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Archive for the ‘Crítica literaria’ Category

ALICIA EN EL PAÍS DE LA ALEGRÍA. DE NIEVES ÁLVAREZ

Por María Isabel Ruano.

   Recuerdo la tarde de la presentación del libro en Madrid. Era lunes y hacía mal tiempo. Fue en la biblioteca del Retiro y me daba mucha pereza ir, pero lo hice y me alegré mucho de haberlo hecho.

Atravesé el parque sorteando charcos, me recreé con la fotografía, los árboles, el lago y la luz. Llegué con los zapatos muy sucios, pero no me di cuenta hasta que esperando el metro, reparé en ellos. Nada más llegar me sentí hilvanada por el hilo rojo que Nieves fue trenzando en torno a nosotros. Me gustó su naturalidad, su facilidad de palabra, su mundo lleno de anécdotas y recuerdos, sus pendientes rojos con forma de cereza y la forma de desenvolverse entre los invitados. Recuerdo que escribí una crónica, que la publiqué en Facebook y que íbamos vestidas de forma similar.

No ha pasado tanto tiempo, un año y tres meses y sin embargo, muchas cosas han cambiado desde entonces. Nosotros, nuestra sociedad ha cambiado, en base a una pandemia que nos ha metido el miedo y la enfermedad en los cuerpos y ha paralizado la libertad. Al menos esta circunstancia tan feroz, al tener más tiempo libre, me ha permitido leer esta entrañable novela.

La terminé ayer, mientras la tarde estaba tormentosa y el aire removía cercanas sensaciones en mí. Me gusta volver a pasar las hojas de un libro cuando lo termino, es como acariciarle, darle las gracias, buscar las frases subrayadas, las exclamaciones, mis anotaciones… y despedirme de él al mismo tiempo. Aunque me consta que esta novela deja un poso en mí de reflexión y melancolía, de agradecimiento, puesto que juntas hemos compartido muchos momentos de esta cuarentena. A ratos, sentada junto al mirador, contemplando la calle vacía, el ajetreo de sirenas, el sobresalto, la luz y el tejado de la iglesia. Otros en la habitación buscando el recogimiento.

Su lectura, ágil y amena, su estructura cronológica y por capítulos, favorecen esta lectura pausada, a ratitos, que te permiten hacer otras muchas cosas y regresar al mundo de Alicia con suma facilidad.

Sólo tengo palabras entrañables para ti, Nieves. A través de tu novela he vivido tus emociones, la voz inquieta y alegre de Alicia, que se ha ido enfrentando a la vida, sus descubrimientos e interrogantes con valentía y determinación. Sin perder a su vez la bondad y la inocencia.

La novela, a pesar de que la autora alega parte de invención literaria, se vive desde la autobiografía, cercana, testimonial y reflejo de toda una época, no tan lejana, tanto a nivel político, económico y social. Reflejo a su vez de la aparente sencillez de un entorno rural no exento de complicaciones. En donde la memoria colectiva se convierte en un implacable juez. Muestra a su vez el abismo existente entre la infancia vivida en un pueblo y en la ciudad. Un pueblo pequeño, cercano a Ávila y bien comunicado por el tren, pero cuya vida transcurre en otro compás. Sergio y Alicia son claros representantes de estos ambientes.

Cambia totalmente el tono de la novela ante la tragedia familiar que coincide con el paso de Alicia, de la infancia a la pubertad, de los nueve a los doce años, tiempo en el que transcurre la novela. Qué dolor tan profundo y tangible, qué bien descrito a través del luto, los rezos, el miedo, el silencio, las ventanas cerradas e incluso la amenaza de la locura a la que el dolor puede conducir y por la que todo puede ser destrozado.

De alguna manera, también he vivido en mi infancia, las reminiscencias del luto, el que marcó a mi familia durante la Guerra Civil, con la muerte de mi tío Manolo, a los veintiún años, cuando mi madre tenía dieciocho. Tragedia que truncó, no solo su juventud sino el deseo de estudiar una carrera, magisterio, y la tristeza impregnada por todos los rincones y el luto de por vida de mi abuela. Eran tiempos muy difíciles aquellos… Menos mal, que Nieves, con sus recuerdos, redime a los protagonistas y se redime a sí misma a través del amor. El amor profundo de su familia que siempre la ha acompañado.

Por todos estos motivos, recomiendo la lectura de esta gran novela, segura de que encontrareis entre sus páginas belleza, poesía, juegos, inocencia, anécdotas, refranes, episodios y recuerdos muy especiales. Todos ellos narrados desde la voz de una niña muy especial.

Mª Isabel Ruano es miembro de la asociación Grupo de Escritores Primaduroverales. Es coautora de los libros Primaduroverales, cuentos (2007), Madrid Sky (2013) y 2056 Anno Domini (2018). Tiene publicados relatos en distintas antologías y libros de carácter profesional relacionados con la enseñanza. Recientemente ha publicado el poemario Entre el asfalto y el mar con el grupo Tierra Trivium.

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Las Troyanas de Eurípides

Por Nieves Sevilla Nohales

Ha terminado la guerra. Los griegos han vencido a los troyanos y han despojado a Troya de todas sus riquezas. “Qué cantidad de oro y de expolios troyanos los griegos transportan a sus naves”. Son palabras de Poseidón que construyó con Apolo la ciudadela de Troya.

