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El ogro Felipón y el elixir del olvido es un cuento infantil escrito por Nieves Sevilla Nohales. Está narrado por Emilio Valverde Sevilla, animado por Félix Serrano Gil e ilustrado por Montserrat Herraiz Pérez.

Baratonia es el pueblo de ficción creado por la autora para ambientar su relato. La maga Udine y el ogro Felipón son los protagonistas de esta historia que contiene las características de un cuento clásico, entre otras el ogro malo que resulta ser bueno, el objeto mágico que transforma la realidad y el problema que afecta a los personajes y que finalmente se resuelve. En el relato también está presente la transmisión de valores, que plantea de una manera sencilla la aceptación de los demás a pesar de sus diferencias.

 

Música: English Country Garden de Aaron Kenny, Frost Waltz de Kevin Mcleod, Millicent de Max Urla y Capricho nº24 de Niccolo Paganini.

Efectos de sonido del Banco de sonidos de Intef y de la Biblioteca de audio de Youtube.

El ogro Felipón y el elixir del olvido es un cuento integrado en el proyecto “Biblos, un ratón de biblioteca”.

Nieves Sevilla Nohales es autora de las novelas La noche de los jacintos blancos, y La caja de ébano. También es autora de publicaciones infantiles. Su libro infantil más reciente es La ballena colorada, ilustrado por Elena Fernández Ruiz.

Es coautora de los libros de relatos Cuéntame un gol. Cuentos de fútbol y Magerit. Relatos de una ciudad futura.

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Xuan Folguera Martín ha sido el ganador de la V edición del certamen Madrid Sky con el relato Rigor Mortis. Confiesa que su profesión no tiene nada que ver con la literatura, pues es funcionario de justicia, y piensa que si no eres profesor de literatura o periodista es difícil vivir de la literatura. Hace poco que se fue a vivir a Valencia. Desde allí nos envió su relato y viajó el pasado 21 de junio a Madrid, a una entrega de premios en la que no sabía qué se iba a encontrar. Tuvo suerte. Resultó ganador y se llevó un buen puñado de nuevos amigos.

Esta es una pregunta clásica. ¿Por qué escribes?
Me lo he preguntado muchas veces. Sobre todo, cuando de repente me veo escribiendo en la soledad de mi cuarto relatos que luego no lee nadie. Escribir no es nada fácil. Exige mucha disciplina. Algunos días no me siento tan motivado e inspirado como debería y es cuando me surgen esas preguntas. Podría decir que es consecuencia del azar, de una serie de concatenación de hechos y decisiones, pero supongo que escribo porque me gusta leer. Cuando escribo busco precisamente crear la historia que me gustaría leer.

¿Solo escribes relatos o también otros géneros?
Sobre todo relatos. Tengo que reconocer que guardo un par de novelas cortas en el disco duro de mi ordenador que todavía necesitan una buena revisión. También guardo un montón de microrrelatos y, por supuesto, unos cuantos poemas. Como muchos, empecé escribiendo poesía pero, ahora, lo veo un género muy exigente al que guardo muchísimo respeto.

¿Cuánto tiempo le dedicas al día a escribir?
Todo lo que la vida me permite que suele ser un par de horas por la tarde de lunes a viernes. Por suerte, tengo un trabajo que puedo compatibilizar con la escritura.

¿Quién es la primera persona que lee tus relatos? ¿Tienes algún cómplice, alguien que actúe de filtro?
Me temo que nadie. Sé que aconsejan tener algún cómplice o alguien que actúe de filtro. Sin embargo, no lo tengo. El culpable sin duda soy yo. Soy muy tímido y pudoroso con mis creaciones, y tampoco quiero aburrir a nadie de mi entorno con todas las historias que escribo. Lo mataría de aburrimiento si leyera todas. Aunque tengo que reconocer que cuando estoy muy orgulloso de algún relato o poema, le doy la lata a mi pareja para que lo lea.

