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SEDES DEL TALLER LITERARIO: PAZO DE LOS ULLOA EN ESPOSENDE (RIBADAVIA) Y MUSEO ETNOLÓXICO DE RIBADAVIA (OURENSE).

La UNED de Ourense desarrollará en Ribadavia un taller literario sobre el relato breve.

Esta actividad formativa será impartida en lengua castellana por Manuel Pozo Gómez el fin de semana del 18 al 20 de octubre, con una duración de 20 horas (15 presenciales y 5 a distancia).

El taller literario contará con dos sedes: El Pazo de los Ulloa en Esposende (Ribadavia) y Museo Etnolóxico de Ribadavia, que acogerán un maximo de 18 alumnos.

 

Manolo Pozo Manuel Pozo Gómez (Madrid, 1961). Licenciado en Filología Alemana en la Universidad Complutense de Madrid. Miembro de la asociación Primaduroverales.

 

Ha resultado premiado en varios certámenes literarios, entre ellos el Concurso de Cuentos Puente Zuazo en el año 2008, organizado por la Real Academia de San Romualdo de Ciencias, Letras y Artes de la ciudad de San Fernando, el certamen literario Roger de Lauria en 2011, organizado por la Generalitat de Cataluña y el Ministerio de Defensa y los certámenes literarios Cuentos sobre ruedas y Ciudad de Bargas en el año 2013.

 

En el año 2008 publicó su primer relato en la antología titulada A contrarreloj II, de la editorial Hipálage. Posteriormente ha publicado con regularidad. En 2011 publicó el relato La preguntita del taquillero, contenido en la Antología V del premio ediciones OROLA. En 2013 publicó el relato Fabían Casares, en el libro de relatos Madrid SKY, cuentos, con la editorial QVE y El tiempo en el acantilado, en el libro Mar de relatos, con la editorial Club Universitario. En el año 2014 publicó con la editorial Verbum El día que me encontré con Pirri, en la antología Cuéntame un gol. Cuentos de fútbol y El Amaru, en la antología Cuentos Junto a la Laguna, editado por la Diputación Provincial de Zaragoza.

Modalidad matrícula online, Pulsar AQUÍ

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Domingo Jiménez Lacaci

Por Francisco Plaza.

Domingo Jiménez Lacaci obtuvo el segundo premio en el VI certamen literario con el relato Cerrado por gestión, del que el jurado dijo que era un cuento complejo, intenso, lleno de sugerencias, de sensaciones y de lecturas diferentes. Es ingeniero de caminos y dedica parte de su tiempo libre a escribir relatos y obras de teatro. Ha sido finalista del Certamen Internacional Max Aub del año 2015 y en el X Certamen Internacional de Relato Breve sobre Vida Universitaria “Universidad de Córdoba”. En el campo del microrrelato ha llegado a ser finalista mensual en el Concurso Relatos Encadenados de la Cadena Ser (año 2016).

Eres ingeniero civil y estás implicado en proyectos de gran envergadura, como un parque temático sobre la historia de España en Toledo. ¿De dónde sacas tiempo para escribir?

Yo tengo la suerte de no dormir mucho y también aprovecho ratos más largos los fines de semana para sentarme a escribir. Mis hijas ya son mayores y vuelan solas. Al final todos acabamos sacando el tiempo para aquello que nos gusta. Aún así, en mi caso yo creo que paso tanto tiempo pensando qué escribir y cómo enfocarlo, que realmente tecleando.

¿Qué es lo que te motiva para enfrentarte a un folio en blanco?

Muchas veces tengo una historia que se me ha ocurrido, en la calle, conduciendo, paseando a la perra por el parque, y empiezo a madurarla. A los pocos días ya no admite más reflexión, ya no puedo desarrollarla más sin escribirla, y el cuerpo me pide sentarme y echarla fuera. Es una necesidad, sale sola.

Has participado, con éxito en varias ocasiones, en muchos concursos de relato corto. ¿Es ese tu género favorito?

Bueno, favorito porque me permite tener un producto acabado para presentar en muy poco tiempo y el tiempo no es algo que yo tenga en abundancia. Desde ese punto de vista, desde luego, pero me gusta también mucho adentrarme en proyectos de larga distancia.

Algunos opinan que el relato corto es un género “menor” en la literatura. ¿Tú qué piensas?

