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Archive for the ‘Certámenes literarios’ Category

Por Manuel Pozo Gómez

Jesús Gella Yago nació en otoño de 1977 Zaragoza, donde sigue viviendo. Su profesión no tiene demasiado que ver con la literatura, aunque implica darle mucho a la tecla o al bolígrafo, pero el resultado son informes fríos, objetivos y sin alma.

En el colegio empezó a montar sus primeras historias. La biblioteca era enorme (aunque hace poco volvió a visitarla y comprobó que en realidad él era muy pequeño). En ella conoció a compañeros de aventuras extraordinarias como Verne, Stevenson, Twain y Salgari, o London, Zane Grey y Karl May.

Estaba en el instituto cuando ganó algún certamen local y, al terminarlo, fue también cuando aparcó esta afición.

¿Por qué dejaste de escribir, Jesús?

La carrera y el trabajo para poder pagarla, además de alguna circunstancia más (de esas que se empeñan en complicarnos los planes), me distrajeron y dejé de escribir por placer. A veces digo que fue la peor decisión de mi vida pero, si me paro a pensarlo, ni siquiera fue una decisión: simplemente ocurrió.

Ha sido en los últimos años cuando he recuperado ese vicio (porque sin duda lo es), especialmente durante el último, después de decidir distanciarme temporalmente de mi entorno profesional.

La verdad es que fue una sorpresa ser convocado como finalista del “IV Concurso Madrid Sky”, ya que no he participado en demasiados concursos (quizá seis o siete en total, en los últimos diez años): sí que en 2010 un relato mío fue seleccionado para ser publicado a partir de mi participación en el “VII Premio Luis del Val”, y que el año pasado la web “Ociozero” (revista de género fantástico) reconoció el mérito de otro relato que tampoco llegó a ganar.

Así que, ciertamente, el “IV Madrid Sky” ha sido mi primera vez. ¡Espero que hayáis inaugurado una fructífera racha!.

¿Dejas leer tus relatos a alguien antes de tenerlos terminados o antes de publicarlos?

A Silvia, mi compañera (de toda la vida, casi) y acompañante (el día de la entrega de premios), le toca de vez en cuando darme una opinión. La verdad es que no suelo compartir lo que escribo, no sé si en un acto de egoísmo o de pura timidez. Probablemente las dos. Aunque, después de la experiencia con “Primaduroverales”, me apetece dar guerra a mi alrededor.

Viniste desde Zaragoza y estuviste un rato con nosotros para marcharte enseguida. ¿Te mereció la pena tanto trajín?

¡Por supuesto! Como te he dicho antes, esta ha sido mi primera convocatoria como finalista de un certamen literario. Cuando recibí vuestra comunicación ni siquiera me paré a valorar la dotación económica de los premios o la posibilidad de quedar descartado, ni siquiera la de resultar uno de los premiados. Bastó con pensar que a alguien le había convencido algo de lo que yo había escrito para tomar la decisión de que, sí o sí, iba a merecer la pena viajar para conocer a ese alguien. Afortunadamente no me equivoqué ya que, además de llevarme un segundo premio a casa, fue un encuentro muy agradable. Creo que hablo por todos los convocados al encomiar el esfuerzo que hicisteis desde “Primaduroverales” para crear un ambiente muy grato, por lo acogedor y distendido, sin menoscabo de la seriedad y significado que un acto como este debe tener.

¿Te habías visto antes en una encerrona parecida?

La verdad es que no. Pero, desde luego, si eso fue una encerrona… ¡pues que vivan las encerronas!

No esperaba que el acto se alargara tanto y la hora del billete de vuelta obligaba a dejaros pronto, apenas comenzada la celebración posterior. Intenté saludar al mayor número de los presentes por lo que me llevé, además de muestras de cariño y simpatía, un torbellino de caras y nombres en la cabeza.

Sí que me gustaría mencionar expresamente el elogio y ánimo que me regaló Teresa Núñez al bajar de vuestro autobús. Cuando esa persona te menciona detalles de su carrera literaria y reconoces en ella nada menos que a Paul Lattimer, también caes en la cuenta de que es un auténtico mito del western español (cuya calidad como autora está más que respaldada por numerosos premios) quien te acaba de echar una flor y además te anima a seguir. Y eso emociona, ¡vaya si emociona!

Lo dicho: ¡vivan las encerronas! ¡Los médicos recomiendan una a la semana!

¿Qué te parece que haya empresas comprometidas, como la academia Heisenberg, que apuesten por la cultura y patrocinen un certamen literario como el nuestro?

El impulso de cualquier iniciativa cultural en estos tiempos de desencanto es esperanzador. Y sobre eso, podríamos filosofar y disertar entre cañas hasta terminar arreglando el mundo.

Pero además, en el caso de la combinación de “Primaduroverales” con “Heisenberg” (y “Vinos y Caminos” y “La Rebujita”), también resulta estimulante.

Me explico: creo que comentasteis que veníais dotando los premios con vuestros propios medios hasta que este año habéis contado con patrocinadores. Entiendo que este apoyo garantiza la supervivencia y consolida certámenes como “Madrid Sky”, tan necesarios entre cientos de convocatorias amparadas por ayuntamientos, instituciones y marcas potentes.

¡Ojo! No digo que “Madrid Sky” sea un certamen pequeño (¡ya es la cuarta ocasión y habéis recogido casi 400 textos de 15 países, con algún finalista de larga trayectoria!) o que otros certámenes y sus benefactores sean sospechosos.

Simplemente quiero decir que la participación de una academia como “Heisenberg”, especializada en inglés y ciencias, en las aventuras de un grupo de escritores como “Primaduroverales”, hace que apetezca intentarlo y animan a dar el paso. Se percibe la ilusión de quienes estáis detrás y se adivina la transparencia y honestidad.

De no haber transparencia y honestidad, desde luego yo (como emborronador de papeles, novel a la par que tardío) no habría podido compartir una tarde tan encantadora con vosotros.