¿Hay algún escritor que te haya influido de manera especial?
Julio Cortázar sin dudarlo. Creo que he leído o, al menos, intentado leer casi toda su obra. Me encanta su poesía y, por supuesto, Rayuela, pero me quedo, sobre todo, con sus libros de relatos. Los he leído decenas de veces. Los tengo todos completamente subrayados y con anotaciones manuscritas al margen. Aunque no es el único que me ha influido. Por lo general, me encanta la literatura hispanoamericana. Desde los clásicos Borges, García Márquez o Juan Rulfo, a las actuales Samanta Schweblin, Mariana Enríquez o Ana María Shua.

¿Has participado alguna vez en un taller literario?
En unos cuantos. Hasta hace unos años, escribía de oídas. Me basaba en lo que había aprendido de los profesores de literatura o de mis visitas a la biblioteca, pero no había profundizado en técnica narrativa hasta que mi novia me aconsejó que me apuntara a uno. Le hice caso y noté enseguida cómo mi forma de escribir mejoró de forma exponencial. Creo que es algo necesario para aprender a escribir. No sé porque a veces no se le otorga el prestigio que merece y que sí tiene en países de grandes cuentistas como Estados Unidos, México o Argentina.

Vives en Valencia. ¿Se escribe mejor frente al mar?
Cualquier sitio es bueno. He escrito relatos allá donde he vivido. Lo único que necesito es un poco de tranquilidad. Más que contento estoy aliviado porque Rigor mortis lo he escrito viviendo en Valencia, a donde me he mudado hace apenas unos meses por motivos laborales. Al parecer, la inspiración, por ahora, no me ha abandonado, a pesar de lo que la maltrato yendo de un lado para otro. Aparte de eso, he tenido la suerte de relacionarme con otros colegas escritores como Nicolás Jarque, Francesc Barberá o Kike Parra, con los que, desde que he llegado, he podido compartir mi pasión por los relatos.

¿Por qué alguien viaja desde Valencia a Madrid al ser finalista de un certamen literario, en el que a lo mejor no ganaba nada?
Me habían hablado tan bien de la experiencia que tenía curiosidad por vivirla. Además, siempre me ha gustado conocer a otros escritores y descubrir cómo escriben. Siempre se aprende algo. Aparte de eso, tengo familia en Madrid y era una buena ocasión para visitarla.

¿Qué te pareció el ambiente de Madrid SKY?

Genial, la verdad. No me cansaré nunca de repetirlo, pero todos sois tan encantadores que casi nos hacéis creer que nos conocéis de toda la vida.

¿Pensabas que ibas a ganar? ¿Estabas satisfecho de tu relato?
Siempre tienes esperanzas y siempre estás satisfecho de tu relato. Si no, no lo mandarías a un concurso. Aunque, después de conocer el nombre de los finalistas, mis esperanzas se redujeron. Además, cuando lo releí de camino a la entrega de premios, encontré unas cuantas palabras y comas que cambiaría. Por lo que, cuando pronunciaron mi nombre, apenas pude reaccionar.

La revista digital http://www.vinosycaminos.com/ patrocina el certamen literario. ¿Qué opinas de estos patrocinadores que nos permiten hacer realidad nuestros sueños de escribir?
El mundo del relato es muy duro y complicado. Necesita de mucho más apoyo que la novela. Los libros de relatos apenas venden. De hecho, creo que solo los compramos escritores de relatos. La lástima es que, a menudo, salvo algunas entidades locales, parece un sector olvidado desde lo público y tiene que sobrevivir gracias a iniciativas y patrocinadores como “Vinos y caminos”. Además es un nombre muy apropiado por mi vida errante y porque me he criado en tierra de buenos vinos. Me gustaría aprovechar este momento para darle las gracias de nuevo y pedirle que, en la medida de lo posible, continuara apoyando vuestro certamen.

Vayamos con tu relato: se titulaba Rigor Mortis. ¿El desamor es siempre una fuerte de inspiración?
El desamor, la vida, la muerte. En general, todas las pasiones, todos los sentimientos primarios, son los grandes temas de la literatura. No hay más que echar un vistazo por encima a la obra de Shakespeare para darse cuenta.