Las mujeres son botín de guerra y a las troyanas principales se las reparten los jefes griegos. Ellas esperan confinadas en una tienda. Hécuba, la reina de Troya, esposa de Príamo, madre de muchos hijos, entre ellos Héctor, el héroe troyano, Paris, el raptor de Helena o Casandra, la adivina, se lamenta por el destino de las mujeres, por las muertes de su esposo e hijos y por la destrucción de Troya. Otra hija, Políxena, ya ha sido sacrificada en la tumba de Aquiles, pero Hécuba no lo sabe.

Taltibio, mensajero de los griegos, informa a las troyanas del sorteo. El destino de Casandra es el lecho de Agamenón, jefe supremo de los griegos. ¡Ella que ha hecho voto perpetuo de castidad! Hécuba va a ser esclava de Ulises, rey de Ítaca. Un regalo para Penélope. Andrómaca, esposa de Héctor, ha sido elegida por Neoptólemo, hijo de Aquiles, el héroe griego. Antes de partir despeñarán a su hijo, Astianacte, en el que los griegos ven un peligro, por su selecta estirpe, y temen que en el futuro pueda reunir un ejército contra Grecia. Helena regresará a Esparta con su esposo Menelao.

La obra es corta e intensa, de una fuerza estremecedora. Narra los horrores de la guerra, la fugacidad de la victoria y el despiadado destino de las mujeres.

Las Troyanas es un hito del antibelicismo, de la inutilidad de la guerra. Una de las cosas más interesantes de la obra es ver que la gloria del vencedor es cuestionable y efímera. El retorno de las naves a Grecia será largo y terrible y la causa por la que declaran la guerra a Troya, el rapto de Helena por Paris, poco digna. Así la califica Casandra cuando expone las diferencias de las motivaciones por las que han luchado los troyanos en contraposición con las de los griegos.

También Herodoto opinó que los griegos no se comportaron como sabios: “Por una mujer de Esparta juntaron una gran expedición y después, llegados a Asia, abatieron la potencia de Príamo”.

Me ha recordado la Guerra de Irak. La falsedad de los motivos. Las muertes, las torturas. Los iraquíes, como los troyanos, tuvieron un motivo digno porque fueron invadidos. Los invasores perdieron muchas vidas lejos de su patria. Vidas de soldados. Los que organizaron el plan y sus allegados se quedaron en sus despachos tranquilamente y no murió ninguno de ellos. Desde luego, no alcanzaron la gloria y cuando se descubrieron los abusos de Abu Ghraib… Vergüenza.

 

Nieves Sevilla Nohales es autora de las novelas La noche de los jacintos blancos, y La caja de ébano. Ha publicado un libro infantil, La ballena colorada, ilustrado por Elena Fernández Ruiz. Con el relato Ngueva fue finalista en el Primer Concurso Emigración, Inmigración e Interculturalidad. Es coautora de los libros de relatos Cuéntame un gol, cuentos de fútbol y Magerit, relatos de una ciudad futura, (ambos publicados con la editorial Verbum)

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Antonio Lobo Antunes nació en Lisboa en 1942. Es uno de los más destacados escritores del mundo y eterno aspirante al Nobel. Estudió medicina y se especializó en psiquiatría. Como médico militar vivió la crueldad de la guerra colonial de Angola, lo que marcó muchas de sus novelas. Dicen que se le puede reconocer por las primeras líneas de sus novelas (ha escrito treinta y dos). Sus libros no son fáciles de leer, tiene Lobo Antunes un estilo difícil, a menudo se deja ir en un fluir de la conciencia que formalmente se refleja en textos sin puntuación, que arremeten contra la sintaxis para avanzar a base de continuas asociaciones de conceptos y de imágenes. Sin embargo, debajo de sus escritos líricos y melódicos laten profundas emociones, tramas complejas y personajes impregnados de situaciones reales. Su creación literaria es un inmenso edificio de estructuras de ficción que se entremezclan con la realidad y viceversa como se ve en el relato que vamos a comentar.

 

TOM Un relato de Lobo Antunes.

Argumento: Una mujer recibe una carta anómima. La mujer describe las sensaciones que le produce la carta, presenta a la familia del hombre que se la envía (que firma como Solitario Orgulloso) y la suya propia.

Narrador. Un narrador en primera persona. Cuenta su propia experiencia.

Lenguaje: Utiliza Lobo Antunes un lenguaje aparentemente sencillo que le sirve para estructurar un relato donde se mezcla la fantasía con las imágenes reales, típico de su estilo, hasta el punto de que al final el lector no tiene la seguridad de si la carta que recibe la protagonista es real o ficticia.

Ya en la primera línea Lobo Antunes presenta la carta (el objeto sobre el que gira el relato), del que podríamos decir que es el auténtico protagonista del relato y a la mujer, de una forma directa, sin adornos.

Hay sorpresas así: he recibido una carta de amor anónima.

Es un relato triste porque refleja la soledad de una mujer y sus deseos no cumplidos. En el fondo presenta una vida llena de insatisfacciones. Sin embargo, mezcla esta tristeza de fondo del relato con una narración amena y un gran sentido del humor.

