii

Plaza de toros de Las Ventas. (Alcalá, 237). Citada en “Muerte en la tarde”, un clásico de la literatura taurina. Hemingway era un auténtico enamorado de la tauromaquia. En los años cincuenta siguió asistiendo a las corridas de toros con sus grandes amigos Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez.

Esta es solo una muestra de la relación del escritor y periodista con Madrid, de los lugares que frecuentaba y de cómo esos lugares tuvieron su protagonismo en algunas de sus creaciones.

(*) Se han utilizados para esta crónica diversas fuentes para la documentación, así como un artículo especifico del diario el País al hilo del cincuenta aniversario de su muerte (julio de 2011)

Read Full Post »

El grupo de escritores Primaduroverales se independiza.

Abre nuevo taller literario y crearemos una asociación con nuestro nombre a lo largo del verano. La idea es la mantener también el concurso de cuento corto Madrid Sky que tantas alegrías nos ha aportado en los últimos dos años. De momento publicamos el nuevo formato del taller por si alguien está interesado en participar. Iremos informando de cualquier actividad, como siempre se ha venido haciendo, a través de este blog

Pura Simona de la Casa (Coordinadora del grupo y profesora del taller literario)Curso 2015-2016 para blog para web

Read Full Post »

Inacción, pasividad, negación, dualismo, el bien y el mal, personajes, narrador, tiempo, espacio, de todo eso se habló en torno a una personaje como Bartleby. ¿O quizá no es ni ESO?. El autor nos muestra varios personajes, pero ¿no son en realidad una mera prolongación del  principal, que además es el narrador?.

Muchas preguntas y sólo una respuesta difusa “preferiría no….”

¡Cómo nos disturba el comportamiento inesperado y contra corriente!

Algunos han visto un claro mensaje religioso, un personaje heroico, un segundo cristo, un ser insignificante, un fantasma, una sombra, una actitud. Todos esos calificativos flotaron por la buhardilla en una calurosa tarde verano, la última del curso 2014-2015, donde también flotaba el deseo de pasar página y compartir la última noche de cañas con una cena al aire libre.

Hubo ausencias, dos, que se echaron de menos. Cuando alguien falta, enseguida se percibe que hay un hueco vacío, una opinión que no se va escuchar. Pero nos quedan las citas veraniegas los jueves, cuando el sol decae a partir de las ocho de la tarde. Este año vamos a probar en la terraza del Loa, nuestro punto de encuentro durante todo el año, pero al aire libre, creemos que habrá espacio suficiente.

Choque de copas, besos de despedida, hasta después del verano, nervios por el inminente desenlace, incertidumbre. Nos encontraremos en octubre, seguro, sea como sea, porque lo que ha unido la literatura no lo va a separar un sorteo.

Feliz verano a todos.

Y a escribir. Queda planteado el último trabajo sin desarrollar. Crear un personaje a través de otros, y si alguien lo quiere llevar al año 2056, pues adelante. Seguro que también en el futuro habrá un Bartleby obligando a reaccionar ante su inexplicable negación. Abrir el curso con alguna lectura, puede facilitar la reentrada y el primer día para los nuevos.

Read Full Post »

Ayer empezamos la clase con el cuento de José Sainz de la Maza  “A ambos lados del tablero” y después continuamos con dos extraordinarios cuentos anónimos “Entre piernas”, que resultó ser de Lourdes Chorro y “El elegido” de Yosu Bilbao. Los cuentos tenían en común una riqueza expresiva que nos llevaron a una discusión literaria con multitud de matices y de opiniones en las que no siempre hubo encuentro. Y es que fueron muchos los aspectos a discutir: el tema, el título, la distribución de la información a lo largo del texto, la estructura, la definición de los personajes, etc, etc,

Pero no sé por qué la clase de ayer fue tan agradable al paladar como el sabor de los buenos vinos. Y la culpa, al margen de las discusiones acaloradas, fue de los tres magníficos cuentos que nos regalaron sus autores.

Read Full Post »

Older Posts »