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Posts Tagged ‘Madrid-Sky’

A continuación presentamos a tres de los finalistas de la V edición del certamen Madrid Sky y sus relatos.

Marc Cerrudo Boada envío desde Cataluña el relato La sonrisa del relojero. Un cuento que llamó la atención del jurado por moverse en distintos géneros hasta llegar al desenlace. Empieza siendo un cuento fantástico para acercarse al terror con el descubrimiento de un corazón que no late, para llegar después a un tono humorístico y surrealista con la situación laboral del narrador y el diagnóstico médico y terminar con un final lleno de ternura. Marc Cerrudo estuvo representado en el acto por Pura de la Casa.

La sonrisa del relojero

 

 

Patricia Collazo González comenzó unos días llenos de éxitos con su relato Si te fueras de una vez. Patricia demostró días más tarde en la final anual del certamen Relatos en Cadena, organizado por la cadena SER y Escuela de Escritores, que como escritora domina los cuentos muy breves. En Madrid Sky  presentó un relato con un argumento muy original y una trama donde la información está muy bien dosificada. Evoluciona de un cotidiano drama doméstico (cuyo desencadenante es la posible compra de una mascota que, según vemos, es una tarántula) hasta llegar a un relato de terror con la fantasmagórica presencia de una estrella del rock/punk fallecido que se resiste a abandonar el hogar que descuidó durante su carrera. Patricia Collazo proporciona la información en las dosis y momentos precisos para que el lector se implique en la historia y se desvelen sin rupturas ni artificios las verdaderas circunstancias de la situación.

Si te fueras de una vez

 

 

Sergio Arias Sánchez llegó desde Logroño siguiendo los pasos de Rakel Ugarriza, ganadora en la tercera edición del Madrid Sky. Su relato Flaquear nos trajo una narración ágil y mucho sentido del humor (a veces ácido y a veces sutil) para elaborar una crítica de los shows televisivos actuales y de la escasa financiación de estudios científicos y proyectos de investigación, a partir de un hipotético concurso para gordos en el que participa un científico que ha creado un compuesto para engordar y que acabará resultando sospechoso de “dopping”. El tono y argumento resultaron muy atractivos para el jurado.

Flaquear

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Por: Luis Marín

¡Se acabó! La temporada, que proyectos ya hay alguno.

El colofón, como de costumbre, la cena que celebramos todos los primaduroverales en activo o en la reserva, que tanto da. Cena con la resaca de la quinta edición de nuestro concurso literario Madrid Sky. ¡Cinco ediciones ya! Y pensando desde el mismo momento que nos subimos al autocar en la sexta. ¡Puf!

Iniciamos el curso con alguna baja por motivos personales que deseamos se reenganchen en cualquier momento. Ya saben que las puertas están abiertas.

El año ha sido un poco atípico en lo que se refiere a factores externos que no se pueden controlar y que han provocado vaivenes en la asistencia y en el trabajo. Pero también se han producido incorporaciones, algunas temporales que muy probablemente se conviertan en permanentes. Eso lo dirá el tiempo y las obligaciones.

Comenzamos el curso con un nuevo proyecto interno, organizar una pequeña pieza teatral para representar en algún momento del curso. Se eligieron tres temas y se formaron grupos para ello. Había que, entre los componentes de cada grupo, escribir un texto teatral en un acto de una duración aproximada de quince minutos. Los grupos eran: Comisaría de policía, Taller de yoga y Chirigota. Nos pusimos a ello con la duda de que había papeles asignados a compañeros que en aquel momento no asistían al taller. Se elaboraron primeras versiones, pero la realidad puso freno y hubo que parar el proyecto por algunas dificultades externas a las que aludía al inicio de esta crónica.

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Pero el proyecto no está cerrado, ¡ojo! Lo retomaremos, seguro, con esos temas o con otros, pero hay voluntad para seguir.

Otra novedad fue leer un poema cada inicio de clase. En esta ocasión fuimos más constantes y, aunque no todos los días, la poesía ha estado presente a lo largo de la temporada.