Así que aprovecho este hueco tan oportuno para agradecer a Sergio Torres (de “Academia “Heisenberg”) su compromiso y participación.

Una de las cosas que más llama la atención de tu relato es la riqueza de vocabulario. Palabras como carozo, cellisca y arrabel han entrado en el vocabulario de nuestro blog como palabras cazadas. ¿Son propias de tu lenguaje o de tu entorno?

No, no son palabras que use en mi vida normal. De hecho, dudo que alguna vez las haya utilizado u oído en una conversación, pero sí leído en algún momento.

Disponemos de un idioma con un vocabulario vastísimo y que ofrece infinitas posibilidades para jugar con él, e incluso retorcerlo para conseguir nuestro objetivo narrativo en un texto. Creo que, evitando caer en pomposidades que pueden distraer al lector, es imprescindible mimar la selección de las palabras. Sobre todo en determinados géneros y siempre en función de unos fines premeditados. La palabra adecuada puede lograr o dar al traste con la idea que era tan prometedora mientras bullía aún sin forma en nuestra cabeza, hasta que al intentar fijarla en el papel su volatilidad nos desanima.

Tan importante me parece lo que se cuenta, como cómo se cuenta. Antes de cerrar un texto debe haber un trabajo de pulido, casi de orfebrería, que ha de notarse pero que debe proporcionar un acabado que impacte en el lector y, con suerte, lo haga perdurar en su memoria.

Esas palabras que destacáis en vuestro blog fueron elegidas para afianzar la atmósfera del relato y porque me pareció que su sonoridad podía dotar de una musicalidad interesante a algunos párrafos. Además creo que, aun si se desconoce su significado, no cuesta intuirlo dentro del contexto y el ambiente. Lo contrario podría provocar que el lector tenga la impresión de haber tropezado con un estorbo que le haga salirse del relato y que, una vez rota la magia de la ficción, ya no le apetezca volver.

Un relato propio leído por otra persona parece distinto, en cierto modo nos es ajeno. ¿Qué te pareció la interpretación que hizo Alicia Cereceda de tu relato?

Va a sonar a tópico, pero… “me alegra que me haga usted esa pregunta”.

Yo sí que suelo leer en voz alta lo que escribo para comprobar la fluidez y el ritmo interno del texto, pero nunca había oído ninguno en la voz de otra persona. 

Cuando Alicia leyó el título y mi nombre y luego hizo aquella enorme pausa antes de empezar con el relato en sí, creo que no exagero si digo que todo el salón se sobrecogió. No por lo que yo había escrito sino por la voz de Alicia (¡qué voz!). Ennobleció el relato con una lectura que, sin limitarse a ser tal, fue una verdadera interpretación.

Fue un día de muchas emociones: el viaje con la ilusión de un fallo pendiente, el encuentro con vosotros y los demás finalistas, la presentación del acto y nuestras intervenciones, estar entre los ganadores, las fotos de familia, la celebración posterior y el viaje de vuelta pensando “¿qué ha pasado? “.

Pero sin duda, para mí, el momento de mayor emoción fue precisamente el de la lectura (insisto, interpretación) de Alicia. Alicia es actriz y locutora, y demostró profesión midiendo pausas y énfasis y haciendo suyo un texto que se engrandeció de tal forma con su declamación, que me hizo sentir verdaderamente orgulloso de haberlo escrito.

¡Una lástima no tenerlo grabado!

¿Cuál fue el origen del cuento? ¿Cómo se te ocurrió la idea de recrear a la muerte en un personaje?

“No acostumbro a entrar si no hay clientes”.

Esta fue la frase seleccionada del libro “Madrid Sky” para convertirse en el pie forzado que abriera los textos participantes. Estaba claro que la palabra “clientes” iba a decidir los diferentes argumentos. Las posibilidades ambientales de esa palabra eran enormes, no hay más que leer algunos de los relatos: desde el México traicionero y traicionado que dibujó Inocencio Javier Hernández en “DF Wall” o el banco para el que Alberto Ramos propuso un atraco moral en “Por Sonsoles, a mi manera”,  hasta la tienda esotérica de “Tal vez mañana”, el texto ganador de  María Posadillo.

Debo reconocer que lo primero que se cruzó por mi mente fue un local de mala nota de esos donde todo y nada puede suceder, impregnado de desdicha y frecuentado por sombras tristes. Como vimos, de eso se ocupó Francisco de Paz Tante en “Neones rosas”. Del drama pasé a jugar con la idea de un sainete en un restaurante chino, y también en un desencuentro con filosas en una tanguería de arrabal.

Esas primeras ideas me llevaron a pensar que quizá podría hacer que los anfitriones de mi relato fueran algo más “selectos”: pensé primero en un infierno regentado por un Diablo socarrón, pero no veía la forma de encajar la frase de apertura. Así que decidí situarme cerca de ese infierno pero fuera, y enfocar a la Muerte que acompaña a los desafortunados cruzando la puerta del infierno con ellos. Así, el Diablo inicial se convirtió en una presencia apenas insinuada y que además queda en segundo plano, detrás del perro que guarda la entrada y que quizá (solo quizá) aúlla por tres gargantas.

Los atributos e imaginería clásica de la Muerte son más que populares (capucha, guadaña, calavera y ocasionalmente un reloj de arena), por lo que me pareció esencial explotar el ambiente donde se desarrolla el relato para crear un interés y una expectativa: un acantilado es apropiado para sugerir la idea de un final abrupto y dar con el topónimo Pembroke (muy próximo a nuestro “finis terrae”) hizo el resto.

Ya ves, las incertidumbres del papel en blanco te llevan a donde menos esperas.

¿Esto significa que te desenvuelves bien en el género fantástico y es tu género preferido?

Pues creo que, en cierta manera, ya te he contestado con la respuesta anterior: antes de dar con la idea final pasé por un drama urbano, una comedia que pretendía ser (perdón por el palabro) “woodyallenesca” y un thriller suburbial.

