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Por: Paco Plaza

Una tarde más de jueves en la que volvimos a disfrutar de la velada literaria con los Primaduroverales, y aunque sea telemática es bien grata y acogedora. Seguimos, unos más y otros menos, pasando por el rodillo del Omicrón e incluso hay alguno que, no contento con la amenaza del Covid se aventura con otras enfermedades. ¡Venga ya! Estamos a lo que estamos, ahora toca Covid no trombos ni ictus ni otras gaitas; como decían aquellos dos vascos que salían a por setas y en la linde del bosque uno se encuentra un Rolex y cuando se va a agachar a cogerlo va el otro y le recrimina ¿estamos a Rolex o a setas?

Empezamos la tarde con un relato de Jose Miguel que, muy osado él, y a la vista de que llegaba la cita del taller y no había ningún relato para leer, sacó del cajón un escrito titulado “Perdiendo el control”; aunque éste no tuviera nada que ver con los deberes que propone Pura. Como suele ocurrir con las osadías llovieron críticas de todo tipo, desde el gerundio en el título hasta el final previsible pasando por la falta de intensidad que requiere un “casi micro” en el que se produce un asesinato. Hay que reconocer, eso sí, que la idea que plantea es bastante buena: ese entrañable psicópata que por más que lo intenta no puede frenar sus impulsos criminales, …pobriño.  Una muestra:

“No recuerdo bien cuando fue la primera vez que tuve que manejar el ataque de crueldad, aunque si recuerdo, con bastante nitidez, cómo surgió la necesidad de clavar el cuchillo en el pecho de aquel individuo”

Continuamos con un Micro redondo y contundente de Alberto Jesús Vargas; “Rescate”; cuento ya reseñado por Manuel en el blog el pasado 19 de enero ya que fue finalista en el “IX certamen Realidad Ilusoria”. Perfecto ejemplo de lo que tiene que contener un micro, solo cien palabras con una historia, unos personajes bien dibujados y un final sorprendente. Aunque ya se ha colgado en el blog no me resisto a volverlo a poner, una delicia:

Rescate

Dijo ser la esposa del desconocido que yacía en la acera completamente borracho y algunos transeúntes la ayudaron a meterlo en el coche. Ya en casa, le arrastró como pudo desde el garaje hasta la cama y le dejó dormir. Al día siguiente, cuando despertó, en lugar de una retahíla de reproches, el hombre se encontró un café humeante, una pastilla para la resaca y un apetecible almuerzo. Agradecido, tras el afeitado y la ducha, hizo con ella el amor. Desde entonces son felices. Él no ha vuelto a beber ni su verdadera esposa se ha molestado en buscarle.

Continuamos con “Te invito a un viaje” de Pablo Frías, que si responde a las tareas pendientes, en concreto a la torturante propuesta de comenzar un relato con la frase “Un cisne de otro tiempo se acuerda de que él es” y terminarlo con “Sacudirá su cuerpo entero esta blanca agonía” y, además, qué esas frases encajen en el cuento. Por lo que se ve Pablo le ha tomado cariño al personaje de Sebas (el friki informático nacido en “Qué pereza” de Susana) que ya intervino en su relato de la semana pasada y además consigue con éxito encajar las dos frases de marras. Una historia ágil sobre traiciones y venganzas, con el toque de humor habitual en Pablo y que resulta de muy agradable lectura. Nos quedamos con un final abierto en el que alguien va a morir, pero no sabemos si será el protagonista o el antagonista. Para muestra el último párrafo:

“Y Sebas, muy a su pesar, pierde el control y se sumerge en un baile de cuerpos donde una excitación disléxica se adueña de su voluntad y, mientras entra y sale, empuja y gira, permite que Ana coja el papel que soporta las rayas y esnife dos de ellas para, acto seguido, ofrecerle las dos restantes y que él haga lo mismo sin distinguir la izquierda o la derecha porque en este instante se viene y todo es su centro. Sebas entonces se echa a llorar porque se intuye perdido y teme el momento en que sacudirá su cuerpo entero esta blanca agonía.”