Y llegó el primer ejercicio: “Relato en primera persona un espacio exterior reducido y urbano. Una sola escena. Un tema contundente”. Como ejemplo un cuento de David James Poissant “100% algodón”

El segundo ejercicio empezó a unir la poesía con el relato. Se trataba de, basándose en uno de los versos del poema “Los niños” de Khalil Gibran, trabajar sobre la idea de que “La vida no retrocede”. ¿Las pautas a seguir?: Que fuera una sola escena, lo que no implica brevedad, y un símbolo fuerte que recorra el relato.

Se lanzaron los de siempre ávidos de escritura y nos regalaron con sus versiones, unas veces con más acierto que otras. A la zaga algún otro atrevido hizo su intento.

Alicia leyó en el inicio de una tarde otoñal una haiku que sirvió de motivo para un nuevo ejercicio. De no estar tú, demasiado enorme sería el bosque. A tan hermosa frase, había que añadir una tarde de cojos, debido a un desafortunado comentario en voz alta. Pero estamos acostumbrados a torear en cualquier plaza, así que fuimos a por él.

Llegando la Navidad y nuestro concurso de cuentos que este año versaría sobre los Reyes Magos, tema muy original y casi nunca tratado, analizamos el cuento “el Sur” del maestro Borges comparándolo con nuestro maestro particular en el taller José Sainz de la Maza y su relato “Lexintong con la 52”. Tarde agradable e instructiva.

De entre las barbas de Melchor, o tal vez Gaspar apareció Virginia con su cuento “La tradición es la tradición” y por detrás de Baltasar, Ceferino, de la mano de Paco con el cuento “Melchor, Gaspar, Baltasar y Ceferino” que compartieron primer premio.

Para el siguiente ejercicio dimos el salto al charco para encontrarnos con un poema de Walt Whitman, “De la cuna que se mece eternamente”. Había que elaborar una historia principal o primera ficción que estuviera más insinuada que precisa, y una metaficción súper clara que diera pie interpretaciones para la primera ficción. Esperad, además, con un tono lírico, narrador en 1ª persona autodiegética, con un interlocutor. Sólo de recordarlo me da vértigo.

Pero hubo valientes, con mayor o menor prontitud. Tenemos mucho kamikaze en el taller. Y esto en Navidad, para leer en el reinicio del taller. Hubo que tirar de otras cosas ya escritas ante la falta de inspiración inicial.

Los ejercicios se iban acumulando. De unos poemas que trajo Carlos Valle-Inclán de Charles Bukowki y Eduardo Galeano “Los dioses te ofrecerán oportunidades” y “Miedo del hombre a la mujer sin miedo” había que unir los dos conceptos, manteniendo los versos dentro del texto, y con un narrador… Aquí apareció la segunda persona que nos iba a perseguir durante todo el trimestre.

Tras el análisis de “Los que abandonan Omelas” surgió un nuevo trabajo, comenzar una historia en tercera persona, pero el narrador haría incursiones en primera persona y especularía, con reflexiones, haciendo partícipe al lector… o lo que se nos antojara, sobre la historia que está escribiendo, para acabar con una resolución, fuerte o incluso tremenda, de la historia en tercera persona.

Después se nos cruzó “El jinete del cubo” de Kafka del que se podían hacer versiones, continuamos con la segunda persona y la metafísica, la mística y la transmigración de almas y para terminar los refugiados o la violencia de género han sido los temas orientativos para llegar al mes de junio.

En fin, se empezaron a mezclar opciones y así hemos ido intercalando unos relatos con otros hasta finalizar el curso.

Aparte del trabajo de los miembros del taller, se han realizado lecturas y análisis de otros autores. Este año, en especial hemos ido analizando textos programados como un relato de Paul Bowles “Lejos de casa” y el de Irene Némirovsky “El baile” que se han analizado al final del curso. Pero de forma algo improvisada, también se han comentado cuentos como “El nadador” de John Cheever, “El jinete del cubo” de Kafka, “Los que abandona Omelas” de Ursula K Le Guyin, “El papel de tapiz amarillo” de Charlotte Perkins, “Dulzura” de Toni Morrison y los ya citados “100% algodón” y “El Sur”.