Personajes

Queda dicho que se presenta a la protagonista al comienzo del relato, en la primera línea.

El resto de personajes que aparecen son los dos personajes inventados: Solitario Orgulloso y el vaquero. A Solitario Orgulloso se le inventa incluso una familia para entremezclar más los elementos reales con los de ficción.

Otros personajes son el marido y la hija de la protagonista, que son descritos muy sucintamente por la mujer.

La protagonista describe a su hija de la siguiente manera […] Si consiguiese un novio pienso que su odio se mitigaría. Pero no consigue ninguno. Se encierra en la habitación, en caso de que la llame grita Ya voy y casi nunca viene y, si viene, es a mirarme de reojo, refunfuñando. […]. Nos podría parecer que se trata de un relato machista, pero hay que entender la literatura desde el punto de vista de los personajes, y no desde nuestro punto de vista ético como lectores.

La descripción que hace de su marido resulta desgarradora. Con una sola frase revela lo que ha sido una vida entera.

Mi marido cierta vez una postal, cuando fue por motivos de trabajo a Galicia, pero insulsa, sin ternura: llego sábado João.

Es en este punto donde podemos pensar que la mujer tiene una evolución. El lector puede empezar a pensar que la carta es inventada, estableciéndose la duda entre la ficción y la realidad tan típica de Lobo Antunes. Esta fantasía crece y la mujer sustituye en su imaginación al primer hombre que le escribe por un vaquero del oeste. En su imaginación piensa que le ha escrito Solitario Orgulloso, sin embargo este modelo de hombre evoluciona y al final ella piensa en un vaquero como amante. Es evidente la progresión de la fantasía y de lo irreal. El presunto amante es un personaje idealizado, sin embargo la mujer sigue apegada a la realidad. Esto es claro cuando describe la entrada del vaquero en su cocina y el miedo que tiene a que se le raye el suelo de la cocina:

Yo en la cocina con el agobio de la cena, ceñida por el sostén de la rosa, claro, y Tom dejando el sombrero sobre el frigorífico y acercándose a mí, ojalá que sin estropearme las baldosas con las espuelas.

Símbolos: Es posible que en la descripción del vaquero exista una referencia al director de Johnny Guitar (Nicholas Ray). La mujer piensa en un nombre para el pistolero, y dice Ray o Nick.

Debe de tener un nombre estadounidense, Ray, Nick, Bob. Bob ni por asomo, que es el perro de la planta baja. Ray o Nick. O Tom. Tom me gusta.

Espacio: Aunque el relato se basa en los pensamientos de la mujer, hay una constante sensación de movimiento. La narración comienza con el hombre observando cómo la mujer viaja en autobús de casa al trabajo y como regresa también en autobús. También se desarrolla una parte de la acción en la casa de la mujer, en distintas habitaciones, y hay referencias al viaje de su marido a Galicia. Más tarde se recrea el paisaje del Oeste. Es decir, la mujer podría estar en cualquier sitio, pero la sensación de movimiento es constante.

Tiempo: Hay un referencia temporal clara, el veintisiete de julio, que es el día en que la mujer recibió la carta. Desde que recibe la carta hasta el momento de la narración transcurren dos meses.

Es un relato magnífico, muy breve, que recoge las características de Lobo Antunes.

TOM Un relato de Lobo Antunes.

 

Manuel Pozo Gómez es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros de relatos Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) Magerit. Relatos de una ciudad futura (Verbum editorial), y RRetratos HHumanos (editorial Kolima).

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Por Manuel Pozo Gómez.

Rosa Huertas es una escritora valiente. Es doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Ha dedicado su vida a la enseñanza de la lengua y de la literatura, especializándose en la literatura juvenil. Ha publicado más de quince libros infantiles y juveniles y ha obtenido los premios más importantes de la literatura juvenil.

Pero en 2019 su obra ha dado un salto significativo al salir a la luz su primera novela fuera del ámbito juvenil. Se titula Mujeres que leían (Ed. Sílex. Colección Tres hermanas). Mujeres que leían se podía haber titulado igualmente mujeres que cantaban, mujeres que pintaban, mujeres que tocaban el piano o mujeres que bailaban, porque la novela de Rosa Huertas es un homenaje a todas aquellas mujeres que vivieron la posguerra, que tenían inquietudes, que soñaban con ser algo más que lo que el destino les había marcado, pero que tuvieron que conformarse con ser esposas y madres.

Rosa narra en definitiva la vida de su madre, y al narrar la vida de su madre narra la de todas las mujeres de esa generación que hoy tienen alrededor de ochenta años. Por eso digo que Rosa Huertas es una escritora valiente, porque ha sido capaz de dejar atrás un género en el que se siente cómoda para escribir una novela comprometida, intimista y difícil. Ella puede estar satisfecha porque ha rendido a su madre el homenaje que todos debemos a las nuestras, y que muchos no somos capaces o no encontramos el momento de hacer. Nada nos compensará ese vacío si no lo hacemos. Rosa Huertas lo ha hecho con una novela en la que destaca el juego de narradores, con la voz de la protagonista, que es ella misma, y la de su madre, que le sirve de espejo al leer y opinar de lo que la autora ha escrito sobre ella. Son conversaciones de una hija con su madre llenas de ternura y sensibilidad que sirven para reconstruir la vida de una generación, la generación de la posguerra. Mujeres que leían es una novela deliciosa que dignifica a la autora. Escribo esta entrada en la época de confinamiento, en la que están muriendo tantas y tantas personas mayores víctimas del COVID19. Habrá que ver cuántos somos capaces de honrar a  nuestros mayores igual que Rosa lo ha hecho con su madre, con la generación de su madre.

