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Archive for the ‘Artículos’ Category

En el taller de creación literaria de la asociación Primaduroverales estamos escribiendo el diario de un confinamiento. Cada día publicamos una página de este diario junto a un viaje músical. Los diarios serán nuestra ocupación hasta que podamos volver a reunirnos en nuestra clase de cada jueves para hablar de literatura y reanudar el taller. Esperamos, lector, que nuestros textos y nuestra música te acompañen. ¡Cuídate!

Diario de un confinamiento

Diario del Covid-19 Jornada 7 (24-3-20)

Por Luis Marín

El día ha vuelto a amanecer nublado. Ya tengo que contar con los dedos en que día de cuarentena estamos.

Dos veces me han sacado de mis ejercicios. Una era mi consuegra para preguntarme por mi madre. ¡Qué majos son los dos! Siempre atentos, y eso que Paco tiene a su madre en una residencia y no puede ir a verla. Además, en Navalcarnero. Ana me ha dicho que han intentado hablar con ella por video conferencia, pero que la pobre no sabía de donde salía la voz. Al menos no se entera de lo que pasa. Quizá sea una ventaja.

La segunda llamada ha sido al fijo, una de esas compañías que llaman y luego no contestan. Me han puesto de mala leche. Después ha habido una tercera y ya conozco ese número también tocapelotas. Le he insultado.

Hoy tocaba plancha porque, aunque sea para meterse en la cama, hay que estar vistosos. Hay mucha gente que odia esta tarea tan hogareña. A mí, sin embargo, no me disgusta incluso diría que me relaja. Cuando hace frío con el ruido del vapor saliendo a borbotones, enseguida entras en calor. En verano puede ser más chungo, pero siempre queda la opción de quedarse en paños menores, como mínimo, y disfrutar del momento. Pero no estamos ahora para momentos eróticos. En realidad, como tienes que estar pendiente de no hacer más arrugas de las que hay, tienes como se necesita estar concentrado en lo que haces no te deja pensar en otras cosas. Pero no siempre compartimos la belleza en la arruga, cada cual tiene sus preferencias, con lo que no todo el mundo queda satisfecho.

Maldito el momento en que se me ha ocurrido echar unos trozos de chorizo en los macarrones. Mi hijo según los ha probado ha dicho que le recuerdan a los que le ponían en el comedor del colegio y que los odia. Por salir del paso me he hecho el desinformado, pero tengo que reconocer que no es la primera vez que lo dice y a mí se me ha olvidado. Cosas de la edad supongo.

Una prueba de multiconferencia con el grupo, que gusto ver las caras. Espero que el jueves haya más pantallas. Y ya sabéis, tener preparada una cervecita, o lo que queráis, para brindar en la despedida.

Un cuento para mi nieta, que nos lo pidió ayer. El mío escrito y el de la abuela dibujado. Le damos gracias a la niña, que nos llama todos los días, por ponernos también deberes y hacernos trabajar para ella. El día que la volvamos a ver no sé qué va a pasar. Estoy seguro de que lloraremos, porque en esta casa somos muy llorones.

Como este diario, además de ser diario, es un medio de comunicación, no puedo resistirme a mandar un abrazo y todos los ánimos posibles para aquellos que lo están pasando peor. No quiero poner nombres porque todos saben que es un deseo global.

Amigos, nos esperan muchas jornadas de alegrías, de compartir y de llorar juntos, si se tercia. Y ya sabéis, hoy nos queda un día menos.

 

Luis Marín se ha dedicado profesionalmente a las ciencias económicas. Es miembro de la asociación Primaduroverales. Es coautor de los libros Madrid Sky y 2056 Anno Domini. Ha resultado finalista en distintos certámenes literarios, el último de ellos el VI Certamen de Relatos Cortos de la UNED de Alcalá la Real (Jaén), y sus relatos han aparecido publicados en distintas antologías.

 

 

 

Música: Janis Joplin. Maybe.

Selección de Alicia Gallego.