No puedo decir que el fantástico sea mi género preferido, de hecho ni siquiera lo frecuento en mis lecturas, salvo algunas incursiones en clásicos como Lovecraft, Poe o Bierce cuando el cuerpo lo pide (porque a veces el cuerpo lo pide). Reconozco que ando muy despistado en cuanto a lo que se está haciendo actualmente en terror o fantástico.

Sin embargo, con un pie forzado tan sugerente y dado que la brevedad requerida invitaba a buscar el impacto final, me pareció apropiado intentarlo con el fantástico para buscar la sorpresa sin recurrir a un drama más o menos realista.

Al fin y al cabo, el desaprensivo de mi relato se lo merece… ¿o no?

¿Cuáles son tus perspectivas en la literatura?

Pues la verdad es que ahora mismo me rondan la cabeza varias historias que necesitan un aliento más largo: el cuerpo me pide novela.

Hace unos años que guardo, cogiendo polvo, un par de borradores (uno lo recuerdo bastante simplón) más o menos cerrados. Sigo aplazando su revisión pensando que quizá sin mi esfuerzo el tiempo les habrá dado pátina, cuando lo más probable (seguro) es que cuando vuelva a abrirlo comprobaré que se han convertido en vinagre.

Últimamente he estado dando vueltas a una novela que presumo será breve, y a la que durante lo que queda de año espero terminar de dar forma. No estoy seguro de en qué género terminará encajando, pero sí sé que habrá mucho rock and roll.

¿En la actualidad dedicas mucho tiempo a leer y escribir?

Bastante, mucho. No concibo un día sin palabras escritas. Pero me temo que igual que prefiero comer a cocinar, también dedico más tiempo a leer que a escribir. Ando empeñado en invertir la proporción.

Por último me gustaría saber cuáles son tus autores preferidos y quiero pedirte que nos recomiendes un relato para nuestra colección de relatos recomendados.

Mi debilidad en cuanto a novela son los clásicos decimonónicos. Pero la lista sería interminable, desde la pura diversión folletinesca a los más cerebrales y psicológicos, sin importar nacionalidad: de Balzac y Hugo a Dumas y Sue, Dostoyevski y Turguénev, Dickens y Collins, Pérez Galdós y Pardo Bazán,… Fueron el paso natural a partir de mis lecturas infanto juveniles, y vuelvo con frecuencia sobre ellos, sin soltar nunca la mano de Joseph Conrad.

Alineados con mi impenitente mitomanía, también tengo favoritos muy cercanos al imaginario popular gracias a las (más o menos adulteradas) traslaciones cinematográficas de sus obras, como Conan Doyle, Ian Fleming, Raymond Chandler o Dorothy M. Johnson.

Autores más modernos, o actuales, o de cierta actualidad que reclaman mi atención, a veces teniendo que echar (lamentablemente) la vista algo atrás, son Thomas Pynchon, Richard Ford, Winfried G. Sebald, Paul Auster, Kurt Vonnegut, Roberto Bolaño o Umberto Eco y, barriendo para casa, por ejemplo, Eduardo Mendoza, Javier Marías y Jaume Cabré.

Para terminar, en cuanto a relatos o narrativa breve, me veo obligado a recurrir a los maestros imprescindibles como Julio Cortázar, Isak Dinesen o Guy de Maupassant, en los que siempre se puede confiar.

Y como recomendación final, quizá sea muy obvio recurrir a Hemingway, pero tengo una gran debilidad por “La breve vida feliz de Francis Macomber” (publicada en 1936), de la que se hizo una adaptación cinematográfica con Gregory Peck, Joan Bennett y Robert Preston (“The Macomber affair”, 1947) y que en España tuvo el sugerente y entusiasta título de “Pasión en la selva”.

Muchas gracias por este rato que nos has dedicado. ¿Te gustaría añadir algo más?

Solo reiterar mi agradecimiento a todos los que estáis detrás de “Primaduroverales” y “Madrid Sky”, y deciros con toda sinceridad que podéis contar conmigo para lo que gustéis.

Y desde luego, mi felicitación a los demás finalistas (Daniel Calles, Inocencio Javier Hernández, Francisco de Paz, Alberto Porras, José Quesada, Alberto Ramos y Lola Sanabria); a María Posadillo por su primer premio y, especialmente, a Marina Aparicio que, por su juventud, tiene un enorme horizonte a su disposición (¡a por ello!).

¡Un placer haber compartido esto con todos vosotros!.

La posada al final de la Tierra  Segundo premio en el IV certamen Madrid Sky

 

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Entrevista de José Miguel Espinar a María Posadillo ganadora del IV Certamen Literario Madrid-Sky.

José Miguel: En primer lugar, recibe nuestras felicitaciones por tu primer premio en IV Certamen Madrid-Sky. ¿Qué te ha parecido el concurso y su organización?

María: Muchas gracias; está siendo una experiencia irrepetible. Era la tercera vez que participaba en este certamen. Lo que más me ha atraído siempre de él es su formato. Empezar una historia a partir de una frase es muy inspirador, y su extensión es bastante cómoda; por eso, desde que conocí el concurso, no he dejado de enviar mis relatos. La primera vez que lo hice fui finalista, pero no pude asistir al acto. En mi lugar acudió el escritor Ernesto Ortega, al que ya conocéis. Él me confirmó lo que ya había escuchado, que la organización del evento había sido magnífica. Ahora que he podido vivir la experiencia en primera persona, puedo añadir que el cariño y la profesionalidad con que se prepara esta entrega de premios se percibe desde el momento en que los finalistas somos recibidos en la puerta. Que una entidad literaria, como Primaduroverales, dé un paso atrás para concederle el protagonismo a los invitados y a sus letras, dice mucho de sus integrantes. Eso es algo que la distingue.

Diploma Maria Posadillo

JMUna síntesis de María Posadillo. ¿Quién eres, qué haces (aparte de escribir) y porqué vives ahora en esa maravillosa ciudad que es Málaga?

