Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Artículos’ Category

Por Luis Marín

Se ha escrito mucho sobre la guerra civil española. Historiadores, incluso extranjeros, se han interesado por ese lamentable enfrentamiento que se produjo como consecuencia de un golpe de estado al orden establecido por la república de 1931. Ochenta y cuatro años después, a pesar de la tinta gastada, continúa habiendo un cierto negacionismo en determinados sectores de la sociedad española. Según declaraciones de Almudena Grandes, “… la cultura oficial que ha adquirido mayor difusión tiene mucho que ver con la versión silenciosa y evasiva que mantuvo la generación de los “abuelos”, versión de la que se han alimentado las generaciones posteriores, incapaces de comprender en su totalidad la historia contemporánea española”.

En “La forja de un rebelde”, trilogía de Arturo Barea, se hace un recorrido, con tildes autobiográficos, desde principios del siglo veinte hasta la guerra civil.

José María Gironella, en su trilogía “Los cipreses creen en Dios”, narra los años previos a la sublevación, con dos secuelas que abarcan la guerra y la posguerra.

También Lorenzo Silva le ha dedicado una novela en tono biográfico al general Aranguren “Recordarán tu nombre”.

Otros autores han escrito sobre episodios puntuales de la posguerra y la etapa franquista, como Dulce Chacón en su novela “La voz dormida” o las distintas novelas escritas en honor a las trece Rosas.

Me dejo muchas novelas y ensayos en el tintero, pero hoy me quiero referir al proyecto de Almudena Grandes “Episodios de una guerra interminable”, como ha querido llamarla la autora en homenaje a los episodios nacionales de Benito Pérez Galdós. Este año ha publicado la quinta entrega.

Después de su novela “El corazón helado”; donde Almudena Grandes aborda el regreso del cabeza de una familia de exiliados a un país irreconocible donde lo perdió todo a través de engaños; Almudena inició este proyecto con el episodio titulado “Ines y la Alegría” (2010). A este le seguirían “El lector de Julio Verne” (2012), “Las tres bodas de Manolita” (2014), “Los pacientes del doctor García” (2017) y “La madre de Frankestein” publicada en este año 2020.

La serie, pretende cubrir momentos significativos de la lucha antifranquista desde 1939 a 1964. Son novelas independientes que transportan al lector a épocas y situaciones de la era franquista que, para muchos, pueden ser reconocibles. Desde la invasión del valle de Arán por el ejército de la Unión Nacional Española, pasando por la guerrilla de Cencerro y el trienio del terror, el patronato de redención de penas y el nacimiento de la resistencia clandestina, la red de evasión de jerarcas nazis dirigida por Clara Stauffer, hasta la agonía de Aurora Rodríguez Carballeira en el apogeo de la España nacionalcatólica. Los que seguimos esta serie de novelas, esperamos ya con impaciencia la última entrega “Mariano en el Bidasoa” aunque haya que esperar un par de años.

Constituye, por tanto, una visión panorámica de una etapa de nuestra historia nacional que, aún ahora, presenta más sombras que luces acerca del origen de una dictadura que, algunos, pretenden poner en duda. Se confunden los personajes y hechos reales con los inventados en una trama de ficción magníficamente ambientada.

Es de sobra conocida la tendencia política de la autora y su preocupación por el entorno de la mujer que refleja en casi todos sus libros. También es conocida su actividad como columnista, poniendo siempre el acento en las políticas sociales hacia los más desfavorecidos.

Estas novelas tienen una lectura fácil, a pesar de estar llenas de metaficciones y estructuras literarias complejas, con respeto al lenguaje y las palabras. Como dice la propia autora, “Si perdemos palabras que nombren cosas estaremos perdiendo también esas cosas; la gente no llega a comprender hasta qué punto el lenguaje pobre empobrece el pensamiento, las experiencias y los placeres de la vida”.

Luis Marín es un gran lector y aficionado a la escritura, sin embargo se dedicó profesionalmente a las ciencias económicas. Es miembro de la asociación Primaduroverales. Es coautor de los libros Madrid Sky y 2056 Anno Domini. Ha resultado finalista en distintos certámenes literarios, el último de ellos el VI Certamen de Relatos Cortos de la UNED de Alcalá la Real (Jaén), y sus relatos han aparecido publicados en distintas antologías.

Read Full Post »

Los Custodios

Una serie de Netflix recomendación de Flor Cuesta

Hoy quiero recomendaros una serie. Es americana. Sobre un caso real.  La desaparición de una persona. Pero os aseguro que no tiene nada que ver que las series al uso que nos tiene acostumbrados “la madre patria”. Está en Netflix y lleva por título The Keepers; se podría traducir como Los Guardianes, pero a mí me gusta más Los Custodios. Los guardianes son los que se preocupan de que cumplas las reglas, por rígidas que sean, pero los custodios son los que se deberían encargar de la educación de las muchachas a las que “custodian”.