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Por Pura Simona

No puedo recordar el año en que Yolanda llegó al taller, pero sí recuerdo que el primer día del curso de aquel año propuse que cada uno describiera el salón de su casa. Un ejercicio sencillo para romper la tensión que se crea el primer día de clase entre conocidos y desconocidos. Es posible que hayan pasado quince o dieciséis años, o más, pero todavía estoy viendo su salón, la calidez que había allí dentro, y había algo rojo. Ay, el corazón de nuestra Yoli.

La calidez que guarda Yolanda no es tan fácil de reconocer. Es la maestra del parapeto y la invisibilidad detrás de una sonrisa perenne, y de esa sabiduría plena de modestia. Pero esto son bobadas, pues una vez que Yolanda te deja pisar su círculo, la quieres y la quieres.  La quieres, ya la quieres, pero aun así cada día te asombra para bien alguna cualidad de ella. Han sido muchos años – quince o dieciséis o más- de tratar con Yolanda, y todavía no llego a saber de qué pasta están hechas algunas personas, las buenas personas como Yolanda. Alguna proporción de seda o de algodón, alguna conexión planetaria o estelar, o una harina de azúcar…  algo hay en algunas personas especiales que nos falta a los de a pie. Yolandita, qué fortuna la tuya de poseer ese plus.

Una de las razones de abandonar el taller fue para cuidar de sus padres. No quería interferencias al sentirse culpable por no escribir nada, de aportar poco a las clases. Aportar poco… ¿os lo podéis creer? Quería disfrutar por completo de sus padres, y cuidarlos, cuidarlos…, y dedicarse a sus manualidades primorosas que todos hemos disfrutado y que no le ocupan la mente. No he conocido a nadie que le tenga tal desapego a lo material, ni que renuncie a tanto por los demás sin renunciar a sí misma. La admiro por muchas de sus cualidades, por no decir todas. Pero en especial por cómo sabe crearse sus círculos de felicidad, con la Fuen, que es su madre (que no hace mucho estuvo muy, muy malita), con sus gatos, con sus tías, sus amigos, sus viajes. No me cabe ninguna duda de que en un hipotético apocalipsis (Dios quiera que no lo conozcamos de otra forma), si Yolanda sobreviviera, la alimentaría la esperanza, la seguridad, de que en algún momento volvería a crecer la hierba. Daría igual el tiempo de espera, si sentada o tumbada en el suelo, pero protegida por ese quién sabe qué que la acompaña, hasta que surgiera ese primer brote de hierba, y entonces ya la veo con su sonrisa abierta, no hay sonrisa tan abierta como la de Yolanda. Y solo entonces, ella crearía su pelotita de lana o de seda para ser feliz.

Yolanda junto a J.J. en el 2008 crearon este blog cuando todavía ninguno sabíamos qué era un blog. Recuerdo que una compañera de literatura llegó de Londres entusiasmada porque su marido, un diplomático, le había hablado de esto que era una novedad, y ella estaba intentando crear uno. Lo comenté con J.J. (profesor de telecomunicaciones), que ni siquiera había oído hablar del tema, y con Yolanda, y a la semana siguiente, entre ellos dos, teníamos funcionando el blog, como por arte de magia, con esa magia, con esa soltura y sencillez que tiene la juventud. Y es que además, Yolanda sabe de todo. Os envío una foto del taller de aquel año (es una foto del blog) que seguro a Yolanda le encantará. Como veréis ya ella anda escondida, la invisible Yolanda. Es este también un tiempo de nostalgias, estamos los grupos mandándonos fotos y músicas de cuando aquello y de cuando lo otro ¿os acordáis? Cómo pasa el tiempo y cómo se nos notan los años. El tiempo se nos va tragando poco a poco, o como ahora, de sopetón. Ahí están Fernando y Manuel Valcárcel, dos de los compañeros de entonces que, quisiéramos creer, han pasado a mejor vida.