Seguimos con otro relato de Alberto, esta vez en respuesta a los deberes con las dichosas frases del cisne de otro tiempo; Alberto nos muestra, muy bien, en “Miedo a volar” la paradoja de aquellas personas que, sometidas a un trato despótico y cruel en el domicilio paterno se ven abocadas, ya adultas e independientes, a una relación conyugal similar. Vemos muy a bien a Irene sabiendo lo que debe de hacer para huir de una relación tóxica y a la vez dudando de huir ya que para ella es como una adicción. De muestra: parte del último párrafo en el que encaja a la perfección la frase final:

…Fue entonces cuando notó que la mano de Fernando se posaba cálida y tranquilizadora sobre la suya cargada de tensión, en un gesto protector que ella no quiso rechazar. Sin abrir los ojos sintió que el cisne blanco volvía a plegar sus alas y resonó como eco en su cabeza un verso de su admirado Mallarmé, “sacudirá su cuello entero esta blanca agonía.

Ernesto Ortega  nos quiso leer un relato ajeno a los deberes pero que fue bien recibido. Escuchamos atentamente “Pequeños vicios ocultos”; un relato en dos planos temporales. Una escena en presente en el que los protagonistas, una mujer madura y su amante adolescente, charlan amigablemente sin moverse de la cama (como aquel relato de Raymon Carver titulado “Quienquiera que hubiera dormido en esta cama”). Y un pasado en el que la mujer nos cuenta cómo han llegado a tal situación. Historia con trazos poéticos plenos de sensibilidad y realismo. Como muestra un botón:

“…En ese momento sentí la necesidad de fumar y le pedí una calada. Acabamos fumándonoslo a medias, haciendo nubes de humo, como ahora. Le gusta hacer nubes de humo con el tabaco. Inspira y aguanta todo lo que puede el humo en los pulmones. Luego lo suelta muy lentamente. Las nubes llenan la habitación y quedan flotando en el aire. Amenazan tormenta.

-En serio, no podemos seguir así –le digo-. Tenemos que dejar de vernos.

-¿Por qué?

-Porque cada día nos resultará más difícil dejarlo, porque si mi marido se entera, me matará o te matará a ti, que es peor, porque acabaremos haciéndonos daño… “

Acabamos con “Un cisne” de Carlos Cerdán. Otro valiente que se atreve a hacer encaje de bolillos con las frases de Mallarmé. En este caso el comienzo es brillante ya que se apoya en  la mitología griega y el episodio de Zeus convirtiéndose en cisne para dar rienda suelta a su libido celestial; así consigue que  lo del “cisne de otro tiempo” no parezca metido a martillazos. Luego vienen un par de párrafos que se dijo que podían ser prescindibles y luego viene el cuento de verdad, precioso y lírico, de la mujer a la orilla del río que, desnuda, imagina la llegada de un hombre divino o, tal vez, no sean imaginaciones. Véase:

“Contemplaba las nubes imaginando formas de animales. La figura de un cisne iba perfilándose despacio hasta llegar a dibujarse con nitidez. De repente sintió una presencia y se incorporó sobresaltada cubriéndose con el vestido.

– Perdona si te he asustado… “

Y así terminó la sesión. Muy instructiva y entretenida. Pura nos insistió mucho en que se manden los relatos antes del mediodía del miércoles para que dé tiempo a leerlos antes del taller. Trataremos de ser obedientes.

Nuestro compañero Alberto Jesús Vargas ha resultado finalista del IX certamen de microrrelatos Realidad ilusoria. En este certamen también resultaron finalistas Miguelangel Flores (ganador de la VI edición del certamen Madrid Sky) y Lola Sanabria (finalista de la IV edición del certamen Madrid Sky).

El certamen de microrrelatos Realidad ilusoria está promovido por el madrileño Miguel Ángel Page, un auténtico amante del género. Puedes encontrar más información sobre la historia del certamen en el siguiente enlace: Realidad ilusoria

El mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es que se le lea. A continuación el microrrelato finalista de Alberto Jesús Vargas.