En 1969 la hermana Catherine Cesnick dejó el convento para irse a vivir con una compañera a un apartamento cerca del Instituto católico donde impartía clases. El instituto Keoug, situado en Baltimore, lo dirigía el capellán John Maskel, un hombre atractivo, con mucha labia, manipulador.

La llegada al instituto de Cathy fue una bendición para las alumnas: guapa, afable, cercana. Como profesora de Literatura, el primer libro que les pidió que leyeran fue La Letra Escarlata

—¡La letra Escarlata! —comentaron estupefactas las alumnas. Se las ganó en un santiamén.

Una tarde salió de su casa para comprar un regalo de boda y no se volvió a saber de ella. Era una noche oscura, aterradora, las calles estaban vacías e iluminadas por dos simples farolas. ¡Qué diferencia con el Nueva York de las películas que todos conocemos! El de la General Electric. Me acordé de aquella otra noche de verano, en el pueblo, que volvía con dos lecheras a pasitos cortos, erguida y sin mirar atrás, deseando llegar a la esquina iluminada por un poste con una pobre bombilla que daba más sombras que luz. Menos mal que mi tía Rosa había dejado encendido el farol de su puerta. El caso se cerró sin saber qué había ocurrido.

La historia está contada cincuenta años después cuando un grupo de alumnas se empiezan a interesa por ella. El realizador utiliza el flash back con maestría. Nos lleva del presente al pasado, y vuelta, sin que nos demos cuenta; consigue hacernos partícipes de una historia que hasta podría parecer oportunista: pederastia en un colegio católico, corrupción, mentiras.

Estas dos antiguas estudiantes del Keoug hacen un trabajo impresionante, rebuscan en la red, en la hemeroteca; crean una página de FB, consiguen que cien compañeras más confiesen los acosos que sufrieron. Aparecen más testigos, más gente implicada, posibles asesinos que se despreciaron en el primer momento. Y aunque descifran muchas de las incógnitas que habían quedado sin aclarar, no la más importante.

Vedla. Son cuatro capítulos. Merece la pena.

 

 

Flor Cuesta nació en Zamora, pero siendo adolescente vino a Madrid. Dedicó su vida profesional a trabajar en un banco, hasta que dio un giro a su vida para estudiar Filología Inglesa. Eterna estudiante, admiradora de la literatura inglesa y norteamericana, ha asistido a varios talleres de creación literaria. Terminó el doctorado y la tesis, que no llegó a publicar, lo que a veces le crea mala conciencia. Vive con pasión el teatro, el cine y la literatura. Es miembro de la asociación Primaduroverales Grupo de Escritores y coautora del libro 2056 Anno Domini. Actualmente está trabajando en su primera novela.

Read Full Post »

Una promesa en Montmartre

Luis Fernando Jiménez

Desde el ventanal de la recepción del viejo Gran Hotel, en Montmartre, se contemplaba perfectamente encuadrada la portada de la basílica del Sacré Coeur. No recordaba esa circunstancia, a pesar de que, después de tantos años, nada había cambiado en el hotel. Todo seguía igual que aquel día de verano en que me casé con María. Pero este era un verano diferente, ella ya no estaba. La nostalgia por su pérdida me había llevado a reservar la misma suite nupcial, en el aniversario de nuestra boda. A nadie pareció extrañar que un hombre solo decidiera quedarse en la suite paraíso.

Bajo el sombrero y el uniforme del mozo, creí reconocer la cara de un joven veinte años menor. Me abrió la puerta de la suite, eso sí, esta vez deslizando una tarjeta por la ranura de un lector digital. Dejé la maleta en la puerta, donde la había posado el mozo. No pensaba deshacerla. Quizás, ni pasaría allí la noche. De pronto todo aquello me pareció una desacertada ocurrencia.

Los últimos rayos del ocaso estival encendían los colores de las vidrieras del Sacré Coeur, reflejándolos en el salón principal. Los mismos que años atrás iluminaron nuestra boda en la basílica.

Mis dudas, mis recuerdos, la nostalgia, los colores, todo, me distrajeron del ruido de la ducha procedente del baño de la habitación. La puerta estaba abierta. Observé, a pesar del abundante vaho, como una hermosa silueta femenina enjabonaba sus curvas con delicadeza. Sólo acerté a dar unos pasos hacia atrás y quedé sentado en la cama frente a aquella visión. Tuve la tentación de irme, mi maleta seguía en la puerta, pero permanecí allí sentado y esperé. Un uniforme del hotel y unas braguitas colgaban del pomo de la puerta.