Yolanda, te mando aquí pegadas, con mucho amor y ventosas, unas palabras de Lourdes:

Entre esta distancia convertida en lejanía, vamos perdiendo a muchos que amamos, a otros que sencillamente queríamos por haber dado la vida a nuestros amigos y nos han dejado el mejor regalo que se puede tener. Y es de una tristeza lluviosa, como el día de hoy, no saber cuándo acabará todo y podremos abrazarles y acompañarles con nuestro cariño. Las palabras mansas se vuelven rebeldes cuando el corazón las aprisiona. Por eso he tenido que acudir al “Fimo”, ese material con el que Yolanda construye esas adorables figuritas para todos en Navidad. Con mis patosas manos le he modelado una estrellita de mar, por si hoy no encuentra estrellas en el cielo. Empecé a construirla azul con docenas de ventosas verdes, mis colores favoritos, para que se pueda aferrar a nosotros, sus amigos. Después la pegué en mi ventana. Ahora, cada vez que paso a hacerle compañía es de un color nuevo. Creo que ya la ha visto.

Esta entrada y este preámbulo tan largo, se debe a que esta madrugada ha fallecido Valeriano López. Era y es el padre de nuestra queridísima Yolanda López Muñoz. No lo conocíamos. Entre la cifra que den hoy de fallecidos una de ellas lleva su nombre. Aunque esté fuera de esa cifra, pues ha muerto en una residencia (parece increíble que nos estemos acostumbrando a esta atrocidad que nos rodea), y, por lo que parece, sin certeza de que sea por coronavirus, aunque todo apunta a que así es. No lo conocíamos, pero los que queremos tanto a Yolanda lo visualizamos a través de su amor por él. Sabemos que llevaba años delicado, aunque todavía era bastante joven. Estaba muy entera Yolanda hoy cuando he hablado con ella. Desde hace unos días iba preparándose para una noticia así. Está confinada en el pueblo con su madre desde la reclusión. Muy solitas. La muerte precisa de sus ritos para zanjar la vida. Yolanda lo tiene claro, ahora no puede, pero lo hará. Ella ya está creando su círculo, su capsulita de protección, aunque sea replegándose como un erizo con la púas bien tiesas para no recibir más daño.

Valeriano López es el segundo familiar directo que fallece (al menos que sepamos) de esta gran familia que somos los Primaduroverales. Hace unos días también fallecía Goya Logroño, la madre de Mª Jesús Ainaga. Mª Jesús, tienes toda la pinta de poseer, parte al menos, de la pasta de la que está compuesta Yolanda. Quédate con lo que has disfrutado de tu madre, de esas fotos llenas de desayunos que todos envidiábamos. Erais, sois, la viva imagen de la alegría las dos juntas. Qué sonrisas las vuestras. Disculpa que no te dedique tantas palabras como a Yolanda, puedes estar segura de que se debe tan solo a que te conozco mucho menos que a Yolanda. Y es que el cariño, con el tiempo, se infla como los globos. Mariaje, desde aquí te mandamos, también a ti, nuestro ánimo, el cariño más sincero y la fuerza de todos, que ya sabemos que se te junta la pena del duelo y la enfermedad. Estamos a la espera de recibir buenas noticias de tu parte. Deseamos de corazón que te recuperes pronto y bien, de todo.

Incluimos también una foto de grupo Mariaje, nuestra fotógrafa más insigne, artística y alegre. Un poquito de esperanza para todos, mis queridos Primaduroverales.

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En el taller de creación literaria de la asociación Primaduroverales estamos escribiendo el diario de un confinamiento. Cada día publicamos una página de este diario junto a un viaje músical. Los diarios serán nuestra ocupación hasta que podamos volver a reunirnos en nuestra clase de cada jueves para hablar de literatura y reanudar el taller. Esperamos, lector, que nuestros textos y nuestra música te acompañen. ¡Cuídate!

Diario de un confinamiento

Día D.