Ha habido tiempo para recibir a Francisco de Paz Tante que pasó una extraordinaria tarde con nosotros comentando algunos de sus cuentos y aprovechando la ocasión para charlar con él de sus experiencias literarias.

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Y no puedo olvidar la visita de Juana Muñoz, a la que consideramos como de la familia, que vino a mostrarnos su último trabajo de microrrelatos ilustrados por fotografías realizadas por ella. “Voces del Villar” una publicación intimista que sobrecoge los sentimientos. Además de la publicación, ha realizado un montaje en youtube de los relatos contados por mujeres y que realzan la dureza y a la vez la sensibilidad de los textos.

2056 Anno DominiDejando a un lado el trabajo de los miembros del taller, esta temporada ha tenido un evento especial. Especial por el cariño que se ha puesto en la edición (primera realizada por la asociación hasta la impresión y con depósito legal) de “2056 ANNO DOMINI”. Han participado en la antología todos los compañeros de la Asociación que lo han considerado oportuno, como homenaje a Fernando López, “La voz” del taller. La presentación se realizó el 28 de febrero y contamos con la presencia de buena parte de la familia. Nuestro querido Fernando anduvo por el salón de actos acompañándonos como hace cada vez que nos reunimos los compañeros. Siempre estarás en nuestro corazón.

El segundo evento importante ha sido la entrega de premios del V certamen de relatos corto Madrid Sky. Un año más nos hemos reunido alrededor de la literatura para conceder tres premios a los finalistas de los casi trescientos relatos recibidos. Pero de todo esto hay cumplida información y reciente en este blog.

Nuestro Blog. También en él ha habido intensa actividad a lo largo del año. Aparte de las crónicas semanales que cuentan la actividad del taller, en todas las secciones que lo componen las entradas han sido constantes. No voy a entrar en detalles, porque tenéis las crónicas en este espacio para consultarlas en su redacción original.

Por ejemplo, se ha dedicado espacio a artistas que nos han abandonado en el último año como Tom Petti, Tom Wolf, Philip Roth y Ursula Le Guin.

Se han realizado reseñas de libros de Francisco Javier Conejo, Kike Ferrari, Raúl Clavero, José Quesada, Álvaro Giménez, Natahalie Detry, Francisco de Paz Tante, Candela Martín Morales, Vicente Blasco Ibáñez, Carlos Valle-Inclán y Carson McCuller.

En cine se han escrito entradas sobre “La librería” y “El autor” En concursos literarios se ha dedicado un espacio Rocío Díaz Gómez, María Sánchez, Juan Santos y Luis Marín. Hemos hablado del premio Nobel de literatura Kazu Iashiguro y se han publicado entrevistas a María Sánchez, Paco Plaza y los participantes de la asociación en la publicación anual de Relee ediciones “Error 404”.

A los amantes de los viajes va dedicado el espacio de Trotamundos que también se ha visto nutrido por entradas literarias de turismo.

Seguro que se me olvida algo, pero como es sólo un resumen de lo publicado y hay distintos criterios de búsqueda, podéis bucear en los temas que más os interesen.

Yo por mi parte me voy a tomar un descanso veraniego para recargar las pilas y comenzar la próxima temporada en plena forma.

Pero los jueves, al caer la tarde, tenemos cerveza literaria. ¡NO LO OLVIDÉIS!

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Sergio Torres Alonso, en nombre de la academia Heisenberg, patrocinadora del segundo premio del certamen Madrid Sky, entregó el segundo premio al escritor leonés Carlos García Valverde.  Carlos García Valverde mantiene una página web dedicada al diseño gráfico y a la literatura www.garciavalverde.wordpress.com y otra dedicada a la defensa del idioma español www.sacandolalengua.tk. Ha obtenido varios premios literarios de importancia, como son, entre otros, el Villa de San Fulgencio y el concurso literario casino obrero de Bejar. Sorprendió con un relato ambientado en una estación de tren y un lenguaje muy rico y preciso.