Salió de la ducha y sin secarse, se puso un batín blanco de raso.

¿Quién es usted y que hace aquí? – le pregunté.

¿Ya no me recuerdas, Mario?, siempre supe que un día volverías- contestó.

Sentado en la cama, no conseguí pronunciar ni una palabra. Ella se acercó a mí. Soltó la mano que sujetaba el cinturón del batín de raso, que quedó entreabierto. Las gotas de agua deslizaban de su larga cabellera rubia, precipitaban por el valle de sus pechos, saltando su ombligo y un pubis perfectamente rasurado, para desde los labios de su vulva, gotear entre sus pies. Me desnudó con la rapidez de un truco de magia. Con un sensual desdén, sorteó unos arrogantes pezones y deslizó el batín por su espalda, sorteando sus curvas y cayendo a mis pies.

Me introdujo en ella y gozó de mi sin misericordia y sin tregua. Agotada, derrumbó sus pechos sobre mi torso convirtiéndome en su prisionero, y se durmió.

Yo no pude, ni quise. Había intentado olvidar la única vez que le había sido infiel a María. Y sí, fue con Mónica, en mi noche de bodas. Ella era la camarera de habitación. Mientras mi esposa despedía a los invitados en la estación de París central. Una mutua y súbita atracción sexual nos arrastró a un tórrido y salvaje torbellino sexual. Nunca más volví a sentir nada parecido.

Fue breve, al igual que las promesas que nos hicimos antes de que María volviese.

Cuando Mónica despertó me dio un cálido y húmedo beso en los labios, aún sellados. Deslizó sus pechos hasta mi entrepierna y se incorporó lentamente.

Recogió su uniforme, que ya no era de camarera, pero no se lo puso. Se lo echó al hombro y salió de la habitación dejando sus diminutas braguitas de encaje negro en el picaporte.

Ya sabes dónde encontrarme- dijo.

Salió de la suite, y al cerrar la puerta una corriente de aire abrió de par en par la ventana del salón principal.

Luis Fernando Jiménez cursó estudios de Derecho y Filosofía en la Universidad autónoma de Madrid (1979-1985). Ha vivido muchos años en el extranjero, entre Bruselas y Amsterdam, dando clases en academias, sobre todo para hijos de emigrantes. Siempre tuvo interés por la escritura y a su vuelta a España, en Madrid, un taller de creación literario con Álvaro Pombo como profesor le animó definitivamente a adentrarse en el mundo de la creación literaria.

Read Full Post »

Una vez más, asistimos a la marcha de uno de los escritores de referencia, Juan Marsé. Como siempre, o casi siempre, pasa justo en el momento después de su adiós, ríos de artículos y homenajes que tratan de hacer justicia a una obra encomiable. Desde la óptica de un blog como este, diríamos que envidiable, ya que la mayor parte de los miembros y seguidores de este foro son (o alguno pretendemos ser) escritores.

Este blog no va a ser menos y trataremos desde aquí de dejar nuestra impronta, en este caso, haciéndonos eco de una cierta impostura institucional que le toco sufrir, solo porque no estaba en una determinada corriente de pensamiento.

En esa línea, hoy mismo, Arturo Pérez Reverte escribe en la edición cultural de un periódico sobre un miserable ninguneo al que fue sometido. En ese contexto, con quizá su obra principal, “Últimas tardes con Teresa”, retrató un mundo y una generación con un trabajo de una minuciosidad tal que cuando uno quiere comprender lo que fue la Cataluña de los charnegos, la Cataluña social, de los años cincuenta y sesenta, es imprescindible acudir a su obra.

Reverte sigue diciendo que Marsé es la Barcelona de mediados del siglo XX de igual modo que Quevedo es el Madrid de los Austrias o Galdós el Madrid del XIX. Se puede o no estar de acuerdo, pero ahí queda.

Ha sido, y será siempre, un novelista español de la llamada generación de los 50, concretamente de la denominada Escuela de Barcelona, corriente que involucraba a sus amigos Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Juan García Hortelano, Manuel Vázquez Montalbán, Juan Goytisolo, Terenci Moix y Eduardo Mendoza.