María: Resolver el acertijo de quién soy es una cuestión complicada hasta para mí, aunque, si tuviera que hacer un barrido de fuera hacia dentro diría que soy una cordobesa, afincada en Málaga desde hace dieciséis años, que llegó a esta tierra de la mano de un cordobés al que no quería soltar. Esa es la razón por la que ahora soy medio boquerona. En cuanto a mi personalidad podría decir que soy bastante inquieta, y eso ha hecho que mi vida profesional toque muchos campos que me han ayudado crecer a todos los niveles. He trabajado como veterinaria, como profesora de ciencias, como relaciones públicas y, en la actualidad, ejerzo de Técnico Superior de Prevención de Riegos Laborales. Supongo que me paso la vida en una búsqueda constante que me hace levantar el vuelo cada cierto tiempo. Si profundizamos un poco más, cualquiera podría descubrir que mis prioridades son mi familia, y mi pasión confesable: la escritura.

JMComo escritora, ya has sido premiada en otros certámenes. ¿Nos harías un resumen de tu actividad literaria? 

Posadillo 01María: Mi actividad literaria va en función del ritmo que marca mi vida personal, con épocas muy prolíficas y otras no tanto. Creo que escribo desde siempre, aunque hace solo unos años que empecé a dejar que otros me leyeran. Esa timidez la superé gracias a un taller que se llamaba “Travesía literaria” donde conocí a otros autores y empecé a ampliar el círculo. Después de escribir mis primeros relatos, me animé a presentarlos a concursos. Al principio eran pequeñas publicaciones en antologías de distintas editoriales y fundaciones y, con los años, se han convertido en certámenes que iba ganado y que me animaban a seguir. Participar en concursos con obras de muy distinta temática siempre ha sido muy estimulante. Algunos de mis historias premiadas versaban sobre temas de índole social, de arte románico, terror, románticas… Intento escribir a diario, aunque soy bastante irregular en cuanto al tiempo que le dedico, porque la vida no me da para más; y, como casi siempre escribo de noche, a veces pierdo el conocimiento antes de poder escribir la primera frase.

JM: Dinos algo de tu estilo, de las historias que te atrae contar y de qué tipología de personajes prefieres.

María: Aunque no me inclino por un género en concreto en mis relatos, la experiencia sí que va definiendo mi estilo. Es algo que tal vez yo no percibo con claridad pero que la gente que me lee es capaz de identificar y me lo hace saber. Es increíble cuando alguien que conoce tu forma de escribir es capaz de reconocer una historia tuya a ciegas. Lo que sí es cierto es que me gusta la narración descriptiva y huyo bastante de los diálogos, porque todavía me hacen sentir insegura. Me encantan las historias sencillas con inicios envolventes, con giros y vueltas de tuerca en su desarrollo, y con desenlaces inesperados y redondos. Creo que esto describe bastante bien mi estilo. En cuanto a los personajes, no tengo una tipología especial. Me emociona el desafío de construir protagonistas con personalidades muy diferentes, pero cuyo peso esté en su capacidad de transmitir emociones. 

DSC_0886JMEl párrafo “… el olivar ya nos esperaba a los lados de este camino lleno de arena; íbamos levantando un polvo tan seco y amarillo como los rastrojos de trigo que habían sido amontonados que aparece en un relato tuyo incluido en el libro ‘Calabazas en el trastero’ me sugiere preguntarte si utilizas vivencias propias para crear historias.

María: Si ese fragmento te ha sugerido esta pregunta es que el párrafo ha cumplido su cometido, y es que lo que proyectaba en mi cabeza lo has visto tan real como yo. Ese lugar existe, y lo escogí como escenario de mi primera historia de terror, concretamente, un molino de aceite abandonado en la campiña cordobesa, en una finca donde pasaba mis vacaciones. Soy de la opinión de que cuanto más de ti plasmas en el papel más consigues transmitir, unas veces a través de lugares y emociones, otras, casi de soslayo, en miedos o en deseos que se difuminan sobre el texto. Aunque he de confesar que las historias que más de mí contienen, acaban en un lugar diferente, menos visible. Escribir es una terapia en muchas ocasiones. 

JM¿Tienes una mecánica para escribir? ¿Eres metódica, rápida, lenta? ¿Revisas muchos los textos antes de ‘lanzarlos’ a la vida?

María: Antes de empezar a escribir una historia, simplemente dejo que las ideas naveguen a la deriva por mi cabeza. Hay veces que tardo días en hacerlas andar, otras, fluyen casi de manera inmediata: con una conversación, un recuerdo, o alguna escena de la que he sido testigo. Entonces, llega un momento en que todo eso confluye en algún punto de mi cerebro y se produce “el momento creativo”. Es un instante de euforia en el que siento unas ganas irrefrenables de escribir, lo cual a veces resulta complicado, porque yo no escribo cuando quiero sino cuando puedo. Eso me obliga a tener libretas en el coche, en el bolso, en la mesilla de noche. En casos de emergencia he tenido que echar mano hasta de pañuelos de papel para algún borrador de microrrelato, y lo cierto es que su consistencia los hace difícil de conservar.

En cuanto a las revisiones, aún cuando el momento de escribir es algo íntimamente personal para cada autor, antes de dejarlos volar me apoyo en un compañero de letras con el que trabajo codo con codo desde hace años. El escritor Raúl Gómez Lozano hace las veces de lector cero para mis relatos y yo para los suyos, y me ayuda a disipar ese velo que te impide ver erratas y pequeños fallos en una historia mil veces pulida.

JMDurante charlas posteriores a la ceremonia de entrega de premios del IV Madrid-Sky nos comentaste sobre tu participación habitual en competiciones de creación literaria. Háblanos sobre cómo son y cómo te enfrentas a ellas.

María: Las Microjustas literarias han sido mi escuela y la de muchos compañeros para aprender a escribir microrrelatos. El formato es el de una justa medieval; se enfrentan rivales, ocultos tras una máscara, en duelos dos a dos, y tienen que escribir sobre un tema determinado en micros de un máximo de cincuenta palabras. Tras las valoraciones del jurado, pasa uno solo, que volverá a pelear con otro de los supervivientes. En cada ronda pasa la mitad de los justeros, y el nivel de las premisas va aumentando. El vencedor se convierte en juez en la siguiente convocatoria.