Rescate. Relato finalista en el IX Certamen de microrrelato ‘Realidad Ilusoria’

Alberto J. Vargas. Madrid

Dijo ser la esposa del desconocido que yacía en la acera completamente borracho y algunos transeúntes la ayudaron a meterlo en el coche. Ya en casa, le arrastró como pudo desde el garaje hasta la cama y le dejó dormir. Al día siguiente, cuando despertó, en lugar de una retahíla de reproches, el hombre se encontró un café humeante, una pastilla para la resaca y un apetecible almuerzo. Agradecido, tras el afeitado y la ducha, hizo con ella el amor. Desde entonces son felices. Él no ha vuelto a beber ni su verdadera esposa se ha molestado en buscarle.

Alberto Jesús Vargas 3

José Manuel Dorrego Sáenz fue finalista de la III, V y de la VI edición del certamen Madrid Sky.  Es un maestro del microrrelato y ha conseguido despertar la admiración de muchos seguidores en las redes sociales. Escribe con frecuencia y ha publicado dos series de microrrelatos, una ambientada en una isla desierta y otra en un circo, en el que aparecen personajes de los más diversos. A veces se sale de estos dos ambientes que ha recreado para regalarnos algún microrrelato sorprendente que casi siempre tiene por protagonista a un estrambótico personaje. Confieso que a muchos de los miembros de la asociación PrimaDUROverales nos tiene enganchados.

En esta entrevista de poco más de un cuarto de hora habla con nuestro compañero Vicente Moreno sobre su afición a la literatura, sus comienzos y escritores preferidos, su precisión de cirujano para deleitarnos con estas píldoras literarias y otros temas que nos permitirán conocer un poquito mejor a este admirado escritor.

Para hacer boca te dejamos uno de sus microrrelatos. Gracias José Manuel Dorrego. Te seguiremos leyendo con ganas de que nos arranques una sonrisa diaria.

Otro cuento de navidad. Autor: José Manuel Dorrego Sáenz

A estas alturas, ya deberíamos haberle dicho a Melchor que los Reyes Magos no existimos. Todos los años es lo mismo. Ya veremos cómo se lo toma cuando le digamos que en realidad son los padres. Mientras tanto seguimos tras él, un poco por pereza y otro tanto por inercia, hasta encontrar el momento adecuado para revelárselo. Quizá el año que viene…

Esta semana recomendamos Con nombre propio, de María Isabel Ruano Morcuende, miembro de la asociación Primaduroverales. María Isabel ha escrito un libro de veintinueve relatos, dedicados cada uno de ellos a una letra del abecedario, en los que deja ver su vocación por la literatura y por su trabajo, el Magisterio. El libro cuenta además con el valor añadido de estar prologado por José Sainz de la Maza, escritor y compañero de la asociación.

Con nombre propio ha sido publicado por la editorial Grupo Tierra Trivium a finales de 2021. El libro es el fruto de muchos años de dedicación a la literatura, contiene una selección rigurosa de los mejores relatos que María Isabel Ruano ha ido escribiendo desde que comenzó a adentrarse en el mundo de la creación literaria.

Los personajes de este libro cobran vida y dan personalidad a cada relato gracias al nombre propio que caracteriza a cada uno de ellos. Las historias que María Isabel ha seleccionado permiten al lector viajar, imaginar, descubrir… desplazarse a lugares a los que nunca ha ido y conocer a personajes que solo habitan en la ficción, con los que intimará  y se sentirá triste, desesperado, deprimido o enamorado igual que lo están ellos.

Con nombre propio es el segundo libro de esta autora con Tierra Trivium, donde ya publicó el poemario Entre el asfalto y el mar. Este libro es una excelente elección, está lleno de ternura, sensibilidad y poesía, pero también de vida. De la vida personal y apasionada de una escritora que rebosa ilusión por todos los poros de su piel y sabe transmitirla desde la A de la Anita de su primer relato hasta la Z de Zamora, que protagoniza el relato final.

Con nombre propio2

Juan Santos se caracteriza por un lenguaje sencillo, directo, pero cargado de palabras propias de un entorno rural que conoce muy bien, que emplea perfectamente, y que no dejan de sorprender al lector. Inspira sus relatos en su tierra manchega, en concreto esa Villanueva de los Infantes que lo vio nacer. Los relatos de Juan Santos están cargados de ternura y se dirigen al lector con palabras sencillas mientras te miran directamente a los ojos. Y de vez en cuando el lector se tiene que detener ante una de esas palabras que aparecen ante él, uno de esos tesoros ocultos que guarda el habla popular.