Tu relato se mueve entre el drama, el humor y lo fantástico. ¿En qué género te mueves mejor?
En los tres. Me gustan los tres géneros y los mezclo. No es algo intencionado. Creo que forma parte de mi personalidad e inevitablemente recurro a ellos. Supongo que es ahí donde más se nota lo que me ha influido Cortázar a la hora de escribir.

¿Desde cuándo le gusta la pizza a los muertos?
En general, les encanta toda la comida basura. Como están muertos, no tienen ya que preocuparse por el colesterol o por las calorías que tiene. En realidad, es un símbolo. Una forma de humanizar al muerto y de acercarlos a nosotros. Ya he comentado que soy un lector asiduo de literatura hispanoamericana y, en muchas de sus obras –pienso ahora, por ejemplo, en Pedro Páramo de Juan Rulfo– conviven los vivos con los muertos.

Los dos protagonistas de tu relato, el muerto y el vivo, se beben una botella de tequila ¿El tequila es un buen camino para relacionarse con todo el mundo?
Tampoco tienen los muertos que preocuparse por si beber tequila les afectará al hígado. Es otro símbolo, una forma de compadreo entre los dos protagonistas del relato. Es una imagen propia de los tangos o de los relatos más porteños de Borges.

Y en el colmo de la desesperación se oye una canción de Chavela Vargas. ¿La música de Chavela está bien para resucitar a un muerto o, al contrario, es para hundirse en la tristeza?
La canción de Chavela Vargas que escuchaban era la titulada El último trago. Si puedes, presta atención en la letra. En ella se habla precisamente de una botella que se comparte.

CUENTO RIGOR MORTIS

¿La literatura es una buena forma de conocer gente?
Cualquier actividad social lo es, pero tengo la sensación de que con la literatura se conoce a gente más especial. Gente que te hace sentir menos raro y menos bicho verde.

¿Tienes en perspectiva algún proyecto literario?
Siempre que me preguntan contesto lo mismo: intentar aprender a escribir mejor. Sin embargo, creo que ha llegado el momento de plantearse seleccionar unos cuantos relatos e intentar publicarlos.

En nuestras entrevistas siempre pedimos a nuestros protagonistas que nos recomienden una novela y un relato. ¿Cuáles serían los tuyos?
¿Una novela y un relato solo? Imposible. Pero bueno. Lo haré. Aunque convencido de que mañana te diría otros, creo que voy a recomendar la novela Los pasos perdidos de Alejo Carpentier. Es especial para mí porque fue la primera novela hispanoamericana que leí y con la que comencé a enamorarme literariamente del continente americano. Narra un viaje a través del Amazonas. Como relato, voy a recomendar Nostalgia de la morgue, de Valeria Correa Fiz. Forma parte de su libro La condición animal. Creo que ha sido el último relato que he leído que me ha obligado a decir: “me gustaría haber escrito ese relato”.

¿Volverás a presentarte?
Aunque es muy tentador –la experiencia ha sido irrepetible– creo que deben ser ya otros quienes la disfruten.

Tienes este final de la entrevista para ti. ¿Qué te gustaría añadir?
Pues que me gustaría invitar a todo el mundo que lea esta entrevista a que se anime a participar en el certamen y que, si por algún motivo, fueran seleccionados como finalistas, que no rehúsen la invitación y se acerquen a conoceros. Merece mucho la pena. Ya sabéis que podéis contar conmigo para lo que necesitéis. Espero que en lo sucesivo podamos conocernos todos un poquito más.

En una entrada anterior habíamos presentado a tres de los finalistas de la V edición del certamen Madrid Sky. En esta entrada presentamos al restos de finalistas de la V edición, salvo a los tres concursantes que obtuvieron los tres primeros premios, a los que le hemos hecho una entrevista que nos permitirá conocerles más a fondo.

Sandra Almazán repetía final, ya que nos acompañó en la segunda edición. Esta vez, su relato, Al otro lado del espejo, nos muestra la relación entre la protagonista y su padre, al que no quiere dejar ir. Con una narración poética de detalles precisos Sandra Almazán guía al lector a través de los recuerdos de la protagonista con su padre, desde que era una niña hasta la actualidad. Es un relato original, cargado de sensualidad, con adjetivaciones concretas, lugares originales y bien definidos. No resuelve muchas de las incógnitas que plantea, y tiene la cantidad justa de misterio y sentimentalismo, consiguiendo emocionar al lector.