Posadillo 02Antes de llegar a las Microjustas, no sabía lo que era contar una historia en tan pocas palabras y, después de muchos certámenes, conseguí alzarme con la victoria alguna vez. Eso es señal inequívoca de que lo que aprendes aquí te hace avanzar muchísimo. El entrenamiento es brutal, no solo por la frenética actividad y competitividad  del juego, sino también por las valoraciones constructivas que realizan los tres jueces que guían el certamen. Es una competición altamente adictiva; quien se inicia en ella ya no la abandona. Animo a todos los que sientan inquietud por esta modalidad de escritura a que participen en la XX edición, que probablemente dará comienzo en septiembre. Para quienes quieran consultar las bases y conocer un poquito más de este concurso el enlace es: Microjustas Literarias.

JMUna frase tuya, perteneciente al relato con el que ganaste un Concurso Internacional de Cartas de Amor, me ha gustado especialmente “… esas letras, que segundos antes eran un confuso ejército de signos, se elevan de improviso en el papel y forman una estrecha escalera de caracol …”. ¿Eres consciente, una vez que escribes algo así, de lo bello que resulta para el lector?

María: Solo puedo ser consciente de la emoción que provoca en mí releer determinadas frases de mis textos. A veces, en el camino de la cabeza al papel, las palabras cogen el atajo de corazón, y entonces tengo la secreta esperanza de que cuando alguien lea mi relato, sea capaz de conmoverse de la misma manera en que lo hice yo cuando lo escribí. En la prosa poética me siento muy cómoda porque mis orígenes literarios se sitúan entre versos, y la poesía es la expresión artística de la belleza convertida en palabras. No se puede interpretar de otra manera.

JMYa no soy yo. Aprendí a desvanecerme. Transformé mi naturaleza, e insuflé vida a seres imaginarios que otros crearon…” Así empieza tu microrrelato ‘Sublimación’ que fue seleccionado para su publicación en el V Certamen de Microrrelatos de Cine “Arvikis – Dragonfly”. ¿Tendrías alguna forma de explicarme cómo se te escapan estas cautivadoras palabras desde tu imaginación?

María: Me encanta que me digan que mis palabras cautivan. Para saber cómo se hilan las frases en mi imaginación alguno de los dos deberíamos de  ser capaces de acceder a lo que se cocina en mi cabeza. Difícil de explicar. Supongo que la necesidad de contar historias, mi afición a la lectura, y el amor a las palabras, hace que ellas solas se conecten y cobren vida de esa manera. Y como la imaginación no tiene límites, vete a saber qué cosas inesperadas te puedes encontrar.

JMUn texto magnífico, en estilo epistolar, que destaca por su originalidad, por su redacción, estilo cuidado y documentación; por su espontaneidad, ausencia de poma y sentido del humor”. ¿Qué te sugiere cuando esto es lo que dijo el jurado del III Concurso de Relatos Románico Digital que te concedió el primer premio (sobre tu ‘misiva del prior de San Martín de Tours, en Frómista, al abad de monasterio de San Zoilo)?

María: Valoraciones como esta demuestran el respeto, la minuciosidad y la dedicación con la que un jurado realiza su trabajo, y eso es algo que se agradece enormemente. Cuando escribes estás entregando tu tiempo, el corazón y, en mayoría de las ocasiones, muchas expectativas. La sensación que produce que alguien elogie una obra tuya, destacando todos sus matices, es abrumadora; te devuelve con creces el esfuerzo que pusiste, y tal vez sea lo que más se recuerda, por encima del galardón. Aunque aún estoy intentando averiguar qué es eso de la “ausencia de poma”. 

JMComo lectora ¿qué autores o títulos están entre tus favoritos?

María: Mis autores predilectos son poetas, porque cuando me gusta algún poema, me cautiva por lo general el resto de la obra. Bécquer, Machado, Lorca, Borges, Benedetti… No tengo autores de prosa favoritos. Jamás he releído un libro; se graban en mi memoria y se hacen inolvidables. Hay muchos que han marcado mi vida, y suelo disfrutar con la mayoría. Uno de los últimos que he leído me ha encantado: “El silencio de la ciudad blanca”, una novela policíaca de Eva Sáenz de Urturi. Siempre he pensado que mi libro favorito será el siguiente que caerá en mis manos. 

JMEn el mismo sentido ¿Qué autor o autores podría decirse que han tenido o tienen alguna influencia en tu estilo?

María: De mi familia paterna heredé una bibliografía clásica que antes de los veinticinco ya había devorado. Esa afición por la lectura me vino, posiblemente, porque desde que tengo uso de razón he visto a mi madre con un libro entre las manos. Shakespeare, Stein, Benito Pérez Galdós, Ortega y Gasset, Goethe… Un crisol de estilos que fui absorbiendo y que irremediablemente se reflejan en mi forma de escribir. Con dieciséis años tuve la osadía de leerme el Quijote en castellano antiguo (era la versión que conservábamos en casa) y esa experiencia me descubrió la riqueza de nuestro idioma en el pasado y en la actualidad, y, en algunos de mis relatos, esa influencia se puede percibir en la construcción de muchas frases y en el tono humorístico de ciertas historias. 

JM: Nosotros somos una asociación que mantenemos un Taller de Creación Literaria en el que escribimos relatos cortos. ¿Cual nos recomendarías?.

Ahora mismo os propondría un relato de Edgard Alan Poe, “La verdad sobre el caso Valdemar“. Este en concreto me ayudó a cambiar de registro y adentrarme en el mundo de lo fosco. Es un género distinto, y este es un autor que inspira cosas sorprendentes.

JMVolvamos a Málaga. ¿Cómo estás viendo la reinvención de esta ciudad en un destino cultural y museístico de primer orden?