Y para ir enriqueciendo esta reseña – homenaje, vamos a reproducir algunas frases extraídas de su discurso al recibir el premio Cervantes en 2008:

No me siento a gusto manejando teorías acerca de la naturaleza o la finalidad de la ficción”. /  “No me considero un intelectual, solamente un narrador”. /  “Procura tener una buena historia que contar, y procura contarla bien, es decir, esmerándote en el lenguaje.” / “Será el buen uso de la lengua, no solamente la singularidad, bondad u oportunidad del tema, lo que va a preservar la obra del moho del tiempo”. / “Soy del parecer que más de la mitad de lo que hoy entendemos por cultura popular proviene y se nutre de lo que no merece ser visto ni oído en la televisión”. / “Hay quien piensa que como se puede ser un catalán que escribe en lengua castellana. Yo nunca vi en ello nada anormal. Y aunque creo que la inmensa mayoría comparte mi opinión, hay sin embargo quien piensa se trata de una anomalía”. / “La dualidad cultural y lingüística de Cataluña que tanto preocupa, y que en mi opinión nos enriquece a todos, yo la he vivido desde que tengo uso de razón“.

Hoy, en otro periódico, en ese caso catalán, Carlos Zanón, en un artículo titulado ‘La mirada del apache’ dice sobre Marsé “Ese mirar desde fuera hacia dentro de Marsé, esa fuerza narrativa del barrio, su literatura autodidacta, deslumbró desde un principio a una maquinaria intelectual sofisticada

Para finalizar un extracto de ‘Ultimas tardes con Teresa’, que junto a ‘La oscura historia de la prima Montse’, ‘Si te dicen que caí’, ‘La muchacha de las bragas de oro’, ‘Un día volveré’, ‘El amante bilingüe’, o ‘El embrujo de Shanghai’, supondría su obra más representativa:

Y allí aquella noche como en ésta aquí, contestó con fervor: «Es mi novia» ante alguien que sonrió incrédulo, mirándole burlonamente y con algo de pena; y lo mismo que ahora, él sospechó ya entonces que lo más humillante, lo más desconsolador y doloroso no sería el ir a parar algún día a la cárcel o tener que renunciar a Teresa, sino la brutal convicción de que a él nadie, ni aun los que le habían visto besar a Teresa con la mayor ternura, podría tomarle nunca en serio ni creerle capaz de haberla amado de verdad y de haber sido correspondido.“

Hasta siempre, Juan Marsé.

Read Full Post »

A finales de mayo analizamos en el taller el relato de Haruki Murakami titulado Una bonita mañana de abril, me crucé con la chica 100% perfecta. Murakami es eterno candidato al premio Nobel, pero también es cierto que tiene muchos detractores. Así tenemos, por ejemplo, a Lara Hermoso que escribió en la revista Jot Down Por qué Murakami no debe ganar el Nobel de Literatura (carta abierta a la Academia Sueca), en el que expone que no lo debe ganar porque Murakami siempre tiene el mismo argumento para sus novelas: Una voz masculina que narra en primera persona, un triángulo amoroso, un corazón roto, un amor que permanece por encima del bien y del mal y de la vida y la muerte y, por último, un repetitivo juego con lo mágico y con lo onírico.

Fermín Zabalegui escribió en El País el 27 de abril de 2017 el artículo Los libros de Haruki Murakami no son para tanto y estos son los motivos en el que tampoco deja en muy buen lugar al escritor japonés. Sus libros no son para tanto, dice Zabalegui, y estos son los motivos: es un autor bastante predecible y engaña en cada libro; sus novelas son psicodramas donde no hay estructura y no existe un personaje que no tenga un trauma depresivo; las descripciones son infinitas, entre ellas las dedicadas a las comidas; sus novelas son productos de marketing, best sellers de estructura similar que se sirven de clichés de la cultura pop y abusan completamente de escenas de sexo engañoso, morboso y un poco obsesivo.

Tampoco sale muy bien parado Murakami en el blog Koratai, dedicado a la literatura japonesa, en el que hemos leído un artículo con el título Cinco cosas que no soporto de Haruki Murakami. En este artículo se afirma que Murakami es un escritor sobrevalorado, un infiltrado en la llamada Gran Literatura. Se le llama pretencioso en argumentos y títulos. Se dice también que su originalidad es impostada, que en realidad no representa a la literatura y la cultura japonesa y que las citas que hace de otros autores en sus obras son triviales.

Lo anterior no parece una buena carta de presentación para este autor, pero lo cierto es que donde unos ven defectos otros ven virtudes. El estilo de Murakami cuenta con una gran masa de seguidores por lo desgarrado de sus personajes, que irradian soledad y deseo de ser amados, y que se suelen encontrar en situaciones oníricas, surrealistas, que hacen que sus historias sean atrayentes y originales.