Por Francisco Plaza

Cuando la vi antes de ayer me arrepentí de haber barrido los primeros días. Ahora tendría un buen rebaño de pelusas correteando por el pasillo. Una lástima. Me estoy empapando bien del ecosistema de la pelusa. Es un ser vivo lo mires por dónde lo mires y muy sociable, agregativo diría yo. Nace, si tienes un poco de paciencia seguro que puedes ver cómo vienen al mundo. Yo, de momento, me doy cuenta de que hay una nueva cuando ya ha medrado un poco. Se Mueve, es obvio. Luego Crece, y una vez reconocida, le puedes seguir la pista y admirarte de cómo va aumentando su tamaño, ¿de dónde saca para tanto cómo destaca? (perdón por chotiplagio pero es verdad ¿o no?). Tú observas que no hay nada en el suelo, pero la pelusa sabe encontrar el alimento necesario para desarrollarse, algo de inteligencia sí debe de tener; de esto estoy casi seguro, porque si me acerco, sigiloso, y trato de acariciarla ella, me elude, eso es porque siente mi presencia y, supongo que por tantos años de ignorar y maltratar su especie, no tiene ningún interés en contactar conmigo. Lo entiendo. Disculpad que deje un momento parado el diario, pero es que me han entrado ganas de llorar…Ya se me ha pasado, el poto —qué majo es— me ha dicho que así no voy a ninguna parte y me ha convencido. Jo, ya no me voy a olvidar nunca más de regar el poto. Como iba diciendo, la pelusa, nace, se alimenta, crece, se mueve, es inteligente, de lo que no estoy seguro es de si se Reproduce. Diría que si lo hace es por gemación o puede que por escisión, no estoy seguro, a veces he observado cómo una pelusa se ha fragmentado (se tienen que dar ciertas condiciones climáticas de pasillo) y tras convencerme de que se había reproducido los fragmentos se han vuelto a unir tras un breve periodo de alocadas existencias independientes y hemos vuelto a un único espécimen, Clodoviro lo he llamado (por los de Palacaguina). Me queda un último estadio del proceso vital. La muerte. Me está obsesionando este asunto, me parece a mí que en este trance la pelusa supera a cualquier otro ser vivo y da un paso más allá del químico y del terrenal, y se adentra en el ciclo existencial de las estrellas. La muerte de la pelusa debe venir por el colapso gravitatorio, cuando se hace lo suficientemente grande el propio peso hace que toda su materia se condense en el centro disminuyendo progresivamente su tamaño hasta desparecer en una nube de esporas de polvo. Solo tengo que esperar un poco para comprobarlo, mientras tanto, cuando me siento travieso, abro ventanas aquí y allá y provoco corrientes que convierten a las pelusas en una alegre bandada de estorninos. Ahora ya miro las estrellas con otros ojos. Polvo de estrellas. No sé, pero tengo la sensación de que hace tiempo vivía alguien conmigo en esta casa… y otra vez me vuelven las ganas de llorar. ¡Potoooooo!

 

 

Francisco Plaza estudió Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid. En 2013 se inició en la creación literaria. Es coautor de los libros de relatos Magerit. Relatos de una ciudad futura (editorial Verbum) y 2056 Anno Domini. Su otra gran pasión aparte de la literatura es el teatro.

 

 

 

Selección de la música: Alicia Gallego

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En el taller de creación literaria de la asociación Primaduroverales estamos escribiendo el diario de un confinamiento. Cada día os ofrecemos aquí una página de este diario. Acompañamos la página con un viaje músical, que se encargan de seleccionar Alicia Gallego, José Miguel Espinar, Vicente Moreno y Carlos Cerdán. Los diarios serán nuestra ocupación hasta que podamos volver a reunirnos en nuestra clase de cada jueves para hablar de literatura y reanudar el taller. Esperamos, lector, que nuestros textos y nuestra música te acompañen. ¡Cuídate!

Diario de un confinamiento

Por María Sánchez Robles

Día 1

El día 1 de este diario comienza cuando la tristeza se convierte en una soga en la garganta. El día 1 de este diario comienza cuando intento aplastar esa tristeza con Annie Hall y equilibrio mental. El día 1 de este diario continúa con los tejados de las casas mojados por una lluvia fina, gris, delicada. Una lluvia tímida que nos está calando el corazón a medida que los días pasan.

Estoy pertrechada de grandes libros. De la banda sonora de una vida en que tuve muchísimos estímulos musicales. Tengo las paredes blancas, las sábanas blancas, la ducha caliente a un paso. Pero me falta el paso.