Al otro lado del espejo

 

 

José Manuel Dorrego Saénz también había sido finalista en una edición anterior. Es un autor especialista en microrrelatos, con una serie de naufragos y otra ambientada en el mundo del circo que hacen las delicias de sus lectores en Facebook. Su relato, titulado Para toda la vida, se inspira en un hecho tan literario como un naufragio. En él se relata la naturaleza humana tratada con una sutileza que evita lo chabacano. Narrado en un tono que puede evocar salones de baile y reuniones cultas, con un lenguaje depurado, muestra el cambio de objetivos del personaje. De la obsesión por abandonar su forzado destierro, al deseo de permanecer en su isla toda la vida sin preocuparse del resto del mundo. Una historia de amor con un final divertido que hace reflexionar sobre los tempos de la vida.

Para toda la vida

 

 

La catalana Susana Tornero Brugués dejó una magnífica impresión. Confesó que era la primera vez que había quedado finalista en un certamen literario, hecho que la motivaría a seguir escribiendo. Su relato La bruja describe una situación de maltrato doméstico en el que la narradora recibe la ayuda inesperada de una vecina (bruja para el marido/hada madrina para ella). La diferencia con otros relatos de superación y denuncia similares es el uso de elementos concretos sin incurrir en lugares comunes o vaguedades. También hay que destacar el uso de elementos simbólicos. El cierre, entre humorístico y dramático, deja un buen sabor de boca y lo diferencia de otros relatos típicos sobre maltratos.

La bruja

 

 

Amadeo Laborda Gil llegó desde Valencia con La noche de las voces, un relato con la ligereza de un relato juvenil. Escrito con frases cortas y sin puntos y aparte es como un continuo fluir, sin cortes, en el que mezcla los sonidos con los sabores y los olvidos. Amadeo consigue un relato verosímil cargado de elementos simbólicos.

A continuación presentamos a tres de los finalistas de la V edición del certamen Madrid Sky y sus relatos.

Marc Cerrudo Boada envío desde Cataluña el relato La sonrisa del relojero. Un cuento que llamó la atención del jurado por moverse en distintos géneros hasta llegar al desenlace. Empieza siendo un cuento fantástico para acercarse al terror con el descubrimiento de un corazón que no late, para llegar después a un tono humorístico y surrealista con la situación laboral del narrador y el diagnóstico médico y terminar con un final lleno de ternura. Marc Cerrudo estuvo representado en el acto por Pura de la Casa.

La sonrisa del relojero

 

 

Patricia Collazo González comenzó unos días llenos de éxitos con su relato Si te fueras de una vez. Patricia demostró días más tarde en la final anual del certamen Relatos en Cadena, organizado por la cadena SER y Escuela de Escritores, que como escritora domina los cuentos muy breves. En Madrid Sky  presentó un relato con un argumento muy original y una trama donde la información está muy bien dosificada. Evoluciona de un cotidiano drama doméstico (cuyo desencadenante es la posible compra de una mascota que, según vemos, es una tarántula) hasta llegar a un relato de terror con la fantasmagórica presencia de una estrella del rock/punk fallecido que se resiste a abandonar el hogar que descuidó durante su carrera. Patricia Collazo proporciona la información en las dosis y momentos precisos para que el lector se implique en la historia y se desvelen sin rupturas ni artificios las verdaderas circunstancias de la situación.

Si te fueras de una vez

 

 

Sergio Arias Sánchez llegó desde Logroño siguiendo los pasos de Rakel Ugarriza, ganadora en la tercera edición del Madrid Sky. Su relato Flaquear nos trajo una narración ágil y mucho sentido del humor (a veces ácido y a veces sutil) para elaborar una crítica de los shows televisivos actuales y de la escasa financiación de estudios científicos y proyectos de investigación, a partir de un hipotético concurso para gordos en el que participa un científico que ha creado un compuesto para engordar y que acabará resultando sospechoso de “dopping”. El tono y argumento resultaron muy atractivos para el jurado.