Efectivamente Murakami suele narrar en primera persona, lo que no es ningún defecto. Sus textos son irónicos y sus diálogos son muy variados, con un juego brillante de narrador. Muchas veces comienzan con monólogos en los que el personaje habla consigo mismo, pero por lo general el monólogo se transforma a lo largo del relato o de la novela en un diálogo con un estilo más directo. Los temas habituales en sus obras son la soledad, la búsqueda de un lugar en el mundo, el amor y la pérdida del amor. Todo esto lo encontramos en el relato Una bonita mañana de abril, me crucé con la chica 100% perfecta.

Por el relato cruza un aire oriental, algo que hace pensar a un lector occidental que se encuentra ante un texto diferente. Aunque el relato parece que está situado en tiempo y espacio desde su comienzo: “Una bonita mañana de abril, en una estrecha calle del barrio chic de Harujuku en Tokio, me crucé andando con la chica 100% perfecta”, el lector pronto se verá envuelto por el juego onírico y metafórico del texto, se dejará llevar por el estímulo de los sentidos a través de la brisa y del olor a flores, por la sensación de quietud (todo ocurre en un momento en una calle de Tokio) que contrasta con la sensación de movimiento (el caminar de los protagonistas en dirección este/oeste y oeste/este) y por último por la indefinición del paso del tiempo. Cuando todo empieza a descolocarse aparecen de nuevo las referencias temporales marcadas por la fecha del primer encuentro entre los protagonistas y su edad de entonces y la actual, que delimitará el paso del tiempo:

Hubiera deseado hablar con ella. Media hora hubiera sido todo: sólo preguntarle por ella, hablarle de mí, y –lo que más me habría gustado hacer-, explicarle las complejidades del destino que condujo a nuestro encuentro en una estrecha calle en Harajuku una bonita mañana de abril de 1981

“Erase una vez, un chico y una chica. El chico tenia 18 años y la chica 16.[…] El tiempo pasó con una rapidez espantosa, y pronto el muchacho tuvo 32 años, la muchacha 30”.

La transición de la voz del narrador en primera persona al diálogo es brillante y sutil. En esta transición se nos presenta un nuevo personaje, del que sabremos muy poco, y que ayuda al juego de narradores del autor. Este juego de narradores, la aparición del personaje al que se le cuenta lo sucedido (“Ayer en la calle me crucé con una chica perfecta”, le digo a alguien) y la variación en los tiempos verbales, hace que el cuento parezca dividido en dos, quizás en tres partes. O más bien como si el mismo relato se contase de dos o tres maneras en distintos momentos, con una vuelta reiterativa al primer encuentro. Esta reiteración en lo narrado se aprecia claramente cuando dentro del relato parece que comienza otro cuento de una manera clásica:

“Erase una vez, un chico y una chica. El chico tenia 18 años y la chica 16”.

El protagonista de este relato es fiel al estilo de Murakami, pues se muestra tímido, inseguro, solitario y en busca del amor. Su historia define la imposibilidad del amor perfecto, que se vio impedido por una gripe, después por la desmemoria y finalmente por el paso del tiempo. La historia de Murakami envuelve al lector de tal manera que le lleva a pensar en lo metafórico de los temas tratados: el amor, el paso del tiempo, el cruce de culturas de este a oeste, de Oriente a Occidente…

El cuento no deja indiferente al lector. Murakami le seduce, le hace pensar, le cautiva por su sensualidad, le mece dulcemente y le obliga a leer el relato una y otra vez. Para entenderlo, pero sobre todo para volver a disfrutarlo. Por todo ello es por lo que recomiendo el cuento de Murakami. Una bonita mañana de abril, me crucé con la chica 100% perfecta.

De lo que estoy seguro es de que Murakami seguirá dando que hablar. Para el 18 de julio de este año 2020 está prevista la publicación de un nuevo libro de relatos de Murakami, con el título Los hombres que no tienen mujer.

Manuel Pozo Gómez es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) y Magerit. Relatos de una ciudad futura (Verbum editorial), y RRetratos HHumanos (editorial Kolima). Ha sido ganador de un buen número de certámenes literarios y sus relatos están publicados en distintas antologías.

 

Read Full Post »

El Día Europeo de la Música, se celebra el 21 de junio. El precursor de esta idea fue el músico norteamericano Joel Cohen en el año 1976, quien propuso que los grupos musicales tocaran durante los dos solsticios que se celebran cada año, el primero, el 21 de junio y el otro, el 21 de diciembre, lo cual se convirtió en un hecho a partir de ese mismo año, en Toulouse, Francia. Desde entonces la Fiesta Europea de la Música se ha ido extendiendo y desde 1982 se celebra oficialmente cada año el 21 de junio, días del solsticio de verano, para simbolizar la victoria de la naturaleza a través de este día festivo.