María: En los últimos años Málaga está creciendo en ese sentido de una manera increíble. Lo demandaba una población hambrienta de actividades culturales y un turismo que no solo acudía a la ciudad en busca de sol y playa. Aquí puedes encontrar multitud de monumentos y museos que atienden a esa inquietud. Se puede visitar la Alcazaba, el Museo Picasso, el Centro Popidou, el museo Thyssen, el Centro de Arte Contemporáneo… y, si andas espabilado, puedes pasar por todos ellos, un domingo cualquiera, sin tener que pagar por ello. En lo que respecta a la literatura, muchos escritores están naciendo en esta tierra, como la prolífica Sara Ventas que este año ha publicado su cuarta novela, y, también, multitud de certámenes literarios que contribuyen a poner el nombre de Málaga fuera de sus fronteras.

JM¿Te gustaría añadir algo más de lo que hemos charlado en esta entrevista?

María: Reiterar mi agradecimiento por la experiencia que me habéis hecho vivir y animar a los amantes de la escritura a que participen en la V Edición del Certamen. Como comenté el día de la entrega de premios, las pasiones, cuando se comparten, se hacen mucho más intensas. 

JM: Muchas gracias, María, por habernos deleitado con tu “TAL VEZ MAÑANA” y esperamos contar contigo en esta creciente comunidad formada por Primaduroverales y Madrid-Sky.

María: Gracias a vosotros. Ya sabéis donde tenéis a una amiga y a una colaboradora incondicional. 

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El próximo lunes, 3 de julio, a partir de las 18.00h, final anual de Relatos en Cadena (X edición), el Concurso de microrrelatos de la Ser y la Escuela de Escritores.

10 meses, 100 palabras, 6.000 €, más de 25.000 textos recibidos a lo largo del año, solo 10 finalistas y mucha, mucha ilusión. 

Y entre ellos estará el amigo de PRIMADUROVERALES Ernesto Ortega, que nos acompañó en la reciente entrega de premios del IV certamen Madrid Sky. ¡Suerte, Ernesto!

Ernesto Ortega, María Posadillo (ganadora del IV certamen Madrid Sky) y Manuel Pozo

Relato finalista del mes de mayo
Volver a empezar        

Ernesto Ortega

El crujir de las hojas les recuerda lo solos que están. La vegetación se ha ido extendiendo por el asfalto hasta sepultar por completo la Quinta Avenida y el Madison Square Garden. Ahora los animales campan a sus anchas por Central Park, mientras ellos pasean de la mano, completamente desnudos, sin ningún pudor, bajo la sombra de los árboles. Nunca han sido tan felices. Al fondo, como últimos vestigios del pasado, las siluetas de los rascacielos medio derruidos alertan de la historia. Por eso, cuando esa maldita serpiente vuelve aparecer bajo sus pies, ella, sin temor alguno, la coge con sus propias manos y la parte en dos.

 

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Por Luis Marín

Me he levantado esta mañana con una sensación extraña. Ayer me encargaron que condensara en unas palabras lo que ha acontecido en los últimos nueve meses. Y creo que no lo voy a conseguir.

Porque la Asociación Primaduroverales ha orientado este año el rumbo y ha hinchado su velamen para coger un ritmo de crucero más que aceptable. No voy a profundizar en detalles que ya han sido desarrollados en las distintas entradas del blog y que podéis buscar y volver a leer.

Empezando por el final, por primera vez en las cuatro ediciones de nuestro concurso literario Madrid Sky, hemos conseguido patrocinadores para dotar económicamente los tres primeros premios. Y esto ha sido así por el trabajo incansable de Manuel Pozo que ha desplegado su agenda, sus habilidades y ese silbido de serpiente que es capaz de encantar.

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Cena de fin de curso (son todos los que están pero no están todos los que son)

Pero el concurso, para nosotros tan importante, no ha sido más que el colofón a una temporada intensa.

Comenzó con la presentación en el Ateneo de Madrid de “Ójala fueran cuentos” redactado por nuestra presidenta Pura Simona. Emotiva por el tema de fondo, niños afectados por ELA. Una etapa más en la divulgación que la Asociación Europea contra las Leucodistrofias está haciendo en diversas localidades.

Después fuimos a Libertad, 8 donde Nieves Sevilla presentó su “Ballena colorada” ilustrada por Elena Fernández.

En los inicios de diciembre “RELEE” presentó su antología de relatos “Incómodos”. Incluye cinco relatos de miembros de nuestra asociación y/o del Taller de Creación Literaria entre los veinticinco seleccionados.

José Sainz de la Maza y Vicente Moreno fueron a recoger su primer y segundo premio del II certamen Guindostán con sus relatos “El camisón de flores amarillas” y “Vendrán días mejores”, dando el relevo a otras compañeras finalistas del I certamen Blanca, María, Mercedes y Carmen.

Antonio Blázquez recogía su premio en el certamen de relatos de Fussión Editorial, quien publicó una antología de cuentos del autor con el título “Último destino”.

No hubo descanso, en enero la Casa del Lector en Matadero Madrid acogió la presentación de RRelatos HHumanos coordinado por Manuel Pozo y donde publicaban relato Julio Rodríguez y Juanjo Valle-Inclán.

Febrero le regaló a José Sainz de la Maza un nuevo primer premio en el IV certamen de relato breve “Navidad Solidaria” Biblioteca de Castilla la Mancha con el relato “Lo siento tío”.

“Violeta sabe a café” antología de cuentos de Manuel Pozo tuvo un gran éxito de asistencia en su presentación del mes de marzo. Y cuando digo un gran éxito quizá debería decir GRAN.

Abril no podía quedar sin algún evento con participación de Primaduroverales, así que Antonio Llop nos brindó la presentación de su primera novela “Raymi”.

En Mayo, Lourdes, Blanca y Mercedes finalistas del certamen de microrrelatos de Valdemorillo y María Jesús Ainaga publicada en el VI concurso de microrrelatos Pluma y Papel.