Flaquear

Por: Luis Marín

¿Os acordáis de Atila? Resulta que viene de la zona de Budapest. Sí, los hunos son autóctonos de Hungría. Eso nos dijo la guía húngara que nos acompañó en una visita a pie por el centro de Budapest.

Luis 01 La iglesia de San Stephen, con la reliquia de su mano incorrupta, el policía de bronce (de finales del XIX principios del XX) que deja tocar su barriga prometiendo que no ganarás peso a partir de ese momento (?), la plaza de la libertad, tomada durante nuestra estancia por la fiesta de la cerveza (me persigue sin que pueda hacer nada) y el parlamento.

Luis 02 (2)También me sorprendió la estatua de Ronald Reagan a tamaño natural en la citada plaza, justo al lado del único monumento comunista que queda en la ciudad y próximo a la embajada de EEUU cerrada a cal y canto al acceso peatonal.

Me ha parecido que los húngaros de Budapest son gente muy amable, educada e incluso acogedora. Eso sí, entenderles no es fácil, máxime teniendo en cuenta que el uso del inglés es menos habitual que en otros países europeos.

Paseando por la ciudad tuve la oportunidad de tropezarme con varias librerías. La atracción de las tapas y el olor a tinta me animaron a acercarme a sus escaparates. En realidad, mi aproximación era mera curiosidad y nulo entendimiento. Me llamó la atención la cantidad de libros antiguos que se exponen.

Luis 03 (2)Mi conocimiento de la literatura húngara se limita a autores como Sandor Marai, autor húngaro más traducido a nuestro idioma y Magda Szabo. Ambos, nacidos en familias burguesas, fueron prohibidos durante la dictadura comunista teniendo que abandonar su país. Fue en 1989, con la caída del bloque comunista, cuando sus obras volvieron a la luz y sus nombres al conocimiento público.

Imre Kertész fue galardonado en el año 2002 con el Premio Nobel de Literatura, “por una obra que conserva la frágil experiencia del individuo frente a la bárbara arbitrariedad de la historia”. Fue el primer escritor húngaro que lo obtuvo.

Imre Kertész nació en Budapest el 9 de noviembre de 1929 en una pareja de burgueses judíos. Asistió a un internado y en 1940 empezó la escuela secundaria, allí se le ubicó en un curso especial para estudiantes judíos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1944, con sólo 14 años fue deportado al campo de concentración de Auschwitz, para luego ser enviado a Buchenwald. Allí, Kertész dijo ser un trabajador de 16 años, con tal de salvarse de la muerte a causa de su edad. Al ser liberado en 1945, volvió a Budapest, terminó la escuela secundaria en 1948, para luego trabajar como periodista y traductor.

En 1951 perdió su trabajo en el periódico “Világosság” (Claridad), luego de que el medio tomara una línea editorial orientada al comunismo. Trabajó en una fábrica y en el departamento de prensa del Ministerio de Industria Pesada por poco tiempo. Luego, en 1953 comenzó su trabajo como periodista independiente y traductor, traduciendo al húngaro obras de autores tales como Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Ludwig Wittgenstein y Elias Canetti.

Su relato extraordinario Sin destino, de 1975, es una obra maestra sobre la destrucción masiva alemana de los ‘otros’ europeos: narra el paso por diversos campos nazis de un adolescente húngaro y judío de quince años en el último año de la Guerra Mundial (es un doble de I. K. a los catorce años). Pero este escrito no logró, en parte por la sordera del medio húngaro sobre su pasado racista, en parte por la censura de posguerra en su país, que sus libros se difundiesen como merecían. Entonces, su trabajo se volcó en las traducciones del alemán, con las que sobrevivió y superó el yermo estalinista. Le pesaba haber descubierto “demasiado tarde a Kafka y su grandeza inconmensurable”.