Con el Día Europeo de la Música se pretende un intercambio cultural entre los pueblos del mundo, cada uno con sus estilos y géneros musicales, crear espacios para que los profesionales de la música puedan mostrar su trabajo y compartirlo con el público y vivir la música como un entretenimiento que enriquece la vida y la hace más plena.

La aportación de PRIMADUROVERALES al Día Europeo de la Música es esta conversación entre Vicente Moreno y Carlos Cerdán, llena de secretos y experiencias personales.

Vicente nació en Valladolid. Es coautor del libro de relatos Madrid Sky, en el que publicó el relato El viento de la pradera, y del libro 2056 Anno Domini, en el que publicó el relato Catedrales. En 2018 resultó ganador del certamen de relatos breves Guindostán. Informático de profesión, es un gran lector y un apasionado del cine.

 

 

 

 

 

Carlos Cerdán trabajó en una empresa constructora de contable hasta que se jubiló. Desde el 2012 pertenece al taller de creación literaria Primaduroverales. Es coautor del libro  2056 Anno Domini.

La literatura y la música del siglo XX son sus grandes pasiones, a la que ahora ha añadido la de ser abuelo.

Read Full Post »

Continuamos con la exploración de nuevos caminos en nuestro blog y con nuestro proyecto Cineklub. En esta ocasión te presentamos la conversación que han mantenido Vicente Moreno y Josu Bilbao sobre la película Retrato de una mujer en llamas. La directora y guionista es Céline Sciamma, las protagonistas Noémie MerlantAdèle Haenel. La película es una fascinante y sensual historia de amor entre dos mujeres, una aristócrata y una pintora encargada de pintar su retrato. Está ambientada en Francia a finales del siglo XVIII. Retrato de una mujer en llamas es una obra de arte en la que destaca el guion y la fotografía. Ha sido premiada en numerosos certámenes, entre ellos ha recibido el premio al mejor guion en el festival de Cannes en 2019, donde también compitió por la Palma de Oro. Disfruta de esta conversación, que sin duda te llevará a ver la película.

 

 

 

Vicente Moreno nació en Valladolid. Es coautor del libro de relatos Madrid Sky, en el que publicó el relato El viento de la pradera, y del libro 2056 Anno Domini, en el que publicó el relato Catedrales. En 2018 resultó ganador del certamen de relatos breves Guindostán. Informático de profesión, es un gran lector y un apasionado del cine.

 

 

 

Josu Bilbao es Licenciado en Periodismo y miembro de la Asociación de escritores Primaduroverales desde 2015. Es coautor en los libros de relatos “Madrid Sky” y “2056 Anno Domini”. Gran aficionado a la lectura y a los viajes, cuenta el cine como otra de sus grandes pasiones.

 

 

 

 

 

Read Full Post »

Hace unos días, en el taller leímos un poema de este autor costarricense. Jorge Debravo, que a pesar de haber muerto muy joven (a los veintinueve años) no se le puede aplicar la famosa frase “vive rápido, muere joven” que pronunciara Humphrey Bogart en “Llamad a cualquier puerta”, erróneamente atribuida a James Dean.

Jorge Delio Bravo Brenes, que es su nombre real, no tuvo una vida fácil, le costó acceder a su primera escuela; por eso, aunque murió joven, no vivió rápido. Nació en 1938, en el seno de una familia muy humilde, en Turrialba, provincia de Cartago (Costa Rica) y murió en San José en 1967. El 31 de enero, día del nacimiento de Jorge Debravo, ha sido decretado en Costa Rica como el Día Nacional de la Poesía.

Siendo muy joven empezó a publicar en el periódico El Turrialbeño y en compañía de los también poetas costarricenses Laureano Albán o Marco Aguilar fundó el “Círculo de Poetas Turrialbeños”. Más tarde, ya casado y con dos hijos, se tiene que trasladar por exigencias de su trabajo en la Caja Costarricense del Seguro Social (C.C.S.S.). En esa época funda el “Círculo de Poetas Costarricenses”.

Todas estas actividades literarias vinieron a refrescar la literatura costarricense, dando paso a lo que algunos llaman “Periodo de Vanguardia Literaria”. Su origen humilde le permitía acercarse a los trabajadores fácilmente en su puesto de inspector. De ahí que la poesía de Jorge Debravo se distinguió por una gran preocupación social, con varios tópicos recurrentes como la pobreza, la marginación y el negocio armamentístico en el mundo.