Y para cerrar el ciclo finalistas en el IX concurso de microrrelatos Bibliotecas Municipales de Madrid Antonio Blázquez, Luis Marín y Blanca Armenteros.

¡Buen año este! Sin contar con muchos conocidos de este taller que también han probado las mieles del reconocimiento y a los que felicitamos desde aquí.

Y mientras, el taller abordaba un año de estructuras literarias y de levedades narrativas, que hay tiempo para todo.

La incertidumbre se adueñó de los primeros relatos. ¿Qué hubiera pasado si…? Al estilo de “el gato de Schödinger”. Relatos muy cortos los que surgieron de este ejercicio.

Después, acabar y comenzar en el mismo punto, con una estructura circular y una extensión de al menos tres páginas. Elegir un estilo de narración inspirado en uno de los tres poemas de Whitman, Lorca o Baudelaire. ¡Cosa fácil!

De las curvas del círculo a la estructura de picos. Un relato que comience en un punto bajo y pase al menos por dos cúspides finalizando en un momento feliz, pero… Hay que emular las novelas de aventuras, rosas y best sellers. No os desaniméis, que estamos empezando.

Aprovechando las navidades, se planteó la posibilidad de desarrollar el cuento con polifonías, muy propio de las corales de la época. Eso sí, se podía realizar en cualquiera de las estructuras propuestas con anterioridad. ¡Ah! Y sin olvidar los diálogos directos, directos libres, indirectos, monólogo interior, indirecto libre, fluir de la conciencia…

Creo que he entrado en bucle. ¿Os extraña?

Una palabra “bailamos” fue la culpable de múltiples versiones de microrrelato, porque el primer intento carecía de esa ligereza que debe buscar todo texto.

En pos de la levedad, buscamos en “Seis propuestas para el próximo milenio” de Italo Calvino un camino que recorrer.

Tres frases que debían dar comienzo, final y ocupar el centro del relato pretendían que la levedad llegara a nuestra pluma/ordenador, o lo que sea que utilicemos para poner negro sobre blanco. No sé si se consiguió o nos hundimos más en el barro de las frases duras y las palabras difíciles de digerir.

¿Qué os parece un relato que emule el efecto mariposa? Un pequeño acontecimiento que provoca un cambio importante en algún otro lugar cercano o no.

Pero aplicando las teorías de Calvino, que falleció antes de pronunciar sus ponencias citadas anteriormente, (no creo que tuviera nada que ver con el efecto mariposa) nos pusimos a emular a Perseo que cortó la cabeza de la Gorgona no mirándola de forma directa, si no a través del reflejo en su escudo de bronce.

Pues así afrontamos la recta final del año, contando historias reflejadas en espejos. Hayamos conseguido o no la levedad, con el parón veraniego creo que sí nos hemos quitado un buen peso de encima.

No he acabado todavía, por favor seguid ahí y continuad la lectura este castigo antes de correr hacía la playa donde las olas, como alas de gaviotas, acariciarán vuestros suaves pies en un amanecer de leve brisa.

Este curso hemos analizado “Las nieves del Kilimanjaro” de Hemingway en comparación con “Quien quiera que haya dormido en esta cama” de Carver. ¡Tela!

Y como homenaje al ascendiente de nuestros compañeros Valle-Inclán analizamos “Divinas palabras”. Estaba previsto que ambos asistieran y guiaran el análisis, pero sus obligaciones personales y profesionales lo impidieron. No obstante, fue una tarde de disfrute.

Me está dando agobio de todo lo que llevo escrito, parece mentira que hayamos realizado tanta actividad. Y todo el curso pensando en el futuro.

Todavía nos quedó tiempo para recibir en nuestro taller la visita de Kike Parra y Daniel Monedero, con los que disfrutamos hablando de sus últimas antologías de cuentos.

Y realizamos lecturas. Sí, también. Una para el día de la mujer en el centro de mayores de la Casa del Reloj y otra para cerrar el curso en la residencia de mayores La Guindalera.

Y algunos privilegiados también leímos algún fragmento de “El Quijote” en la conmemoración del día del libro en la Junta de distrito de Arganzuela.

Una sombra cubrió el taller en el mes de diciembre cuando Fernando nos abandonó por causas mayores. Nuestro eterno recuerdo al querido compañero.

Pero la vida continúa y en compensación nos trajo a Mariaje en enero, a Sonsoles que ha sido como el Guadiana y que esperamos que el año que viene se incorpore a tiempo completo y ya en las postrimerías Sole, que nos ha acompañado en los últimos acontecimientos y que deseamos volver a ver en octubre cuando levantemos otra vez la persiana.

Bueno, chicos, creo que nos hemos ganado un merecido descanso.

Pero los jueves, al caer la tarde, tenemos cerveza literaria. ¡NO LO OLVIDÉIS!

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Lola Sanabria nació en Córdoba y vive en Madrid. Ha obtenido premios en numerosos certámenes literarios, por ejemplo en el Premio de Cuentos Gabriel Miró o en el premio Vargas Llosa NH de relatos. Para el certamen Madrid Sky escribió un relato de tono triste y nostálgico, con un lenguaje sencillo en primera persona que nos revela lo traicionera que es la vida.

No acostumbro a entrar si no hay clientes, para no sentir el golpe súbito de la soledad, pero casi nunca ocurre esto, porque es un bar muy concurrido, y yo soy un habitual a pesar de que nadie lo entienda. ¡Déjalo ya!, me dicen mis amigos, con ese tono provocado por el cansancio de tanto repetirlo. Yo me despido de ellos levantando una mano mientras camino hacia La caracola. Un paisaje de mar y cielo revuelto. Eso soy yo

Ella

Alberto Porras Echevarría es otro habitual de los certámenes literarios. Estuvo representado en el acto de entrega de premios por Máxima Porras. Se presentó con un relato divertido, sin artificios ni pretensiones, que consigue arrancar una sonrisa. Tiene un final perfecto, grosero, para un relato que juega con el lector y le sorprende.