No, desde luego que no lo es. Me gusta mucho la historia de Alice Munro, la escritora canadiense que escribía cuando sus obligaciones de madre se lo permitían, y por eso solo escribió relatos, y aún así, consiguió el Nobel de Literatura en 2013. Es menor cuando los que escribimos regular lo hacemos menor, pero los maestros lo hacen tan hermoso e importante como la novela.

Tu relato “Cerrado por gestión” tiene un giro inesperado y sorprendente al final. ¿Cuándo te pusiste a escribirlo sabías que iba a terminar de esa manera o querías ese final y el resto del cuento lo hiciste en consonancia?

No, no tenía ni idea. Aunque no lo creáis, a mí tampoco me había contado su secreto este peluquero tan rarito. Es algo bastante habitual que arranques con un rumbo y, por mucho que tú quieras, los personajes que has creado y sus circunstancias no se dejan llevar allí. Es una batalla inútil y cuanto antes te rindas, mejor. Ellos siempre tienen razón.

El jurado comentó respecto a tu relato que podía ser el germen de una novela ¿Te atreverías con una novela?

Para eso necesitaría tiempo, que quizás sea lo más fácil de conseguir al lado de lo que voy a añadir. También necesitaría mucho orden y mucha disciplina, características que no son mi fuerte. Un relatista es un sprinter de cien metros. Un novelista es un maratoniano. Son cosas muy distintas con técnicas muy diferentes. Meterte en el proyecto de una novela es un asunto de mucha entidad como para no medir antes tus fuerzas.

Has escrito e interpretado la obra de teatro “Pensión Paquita” en 2018. Con funciones en diversas salas de Madrid y con llenos en algunas de ellas. Para un actor son muy gratificantes los aplausos del público; pero si además eres el autor la satisfacción debe de ser enorme ¿no? Pero si tuvieras que elegir ¿quién se siente más complacido, el actor o el autor?

Eso fue una de las experiencias más bonitas de mi vida, escribir de encargo para mis amigos y compañeros actores una obra que al final quedó divertidísima. Yo me adjudiqué un papel secundario de jefe de mantenimiento de la pensión, porque ahora que nadie nos oye, soy un actor nefasto. Pero ese momento, entre bastidores, cuando no estás en escena y escuchas a trescientas personas que se están riendo con los diálogos de los personajes que tú has creado, es una experiencia inolvidable. Entre los dos oficios, me quedo con el de autor, para el bien del teatro aficionado.

¿Tienes algún proyecto en la cartera?

Tengo el encargo de escribirles a esos mismos amigos una segunda obra de teatro para sacar adelante y representar en 2020. Y algún proyecto de novelita corta que tengo esbozado, a ver si puedo afrontarlo sin quedarme exhausto a mitad del camino.

¿Dónde buscas la inspiración?

En la calle. Cuando no sé de qué escribir, me voy a la calle, a mirar, a ver la gente, las cosas que pasan, al metro. En una hora en una plaza de Madrid una tarde de buen tiempo, hay más historias que en mil talleres de escritura juntos.

 ¿Te resultó inspiradora la frase “No quería imaginar cómo había llegado hasta allí”, obligatoria de comienzo del relato para el concurso Madrid Sky?

Más que inspiradora era fácil para arrancar cualquier tipo de relato. Nos describe a alguien sorprendido, y ¿qué relato no tiene a un sorprendido dentro? No sé cómo os surgió la frase, pero si fue elegida, fue un gran detalle de amabilidad. Sin sorpresas no hay historias.

¿Has ido a talleres de creación literaria o eres autodidacta?

Sí, estuve acudiendo tres cursos a un taller literario de Nuria Gómez Cal, donde escribimos muchísimas páginas. Luego he cursado tres cursos trimestrales más en la Escuela de Escritores con Enrique Páez y Alberto Baena.

¿Tienes algún método a la hora de ponerte a escribir?

Depende. En este caso busqué palabras sueltas e suficientemente inconexas: peluquero, semáforo y confesionario y desde ahí intentar montar un argumento. A veces funciona. Otras se me ocurre una frase, un instante, un diálogo, un disparo, un beso, una muerte. Incluso un título, o un final. Algo que me parezca suficientemente sólido y grande como para que sea la primera piedra de una historia y empezar a construir un relato a su alrededor.

¿Haces participes de tus escritos a las personas que te rodean?

Sí, a mi familia y mis amigos. También a las personas que he ido conociendo a lo largo de estos años escribiendo. A estos últimos les pido que no tengan la piedad y la empatía que suelen tener los primeros, de los que no hay forma de sacar una crítica auténtica que te deje las vergüenzas al aire. Los amateurs amigos son una gran ayuda porque esos sí que te hacen ver la cruda realidad. Y gracias a Dios.