A continuación tres poemas suyos, que ha costado elegir entre su extensa producción: “Hombre”, “Este es mi amor” y “Nocturno sin patria”, este último el que leímos el pasado jueves en el taller.

HOMBRE

Soy hombre, he nacido // tengo piel y esperanza. // Yo exijo, por lo tanto, // que me dejen usarlas. // No soy dios: soy un hombre (como decir un alga). // Pero exijo calor en mis raíces, // almuerzo en mis entrañas. // No pido eternidades // llenas de estrellas blancas. // Pido ternura, cena, // silencio, pan, casa… // Soy hombre, es decir, // animal con palabras. // Y exijo, por lo tanto, // que me dejen usarlas.

ESTE ES MI AMOR

Este es mi amor, hermanos, este esfuerzo // denso, maduro, alto, // estos dedos agónicos y este // manojo de entusiasmo. // Yo no os amo dormidos: // yo os amo combatiendo y trabajando, // haciendo hachas deicidas, // libertando. // Amo lo que de Dioses se os revela // ante el miedo y el látigo, // lo que suda, viviente y guerrillero, // en el fondo del hueso americano, // lo que es amor no siendo más que carne, // lo que es lucha no siendo más que paso, // lo que es fuego no siendo más que grito, // lo que es hombre no siendo más que árbol.

NOCTURNO SIN PATRIA

Yo no quiero un cuchillo en manos de la patria. // Ni un cuchillo ni un rifle para nadie: // la tierra es para todos, // como el aire. // Me gustaría tener manos enormes, // violentas y salvajes, // ara arrancar fronteras una a una // y dejar de frontera solo el aire. // Que nadie tenga tierra // como tiene traje: // que todos tengan tierra // como tienen el aire. // Cogería las guerras de la punta // y no dejaría una en el paisaje // y abriría la tierra para todos // como si fuera el aire… // Que el aire no es de nadie, nadie, nadie… // Y todos tienen su parcela de aire

Read Full Post »

Antonio Lobo Antunes nació en Lisboa en 1942. Es uno de los más destacados escritores del mundo y eterno aspirante al Nobel. Estudió medicina y se especializó en psiquiatría. Como médico militar vivió la crueldad de la guerra colonial de Angola, lo que marcó muchas de sus novelas. Dicen que se le puede reconocer por las primeras líneas de sus novelas (ha escrito treinta y dos). Sus libros no son fáciles de leer, tiene Lobo Antunes un estilo difícil, a menudo se deja ir en un fluir de la conciencia que formalmente se refleja en textos sin puntuación, que arremeten contra la sintaxis para avanzar a base de continuas asociaciones de conceptos y de imágenes. Sin embargo, debajo de sus escritos líricos y melódicos laten profundas emociones, tramas complejas y personajes impregnados de situaciones reales. Su creación literaria es un inmenso edificio de estructuras de ficción que se entremezclan con la realidad y viceversa como se ve en el relato que vamos a comentar.

 

TOM Un relato de Lobo Antunes.

Argumento: Una mujer recibe una carta anómima. La mujer describe las sensaciones que le produce la carta, presenta a la familia del hombre que se la envía (que firma como Solitario Orgulloso) y la suya propia.

Narrador. Un narrador en primera persona. Cuenta su propia experiencia.

Lenguaje: Utiliza Lobo Antunes un lenguaje aparentemente sencillo que le sirve para estructurar un relato donde se mezcla la fantasía con las imágenes reales, típico de su estilo, hasta el punto de que al final el lector no tiene la seguridad de si la carta que recibe la protagonista es real o ficticia.

Ya en la primera línea Lobo Antunes presenta la carta (el objeto sobre el que gira el relato), del que podríamos decir que es el auténtico protagonista del relato y a la mujer, de una forma directa, sin adornos.

Hay sorpresas así: he recibido una carta de amor anónima.

Es un relato triste porque refleja la soledad de una mujer y sus deseos no cumplidos. En el fondo presenta una vida llena de insatisfacciones. Sin embargo, mezcla esta tristeza de fondo del relato con una narración amena y un gran sentido del humor.

Personajes

Queda dicho que se presenta a la protagonista al comienzo del relato, en la primera línea.

El resto de personajes que aparecen son los dos personajes inventados: Solitario Orgulloso y el vaquero. A Solitario Orgulloso se le inventa incluso una familia para entremezclar más los elementos reales con los de ficción.

Otros personajes son el marido y la hija de la protagonista, que son descritos muy sucintamente por la mujer.