El día 1 de este diario empieza a quedar atrás. Necesita romperse en el calendario para empezar de nuevo, pues tantos otros están en las mismas y no llenan su teclado de lágrimas. O sí. Nadie sabe lo que se esconde detrás de los chistes, de los memes, de las expresiones de buena voluntad y optimistas.

El día 1 de este diario es un dietario en blanco, sin números, ni santos, ni onomásticas, ni frases del día, ni días de la semana. Ni agujeros traspasados por unas argollas de metal. Este dietario es una paloma blanca que se confunde con el cielo blanco de hoy, las sábanas blancas, las paredes blancas, y la ducha caliente a un paso.

María Sánchez Robles nació en Madrid. Es periodista, profesora de español y siempre ha estado vinculada al mundo del contenido. Ha trabajado en el periódico “La Razón”. Su gran pasión es la literatura. Escribe relatos cortos y pertenece a la asociación Grupo de Escritores Primaduroverales desde el año 2015.

 

Las noches en el altiplano son frías, muy frías. Ahora que la Condamine se ha retirado a descansar, Antonio de Ulloa se levanta y echa otro tronco a la chimenea para avivar el fuego…

Selección de Alicia Gallego.

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La profesora del taller de creación literaria de la asociación Primaduroverales nos propuso escribir un diario durante estos días de confinamiento. Al principio, algunos nos mostramos reticentes, pero después se ha demostrado que escribir un poco cada día es una excelente terapia para sobrellevar los momentos, impensablemente duros en algunos casos, de esta situación de crisis sanitaria que nos está tocando vivir.

Hemos pensado que es una pena que estos diarios se queden en el cajón, que deben salir a la luz, que los tenemos que compartir con nuestros amigos y lectores. A esta tarea nos vamos a dedicar a partir de hoy. Los diarios serán nuestra ocupación hasta que podamos volver a reunirnos en nuestra clase de cada jueves para hablar de literatura, darnos esos abrazos que tanto estamos deseando y tomar nuestras cervezas. Esperamos, lector, que nuestros textos te acompañen. ¡Cuídate!

 

Diario de un confinamiento

Lunes 23 de marzo de 2020

Lourdes Chorro Capillas

Hoy el aire ha replegado sus alas, el cielo gris en una aparente calma espera tu regreso, ese girar de llaves atolondrado, ese ímpetu tuyo cada vez que abres cualquier puerta. Esa sonrisa que dice: “huele bien, ummm, qué hambre”.

Mi madre con la tosecilla mañanera de siempre porque el agua y ella riñeron hace años y no se han vuelto a reconciliar. Medio vasito y es como si se hubiera bebido un pantano. ¡Con lo que le gusta estar todo el día lavándose y decirme limpia esto, limpia aquello, lo de más allá también está sucio, “¿no lo ves, hija?, no sé dónde tendrás los ojos”!

Un día más y estamos bien, me digo. No tengo ganas de leer, apenas unos poemas de María Isabel Ruano (Entre el asfalto y el mar). En seguida su adelfa, su jazmín, su zarzal, me hacen levantar de un brinco e irme al balcón a regar mis macetas. Escucho que me llama mi madre, pero no le contesto y allí aparece su bastón señalándome “Estás loca con las plantas, hija, y luego dirás que tienes las cervicales mal”. Aburrida se vuelve al salón rezongando “parece que solo las quisieras a ellas”. Yo también te quiero mamá, aunque no te lo diga. Voy a la cocina. Ya tengo hecho arroz con verduras y ahora que se han descongelado los filetes de gallos, los dejo en el horno con vermú. “Mamá, bajo a por el pan”. “Déjate de salir que ya han dicho que los supermercados son un nido para el coronavirus”. Regreso y con los guantes coge el papel que envuelve su baguetina, lo tira a la basura, tira los guantes y se va tan contenta con ella. Come con la “Ruleta de la fortuna” y el mundo vuelve a la normalidad para ella.