¿Cuándo consideras que tienes un escrito terminado?

Un escrito nunca está terminado al 100%. Son como los proyectos, que se cierran y firman cuando el cliente te pide que se los entregues, pero nunca porque tú consideres que ya está perfecto y que no admite ni una vuelta más. Se dice que toda casa es susceptible de mejora hasta la ruina del propietario, por pequeña que sea la casa y por rico que sea el propietario; pues lo mismo con los escritos. O te cansas de darles vueltas y ya los dejas o los cierras y los envías porque se acaba el plazo del concurso.

¿Qué opinas sobre las empresas que como Vinos y Caminos, y La Rebujita, que te entregó el segundo premio, patrocinan un premio literario de relato corto como Madrid Sky?

Cualquier empresa que patrocine el fomento a la escritura y la lectura es bienvenida. Ojalá hubiera muchas más. Ojalá se fomentara más la escritura, el teatro, la lectura, las exposiciones. Los premios pueden ser un incentivo muy importante.

¿Qué tal ha sido la experiencia con el concurso Madrid Sky? ¿Repetirías?

Ha sido una experiencia gratísima. Aprovecho aquí para agradecer el cariño y el calor que le poneis a la ceremonia de vuestra final. Todos los detalles tan cuidados para que los finalistas nos sintamos los protagonistas. Os felicito por hacerlo tan bonito entre todos vosotros.

Por último, recomiéndanos un libro y un relato.

Qué difícil escoger uno. Quizás un relato muy impresionante por la sorpresa que me produjo cuando lo leí hace ya tiempo fue La autopista del Sur, de Cortázar. Me influyó en buscar siempre sucesos extraordinarios y meterlos en mis textos. Son el famoso “cocodrilo” metido en tu cama del que habla el profesor Ángel Zapata: no puedes pasar por allí sin girar la cabeza de tanto como te llama la atención.

En cuanto a libros, me interesan muchos las historias del “qué pasaría si…”. El famoso “y si …” que es el origen de tantas novelas maravillosas. Yo me fuerzo a preguntármelo a menudo para que surjan las historias. El mejor que yo he leído en ese ámbito es Saramago. Quizás el Hombre duplicado o el Ensayo sobre la ceguera, que no son otra cosa que varios cientos de páginas con Don José contestando a esa pregunta mágica.

Francisco Plaza Nevot es miembro de la asociación Primaduroverales. Actor de teatro aficionado, es coautor de los libros 2056, Anno Domini y Magerit. Relatos de una ciudad futura.

 

 

 

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Alberto Ramos Díaz fue finalista de la IV edición del certamen Madrid Sky. Ha repetido en la sexta edición con un relato perfectamente construido, que nos sitúa de entrada en medio del conflicto, y que tiene un giro final sorprendente. Poco más se le puede pedir a un relato.

Nacido en Valladolid, se siente madrileño tanto por adopción como por convicción. Formado en distintos talleres de creación literaria, entremezcla la narrativa con la dramaturgia donde a su faceta de escritor suma la de actor y director de teatro no profesional. Entre sus galardones destacan: Premio Rojas Zorrilla como autor teatral; premio José María Rodero como actor, y primeros premios de relatos Ciudad de Villajoyosa, García Lorca, Liceo de Orense, Dulcinea, Coloquio de los Perros, Reyes Huertas, Rosa Reboredo, Ciudad de Benagalbón, Ciudad de Getafe, Corpus Christi y Villa de Madridejos.

Con esta reseña biográfica del último de los finalistas damos por cerrada la publicación de los relatos de la VI edición. Agradecemos de nuevo a los patrocinadores el esfuerzo que hacen por mantener vivo el certamen literario Madrid Sky.

A Antón Alonso Suárez, director de Vinos y Caminos y a Luis Gulín Iglesias, redactor de Vinos y Caminos y representante de bodegas Sameirás. Ambos fueron los encargados de entregarle el primer premio a Miguelangel Flores, ganador de la VI edición.

A Ana Pozo y Ernesto Cubo, en nombre de La Rebujita, patrocinador del segundo premio. La Rebujita acogió además en su terraza el vino homenaje a los premiados.

A Carlos Valle-Inclán y Jesús Ibañez, socios de Question Box, patrocinadores del tercer premio.

Las fotografías del certamen fueron tomadas por José Luis Porras Rabadán.