Reproduzco al final de la entrada el comienzo del bellísimo relato donde aparece la palabra que me ha sorprendido esta vez: retestinado. A mi edad confieso que es la primera vez que me la encuentro, y agradezco a Juan Santos el hallazgo.

Uno de los compañeros del taller de creación literaria dijo que esta palabra se emplea con cierta frecuencia en Andalucia, pero yo, a pesar de tener allí mis orígenes, no recuerdo haberla oído nunca.

Esto es la definición de la la RAE:

Retestinartr. And. y Mur. Dicho de la suciedad: Penetrar en algo.

Mi sorpresa no se detuvo aquí, pues al buscar información sobre la palabra me encontré con un texto sobre Recursos Humanos, firmado por Blanca Rodríguez, senior manager de Ackermann International, con el título: ¿Quiénes son los retestinados y cómo combatirlos en tu trabajo? En este documento define a los retestinados de la siguiente manera:

El retestinado es un inconformista reactivo. Aquella persona que, por definición, está en contra de todo pero que no hace nada (más allá de quejarse) para cambiar, y ve pasar la vida desde su sofá con el morro torcido ante la injusticia global.

Esta acepción no he conseguido documentarla en ningún diccionario. En cualquier caso le pido a Juan que siga escribiendo y desenterrando viejas palabras para que podamos incluirlas en nuestros particulares diccionarios.

A continuación el fragmento del relato de Juan Santos donde aparece la palabra retestinado.

Esperando el tren (fragmento)

Juan Santos Santos

Un cisne de otro tiempo se acuerda de que él es de pluma blanca y eso nunca lo olvidará. No es necesario que Dámaso se lo repita a cada momento. El humo retestinado del tabaco ha ennegrecido su cuello y sus alas como los adentros del tabernero.

Esperando el tren

Presentación de “Doce días o el puente de Putney” de Míguela López de Andújar en el auditorio de la Casa del Reloj. Jueves 13 de Enero 2022.

Por María Isabel Ruano

Ayer vivimos, junto a Míguela, una tarde muy entrañable. Acudir a la presentación de su primera novela fue un motivo de alegría y que el acto se celebrara en el auditorio de La Casa del Reloj, tras dos años de pandemia, era como regresar a casa.

Familiares y amigos fuimos llegando mucho antes de la hora, las siete de la tarde, por la mera ilusión de vernos y abrazarnos aunque fuera de forma simbólica. La cara, bajo la mascarilla, agrandaba la mirada y el cuerpo, los gestos de apertura hacia Rita Cordón, Blanca Armenteros, Carmen Soteres, Carmen Aguilera, Mercedes Lázaro, J.Jesús Rueda, Pedro Mateos, Antonio Blázquez, Antonio Llop, Josu Bilbao… Compañeros de letras, aprendizaje, lecturas, cañas, tertulias, retos, superación y búsqueda de la propia identidad como escritores. ¡Qué alegría!

Miguela Presentación 2

Han pasado muchos años desde que nos conocimos, pude que en torno a los veinte años. Un poco de vértigo da mirar hacia atrás, la verdad.

Pero a Míguela le conozco del barrio aún con anterioridad, cuando nuestros hijos eran pequeños y coincidíamos en las clases de pintura de Guadalupe a los que les llevábamos. Y lo que más me llamaba la atención de Míguela es que ella se quedaba en un rinconcito, leyendo. Yo salía corriendo como una loca a la clase de yoga, a comprar o tender la lavadora…

Ayer su hija cumplía veintiocho, otro gran motivo de felicidad, entre bambalinas, pendiente del sonido, las imágenes y del micro.

Años después coincidimos en el taller de Creación literaria con los años y su cambio de domicilio a Alcalá de Henares, dejamos de vernos excepto en los eventos literarios a los que Míguela siempre ha acudido llena de entusiasmo.