Te dije que volvería

Carlos García Valverde

Segundo premio de la V edición Madrid Sky

 

Tuve que irme a la cama para no flaquear, una vez hube arrojado a la papelera aquella carta extemporánea que acababa de recibir esa misma mañana y que había leído y releído ya al menos una veintena de veces en el transcurso del día. Juré que no regresaría jamás a San Javier Estación, y ahora, que estoy precisamente leyendo el nombre del villorrio en el letrero alicatado del apeadero (a duras penas, ya que el tiempo inclemente ha causado la deserción de buena parte de los azulejos), estoy casi seguro de que he cumplido mi promesa. Porque esto ya no es aquel poblado paupérrimo donde pasé mi infancia y buena parte de mi adolescencia, y que creció, como yo mismo, de forma desordenada en derredor del apeadero, ennegrecido por el hollín de las locomotoras, aturdido por el traqueteo de los vagones, obligado a existir, como la propia estación, por la cercana cantera, con la servidumbre de proveer de techos a los jornaleros, en un caso, o transporte para la piedra y la greda, en el otro.

Ahora mismo, el edificio de la estación sólo es una carcasa decrépita y huera, un gran sarcófago vacío en cuyo interior anidan los arrejaques y parecen aún resonar los ecos de viejos adioses. Del caserío circundante, apenas quedan algunos residuos de mampuestos, tejas y vigas resquebrajadas, diseminados por todas partes. Me resulta difícil incluso reconocer el espacio que ocupaba nuestra casa, cuyos límites difusos, exiguamente marcados por las trazas de los antiguos cimientos, entreveo ahora entre el polvo y la broza. No muy lejos, se vislumbra la montaña herida, el gran tajo que dejó la extinta pedrera, como una enorme cicatriz casi obscena sobre el paisaje. Por todas partes, el silencio, sólo roto ocasionalmente por los gritos alocados de los vencejos. Cuando alguien decidió dejar de tarazar el macizo y se cerró la cantera, tanto el apeadero como la aldea circundante dejaron de tener razón para existir, y comenzó el éxodo inapelable.

El día que se marchó mi padre lloré mucho, y él, antes de subir a uno de los últimos trenes, en misión de avanzadilla familiar por ver de procurarnos el sustento en otro lugar más próspero, me prometió que volvería y me traería un tren de juguete. Pero nunca lo hizo. Durante mucho tiempo tuve una pesadilla recurrente, en la que yo seguía la vía del ferrocarril, en busca de mi padre, hasta un punto en que los raíles, mutilados, sangraban por sus férreos muñones.

Un buen día, ya con el poblado casi vacío, vinieron unos hombres, ahuyentaron a las locomotoras y arrancaron los raíles, dejando sólo un áspero torrente de balasto, un loco e incomprensible caudal de piedras reptando hacia ninguna parte. Entonces, por alguna razón carente de lógica plausible, supe que mi padre nunca regresaría.

Malvivimos, pero sobrevivimos sin él. Por eso, cuando pude desarraigarme de este maldito sitio, juré que nunca volvería. Hasta que recibí el mensaje, una breve misiva citándome en San Javier Estación en este día y hora, sin más explicaciones. Finalmente, la intriga pudo más que la incredulidad; rescaté la escueta carta de la papelera, y aquí estoy.

Los adoquines del andén, cuarteados por las intemperies, crujen bajo mis pies cuando me dirijo al edificio de la estación. Al levantar la vista, veo el reloj bifronte que antaño calibrara la salida y llegada de los convoyes. Hoy, desprovisto de saetas, no señala ya ninguna hora, o quizá las abarca todas. En el momento que entro en el ruinoso edificio, una bandada de pájaros espantados sobrevuela veloz mi cabeza y, con chillona algarabía, alcanza el exterior a través de los vanos de puertas y ventanas, perdiéndose en el azul límpido del cielo. Una vez restituido el silencio, descubro al fondo del vestíbulo una figura sombría, sentada en uno de los pocos bancos que aún resisten la comezón impía de la carcoma.