Rosa Huertas ha ganado entre otros premios el Premio Hache de Literatura Juvenil 2011 con la novela Mala Luna (Edelvives) y el X Premio Alandar de Literatura juvenil (2010) con Tuerto, maldito y enamorado. En 2015 resultó ganadora del premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica por Theotocópuli. Bajo la sombra del Greco. En 2017 el XIV Premio Anaya por La sonrisa de los peces de piedra, y en 2018 el premio Azagal por Prisioneros de lo invisible.

Manuel Pozo Gómez es autor del libro de relatos Violeta sabe a café, (Premium editorial) y coautor, entre otros, de los libros Madrid Sky, (Uno Editorial); Cuéntame un gol, cuentos de fútbol  (Verbum editorial) y Magerit. Relatos de una ciudad futura (Verbum editorial), y RRetratos HHumanos (editorial Kolima).

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El amante de la China del Norte

Marguerite Duras

Editorial Tusquets, 1991

Por Nieves Sevilla Nohales

La historia se desarrolla en 1930, en un puesto avanzado de la selva al sur de la Indochina Francesa, en el delta del Mekong en el transcurso de un año.

La Indochina Francesa, situada en el sudeste asiático (1887-1954), estaba formada por tres regiones vietnamitas: Cochinchina, Tonkín y Annam junto a los protectorados de Laos y Camboya. La capital fue Saigón hasta 1902 y Hanói hasta 1954. Actualmente, la capital de Vietnam del Sur es Ho Chi Minh (Saigón) y la de Vietnam del Norte Hanoi (1955).

En 1990 Marguerite Duras se entera de que hacía varios años que el chino de Manchuria había muerto y reescribió El amante que se había editado en 1984.

Ella misma lo cuenta en el prólogo:

“Abandoné el trabajo que estaba haciendo. Escribí la historia del amante de la China del Norte y de la niña (…) Escribí este libro en la enloquecida felicidad de escribirlo. Permanecí un año en esta novela, encerrada en todo aquel año del amor entre el chino y la niña”.

La novela está escrita como un guion de cine, con un estilo intenso, envolvente y sutil que te llega a lo más hondo. Sensación de misterio tal vez por desconocer las culturas de los amantes. Necesito leerla a solas y en silencio para extraer todo el sentido de las frases que son cortas y emotivas y que encierran sentimientos profundos y dolorosos.

Comienza con la madre tocando el piano, suena Ramona, valses de Strauss, Noches de China… y todos bailan y bailan. Baila la Niña con el hermano pequeño, Paulo. Llega el hermano mayor, Pierre, que agrede a Paulo y ya sabemos que en esta familia hay un conflicto que supera a la madre que está desbordada, arruinada y sola. Por un lado, se vive una tragedia por la pobreza; y por otro, por la violencia del hermano mayor que personifica el mal. Se teme que vaya a matar al hermano menor que es “diferente”.

La Niña, personaje principal, aparece caminando de noche por el barrio francés cerca del delta del Mekong. Sorprende que tenga tanta libertad. La Niña llora y se oye, por primera vez El vals Desesperado que es como un hilo delgado que atraviesa la trama de forma transversal y representa el desconsuelo en que se haya cada uno de los personajes y la situación de desamparo de la Niña, la infancia tal vez robada, la dificultad para cambiar el estado de las cosas, la ruina emocional y económica de la familia y la necesidad que tiene ella de resolver esa fragilidad, de hacer algo al respecto. Hay que destacar en la Niña la falta de miedo y de timidez. El amor, la ternura, el llanto. Loca por leer, por ver, insolente, libre, de curiosidad insaciable, lo quiere todo, lo máximo, vivir y morir a la vez.

El amor es el protagonista de esta obra. El amor inmenso del amante chino hacia la Niña y el amor de ella y su forma de entenderlo. El amor incestuoso de la Niña por el hermano pequeño, el amor por Thanh, el chófer de la madre, el amor-odio por el hermano mayor y esa simbiosis o identidad con la madre que está llena de ternura y de reproches. El amor por Hélène Lagonelle que es su primer deseo sexual, su primer beso.  “Ese otro amor jamás olvidado”.

El chino es un hombre elegante, bien vestido, muy rico. Ha estudiado en París y en Estados Unidos. No hace nada. Dice que no hacer nada es también una profesión y que es la riqueza la que le quita la fuerza. Se enamora perdidamente de la niña. “En toda mi vida eres tú la que habré querido”

Se conocen en el transbordador. En el primer viaje en coche hasta Saigón se despierta el deseo. La niña llora y ríe. A menudo lloran y ríen juntos. Es un amor imposible.

“La historia está ahí, inevitable ya.

La de un amor cegador.

Siempre por venir.

Jamás olvidado”.