Yo, mientras, espero tu regreso, que parece no llegar nunca, busco en el móvil la mariposa virtual que me enviaste y a plena luz del mediodía lleno de estrellas el cielo.

Filóloga por vocación, bibliotecaria por trabajo, Lourdes Chorro pasa la mitad de su vida rodeada de libros de los que sólo lee la portada y en la otra, amontona tal cerro de lecturas que con solo mirarlas se siente inspirada para escribir. Cuando conoció a los Primaduroverales descubrió que la prosa también podía ser poética y ya ha visto publicados algunos de sus relatos. Es coautora del libro Sobremesas manchadas de café y tinta

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LAS  TROBAIRITZ

Por Alicia Gallego.

Trobairitz

A lo largo del S.XII no sólo hubo trovadores, también hubo mujeres trovadoras, las trobairitz. Su figura ha caído en un olvido deliberado a lo largo de los siglos. De ellas se ha dicho que eran poetas menores, incluso se las ha tratado de cortesanas y promiscuas. A veces se ha negado su existencia, alegando que sus poemas, dotados de una calidad altísima, eran escritos por hombres con pseudónimos de mujeres, argumento totalmente carente de base, puesto que en la Edad Media, y aún hasta nuestros días, las mujeres han tenido grandes barreras para acceder a la cultura y sólo podían expresarse utilizando pseudónimos masculinos, unas veces inventados, otras usando el nombre de sus maridos.

El término trobairitz se utilizó por primera vez en el S.XIII y su significado era componer. Estas grandes poetisas fueron las primeras mujeres compositoras de música secular occidental. En sus “cansós”, las trobairitz exponen las cualidades que son deseables en los hombres, un canon en el que las mujeres tienen libertad para elegir y rechazar a un enamorado. Ellas establecen las normas y eligen al hombre digno de ser amado. Los temas tratados en sus composiciones eran fundamentalmente la felicidad, el amor, el deseo, la ansiedad, la petición de consejo, los lamentos por un amor no correspondido. También había “tensós”, una especie de pelea entre dos interlocutores, en el que se alternan sus voces estrofa a estrofa. Las cansós estaban compuestas por un mínimo de dos coblas o estrofas y un máximo de ocho, siendo la más usada la de ocho versos. En ellos, por primera vez, las mujeres reclamaban al amado correspondencia a su amor. Este amor estaba dirigido a caballeros, trovadores y también a otras mujeres como es el caso de la bellísima cansó “Na María” de Bieris de Romans, lo cual ha provocado especulaciones acerca de su homosexualidad.

“Por lo que os ruego, si os agrada el amor cortés

Y la dicha y la dulce humildad

Me puedan servir de ayuda ante vos

Que me deis, bella señora, si os place, aquello de lo que espero tener alegría y esperanza

Ya que pongo en vos mi corazón y mi afán

Y todo lo que me alegra provienen de vos

Y por vuestra causa a menudo suspiro

Las trobairitz eran mujeres de educación esmerada que aprendieron en conventos a leer y a escribir, versificar y rimar, crear música y cantar. Como señoras de casas acomodadas, ejercieron de mecenas cultivando y difundiendo las artes y la cultura del amor cortés. María de Francia, en sus “ Lais”, doce narraciones breves escritas en verso que se consideran claves en la tradición bretona, realiza una denuncia contra los matrimonios concertados. En ellos la mujer aparece como un ser dotado de igual libertad que los hombres.

La lengua utilizada en sus poemas es la occitana, lengua romance hablada en Francia, Italia y España. Por lo general, las trobairitz, eran mujeres de origen noble, casadas con nobles del ámbito provenzal y, aunque la  mayoría encarnaron el ideal de “señora”, otras rompían en sus composiciones con el estereotipo de mujer pasiva, expresando sus deseos y hablando del amor prohibido, adúltero y pasional, algo totalmente transgresor para la época.

Beatriz de Dia estuvo casada con Guillermo de Poitiers, pero enamorada de Rimbaud de Orange. Dedicó a este amor prohibido toda su obra poética. De ella se conservan cuatro composiciones, una de ellas, “A chantar mier de so q’ieu non volria”, es la única canción trovadoresca cuya música se conserva intacta compuesta por una mujer.