Ayer fue su día, su tarde, su recompensa, su orgullo y el de todos los que la acompañábamos. Magníficamente situada y protegida en la presentación por especialistas de la talla de Ángel Jiménez, Director de la Editorial Eríde, y por José Mª De Juana, escritor, periodista y trabajador de la radio y cuya perseverancia puso de manifiesto al ser capaz de dedicar diez años de su vida a un manuscrito, “Y murieron en el exilio”, que resalta la lucha de la mujer por sus derechos e independencia y cuyo consejo nos alentó a no dejar de leer cada día.

Un momento muy especial fue cuando nuestro querido José Jesús García Rueda (J. J.) subió para leer un fragmento de la obra, un verdadero guiño al pasado lleno de luz a pesar de la oscuridad del escenario.

El tono de la presentación fue divertido, familiar, cercano, entrañable. Disfrutamos con los comentarios y las explicaciones de Míguela de cómo surgió la motivación para escribir esta novela, de cómo el ejemplo de la protagonista, Mary Wollstonecraft, madre de Mary Shelley, autora de Frankenstein, le animó a seguir, aprender, investigar, superarse e incluso reinventarse a sí misma. Es como si la protagonista, a través del tiempo, le estuviera empujando para atreverse a realizar su sueño y ver publicada su primera novela llena de convicción y entusiasmo.

Del contenido del libro prefiero no hablar ya que es nuestro cometido, ahora, leerle y disfrutarle. Pero si quiero destacar en esta reseña, lo orgullosa que me sentí, nos sentimos, de poder acompañar a Míguela, de sentir su entusiasmo, su crecimiento personal y la seguridad que transmite para seguir escribiendo, aprendiendo e investigando.

Quién sabe Míguela, si algún día, algún libro puede hacer referencia a ti como ejemplo de mujer autodidacta que ha sabido luchar contra las adversidades con determinación, crearse su propia identidad y ver cumplidos sus sueños sin olvidar nunca sus orígenes.

Mi sincera Enhorabuena por todo ello.

Mª Isabel Ruano.

 

Crónica del 13 de enero de 2022

Por Susana de la Higuera

Comenzamos el primer taller de 2022 con un repaso al tsunami de la sexta ola del Covid, que se ha colado en más de una fiesta navideña, afortunadamente sin hacer muchos estragos. Deseando una pronta recuperación a nuestro compañero Pablo y su familia, pasamos a iniciar una tarde de relatos que, como todo buen menú degustación, ofreció muchos platos y todos para chuparse los dedos. ¡Buen provecho!

Para abrir boca, Pablo Frías nos ofreció su relato El síndrome de Iznogud, evocando el personaje de cómic del gran Goscinny.  Retoma el personaje de Sebas de ¡Qué Pereza! de Susana de la Higuera y, por imperativo legal (condiciones del relato), debía incluir unos (…) o unos [] con algún significado. Pablo acierta con un cuento fresco y divertido, donde el narrador comienza criticando a su amigo Sebas por haberse metido en un tráfico de armas y terminar detenido, para acabar protestando que no lo hubiesen elegido a él porque lo habría hecho mejor. Nos propone un uso lúdico de los (…) que sustituyen a todas las palabras malsonantes de una prosa muy oral, que nos recuerdan el pitido de la censura de la televisión, y así ofrece al lector un juego literario en el que le invita a sustituir cada (…) por los tacos que quisiera. El análisis más técnico nos llevó a ahondar de nuevo en la figura del narrador. ¿Se trataba de una primera persona homodiegética como se pedía en el ejercicio? No, según nos puntualizaba Pura.  El narrador del cuento de Pablo pasa a ser protagonista al final del relato. Y un narrador homodiegético ha de mantenerse al margen de la historia y narrarla como testigo.