La Niña no es en absoluto frívola ni siquiera promiscua. No actúa con ligereza y yo la encuentro absolutamente  honesta. Considero que ella es el alter ego de la autora.

Es necesario destacar el universo ambiental en el que intervienen todos los sentidos. La carretera de Chittagong, la de los niños muertos, los mendigos de Asia que tratan de encontrar el camino hacia las ricas aguas de peces de la Sonda. Los arrozales, el sol velado, el aire que tiembla con el calor. Niños y perros. Niños jugando en las hileras de chozas. Senderos para carretas de búfalos conducidos por niños. La ciudad llena de peatones, el estruendo de los tranvías atestados, etc. La música es una constante sobre todo El vals desesperado. Y los olores

Destacan algunos personajes periféricos como la mendiga del Ganges, la mujer de rojo y Alice, una mestiza hija de padre blanco, que se escapa del internado por las noches para prostituirse. Alice ha oído que a las internas las mandan a los lazaretos para cuidar de los leprosos y ella necesita dinero para liberarse de ese destino y para comprarse una casa.

Es una novela erótica sin calificaciones morales.

Nieves Sevilla Nohales es autora de las novelas La noche de los jacintos blancos, y La caja de ébano. Ha publicado un libro infantil, La ballena colorada, ilustrado por Elena Fernández Ruiz. Con el relato Ngueva fue finalista en el Primer Concurso Emigración, Inmigración e Interculturalidad.

Es coautora de los libros de relatos Cuéntame un gol, cuentos de fútbol y Magerit, relatos de una ciudad futura, (ambos publicados con la editorial Verbum)

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Por Manuel Pozo Gómez

La camarera que me escupía en los chupitos de whisky es un título sensacional para un libro. Sensacional, provocador y  sugerente, quizás un tanto repulsivo. Tan provocador y sugerente, tan repulsivo como el título, es la portada. No deja indiferente a nadie. Los relatos del libro tampoco. Su autor, Jesús Tíscar Jandra, mucho menos. Jesús Tíscar dice que no le gusta la gente, que es arisco, se lo he leído en alguna entrevista, pero también dice que le gustan los bares, y eso dice mucho en su favor (que a una persona le gusten los bares siempre dice mucho en su favor).

La camarera que me escupía en los chupitos de whisky –y otros relatos pellejos-, es un libro de dieciséis relatos, la mayoría de ellos premiados en certámenes literarios. Tíscar emplea un lenguaje soez, barriobajero, agresivo, así que si el lector se acerca en plan melindre a sus relatos está perdido. Es mejor acercarse a ellos sin prejuicios, quizás recordando al Bukowski más puro, más auténtico. Bukowski recibió tantas críticas negativas como positivas, se le acusó de soez, pero se valoró su autenticidad. Con Jesús Tíscar, con La camarera que me escupía en los chupitos de whisky pasará igual. O te impacta de lleno y lo dejas como libro de cabecera (yo voy a releerlo en este confinamiento), o lo cierras sin miramiento en las primeras páginas.

Animo al lector a dar un voto de confianza a los relatos de este libro. En mi caso empecé a leer, observé como las historias comenzaban a desarrollarse, me dejé envolver por ellas y me convencí de que todo el lenguaje sucio y malencarado de Tíscar encajaba y era necesario para cerrar armónicamente sus cuentos. Y me encantó.

Pero además de su lenguaje culto y soez, amplio y rico, de sus estructuras muy bien construidas, los relatos de La camarera que me escupía en los chupitos de whisky tienen en los personajes uno de los mayores atractivos. Son personajes atormentados, que han tocado fondo, que se mueven en el barro de la vida entre la droga y el alcohol, que viven historias de amor desesperadas, imposibles, fantasiosas. A lo largo de los dieciséis cuentos se nos van presentando personajes vengativos, humillados, hundidos, desesperados… hasta que llegamos al último relato, que da título al libro, en el que Jesús Tíscar nos hace subirnos a un tobogán de sensaciones, a un relato de suspense, a una persecución, a una caída al abismo, que culmina de una manera sencillamente magistral.

La camarera que me escupía en los chupitos de whisky hará volar al lector, le hará reír, pensar, hacer muescas de asco. Es aquí más que en ningún otro relato donde se ve que a Jesús Tíscar le gustan los bares y que tiene mundo recorrido para llevarlo a sus relatos. Exhibe un dominio absoluto de la creación del personaje y de la definición de escenarios, y los recrea con tal precisión que, como lector, podemos pensar no solo que conocemos al personaje, sino que además somos sus amigos, y que estamos con él en un bar, en cualquiera de los bares a los que Tíscar nos lleva en un viaje surrealista y metafórico.

Jesús Tíscar Jandra ha ganado dos de los premios de novela más importantes de este país: el premio de novela negra «Ciudad de Getafe» con La japonesa calva (Edaf), y el premio de Novela «Felipe Trigo» con La Poetisa (Algaida). También ha publicado Memorias de un gusano y un libro con tres novelas cortas publicado por el Grupo Tierra Trivium, Yo, señor, no soy malo. En 2019 fue el tercer premio del VI certamen Madrid Sky con el relato Escena sobre la persistencia de las luces.