A chantar mier de so q’ieu non volria       /   Ahora deberé cantar de lo que no quería

tan me rancur de lui cui sui amia              /   tanto me lamento del que soy amiga

car ieu l’am mais que nuilla ren que sia  /   pues le amo más que a cualquier cosa en el mundo

vas  lui no .m val merces ni cortesía       /     pero no valen ante él ni la piedad ni la cortesía

El rey Alfonso X admiraba a las trobairitz, que ocuparon un lugar de privilegio en su corte. En ella sabemos que habitó María Pérez Balteira, mujer de personalidad fascinante, cuya belleza y habilidades para la danza y el canto, le abrieron las puertas de la corte, donde encontró un sinfín de enemigos. De ella tenemos noticia por los hasta quince poemas que los trovadores de la época escribieron de ella, relatando sus andanzas y amoríos con abundancia de burlas. En 1257 peregrinó a Tierra Santa y su regreso fue recibido con cantigas de maldizer, es decir, con chanzas y escarnio. Se sabe que fue una gran adicta al juego de dados y de su costumbre de blasfemar cuando perdía, y que, también, pudo actuar de agente del rey Sabio en sus tratos con los moros.

De María de Ventadorn nos ha llegado una sola “tenson” o debate poético, cuyos versos alternos eran compuestos por ella y por Gui  d’Ussel. En esta tenson se plantea el debate de si, una vez que un hombre logra ser aceptado como el amante de una mujer, se convertiría, a partir de ese momento, en su igual o seguiría siendo su siervo.

“El amante debe presentar sus súplicas

Y las peticiones del mismo modo a dama o amiga

Mientras que la dama debe honrar al propio amante

Como a un amigo, mas no como a un señor”

Clara d’Anduza era tan bella como gentil. Hija de Ramón VI, escribió estos arrojados versos dedicados al trovador Hugo de San Cyr :

“Los que critican mi amor y lo condenan

No conseguirán que mi corazón cambie,

Ni harán que sea mayor el deseo que de vos tengo,

Ni mandarán en nada mis propósitos.

No hay hombre alguno, por odioso que sea,

A quien no esté pronta a favorecer, si lo oigo hablar bien de vos,

Como no hay hombre a quien, si habla mal,

No esté yo dispuesta a hacer daño.

Castelloza, Alamanda de Castelnau, Azalais de Porcairages, Garsenda de Provenza, son algunas de las 21 autoras identificadas que han llegado hasta nosotros, y tan sólo 46 composiciones escritas por ellas. El S.XIII  marca el declive de la cultura occitana y con ella cae una tradición de mujeres poderosas y cultivadas que componían sus propias creaciones. Estrellas fugaces que brillaron apenas durante un siglo y medio, pero cuya luz todavía nos alumbra. Sus obras son una joya, un preciado bien que no debemos dejar caer en el olvido. Reivindiquemos el lugar en la Historia que por propio derecho les corresponde.

“Bello amigo amable y bueno

¿Cuándo os tendré en mi poder?

Podría yacer a vuestro lado un atardecer

Y daros un beso apasionado.

Sabed que tengo gran deseo

De teneros en lugar de mi marido

Con la condición de que me concediérais

Hacer todo lo que yo quisiera.

( Beatriz de Día    1140- 1212 )

 

 

 

Alicia Gallego G.

07/03/2020

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El próximo jueves 12 de marzo tendremos ocasión de vivir en el taller de creación literaria uno de los días grandes que se dan en cada curso. Una de esas tardes que todos empezamos a vivir de manera especial desde unos días antes y a la que acudimos con un ánimo especial. Se trata del “Encuentro con un escritor”, una jornada de puertas abiertas en el que recibimos la visita de un escritor. Por nuestro aula han pasado escritores como Santiago Eximeno, Francisco de Paz Tante, Daniel Monedero o Kike Parra. En esta ocasión contaremos con la presencia de una pareja de escritores, dos maestros del microrrelato, que nos hablarán (y a los que hablaremos) de sus escritos. Se trata de Ernesto Ortega y Patricia Collazo, que esperemos que nos desvelen su técnica para escribir micros y ganar uno de los certámenes más importantes de microrrelatos de España, el certamen Relatos en Cadena, organizado por la cadena SER y Escuela de Escritores. Este certamen se emite todos los lunes en la cadena SER, a las 18.30, en el programa La Ventana, dirigido por Carles Francino.