El vídeo de la entrega de premios del VI certamen literario es un montaje de María Jesús Ainaga.

 

 

 

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Miguelangel Flores leyendo El amor por la ventana.

Miguelángel Flores dejó una gratísima impresión a su paso por el VI certamen Madrid Sky por su simpatía y por su entusiasmo. Fue el ganador en una edición muy competida que ha puesto las cosas muy difíciles al jurado, ya que al menos una treintena de relatos podrían haber llegado a la final por su alto nivel literario. El relato ganador se titula El amor por la ventana, un cuento que según el criterio del jurado maneja a la perfección el realismo mágico, y en el que el autor consigue que parezca normal la presencia de un hombre en una cornisa al mezclar con habilidad elementos cotidianos con lo extraordinario.

Miguelángel se considera a días un sabadellense nacido en Córdoba y a ratos, un cordobés criado en Sabadell. Escribe microficción y teatro. Lo primero cree que desde siempre, lo segundo, desde un poco más tarde. Y no se le debe dar mal porque el mismo día de la entrega de premios se falló la VIII edición del Premio Anual de Microconcurso de la Microbiblioteca, en el que ha resultado ganador en la categoría en castellano.

Ha escrito más de una veintena de micropiezas de teatro y ha destacado en diferentes concursos de microrrelato: Relatos en Cadena, Wonderland, La Microbiblioteca y Monte de Piedad-Carmen Alborch entre otros. En 2014 publicó con la editorial Talentura su primer libro de microrrelatos en solitario: De lo que quise sin querer. Actualmente sigue escribiendo teatro y microrrelatos con la idea de publicar un nuevo libro. mientras tanto mantiene vivo un blog de microrrelatos y otros atrevimientos, al que llama Eternidades y Pegos porque considera que la vida está llena de ambas cosas.

El premio se lo entregó Antón Alonso Suárez, director de la revista Vinos y caminos, patrocinador del primer premio del certamen Madrid Sky. Vinos y caminos es una revista que quiere aglutinar las inquietudes de las personas de cualquier cultura y procedencia que celebran lo grato con vino con las de las personas que transitan los caminos del mundo en viajes insospechados.

Vinos y caminos mantiene una constante y completa información que sobrepasa la actividad turística para divulgar la actualidad general del país en el terreno económico, laboral y político, centrándose en las noticias que de forma directa o indirecta tienen que ver con los sectores de los viajes, el turismo y la cultura. Para Antón Alonso los vinos, los viajes, los libros y la música rompen muchas barreras y contribuyen al mutuo conocimiento forjando amistades y alianzas para siempre. Esa idea la transmite a través de Vinos y Caminos. Y para reafirmarse en ella este magnífico conversador recuerda con frecuencia una cita de Pablo Neruda: “El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto”.

El mejor homenaje que se puede hacer a Miguelángel Flores y a Antón Alonso es publicar el relato que les une.

Antón Alonso entrega el primer premio a Miguelangel Flores

EL AMOR POR LA VENTANA

Relato ganador del VI certamen Madrid Sky

Miguelángel Flores

No quería imaginar cómo había llegado hasta allí. Y tampoco se lo pregunté. Sí que me extrañó que no estuviera desnudo, es lo habitual en estos casos.

Yo me había asomado a tender, y él estaba de pie en la cornisa. La verdad, me sorprendió, pero supe disimular.

—Buenos días —le dije, como si fuera lo más normal.

—Buenas —me respondió—. Parece que al final no lloverá.

—No, por eso me he decidido a tender.

Cuando fui a recoger la ropa antes de que el sol apretara y se comiera el color, seguía allí. Sentado y con los pies colgando, se hallaba como ensimismado. Por la tarde, tendí la colada blanca, que al no tener color no temo que se lo coman, y le vi mala cara. Supuse que no habría comido. Le ofrecí un hoyo de pan con aceite y azúcar y merendamos comentado sobre los patios que veíamos abajo. De las plantas que lucían unos, de las que no otros, de la conveniencia de que los armarios de exterior fueran de plástico o resina. Lo normal en esas situaciones.

Después de esa tarde, vinieron otras. A veces, sin tener que tender, salía solo para charlar un rato. O me avisaba él con los nudillos en el cristal de que la ropa ya estaba seca. Una noche tendí una manta, porque dijeron que refrescaría. Por la mañana seguía tapado con ella, pero había dejado un dedo fuera todo el tiempo para regalarme un precioso dedal de escarcha, que se deshizo mucho antes que mi sonrisa boba. Otro día de tormenta salí a ofrecerle un paraguas, pero le daba cosa, dijo, que lo tomaran por un loco funambulista extraviado de algún circo cercano. Así que le presté el barreño de la colada, con el que, agachándose, se cubrió totalmente, pareciendo un repentino hongo azul brotado en la fachada.