Ha ganado numerosos certámenes de relatos, y quince de sus relatos premiados están recogidos en el libro La camarera que me escupía en los chupitos de whisky (editorial Baraka Project). Recientemente ha publicado el libro de relatos Los pimientos y otros cuentos indigestos.

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Son días de encierro obligatorio. La crisis sanitaria nos obliga a pasar mucho tiempo en casa. La lectura siempre es una ayuda. Leer nos hace viajar, volar, navegar. No estamos acostumbrados a pasar mucho tiempo en casa, a estar encerrados, los latinos somos amantes de los espacios abiertos, del aire libre. Por eso Joao, el libro de Paloma González Rubio que ha sido premio Alandar en el año 2019, es un libro extraordinario para estos días.

Joao es una historia del mar, una historia de descubrimiento, una ventana al mundo invisible de los que viven en alta mar, al margen de las normas. Es una historia basada en un personaje real, un personaje que representa a un colectivo invisible al que podríamos llamar los vagabundos del mar, gente que vive al margen del sistema. Son lobos de mar, personas solitarias, pero también parejas y familias que buscan la libertad y hacen realidad su rebeldía navegando de puerto en puerto. Es un libro en el que la autora hace sentir al lector la libertad y la brisa del mar en el rostro, en el que este se siente mecido por el movimiento de las olas y los barcos y en el que una historia de amor sirve como hilo conductor para mostrar a quienes no lo conocen el maravilloso mundo del mar.

Paloma González Rubio es amante de la música. Fue solista de un grupo de música sefardí y letrista de canciones populares. Más tarde se acercó al mundo de la navegación. En Joao consigue unir sus dos grandes pasiones, la música y la literatura, para escribir un libro sensacional que huele a agua salada y en el que se pueden oír las olas del mar al romper plácidamente sobre las arenas de las playas o con braveza sobre los cascos de los barcos. Joao recibió uno de los premios más prestigiosos de literatura juvenil que hay en España, pero no es una novela dirigida solamente a los jóvenes, es una novela dirigida a todos aquellos a los que les gusta sentir en las mejillas la brisa del mar, una novela enriquecida por un lenguaje marinero que la autora domina y maneja con conocimiento y que deberían leer todos aquellos que, estando encerrados en su casa, ven en las páginas de los libros un espacio de libertad.

Joao. Paloma González Rubio

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Por María Isabel Ruano

No pude, con pesar, estar en la presentación de su primer poemario en la sede de Huerga y Fierro, pero en cuanto pudimos quedamos una tarde muy cerca de mi casa para charlar y conseguir su libro, “Ayer encontré sueños olvidados”, un título que para comenzar me parece muy acertado.

Mercedes Lázaro y María Isabel Ruano

Mercedes y yo hemos sido compañeras del taller de literatura durante años. Situadas prácticamente la una en frente de la otra como claras representantes del sector “duro” y del primaveral. Es por ello que la publicación de su poemario nos ha sorprendido a todos, o a casi todos…

Leí sus poemas con  devoción y como suelo acostumbrar en el mismo libro escribí mis impresiones, las mismas que hoy, en limpio, comparto con vosotros.

“Es este libro de Mercedes, una apuesta valiente para su literatura, un acto de apertura y de reconocimiento hacía sí misma y hacía los demás, en su mayor parte desconocedores de su amor por la poesía. En él nos confirma que ese amor viene de lejos, que no es algo improvisado o un simple capricho, si bien es cierto que, el impulso para escribir gran parte de estos versos, surgió en el taller de Creación Literaria dirigido por Santiago Martín Vara. Otro punto en común que nos hermana, ambas sabemos reconocer en los versos de la otra el germen de los “deberes” que con gran acierto Santiago, nos fue sugiriendo.

Definen su estilo la sencillez, los versos libres, las pautas limpias y concisas, el pensamiento rápido plasmado en poemas con tendencia minimalista que, a su vez, la editora de este libro, Charo Fierro, ha sabido captar y embellecer con esta publicación. Hay también un medido recorrido para insinuar más que confesar, para decir sin dejar más que la constancia de esa luz fugaz que nos atrapa por un momento, que nos ilusiona o incluso nos daña, en espacios diáfanos y en un doble juego en donde él es ella y ella se transforma en él.

En este poemario se abren puertas para la reflexión, la belleza y la calma que otorgan las hojas del otoño al caer y la luz difusa de la noche.

Desde mi punto de vista la agrupación de los poemas en tres partes responde con acierto a estas sensaciones, : De la nostalgia, de puertas adentro y del amor. Sentimientos de tristeza y añoranza. Reflexión y expansión a través del amor. Es en este último apartado en donde más reconozco a Mercedes, creciendo, viviendo, amando. Una Mercedes poeta y decidida a experimentar, descubrir y amar”.

Por todo ello, Mercedes, te doy mi más sincera enhorabuena.

Mª Isabel Ruano es miembro de la asociación Grupo de Escritores Primaduroverales. Es coautora de los libros Primaduroverales, cuentos (2007), Madrid Sky (2013) y 2056 Anno Domini (2018). Tiene publicados relatos en distintas antologías y libros de carácter profesional relacionados con la enseñanza. Recientemente ha publicado el poemario Entre el asfalto y el mar con el grupo Tierra Trivium.