Sus amargas palabras de 1986 (“siempre seré un escritor húngaro de segunda fila, ignorado y malinterpretado”), afortunadamente han sido desmentidas por los hechos en la década siguiente, gracias a los editores alemanes y a los lectores de toda Europa, interesados por sus escritos precisos, irónicos y sin concesiones sobre el Genocidio. Recibió el Premio de Literatura de Brandeburgo en 1995, el Premio del Libro de Leipzig en 1997 y el Friedrich-Gundolf-Preis ese mismo año.

Su Diario es una visión global de la cultura europea de posguerra, y especialmente de la centroeuropea. Sus escritos sobre la Shoah comparan su punto de vista con los de J. Améry y J. Semprún; pero asimismo Kertész habla de Cl. Lanzmann, Primo Levi, P. Celan, T. Borowski, M. Radnóti y R. Klüger. A su juicio son los pocos que han creado una literatura importante sobre el Holocausto, palabra incorrecta según él, ya que diluye esa violencia y parece sacralizarla. Se ha escrito que, para Kertész, “el Holocausto no es un asunto interno entre judíos y alemanes. Para él significa el punto final de una crisis moral y espiritual de Occidente, el piélago donde se hundieron los valores que habían sustentado la civilización europea durante siglos”.

En 2005, el director húngaro Lajos Koltai realizó Sin destino (Sorstalanság), coproducida entre Hungría, Alemania y Reino Unido; es una película basada en la novela homónima de Kertész. Toda su obra ha sido traducida al castellano.

Los orígenes literarios de Hungría son inciertos, quizá debido a su propia historia de dominaciones continuas, rebeliones frustradas y elección del bando menos adecuado en todas sus alianzas internacionales. Esto nos transmitió, sin complejos, la guía que nos habló de la historia de Budapest, del Imperio Austro-Húngaro, de las guerras mundiales, de la etapa estalinista y de los búnquer hoy no disimulados.

Pero si os gusta viajar, conocer nuevos horizontes y todavía no habéis visitado la ciudad centro europea, anotadla en vuestra agenda, se puede disfrutar de sus bares ruina en el barrio judío, de su atípica sinagoga, de las vistas del barrio del castillo en Buda al otro lado del Danubio y de sus balnearios. Por no hablar del crucero por el Danubio camino de Viena.

¿Qué más se puede pedir?

Por Nieves Sevilla Nohales.

Te equivocas si piensas que Nápoles es una ciudad más de las muchas que se pueden visitar en Italia, pues no solo cuenta con un volcán soberbio, un mar plateado y una posición geográfica privilegiada, sino que has de considerar que además encierra gran cantidad de palacios que, si bien no están ni limpios ni cuidados, te harán comprender que, no en vano, fue la capital del Reino de las Dos Sicilias y simbolizan un pasado próspero en todos los ámbitos de la vida. Te sorprenderá darte cuenta de lo conscientes que son los napolitanos de aquella hegemonía de que fueron objeto a nivel mundial, durante la dominación borbónica, al encontrar por todas partes la bandera blanca con el escudo de los borbones y al comprobar que son muchos los que añoran aquella época.

El Reino de Nápoles permaneció unido al Reino de Aragón y de España desde 1505 hasta 1860, después de la unificación de Italia, excepto un periodo de 1713 a 1734 que pasó a Austria. Carlos de Borbón, hijo de Felipe V de Anjou, expulsó a los austriacos y se convirtió en el rey de Nápoles hasta 1759 en que, al asumir el trono de España como Carlos III,  renunció a las coronas de Nápoles y Sicilia en nombre de su hijo Fernando. Nápoles, bajo el reinado del ilustrado Carlos de Borbón, alcanzó un desarrollo y una prosperidad sin precedentes, tanto en lo que se refiere a la agricultura, la industria y el comercio como en el arte y la cultura. Los primeros barcos a vapor italianos del Mediterráneo y rumbo a América fueron napolitanos y se mantuvieron relaciones comerciales con países de todos los continentes. En la Exposición Universal de París de 1855 Nápoles recibió el premio al tercer país más industrializado del mundo, después de Gran Bretaña y Francia.