Dos meses después decidí dejar la ventana abierta cuando me iba. Un atardecer, al volver del trabajo, me encontré sobre mi cama una rosa negra, hecha de plumas de golondrina. Salí a darle las gracias y él, nervioso, se puso a pasear por la cornisa, arriba y abajo como un palomo hinchando el buche. De hecho, ya se codeaba con las palomas, las tórtolas, las urracas y los gorriones de los alrededores, que lo trataban como si fuera uno más en ese mundo endogámico y volátil de los tejados y las azoteas. Aprendió a repetir mi nombre en ocho cantos y arrullos diferentes. A veces, escuchándolo me hacía pipí encima de gusto, pero, lo mismo que en los noticieros, como solo me veía medio cuerpo, él ni se enteraba, ni tenía yo por qué contárselo. Él, poniendo el oído, susurraba: parece que llueve lejos. Yo no oigo nada, le contestaba, entrecruzando las piernas, para amortiguar el sonido.

Cuando llegó la primavera comencé a dejar la ventana de mi habitación abierta, para que entrara el fresquito. Aunque en realidad esperaba, con toda mi alma entre los muslos, que lo hiciera sobre todo él. Una noche entró. Y a partir de ahí, ya todas. Al despertar, eso sí, volvía a su alfeizar, mientras yo seguía un poco más en esa cama, que ahora olía a cielo abierto e intemperie.

—Sabes, el día que me viste por primera vez, estaba a punto de lanzarme y acabar con mi vida. —dijo un atardecer, sin venir a cuento, después de suspirar.

Intuyendo que aquello iba a cambiarlo todo, me vi obligada a interrumpirle enérgicamente. —¡Pero, bueno! ¿Quién es usted, cómo ha llegado hasta ahí? Vamos, bájese inmediatamente, bájese o llamo ahora mismo a la policía. No, por aquí no, búsquese otro camino.

Y sin más, cerré mi ventana. Me compré una secadora y nunca he vuelto a saber de él. Hay amores que, antes de que se conviertan en Dios sabe qué, es preferible dejar que mueran.

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Un año más nos juntamos un buen grupo de amigos en el acto de entrega de premios del concurso de relato corto Madrid Sky, esta vez en su sexta edición. Pudimos disfrutar de los ocho relatos finalistas leídos con mimo y de la presencia y amabilidad de sus autores, salvo de uno que, desde Argentina, nos mandó un video con un cariñoso saludo. La verdad es que nadie envidió al jurado, ya que tener que elegir entre ellos al mejor ha debido ser una dura tarea.

Miembros del jurado

Esta es la lista de relatos finalistas:

  • “AL BORDE” de Juan Pablo Goñi Capurro
  • “AMANDA, DE VEZ EN CUANDO” de Rodrigo Martín Antoranz
  • “CERRADO POR GESTIÓN” de Domingo Jiménez Lacaci
  • “CON UN SOLO HIELO” de Alberto Ramos Díaz
  • “EL AMOR POR LA VENTANA” de Miguelangel Flores
  • “ESCENA SOBRE LA PERSISTENCIA DE LAS LUCES” de Jesús Tíscar Jandra
  • “GEOMETRIA EN MASA” de José Manuel Dorrego Sáenz
  • “JUVENTUD” de Mayte Blasco

Manuel Pozo, como presidente de la Asociación Primaduroverales abrió el acto con una bienvenida y un gracioso chascarrillo sobre un latifundista gallego; figura literaria al cabo, dada la inexistencia de latifundios en Galicia. Seguidamente Alicia Gallego y José Sainz de la Maza condujeron el acto con humor e inteligentes preguntas a los autores.

Alicia Gallego y Jose Sainz de la Maza

Alicia Gallego y Jose Sainz de la Maza

Lo mejor, sin duda, fue la satisfacción que se dibujaba en el rostro de los finalistas al escuchar sus relatos en voces ajenas y ante una audiencia atenta y entusiasta.

El acto finalizó con la entrega de los premios por parte de los patrocinadores. Question Box entregó el tercer premio a Jesús Tiscar Jandra por su relato “ESCENA SOBRE LA PERSISTENCIA DE LAS LUCES”; la cafetería La Rebujita entregó el segundo premio a Domingo Jiménez Lacaci por su relato “CERRADO POR GESTIÓN” y Vinos y Caminos entregó el primer premio a Migueangel Flores por su relato “EL AMOR POR LA VENTANA”.