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Por: Alicia Gallego

Como todos los jueves, nos reunimos ayer en nuestro taller para ver cómo siguen avanzando nuestros compañeros, en su empeño por escribir su primera novela. De momento muchas cosas permanecen en la oscuridad, aunque poco a poco, todo comienza a ver la luz. Fue una tarde en la que todos aprendimos mucho.

Flannery O´Connor, dice que ella, muy a menudo, no sabe adónde va cuando se sienta a escribir una historia, un cuento. Nuestros escritores saben algo de sus personajes, pero todavía no saben cuál será el final de su novela, y yo creo que eso es lo normal, más adelante irán viendo lo que tiene que pasar, todo es cuestión de dedicarle el tiempo necesario. El final será inevitable.

El primero en exponer sus avances fue Luis Marín, que nos mostró su ucronía, trabajo sobre el cual giran todas las novelas que se van a llevar a cabo, en dos capítulos diferentes. En su capítulo tres, narrado en presente, nos muestra una escena en la que todos estuvimos de acuerdo en pedirle más desarrollo, más amplitud. Queremos saber más de sus personajes, del espacio que ocupan. Queremos que nos dé más detalles para poder disfrutar a tope.

enfermo“Le toma la mano y le habla quedo con palabras cariñosas. Antonio aprieta su mano, esboza una sonrisa y cierra los ojos para siempre”

En el capítulo cuatro, narrado en pasado, podemos apreciar la ucronía. Coincidimos en que tiene un muy buen tono de novela. Eso del tono Luis lo tiene muy conseguido, y no es fácil.

“Las lágrimas de Carmen se desbordaron al tiempo que se volcaba sobre la cama abrazando a su marido. Manuel formó el trío, y María, que acababa de entrar de la calle, se unió al abrazo familiar”.

Después fue el turno de Olga Torralba, que también nos mostró dos escenas de su ucronía, y  que tiene como hilo conductor el abuso. “En un lugar que no se merece ser el escenario de ninguna historia”, nos sitúa a Miguel, un niño que escondido bajo las sábanas de su cama, cada noche, espera, temblando de miedo, la visita de su tía Regina.

niño“Las primeras veces Miguel lloraba durante todo ese tiempo, incluso solo, hasta que se quedaba dormido. Después se creó un personaje al que le pasaba aquello, mientras él, mentalmente, salía de su cuerpo

Más adelante nos mostrará a Miguel de mayor, convertido en un profesional de éxito, pero con una vida sentimental desordenada.

“Hay personas que merecen ser el protagonista de una historia mejor. Son personas que acaban teniendo la oportunidad de conocer a Alguien, con mayúscula, que la vida les coloca de frente”

A Olga le gustaría mantener todo el tiempo en presente, aunque considera que un narrador en tercera persona, le procurará mejores descripciones. También a ella le pedimos que estire sus escenas un poco más.

Para terminar nos leyó Carlos Cerdán su último trabajo. Con su estilo característico e inigualable ironía, sigue adelante con su novela. En un capítulo, todavía por determinar dónde estará situado, Anselmo, un bravucón buscavidas, es presionado por su suegro Florentino, para que deje embarazada a su hija y lo hagan abuelo.

imagen 01“Don Florentino lleva a Anselmo a su despacho privado. Le ofrece un coñac y le pide que se siente. Él preferiría un whisky, pero aún recuerda el despectivo comentario de su suegro sobre un determinado empresario que le rechazó un coñac y le pidió un whisky”

A todos nos encanta su estilo, pero ésta vez le hemos pedido un poco más de contención en el uso del humor y de los diálogos que utiliza con maestría. Queremos más ambientación y que nos dibuje más a su personaje. Lo bueno de Carlos es que siempre consigue arrancarnos, como mínimo, una sonrisa.

“Incapaz de hablar, mueve la cabeza conforme y de un trago, apura la copa de coñac.

-¿Quieres otra?- Le pregunta don Florentino con su mirada de hielo”

Ambición y buena suerte son algo magnífico para un escritor que desea hacerse como tal, decía Raymond Carver, porque una ambición desmedida, acompañada de infortunio puede matarlo. Hay que tener talento. De éso a nuestros escritores  les sobra, así que tan sólo nos queda desearles suerte.

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Por: Olga Torralba

Esta crónica, de principio de 2020, comienza en un taller de creación literaria, pero puede que en realidad sea el comienzo de varias crónicas si es que queremos jugar con la literatura emulando a Ítalo Calvino, que tiene el don de no dejar indiferente.