Sídrome de iznogud

Mira, podía llamarla a ella, a ver qué sabe de toda esta movida, y si me lo curro un poco seguro que me la (…). Tiene pinta de modosita pero esas son las mejores porque están insatisfechas: les rozas las (…) y te (…) la (…) a (…). Y con un poco de suerte, me (…) la (…) en el masserati. Aunque el Sebas es tan pardillo que seguro que se lo han confiscado. ¡(…)! Si es que para todo  hay que valer. Ay, si me hubieran elegido a mí…

Después de un entrante fresco y ligero, pasamos a un verdadero un manjar, o lo que es lo mismo, un relato de Lourdes Chorro. Quince pasos. Retoma el personaje de la mujer del cuento de Juanjo Valle-Inclán con una estructura de viaje. Como nos tiene acostumbrados, Lourdes nos ofrece una prosa bellísima, pura ambrosía poética. Un juego de muñecas rusas, de metaficción dentro de metaficción, que invita a paladear el relato despacio y a releerlo una y otra vez. La autora consigue integrar al narrador, el escritor, las dos mujeres y el lector en el relato, con unas metáforas maravillosas.

¿Qué vale más contar lo cierto o convencer? La protagonista del libro empieza a preguntarse que, si ese espejo no miente, qué motivos guían a este creador para ocultarle a la lectora su futuro, y dejarla confortablemente vivir leyendo. Y a ella dejarla consumirse en esa bruma en ebullición que macera las malas ideas, como un pájaro carpintero pica y repica en las miserias.

Y para continuar con esta sesión gourmet, Juan Santos nos ofreció Esperando el tren,  un relato de una exquisita sencillez. Tenía el reto de comenzar el cuento con la frase “Un cisne de otro tiempo se acuerda de que él es…” y terminar con “Sacudirá su cuerpo entero esta blanca agonía”, unas condiciones nada fáciles. Pero Juan Santos acierta y nos presenta la historia de un tabernero que ve cómo su vida entera pasa trabajando en la taberna familiar mientras espera, en vano, a que llegue una mujer que le cambie el destino. Juan consigue aquí quizá su mejor relato, que rezuma tristeza y melancolía, demostrando una vez más una maestría en el uso de una prosa sencilla y muy cuidada, con un vocabulario de su tierra que le aporta mucha verdad.

Un cisne de otro tiempo se acuerda de que él es de pluma blanca y eso nunca lo olvidará. No es necesario que Dámaso se lo repita a cada momento. El humo retestinado del tabaco ha ennegrecido su cuello y sus alas como los adentros del tabernero. Los dos viven resignados en su hábitat, porque saben que ya es imposible aclarar las aguas del lago azul.

A continuación, Juanjo Valle-Inclán nos invitó a saborear una suculenta Blanca agonía, en el que narra la muerte del personaje de Juan Santos,  Antonio Molina. Nos presenta una prosa con un aromatizado bouquet-garni poético y un uso acertado de las anáforas (repetición intencionada de palabras al comienzo de frases) y las canciones, que forman el aderezo perfecto.

Apenas a dos días de que llegue la estación del resurgir, a escasos minutos de compartir el espacio con el suelo cálido donde cada año crecen las lilas, los recuerdos del hombre que espera para hacer su último viaje, se convierten en los recuerdos de otros, quizá de su familia, de sus amigos, quizá de algún fan que no olvida, quizá en la memoria de aquel chico manchego que no quiso seguir sus pasos.

Tras este cuento de nuevo triste y melancólico, nos preguntamos si los tiempos que corren no influirán en el tono sombrío que parece sazonar nuestros relatos últimamente.

Y con esa reflexión proseguimos con El hombre que buscaba palabras de Carlos Cerdán,  que nos cuenta la historia del marido de la mujer que leía en el sofá del cuento de Ernesto Ortega con los elementos no verbales (…). Carlos nos ofrece un relato muy bonito pero también con final triste y melancólico. El protagonista anota en una libreta negra (…) palabras que busca en libros de la biblioteca para dejarlas en unos pósits en los libros que lee su mujer y así poder comunicarse con ella. Carlos acierta con el uso de las (…) detrás de la libreta negra, para dar misterio y más empaque a la libreta, de la que el lector solo puede imaginar el contenido. Carlos también acierta con el uso del narrador homodietégico, así que ¡enhorabuena!

Así pude saber que las frases elegidas al azar en los libros de la biblioteca las transcribía en su libreta negra (…) y más tarde a unos pósit que iba metiendo entre las páginas de los libros que ella leía.  A través de las palabras de otros creyó poder volver a comunicarse con su mujer.