Luego tuvimos que hacer un duro camino bajo las altas temperaturas de Madrid para hacernos merecedores de unas cervecitas, refrescos y vinos varios que tomamos en La Rebujita. Mucha sed había ya que se terminó de saciar, para algunos, bien entrada la madrugada.

No me puedo reprimir y hacer un juego con los títulos de los relatos, tratando de emular a nuestra querida Mariaje:

Estuvimos al borde de echar el amor por la ventana pero preferimos cerrar por gestión ya que hacía mucho calor fuera y los vasos ya estaban con un solo hielo, no era cuestión de montar una escena sobre la persistencia de las luces; así es que formamos una geometría en masa y nos encaminamos a tomar unas cervezas, a recordar tiempos de juventud y a Amanda, de vez en cuando.

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Acta del VI Certamen Literario Madrid Sky

 

El jurado del VI Certamen de Cuento Corto Madrid Sky, compuesto por Dª. Juana María Muñoz Cano, Dª. Carmen Marzo Calleja, D. Alberto Palacios Santos, D. Carlos García Valverde y D. Xuan Folguera Martín, reunido el 10 de junio de 2019, ha resuelto que los ocho finalistas del VI certamen literario de relato breve Madrid Sky son, por orden alfabético:

  • Al borde, de Juan Pablo Goñi Capurro.
  • Amanda, de vez en cuando, de Rodrigo Martín Antoranz.
  • Cerrado por gestión, de Domingo Jiménez Lacaci.
  • Con un solo hielo, de Alberto Ramos Díaz.
  • El amor por la ventana, de Miguelángel Flores.
  • Escena sobre la persistencia de las luces, de Jesús Tíscar Jandra.
  • Geometria en masa, de José Manuel Dorrego Sáenz.
  • Juventud, de Mayte Blasco.

De entre estos ocho finalistas el jurado ha fallado que:

  • El segundo finalista, y tercer premio, es el cuento Escena sobre la persistencia de las luces, de Jesús Tíscar Jandra.
  • El primer finalista, y segundo premio, es el cuento Cerrado por gestión, de Domingo Jiménez Lacaci.
  • El ganador del concurso es el relato El amor por la ventana, de Miguelángel Flores.

 

Antón Alonso Suárez (a la derecha), director de la revista digital Vinos y Caminos, y Luis Gulín Iglesias (a la izquierda) representando a bodegas Sameirás, hicieron entrega del primer premio a Miguelángel Flores.

 

Salvador Pozo Gómez (a la derecha), en representación de La Rebujita, patrocinador del segundo premio, hizo entrega del premio a Domingo Jiménez Lacaci.

 

Carlos

Carlos Valle-Inclán (a la izquierda), en representación de Question Box, patrocinador del tercer premio, hizo entrega del mismo a Jesús Tíscar Jandra.

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Bodegas Sameirás tampoco faltará este año a la cita. Es el tercer año consecutivo que patrocina el certamen literario Madrid Sky, para el que solo faltan tres días. El jueves 27 estaremos viviendo otra vez la magia de la literatura con los ocho relatos de nuestros finalistas. Es el día de la asociación Primaduroverales, el día en que nos juntamos los que somos y los que fuimos, nuestro punto de encuentro anual, nuestro especial e ilusionante día de los Reyes Magos.

Nuestro deseo es que el certamen Madrid Sky crezca y crezca y que cada año se convierta en un encuentro de viejos amigos. Amigos con una cosa, como mínimo, en común: el placer por la buena literatura.

Gracias a todos los participantes, a los finalistas, que se desplazan hasta Madrid para asistir al evento, y a nuestros patrocinadores, como Sameirás, sin los que no sería posible el concurso. Nos vemos el jueves… y suerte a los finalistas.

La entrega de premios tendrá lugar en el Salón de Actos de la Fundación Abogados de Atocha, en la calle Sebastián Herrera 14 de Madrid, el día 27 de junio de 2019 a las 19.00hen un acto abierto al público, en el que se pretende que, como en años anteriores, los autores finalistas sean los auténticos protagonistas del evento. Posteriormente se celebrará un vino en homenaje a los finalistas en la cervecería La Rebujita, patrocinador del segundo premio, con la colaboración de bodegas Sameirás.

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