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Posts Tagged ‘Viajes’

Días del futuro pasado es el título de una deplorable película de la serie X-Men y de un álbum de Rock sinfónico de un grupo llamado Moody Blues, que desapareció hace ya tiempo y que solo recordará Carlos Cerdán.

Podría muy bien ser también el título de esta crónica viajera por un país con más de mil años de historia pero que pocas veces ha sido independiente. En la actualidad es una de las zonas más modernas de Europa, en la que puedes pagar el pan con la tarjeta de crédito o contratar una línea de teléfono y datos de 50 Gb por 5 euros al mes.

Esta fusión de pasado y futuro me vino a la mente al encontrar un curioso pasaje empedrado, ubicado en el casco histórico de Tallinn, que tiene una hilera de placas incrustadas en el pavimento que narran los hitos históricos del país desde los primeros pobladores prehistóricos. Así hay una placa para cada invasión que han recibido (Suecos, teutones rusos, nazis, soviéticos…)

pero también señalan aspectos culturales y sociales de su devenir, como la celebración desde 1869 de un festival nacional de la canción. Pero lo curioso es que la alfombra de lápidas incrustadas en el suelo no se detiene en el presente sino que ya han colocado las correspondientes a sucesos futuros como el quinientos aniversario de la proclamación de la república en 2418 o la celebración número cien de su festival de la canción.Este ir y venir entre el antes y el después parece ser una constante en el carácter estonio que se refleja también en el estilo arquitectónico de las nuevas construcciones, que se basan en el reciclaje de la gran cantidad de edificios fabriles construidos en la época soviética que convirtieron el país en una enorme factoría industrial. Así, en lugar de derribar las antiguas fábricas, naves, acerias, etc. Han aprovechado las fachadas y estructuras existentes y les han añadido nuevas plantas en las que predomina el acero y el cristal, símbolos de la nueva era. Un claro ejemplo es la siguiente imagen:

 

La capital Tallinn (pronúnciese Tálin para demostrar que uno está viajado) tiene un centro histórico medieval muy bien conservado que se parece mucho a otras ciudades bálticas de Finlandia o Suecia. Y es que los estonios no son eslavos como sus vecinos de Lituania o Letonia, ellos están orgullosos de su origen danés como los suecos o fineses, y tan altos que le sacan un metro de estatura al español medio, se llame Lopez Vázquez o no, lo que provoca que al estrechar la mano, el estonio se mantiene alejado tanto como le permite la longitud de su brazo, como si sospechara que uno no se ha duchado esta mañana o, Dios no lo quiera, que uno es ruso.

Queda en Estonia una importante minoría de origen ruso que no quisieron o no pudieron regresar a Rusia cuando se obtuvo la independencia tras el colapso de la Unión soviética. Estas personas son fácilmente identificables porque suelen tener cara de que les duele algo, y se asemejan al pintor al que le han quitado la escalera y se ha quedado colgado de la brocha añorando la preponderancia perdida de su etnia en tiempos pasados.

Como decía, los estonios son amantes de sus tradiciones, sobre todo lo relacionado con la música y la danza. Han creado un museo al aire libre en el que han reconstruido antiguas granjas de diferentes zonas del país para mostrar a las nuevas generaciones como vivían sus antepasados campesinos, pescadores o marinos.
En este museo también realizan exhibiciones del folklore popular en el que no dudan en incluir elementos foráneos:

Otra costumbre que tienen es la de hacer hogueras junto al mar la noche de San Juan, como en cualquier playa mediterránea pero sin paella y en manga larga por el frio, aunque lo de noche es un decir, porque en esa época del año la noche se va varios meses de vacaciones y el día dura las veinticuatro horas.

 

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Crónica de Vicente Moreno.

La vida es un viaje. Por eso cualquier relato puede ser interpretado como un viaje de algún tipo, que lleva al protagonista desde una situación inicial hasta el desenlace, sufriendo en el proceso alguna transformación.

Ayer tuvimos tres buenos ejemplos de ello en el taller. Empezó Esmeralda Octavio, leyendo su cuento titulado “Me reconocería entre mil”, en el que el protagonista, recorre el trayecto metafórico que va del amor a la locura, y de un hospital hasta la cárcel, basado en un hecho real.

Crónica 08042016-Sra. Romero, si la viera con el vestido rojo que le regalé…¡le iba tan bien el rojo…! Y se perfumaba…bueno, yo la perfumaba…La abrazaba fuerte fuerte mientras le decía que un día se iba a despertar y me iba a llamar por mi nombre.

Reconocimos que era un buen ejemplo de narrador en primera persona homodiegético, pero se la achacó cierta falta de homogeneidad en el uso de este narrador y, sobre todo, su ubicación que hace difícil deducir que todo el relato es la transcripción de una conversación telefónica.

Después se leyó el relato “Cosas de críos” de Lourdes Chorro, en el que, algo raro en ella, nos habla de problemas de pareja. Ironías aparte, nos pareció una muy buena descripción del espíritu infantil de una mujer que va en autobús, en metro y en tren hasta la playa. Y todo ello sin incluir ninguna marca de géneroCrónica 08042916-2 en el texto que permita identificar el sexo de los personajes principales, pese a lo cual la historia se sigue perfectamente. ¿No es eso una cualidad propia de maestría narrativa? Yo creo que sí.

Me arreglé con desgana. Al salir rocé la maleta y se atravesó. Me impedía abrir la puerta del todo, pero preferí pasar de lado a colocarla en su sitio.

Por último, Manuel Pozo nos obsequió con un ejemplo de narrativa ágil y entretenida, en el que nos cuenta el viaje realizado por la comitiva fúnebre de la reina Isabel de Castilla, desde el castillo de la Mota en Medina del Campo hasta Granada en 1504.

El protagonista es un joven mozo de cuadras que emprende, en este viaje iniciático, la aventura de su vida. Narrado con gran fluidez, el autor nos hace una detallada descripción del penoso viaje que hizo esta caravana mortuoria atravesando la meseta en medio de un temporal de invierno.

Crónica 08042016-3La comitiva vestía de negro, como si todos sus miembros compartiesen una única pieza de tela. Al frente, tras el alférez que sostenía el pendón real, viajaban los miembros de la Corte y los caballeros de mayor alcurnia portando los hachones de cera, con los caballos y mulas cubiertos con los caparazones negros que habían confeccionado las mujeres durante la primera noche de velatorio.

Se comentó que tal vez el relato ganaría con un narrador en tercera persona, que permitiera contar los hechos desde la distancia en el tiempo.

Al final nos informó Pura de la próxima visita del último ganador del concurso de relatos Madrid Sky, Santiago Eximeno, reputado autor de ciencia ficción del que comentaremos alguno de sus cuentos.

Así pues, todo fueron viajes, reales, metafóricos o históricos, incluido el que hicimos luego para buscar un bar menos ruidoso que el del jueves anterior, tarea concluida con éxito al encontrar una cafetería muy acogedora y que parece candidata al título de Proveedor Oficial del Grupo Primaduroverales.

Abril de 2016. Vicente Moreno

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