Antes de empezar a leer la crónica quiero que seas muy consciente de si es buen momento para hacerlo. Si solo tienes tiempo para una lectura “en diagonal” mejor déjalo para otra ocasión. Si por el contrario no tienes nada mejor que hacer, no tienes prisa, las condiciones de temperatura son las adecuadas, no tienes hambre, ni sed, ni ganas de todo lo contrario, entonces, te desaconsejo profundamente que dediques tu tiempo a ello. Es un momento ideal para hacer cualquier otra cosa.

calvino 01Si aún estás leyendo, quedo eximida de toda responsabilidad, así que asumes tu imprudencia, así como los primaduroverales asistentes asumimos no salir indemnes de la primera hora de ayer dedicada a SI UNA NOCHE DE INVIERNO UN VIAJERO. ¿Son principios de novelas o son cuentos? ¿Un yo? Un narrador oculto tras una segunda persona. ¡Hay rasgos de primera persona! Puede haber un tú sobre el hipotético yo, con una focalización. ¿Aún sigues ahí? Mérito tienes…

Todo esto se lo consentimos porque le agradecemos a él y a otros autores de su época esa ilusión por inventar formas de narrar. Porque lo consideramos un homenaje a la lectura, un recorrido por las maneras y posiciones de enfrentarse a tan delicioso momento. Pero Ítalo Calvino en esta novela además nos coloca en la ficción, nos muestra la riqueza de escribir, las alternativas que vas dejando según avanzas para irte quedando con la deseada.

Encontramos, arropadas entre sus letras, influencias de Borges en sus juegos de narradores, relojes, espejos, fusión y confusión de tiempos. Y cómo no, un atisbo de ucronía.

Como conclusión sobre lo inconcluso sospechamos que el amor por los comienzos es el reflejo del amor por la lectura. ¡Ay esos principios maravillosos!

Tan maravilloso como fue escuchar el principio de la novela de nuestro compañero José Sainz de la Maza, que en su voz envolvente notamos cómo mima a sus personajes, y podemos disfrutar de su minucioso trabajo que queda patente en una redacción cuidada que da lugar a un texto íntimo, reflexivo, denso, con un diálogo bien utilizado.

José ha decidido trabajar alrededor de emociones complejas desde el duelo, el miedo como proceso y otras que empiezan a desvelarse pero que yo no pienso contaros. Nos mete por charcos y nos caen hojas amarillas. Por algo será. Los textos de José están pensados y todo tiene su esencia y su presencia. Son para disfrutarlos. ¡Ni se te ocurra leerlos en diagonal!

mujer 01“Sale del cuarto de baño envuelta en su albornoz. Pero cuando está frente al espejo que ocupa toda la puerta de su armario, se lo quita y antes de sacar la ropa y vestirse, observa su cuerpo. Se demora unos segundos, piensa en lo que decía Nico cuando la veía desnuda y sonríe. Nico ya no está.

Tarda poco tiempo en vestirse. Impermeable, botas y un cómodo bolso de bandolera. Antes de abandonar el dormitorio, vuelve a dejar el albornoz en el cuarto de baño, alisa el cobertor de la cama y coloca la almohada en su sitio. Y después de una mirada rápida, alinea sus chinelas azules junto a la alfombrilla.

 -Wanda, apaga todo, por favor, y conserva la temperatura ambiente. Seguramente regrese tarde. Llevo el dispositivo por si tienes que contactar.

 La calle está llena de hojas secas, pero la temperatura se ha moderado. No hay viento ni llueve. Son las doce de la noche. “

De un comienzo a un sentido final.

Manuel Pozo nos hace partícipes de un homenaje muy especial. Un adiós. Recuerdos de alegrías y fiesta para llegar a una lenta y anunciada despedida.

Estadio del At Madrid al inicio“Se está muriendo poco a poco. Yo soy un poco mayor que él, solo un poco, no lo bastante para que se note la diferencia de edad entre nosotros, por eso es mucho más doloroso vivir su agonía. Pienso que lo mismo me puede estar pasando a mí, que yo también me estoy consumiendo y no me doy cuenta, porque el tiempo pasa igual para todos, aunque es verdad que los últimos análisis que acabo de recoger me dicen que estoy sano como un roble y que no tengo que preocuparme por mi salud. Pero él está cada día un poco más enfermo, un poco más desmejorado, y de eso se da uno cuenta con echarle un simple vistazo.”

 “Le miro y pienso en los días de partido. En los mares de gente que bajaban hasta el río para entrar por una de sus puertas, en sus colores rojiblancos que le alegraban la tarde a cualquiera. Pero ha enmudecido. Ya no es él. Se está derrumbando poquito a poco, han trazado la vieja autovía de nuestros juegos por mitad de su césped, y un día, quizás antes de acabar el verano, ni siquiera se le podrá identificar por haber perdido sus vigas soberbias, su fachada acristalada y su traje de color gris. Pasaré junto a él y veré sus ruinas, y las máquinas trabajando, sacando tierra. Y algún tiempo más tarde veré inmensas torres de pisos, y quien sabe, quizás un supermercado en la portería en la que cantaban sus goles Gárate, Futre y Luis Aragonés, y lloraré como lloraron los hinchas de San Lorenzo de Almagro cuando vieron un Carrefour en el viejo estadio de su equipo en la avenida de la Plata.”

Personificación de un estadio a través de las emociones, de unos ojos que han “crecido” mirándolo. De unas miradas que vuelven a ser chiquititas, que le despiden aguantando las lágrimas.

“Mares de gente que bajaban hasta el río”. Os habíais fijado, ¿verdad? Cuánto dice con ocho palabras en su relato DEMOLICIÓN.

Y para terminar abriendo os informo, invito, propongo: la fecha de entrega de premios de MADRID SKY 2020  será el 18 de junio. Sin duda disfrutaremos de una selección de cuentos y de autores tan maravillosos, como en anteriores ediciones.

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