La tarde literaria tocaba a su fin y necesitaba un buen postre que nos regaló Ernesto Ortega con Zona de tránsito. Una delicia con un toque de humor ácido, que nos narra la historia de un obispo que espera para embarcar en el vuelo que lo llevará al Cielo. Con unos perfectos flash-backs conocemos el recorrido vital, nada virtuoso, del protagonista, que sin embargo se sabe poseedor de un billete en clase Businness para alcanzar el Cielo. Ernesto ha cocinado un texto en su punto, con una crítica ácida de la impunidad e hipocresía de la Iglesia, aliñado con divertidas metáforas y deliciosos toques de humor.

Fue el impacto de uno de esos bocadillos el que despertó su vocación, como un rayo de luz que ilumina la mente, el que le hizo sentir la llamada de Dios, despertando su vocación para entregarse a él en cuerpo y alma, en lugar de hacerlo a los hombres, como única forma de redención, simplemente porque le pareció que si seguía el ejemplo de algunos de aquellos curas que ya desde la infancia le habían sentado en sus rodillas, el camino hacia la santidad sería mucho más sencillo que el que le esperaba en la tierra.

Y tras este menú gourmet, acabamos la velada para dejar reposar tanta delicia.

Miguela López de Andujar es una escritora con una amplia trayectoria en talleres literarios. El jueves 13 de enero presentará en la Junta Municipal de Distrito de Arganzuela su primera novela, Doce días o el puente de Putney. López de Andujar hace una incursión en un género difícil, la novela histórica, con una protagonista que ha sido una pionera en la lucha por los derechos de la mujer: Mary Wollstonecraft.

Doce días Miguela

Mary Wollstonecraft es una británica atrevida, valiente y librepensadora. En 1792 se trasladó a París donde fue corresponsal de la revista Analítica; un encargo de su editor Joseph Johnson. En ella dará cuenta de la evolución de la Revolución Francesa. Allí vive en primera persona la condena y muerte de Luis XVI, la etapa de terror de Robespierre y, en medio de toda esa tragedia, conoce al que será su gran amor, Gilbert Imlay, con quien tiene una hija. Su relación amorosa es traumática y se intenta suicidar en varias ocasiones. Más tarde conoce al filósofo y escritor William Godwin, con el que tiene su segunda hija, Mary, más conocida como Mary Shelley, que más tarde fue la autora de Frankenstein. Doce días o el puente de Putney se centra en las traumáticas relaciones amorosas de esta mujer tan destacada en el movimiento feminista.

Doce días o el puente de Putney Miguela

Por Manuel Pozo Gómez

Estamos en Navidades y no me digas, lector, que a ti no te pasa lo que nos pasa a la gran mayoría de los mortales. Ayer fui al médico a controlarme la tensión y el peso y he engordado un 1,600 Kg. De la tensión mejor ni hablamos. El médico me ha recomendado que adelgace, pero qué quieres que te diga, que no me lo he tomado muy en serio, de hecho vengo de darle un tiento al roscón de reyes relleno de nata que he comprado esta mañana y que está para chuparse los dedos. Y es que las Navidades son así, pasas al lado de la fuente con los dulces y cae un trocito de turrón, un poquito más tarde un bombón de los que están tan bien envueltos en su papel de colores y llevan un rato mirándote, más tarde te llama un amigo por teléfono y te tomas con él un par de cañas con su tapita correspondiente, y si no te llama pues te las ingenias para tomarte en casa una copita de vino dulce con sus almendritas o sus galletitas. Vamos, que entre polvorones, copitas de champán, dulces y el roscón de Reyes final, las Navidades están llenas de delicatessen y no será el menda con la edad que tiene el que renuncie a ellas. Pues así, imitando esta manera de afrontar las Navidades, me he tomado el libro de Ernesto Ortega Los defectos de la Anestesia. Hace poco, en la página que tenemos en el blog para dar a conocer nuestros libros, lo recomendé sin haberlo leído. Ahora lo recomiendo con conocimiento de causa. Se trata de un libro de micorrelatos, y cada relato es un bocadito divino, una delicatesen que no se debe dejar pasar. Lo tenía en la mesita de noche y cada noche saboreaba tres o cuatro microrrelatos de Ernesto, porque no es un libro para leerlo del tirón, sino que es un libro para degustarlo a ratitos, no sea que se vaya a empachar uno con tanto dulce y tanta cosa sabrosa. Que pasaba por el salón y lo veía encima de la mesa, pues hacía un alto en el sofá y me leía (y releía) otro par de microrrelatos mientras me tomaba una frutita de Aragón, pongamos por caso, y no conseguía distinguir qué me producía más placer, si la delicia de chocolate o la historia comprimida que me contaba Ernesto Ortega con sus palabras sensatas, bellas, justas, que es capaz de seleccionar entre millones con la precisión de un cirujano (o de un cocinero de alta escuela).