Cuando me acerco más y mis ojos se habitúan a la penumbra, veo que es un viejo con aspecto contrito, la cabeza gacha, el aire vencido. Entre sus manos rugosas tiene una pequeña locomotora de hojalata oxidada.

“Te dije que volvería”, repite una y otra vez, como una salmodia antigua.

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Ayer tuvo lugar la ceremonia para la entrega de premios del V Certámen Literario de Cuento Corto ‘Madrid Sky‘ que gestiona y promueve la asociación literaria ‘Primaduroverales‘. Como en años anteriores la participación en el certamen fue muy alta, con cerca de 300 relatos a concurso, procedentes de 10 países.

Madrid-Sky V - Participacion

Este año, como es costumbre, en las bases se pedía que cada relato debía comenzar con una frase entresacada de algunos de los cuentos que conforman el libro Madrid-Sky. La elegida para esta edición fue ‘tuve que irme a la cama para no flaquear’, del texto ‘to be continued‘ de Lourdes Chorro Capilla.

La alta calidad de los relatos participantes y la variedad de enfoques que se han dado a partir de la frase de inicio, hizo difícil el trabajo del jurado que finalmente determinó que los diez finalistas de este certamen fueran los siguientes:

Madrid-Sky V - Finalistas

Y finalmente, los tres relatos elegidos como ganadores fueron: Primer premio y ganador del concurso: Juan Folguera con el relato: Rigor Mortis

V Madrid-Sky - Diplomas 1

Segundo premio: Carlos García Valverde, con el relato ‘Te dije que volvería

V Madrid-Sky - Diplomas 2

Tercer premio: Alberto Palacios Santos, con el relato: ‘Los vecinos’

V Madrid-Sky - Diplomas 3

Tres finalistas de Madrid, dos de Barcelona, dos de Valencia, uno de Salamanca, uno de León y otro de Logroño, ciudad que suele estar muy bien representada entre los finalistas. Finalmente el primer premio se fue a Valencia. El segundo premio a León, y el tercer premio a Salamanca. Enhorabuena a todos los finalistas y especialmente a los premiados de este año. Después del buen sabor de la tarde de ayer, empezamos a pensar en la convocatoria para el próximo certamen ‘Madrid Sky VI’.

Acta V edición Madrid Sky

 

 

 

 

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Un año más, y van cinco, celebramos nuestra fiesta literaria con la entrega de los premios Madrid Sky. Consideramos que una quinta edición del premio es un logro que queremos resaltar. Para llegar a cinco ediciones hay que mantener la ilusión y, sobre todo, las ganas de trabajar y colaborar. Este logro solo ha sido posible gracias al trabajo en equipo de toda la asociación Primaduroverales, un equipo de lujo.

Ya sabéis que esta fiesta es de cada uno de vosotros. De todos los que habéis trabajado desde cualquier punto de la organización, de los participantes, de los lectores y de los amigos que nos habéis seguido durante este tiempo.

Queremos mostrar nuestro agradecimiento a todas aquellas personas que a lo largo de estos cinco años han participado en el certamen Madrid Sky, a los concursantes que han confiado en nosotros para que leamos sus relatos. Queremos mostrar nuestro agradecimiento a todos aquellos que poco a poco se han ido convirtiendo en nuestros amigos, a los que se han unido a nosotros gracias a la literatura. El proyecto surgió de una frase, de una idea, devolver a la literatura lo que la literatura nos había dado. Y llegados a este punto queremos celebrar la quinta edición de una forma especial, queremos recrearnos en tantas tardes compartidas, en las charlas y las risas y las cervezas, en todos los relatos que hemos escrito y que hemos recibido. Queremos que la quinta edición del certamen Madrid Sky sea una fiesta de la literatura, como siempre ha sido nuestra intención, mejorando, si es posible, lo vivido en las anteriores ediciones.