Un proyecto innovador de gran trascendencia, del que les gusta hablar a los napolitanos y que es un ejemplo de las ideas de  progreso de este rey, fue la modernización de las sederías San Leucio, un pueblo cercano a Caserta, en el que se manufacturaba la seda con métodos antiguos. Carlos de Borbón  mandó a los jóvenes a Francia para que aprendieran el arte del tejido. A su regreso aplicaron sus conocimientos en San Leucio, que adquirió un prestigio mundial y suministraba sedas de gran calidad a todas las monarquías europeas, al Vaticano e incluso a la Casa Blanca. En torno a las sederías Carlos III construyó la Real Colonia de San Leucio, con leyes y reglas solo válidas para esta comunidad. Los trabajadores disfrutaban de varios beneficios: se les proporcionaba una casa en el interior de la colonia dotada de agua caliente y servicios higiénicos, con los medios más modernos de aquel tiempo; recibían formación gratuita y en San Leucio se fundó la primera Escuela de Enseñanza Obligatoria Masculina y Femenina de toda Italia; se les rebajaron las horas de trabajo de 14, lo normal en Europa, a 11; no había diferencia de horarios ni de salario entre hombres y mujeres; se garantizaba la asistencia a ancianos y enfermos; se exaltaba el valor de la fraternidad y se abolió la propiedad privada. Fue un experimento social, en la época de la Ilustración, de absoluta vanguardia en el mundo, un modelo de justicia e igualdad raro en el siglo XVIII que no se ha vuelto a repetir.

Nápoles se perdió para España en 1860, después de la unificación liderada por Garibaldi, en que se proclamó el Reino de Italia y se nombró rey a Amadeo II de Saboya. Desde ese momento, comenzó en Nápoles un progresivo empobrecimiento, perdió poco a poco su esplendor y sus industrias y riquezas o se clausuraron o se trasladaron al norte. El gobierno central, regido por I piamontesi como dicen los napolitanos, se olvidó del sur. Esta es una de las razones por las que hubo una fuerte emigración a América. Es probable que el desamparo y el abandono también  contribuyeran al nacimiento de la camorra. Nadie se ocupó de Nápoles durante lustros hasta tal punto que aquel reino, próspero y floreciente, se arruinó sin remedio. Todavía hoy se mantiene viva la diferencia entre el norte y el sur.

La falta de atención y el aislamiento de Nápoles, por parte de los políticos de turno, fue el motivo del fenómeno Maradona. Basta con que estés un poco atenta para encontrar fotos, banderines y camisetas de Maradona, con el número 10, por todas partes, incluso ofertas en restaurantes de platos con el ripieno Maradona. Esto es porque con él, con Maradona, Nápoles ganó dos veces el scudetto, o sea la liga italiana de fútbol, lo que fue un gran acontecimiento, como si los napolitanos hubieran necesitado demostrar al resto de Italia que Nápoles existía y que al menos en el fútbol eran los mejores. Cuentan que “Nápoles se vistió de azul para recibir al gran Maradona, que la ciudad se engalanó con guirnaldas, colgaduras, estandartes y banderas, que los napolitanos levantaron altares con su foto y que hasta el mismísimo patrono, San Jenaro, hubo de competir con el Pibe de Oro; y no sólo en popularidad, también en lo que se refiere a la fe, pues esperaban que el nuevo ídolo los sacara del olvido y de la depresión. Los chefs inventaron platos con su nombre, incluso le sfogliatelle de ricotta se tiñeron de azul celeste y por  las calles, que en La piel de Curzio Malaparte frecuentaban los americanos, desfiló un cortejo inigualable de fervor y de alegría dedicado a Diego Armando Maradona, apodado el Pelusa. El titular de un periódico decía así: El Vesubio y Nápoles vuelven a rugir por su Dios (con mayúscula) Maradona. (Véase: Lazzarono y Bilarda de Cuéntame un gol. Cuentos de fútbol. Editorial Verbum, 2014)

El entusiasmo llega hasta nuestros días y no dejes de ver una exposición en el Museo della Follia que se titula: Una historia de la locura, de Goya a Maradona. La muestra empieza con un pequeño cuadro de Goya, continúa con varias pinturas, vídeos y fotos sobre el tema de la locura para terminar con unas radiografías del pie de Maradona y una proyección de los goles que marcó o facilitó que otros marcaran. Esto demuestra que el mito sigue vivo.