ernesto

Ernesto Ortega, autor de Los defectos de la anestesia

El libro tiene seis apartados que Ernesto cataloga como Estado de confusión general, Desinhibiciones y trastornos mentales, Ensoñaciones, A corazón abierto (especialmente recomendado para enamorados), Despertares (recomendado para los que quieran llevarse un sobresalto final) y Postoperatorio, en forma de píldoras finales. Cada relato tiene su momento y todos son independientes entre sí. No te puedo aconsejar ni que los leas de forma correlativa ni que saltes de uno a otro siguiendo un orden establecido; te aconsejo que los comas de la manera que mejor te venga: seguidos, de dos en dos, un caprichito para amantes, un paseo por las ensoñaciones… para desayunar, para antes de acostarte. Un dulce es un dulce siempre, a cualquier hora… Y a nadie le amarga un dulce. Lo que si te recomiendo es que no lo dejes pasar. Son Reyes: regálatelo, porque Los defectos de la anestesia es una maravilla al alcance de cualquiera que tenga el paladar fino y quiera degustar las historias más sabrosas.

Los defectos de la anestesia. Ernesto Ortega

Featured Image -- 15810Manuel Pozo Gómez es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) y Magerit. Relatos de una ciudad futura (Verbum editorial), y RRetratos HHumanos (editorial Kolima). Recientemente ha publicado su último libro, RRetos HHumanos, con la editorial Kolima.

Algunos animales y un árbol

Por Juan Carlos Pérez López

Para esta semana que comienza contamos con una recomendación de Juan Carlos Pérez López. El autor de Torreperojil nos aconseja leer el libro Algunos animales y un árbol, de José Quesada Moreno.

José-Quesada-Moreno-Premium-EditorialJosé Quesada Moreno nació en Villanueva del Río y Minas (Sevilla), actualmente vive en Sevilla. En 2017 fue finalista de la IV edición del certamen Madrid Sky. Ha obtenido más de 50 premios literarios entre relato y poesía. En 2013 publicó Vino amargo con la editorial Premium, un fantástico libro que ya reseñamos (Vino amargo. José Quesada Moreno) en su día en este blog. En esta ocasión Quesada Moreno ha optado por la autopublicación, una posibilidad más que digna vistas las dificultades del mundo editorial.

Juan Carlos Pérez López nos dice lo siguiente de Algunos animales y un árbol.

Sería muy fácil enumerar las múltiples razones por las que recomiendo la lectura de la nueva antología de relatos de José Quesada Moreno, Algunos animales y un árbol. Pero no voy a hacer un decálogo de ellas para animaros a sumergiros en las historias que nos propone este gran narrador y sobresaliente poeta, tanto así que su lírica innata impregna sus cuentos y relatos. Sí quiero decir que adentrarse en la literatura de Pepe Quesada es una apuesta segura. Porque él es un autor que nos incita a ponernos a escribir a medida que lo leemos; es un escritor inspirador, y solo eso es razón más que suficiente para no perdérnoslo. Sus cuentos y relatos derrochan verdad, no existe impostura alguna que nos incite a pensar en un escritor que él no es, y ello es de agradecer por su parte. Seguro que una vez que comencéis la lectura de su antología iréis descubriendo las razones por las cuales José Quesada Moreno es un escritor al que siempre resulta imprescindible regresar. A la prueba de Algunos animales y un árbol me remito.

Algunos-animales-y-un-árbol

Para adquirir Algunos animales y un árbol contactar directamente con el autor: José Quesada Moreno