Os enviamos el cartel de la entrega de premios. Después lo celebraremos en la terraza de “Luis”. Contamos, igual que el año pasado, con un autobús que nos trasladará allí desde el salón de actos de la Fundación Abogados de Atocha, (C/ Sebastián Herrera 12) dónde conoceremos a los ganadores de este año. A los ganadores de la quinta edición, quién lo hubiese dicho cuando nos embarcamos en esta aventura…

Y como siempre, estáis invitados. Vosotros, nuestros amigos, los lectores, los concursantes, sois lo más importante de esta fiesta.

Nos vemos el jueves 21.

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El día 20 de mayo, a las 24.00, se cerró el plazo de admisión de relatos para la V edición del certamen literario Madrid Sky. Una vez finalizado el plazo de recepción se han recibido 288 relatos.

Estadísticas de relatos recibidos: Total de relatos recibidos: 288

253 relatos proceden de España. El resto se distribuye de la siguiente forma: Argentina 12, Colombia 6, Venezuela 5, Perú 4, Cuba 3, Uruguay 2, México 1, El Salvador 1, Panamá 1.

Desde Primaduroverales agradecemos a todos la participación y les animamos a seguir concurriendo en futuras ediciones del concurso. La entrega de premios se realizará, tal y como se establece las bases, en el Salón de Actos de la Fundación Abogados de Atocha, en la calle Sebastián Herrera 14 de Madrid, el día 21 de junio de 2018 a las 19h.

Al acto de entrega y al vino homenaje a los finalistas están invitados todos los participantes.

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La escritora Rakel Ugarriza Lacalle obtuvo el primer premio del III Certamen Literario Madrid Sky con el relato titulado Ladridos. Un relato, como en la edición anterior, de género fantástico. En esta edición el relato enviado debía comenzar por la frase Se oye el sonido de la verja de entrada que se abre, que aparece en el libro Madrid Sky, en el relato titulado El viento de la pradera, de Vicente Moreno Nieto. Su publicación hoy es nuestro homenaje a la literatura en el día del libro.

Bases del V certamen literario Madrid Sky

Ladridos

Rakel Ugarriza Lacalle

Relato ganador del III Certamen Madrid Sky

Se oye el sonido de la verja de entrada que se abre y se cierra sin parar. También se escucha el ladrido incansable de un perro desde hace varias horas o puede que sean días. No sé, aquí abajo es difícil medir el tiempo. En este minúsculo espacio nos hemos llegado a hacinar hasta diez, once, doce personas, puede que trece, no recuerdo bien. Sin ventanas, sin luz, solo una trampilla en el techo ya desvencijada tras los últimos ataques de esos malditos animales salvajes. Seguro que al principio eran dóciles, pero desde la catástrofe todos actúan como bestias. Nosotros también.

Hace demasiado tiempo que ya no se escuchan los helicópteros ni las explosiones, solo los ladridos que con el paso de las horas terminan convirtiéndose en espeluznantes aullidos. Y el escarbar de las fieras, un incansable rascar de uñas contra la madera, que termina desquiciándonos a todos. Antes los animales no insistían demasiado, se marchaban pronto y entonces llegaba el silencio, mucho más aterrador. Sin embargo, a medida que las condiciones van empeorando allá afuera, sus intentos por entrar duran más. Si hasta yo soy capaz de oler el miedo que desprenden nuestros cuerpos, ¿cómo iban los animales a ignorarlo?

Ninguno de los que se atrevieron a salir ha vuelto. Huyeron todos, uno tras otro. Unas veces solos, otras en pequeños grupos. El último ni siquiera se despidió. Por suerte nos quedan una manta y un par de botellas de agua, aunque yo no dejo de pensar en toda la comida que esos desertores se han ido llevando.

El bebé también llora sin parar desde hace días. Me ocupo de él, pero desde que la comida se acabó, yo estoy seca.

Aquí solo queda el ladrido del perro, el chirriante sonido de la verja, el inconsolable llanto del bebé y la seguridad de que tengo que defenderlo. Debo protegerlo, no puedo permitir que ningún perro hambriento termine arrancándomelo de los brazos.

El bebé es mío.

El bebé es el último alimento que me queda aquí abajo.

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