No acostumbro a entrar si no hay clientes, ella se lo dijo a su compañera de trabajo mientras frotaba aquel chisme con forma de tetera, ese cachivache dorado de latón o de hojalata o lo que fuese, no sabría decir de qué material estaba hecho pero necesitaba un buen repaso, eso sí lo sabía porque tenía por lo menos tres dedos de polvo.

Mal genio

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Inocencio Javier Hernández fue el primer finalista en llegar a la entrega de premios. Lo hizo desde Tenerife, donde nació y vive. Un joven autor que se presentó tímido, discreto, pero que desarrolla una gran actividad literaria. Su primera novela publicada se titula West country, pero también ha publicado poesía (Eco nocturno) y le gusta escribir teatro. Se presentó al certamen con un relato titulado  D.F.Wall que el jurado valoró positivamente por su originalidad, tanto del fondo como de la forma, con una metáforas demoledoras y un ambiente muy logrado, turbio, cruel, de sicarios secuestros y ajustes de cuentas.

D.F. Wall

La vida era una piedra que lentamente

se iba gastando y afilando.

Raymond Carver

No acostumbro a entrar si no hay clientes, balbucea un vagabundo borracho en mitad de la acera, en mitad de la nada. Un tipo común entrega su cartera hortera al vagabundo que se gana la vida vendiendo estampitas de la Santa Muerte en Ciudad de México. El tipo parece decirle algo al vagabundo, pero en Ciudad de México el aire es ruido. Todo es ruido. Llueve, un extraño diluvio, como si un sicario te arrancara la piel a tiras, la cocinara con saliva, la engullera, y, finalmente, vomitara sobre tu cara un platillo volante.

DF Wall (Relato completo)

 

Daniel Calles Sánchez, que reside en Madrid, comentó que se encontraba cómodo en el certamen, aunque no se había visto con mucha frecuencia entre los finalistas de un concurso. Se presentó con el relato titulado La visita, una historia contada muchas veces, pero desde puntos de vista distintos. El monólogo interior del protagonista tiene mucho ritmo y el tono de chascarrillo es el punto de enganche necesario para que el relato se lea sin descansar.

La visita

No acostumbro a entrar si no hay clientes, o como quiera usted llamarlos. Y normalmente lo hago de incógnito, pero mire, hoy no he tenido tiempo, así que me va a disculpar el atropello. No importa, tranquilo, espero a que recobre la compostura.

Tengo que felicitarle, tiene todo muy limpio y ordenadito. ¡Si viera en qué condiciones trabajan en otros países! En su contra debo decir que hoy no ha tenido mucho ajetreo, ¿verdad? Madre mía, si se viera la cara ahora mismo, ¿no tiene un espejo? Aquí hay uno, mírese.

La visita (Relato completo)

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Muchos en el grupo teníamos la sensación de que este año el compromiso era mayor, de que no podíamos fallar. Con los finalistas siempre ha sido así. Algunos vienen de lejos y la mayoría se van con las manos vacías, por eso tenemos la obligación de ofrecerles un acto literario en el que ellos y sus relatos sean los protagonistas. Claro que nos gustaría ofrecerles también un premio en metálico, pero no tenemos presupuesto para ello y por eso tenemos que volcar todo nuestro cariño, nuestra ilusión y nuestro trabajo en un acto en el que los autores obtengan el reconocimiento por su esfuerzo creativo. Pero este año, quizás por la existencia de los patrocinadores, sentíamos que el compromiso era mayor. El respaldo de unos patrocinadores ha elevado mucho la exigencia. Ya no éramos solo nosotros, sino que habíamos adquirido una responsabilidad ante personas que han confiado en nosotros. No  podíamos fallar y, creo, que no hemos fallado.

El apoyo de bodegas Sameirás, de La Rebujita y de academia Heisenberg, ha sido un estímulo, pero el entusiasmo y la ilusión que ha demostrado el editor de la revista Vinos y caminos, Antón Alonso Suárez, patrocinador del primer premio, sin duda una pieza clave en el éxito de esta cuarta edición, nos estimula a seguir convocando el certamen un año más. Mientras, durante este año, en nuestro Taller de Creación Literaria, una parte del grupo seguiremos con nuestros relatos y comentarios “Primaverales”, y la otra parte con sus escritos “Duros”, pero juntos, tan PrimaDUROverales como hasta hoy, caminaremos rumbo a la quinta edición de nuestro certamen Madrid Sky.

Nosotros también tenemos nuestro premio. Nos llevamos el cariño de los participantes y de los finalistas. Nos quedamos con sus palabras de agradecimiento. Nos quedamos con el hecho de haber conocido a unos escritores y unas personas que amplían nuestro círculo de amigos de la literatura. Todo el esfuerzo en la organización del certamen se sintetiza en el momento de la entrega de premios, en concreto en el momento en que Antón Alonso entregó el primer premio y nuestra admiración a María Posadillo Marín. Nosotros nos quedamos con un relato que recordaremos siempre y que pasará a ser un elemento clave en la literatura de Primaduroverales: el relato ganador, Tal vez mañana, de María Posadillo, que compartimos a continuación.

Tal vez mañana

María Posadillo Marín
Relato ganador del IV certamen Madrid Sky

 No acostumbro a entrar si no hay clientes. Así puedo pasear tranquila por la tienda mientras el propietario atiende a los otros compradores. Escuchar el murmullo de su voz en la distancia me permite moverme sin el sobresalto de descubrir el reflejo de su ojo de cristal destellando en cualquier vitrina.

En medio de la penumbra observo los extraños objetos expuestos en los estantes: pirámides de tres lados, minerales pulidos, pequeños frascos llenos de turbios contenidos. Nada reclama mi atención de manera especial. Sin embargo, estoy segura de que el impulso que me ha conducido hasta este lugar tiene una razón de ser; lo percibo en el aroma a incienso que lo llena todo. Una atmósfera hipnótica me anuda las muñecas con unas cuerdas invisibles que me retienen. Echo un vistazo a mi alrededor; todos parecen seguros de lo que desean adquirir. (más…)

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