Ernesto Ortega fue el ganador de la X edición del certamen con el relato Volver a empezar. Natural de Calahorra, es creador y administrador del blog La toalla del boxeador, en donde cuenta que siempre quiso ser boxeador profesional y pelear en el Madison Square Garden. También que soñó con ser futbolista, bombero, inspector de hacienda, actor porno, funambulista, cocinero, detective privado…, hasta que, en algún momento, se dio cuenta de que lo que de verdad le gustaba era escribir. Es autor de los libros de microrrelatos Microenciclopedia ilustrada del amor y el desamor (editorial Talentura, 2016) y Los defectos de la anestesia (editorial Enkuadres). Además, sus textos han aparecido en numerosas antologías.

Ernesto Ortega

Ernesto Ortega

Patricia Collazo nació en Argentina. Es la creadora y administradora del blog La letra de pie. Cuando de pequeña le preguntaban qué quería ser de mayor, respondía que sería escritora, y entonces recibía miradas de sorpresa y sonrisas condescendientes. Los años pusieron las cosas en su lugar y se convirtió en escritora estudiando informática. Combinó ecuaciones diferenciales y relatos, hasta que fue a por las letras con determinación. En 1997, autopublicó su libro Intermediarios abstenerse, un libro de relatos que le dio muchas alegrías. Después, en 2002 vino el salto a España y la inmersión en Madrid.

Desde 2014 acumula tres finales anuales en el certamen Relatos en Cadena, la última este año con el relato Herencia. También ha sido premiada en más setenta concursos literarios. Recientemente ha publicado el libro Sinestesia general (editorial Platero Coolbooks).

Patricia Collazo.

Te invitamos a asistir con la asociación Primaduroverales al encuentro con estos dos magníficos escritores. Solo tienes que registrarte enviando un correo electrónico a

  asociacionprimaduroverales@gmail.com.

Como contestación al registro te enviaremos los relatos que comentaremos con Ernesto Ortega y Patricia Collazo. La cita es el jueves 12 de marzo, de 19.00 a 21.00, en la calle Sebastián Herrera 12/14. Edificio Abogados de Atocha.

 

Volver a empezar. Ernesto Ortega

Relato ganador de la X edición del certamen Relatos en Cadena

El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están. La vegetación se ha ido extendiendo por el asfalto hasta sepultar por completo la Quinta Avenida y el Madison Square Garden. Ahora los animales campan a sus anchas por Central Park, mientras ellos pasean de la mano, completamente desnudos, sin ningún pudor, bajo la sombra de los árboles. Nunca han sido tan felices. Al fondo, como últimos vestigios del pasado, las siluetas de los rascacielos medio derruidos alertan de la historia. Por eso, cuando esa maldita serpiente vuelve aparecer bajo sus pies, ella, sin temor alguno, la coge con sus propias manos y la parte en dos.

 

Herencia. Patricia Collazo

Relato finalista anual en la XIII edición del certamen Relatos en Cadena

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos.

—Yo no puedo hacerme cargo.

—Yo menos aún, Ricardito es alérgico.

Luna giraba sus atentas orejas mirando a uno y otro.

Llamaron a la puerta.  Ladró. Tal vez él hubiera regresado. Pero no. Él nunca llamaba, él ponía la llave en la cerradura de un modo inconfundible.

Un hombre con olor a madera y hojas entró diciendo algo sobre llevarse muebles.

—¿Usted no la querrá?

El hombre negó con la cabeza.

—Entonces no quedará otro remedio —dijo alguien mientras la cogía en brazos y la sacaba de su casa, sin darle tiempo a olisquear por última vez los zapatos vacíos.

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