Te falta lo más importante, lo que te dará idea del carácter de los napolitanos, pero tal vez necesites la ayuda de alguno de ellos para comprender hasta qué punto son  creativos y simpáticos. Figúrate que, cuando ganaron el primer scudetto, en el cementerio apareció una pancarta, dirigida a los muertos, que decía: ¡Lo que os habéis perdido! Es frecuente encontrar pasquines pegados en las paredes con frases irónicas que se refieren a la vida social y política y, por supuesto, al fútbol.

Por la calle te toparás con las cosas más insólitas; por ejemplo, puede ser que te encuentres con una casa en Via dei Tribunali en la que un señor, con un peluquín exagerado, esté cantando canciones napolitanas en el balcón del primer piso. Un balcón magnífico rebosante de frutos, en ristras, con limones, ajos, tomates o pimientos. Pero lo absolutamente genial es que del balcón pende un cestillo, atado con una cuerda, hasta unos 50 cm del pavimento para que los transeúntes depositen las propinas. Tampoco te resultará difícil coincidir con “La Universidad en la Calle”, en la que unos sujetos retan a cualquiera que lo quiera intentar a desafíos matemáticos de gran dificultad.

Debido a la mala fama que arrastra la ciudad, y al cuidado que se dice que hay que tener para que no te roben o te timen, en la puerta de una tienda de ropa cuelga un cartel con la siguiente leyenda:

            “Noi napolitani non ci mangiamo ai turisti”.

Madrid, junio de 2018

Nieves Sevilla Nohales es autora de las novelas La noche de los jacintos blancos, y La caja de ébano. Recientemente ha publicado un libro infantil, La ballena colorada, ilustrado por Elena Fernández Ruiz. Con el relato Ngueva fue finalista en el Primer Concurso Emigración, Inmigración e Interculturalidad.

Es coautora de los libros de relatos Cuéntame un gol. Cuentos de fútbol y Magerit. Relatos de una ciudad futura.

No pudo ser, Patricia Collazo, a quien hemos tenido entre nosotros hace unos días como finalista en la V edición del certamen Madrid Sky, no ha podido ganar la presente edición del prestigioso certamen Relatos en Cadena.

Diez meses, 30 finales semanales y 27.558 microrrelatos después, los 6.000 euros al mejor microcuento de la temporada han sido para el madrileño de 38 años Fernando Díaz, ganador del mes de marzo con ‘Pagar las facturas’. Este es su relato, que tenía dos condiciones: comenzar con la frase salieron juntos cogidos de la mano y tener menos de 100 palabras.

Fernando Díaz

Pagar las facturas

Salieron juntos cogidos de la mano después de limpiar el cuadrilátero, coserse las heridas y darse una ducha. Como cada noche, se llevaron el montante de la bolsa a casa. Abrazados en la cama, dijeron que sería la última vez; ya se las apañarían para pagar las facturas.

El Jurado de este año estuvo formado por la escritora Arantza Portabales, una de las concursantes históricas del certamen; el director de Escuela de Escritores, Javier Sagarna y el escritor Benjamín Prado.

Patricia Collazo quedó en un meritorio tercer lugar con el relato “Itinerantes”. La frase obligada de inicio de su relato era La casa ha comenzado a llenarse de hormigas. A continuación reproducimos su estupendo relato.

Patricia Collazo

Itinerantes

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas, dice mi madre. Y nos mudamos de ciudad. Eso ocurre cada tres o cuatro meses. Mi hermana y yo hemos pasado por tantos colegios que ya no recordamos sus nombres.

Cuando nos instalamos, llama a mi tía y le dice que ya estamos a salvo. Pero nunca le quiere dar la nueva dirección. Te conviene no saberla, suele decirle. Como si las hormigas fueran capaces de sonsacársela para poder dar con nosotros de nuevo. Aunque tome tales precauciones, lo mismo da. Ellas terminan encontrándonos. Y toca recogerlo todo, cargar el coche y cambiar de amigos y de cole. Otra vez.