La protagonista describe a su hija de la siguiente manera […] Si consiguiese un novio pienso que su odio se mitigaría. Pero no consigue ninguno. Se encierra en la habitación, en caso de que la llame grita Ya voy y casi nunca viene y, si viene, es a mirarme de reojo, refunfuñando. […]. Nos podría parecer que se trata de un relato machista, pero hay que entender la literatura desde el punto de vista de los personajes, y no desde nuestro punto de vista ético como lectores.

La descripción que hace de su marido resulta desgarradora. Con una sola frase revela lo que ha sido una vida entera.

Mi marido cierta vez una postal, cuando fue por motivos de trabajo a Galicia, pero insulsa, sin ternura: llego sábado João.

Es en este punto donde podemos pensar que la mujer tiene una evolución. El lector puede empezar a pensar que la carta es inventada, estableciéndose la duda entre la ficción y la realidad tan típica de Lobo Antunes. Esta fantasía crece y la mujer sustituye en su imaginación al primer hombre que le escribe por un vaquero del oeste. En su imaginación piensa que le ha escrito Solitario Orgulloso, sin embargo este modelo de hombre evoluciona y al final ella piensa en un vaquero como amante. Es evidente la progresión de la fantasía y de lo irreal. El presunto amante es un personaje idealizado, sin embargo la mujer sigue apegada a la realidad. Esto es claro cuando describe la entrada del vaquero en su cocina y el miedo que tiene a que se le raye el suelo de la cocina:

Yo en la cocina con el agobio de la cena, ceñida por el sostén de la rosa, claro, y Tom dejando el sombrero sobre el frigorífico y acercándose a mí, ojalá que sin estropearme las baldosas con las espuelas.

Símbolos: Es posible que en la descripción del vaquero exista una referencia al director de Johnny Guitar (Nicholas Ray). La mujer piensa en un nombre para el pistolero, y dice Ray o Nick.

Debe de tener un nombre estadounidense, Ray, Nick, Bob. Bob ni por asomo, que es el perro de la planta baja. Ray o Nick. O Tom. Tom me gusta.

Espacio: Aunque el relato se basa en los pensamientos de la mujer, hay una constante sensación de movimiento. La narración comienza con el hombre observando cómo la mujer viaja en autobús de casa al trabajo y como regresa también en autobús. También se desarrolla una parte de la acción en la casa de la mujer, en distintas habitaciones, y hay referencias al viaje de su marido a Galicia. Más tarde se recrea el paisaje del Oeste. Es decir, la mujer podría estar en cualquier sitio, pero la sensación de movimiento es constante.

Tiempo: Hay un referencia temporal clara, el veintisiete de julio, que es el día en que la mujer recibió la carta. Desde que recibe la carta hasta el momento de la narración transcurren dos meses.

Es un relato magnífico, muy breve, que recoge las características de Lobo Antunes.

TOM Un relato de Lobo Antunes.

 

Manuel Pozo Gómez es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros de relatos Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) Magerit. Relatos de una ciudad futura (Verbum editorial), y RRetratos HHumanos (editorial Kolima).

Read Full Post »

Una buena noticia, una más, acerca de Manuel Pozo Gómez, nuestro querido amigo, que ha resultado finalista en el certamen “Microhistorias desde el encierro” organizado por el Museo de Historia de Madrid, con su texto “Gran Vía. Viernes 1 de mayo de 2020“, que se incluye a continuación.madrid historia

Desde aquí nuestra más que merecida felicitación a Manuel, para que siga deleitándonos con su talento literario y no cese en esa capacidad y facilidad para producir tanta creación literaria.

 

Gran Vía. Viernes 1 de mayo de 2020. Manuel Pozo Gómez

Las calles de Madrid están vacías. Llego a Pirámides. Camino angustiado. Esquivo una patrulla de policía. Los autobuses circulan sin pasajeros. Tardo diez minutos en llegar a Embajadores. Continúo en dirección a Atocha. Cruzo la  plaza desierta. Llego sudando al museo. Te doy cien pavos si me dejas ver un cuadro, le digo al guardia de seguridad. Me mira con extrañeza. Doscientos, no te puedo dar más. Vale, pero yo te acompaño todo el tiempo. ¡Hecho! Subo las escaleras con ansia. Por fin estoy delante de Gran Vía, de Antonio López. ¡Él cabrón lo sabía! ¡Claro que lo sabía!

 

Manuel IIManuel Pozo Gómez, miembro de la Asociación Primaduroverales, es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno ditorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) y Magerit. Relatos de una ciudad futura (Verbum editorial), y RRetratos HHumanos (editorial Kolima). Ha sido ganador de un buen número de certámenes literarios y sus relatos está publicados en distintas antologías.

Read Full Post »

Older Posts »