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Archive for the ‘Crítica literaria’ Category

“Queridos compañeros…”, “Querido Paco…”

Este encabezado sería una buena forma de comenzar el comentario de la obra “De ninfas y faunos”, ganadora del premio de novela corta “Salvador García Aguilar” 2017, escrita por mi admirado Francisco de Paz Tante. Digo que sería una buena forma de empezar porque la novela está escrita de manera epistolar, a través de once cartas (capítulos) en los que se van narrando los hechos de un pasado dramático, cargado de emociones y belleza al mismo tiempo. Son cartas que un hombre, Joaquín, dirige a una duquesa, y esta a su hermana melliza Lolita, desaparecida años atrás como una ninfa en el agua. La novela es original en su estructura y es original en la voz de los narradores, con la que se alternan otras voces femeninas y masculinas según el punto de vista de la historia o el destinatario de la misiva.

De esta manera el autor estructura su novela con una prosa bellísima para ir desvelando los misterios de una historia vivida por los personajes según la edad, el espacio o el tiempo en el que les ha tocado vivir. Una historia llena de semejanzas que se repiten a través del tiempo, teniendo como hilo conductor los espacios compartidos, lejanos o cercanos, pero con características similares, y la presencia de la humedad del agua capaz de envolver, atraer o enturbiar los sentimientos. Misterios que a pesar de ser intuidos no son confesados hasta el penúltimo capítulo.

El espacio compartido en torno a Valdetajo y Abalat, pueblos de nombre imaginario que podemos situar en la geografía toledana, y que el autor conoce y siente como suyos, “la casa dorada”, el palacio y el río, sobre todo el río, tienen tanta importancia que podrían ser considerados como personajes de la obra en sí. En estos espacios comunes se van a desarrollar las historias de vida, muerte y pasión bañadas por la imaginación del autor y la acción mágica del agua en donde las ninfas y los faunos están perfectamente descritos y a su vez caracterizados en los personajes femeninos y masculinos que reinterpretan la misma historia en su papel de inocentes y perversos.

Especial importancia tiene también lo que el autor define como “geografías emocionales”, en las que he creído reconocer su propio retrato en la página setenta y ocho. En esta línea hay expresiones tan poéticas y personalizadas que merecen ser reseñadas: “tristeza húmeda”, “ortigas del abandono”, “memoria herida”, “verdín del abandono” y “tiempo amarillo” entre otras. Así cabe destacar también la sensualidad y la presencia de los olores entre los recuerdos de los protagonistas: el olor de la cal y la tierra, las hortalizas, el estiércol, la clorofila, el cieno, el monte, el tomillo y la jara… así como el sabor del chocolate grabados en la memoria infantil como algo excepcional.

El papel de los maestros y del estilo de enseñanza también son protagonistas a través de doña Consuelo, que les enseñó “la verdad de los cuentos” y la forma de ser antagónica de don Onofre, ninfa y fauno a su vez.

Y como otra de las constantes de la obra de Francisco de Paz encontramos las referencias tanto a la literatura como a la música, cuyas melodías nos acompañan definiendo el perfil de los personajes. Encontramos a la “Lolita “de Nabokov, al “Siddhartha” de Hermann Hesse y al unicornio de Mújica Lainez entremezclados con “El Danubio azul”, la música acuática de Haendel, los boleros de Machín y los juegos del agua de Ravel, entre otros.

Para finalizar este comentario quiero realzar el bonito homenaje que el autor rinde, una vez más, a su padre, zahorí de profesión, cuya trascendencia está tan presente en su obra.
Mi sincera felicitación por tu novela y estilo de escritura.

Mª Isabel Ruano Morcuende. Enero 2018.

María Isabel Ruano es miembro de la asociación Grupo de Escritores Primaduroverales. Es coautora de los libros Primaduroverales, cuentos (2007) y Madrid Sky (2013). Tiene publicados relatos en distintas antologías y libros de carácter profesional relacionados con la enseñanza.

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Si quieres empezar el año con un libro optimista te recomiendo Alas de mariposa. Su autora es Nathalie Detry, que con una ilusión y una energía envidiable invita al lector a seguir un camino que le permitirá descubrir lo bueno que cada uno tiene en su interior.

El libro tiene dos partes. La primera parte se centra en la descripción de un viaje por siete islas. Un gusano se transforma en mariposa y recorre cada isla aprehendiendo lo provechoso que hay en ellas. El viaje y la transformación son la metáfora de un proceso que se puede dar en cada individuo y define la lucha de cada sujeto contra el inmovilismo y el bloqueo personal. Pero esta lucha interna está impregnada de belleza y de ilusión, y le llegan al lector con un lenguaje sencillo, sensible, tan seductor que le convertirán en un viajero más a través del archipiélago de las siete islas.

Para volar alto se necesitan conocimientos. Nathalie Detry comparte estos conocimientos en la segunda parte del libro con una serie de preguntas y respuestas con las que invita al lector a vivir de forma consciente y le propone movilizarse para conseguir un propósito.

Alas de mariposa no deja indiferente. Publicado por Plataforma editorial es un libro escrito desde la experiencia, desde el corazón y desde el amor. Natahlie Detry ha sabido aportar su experiencia como consultora y formadora y sus conocimientos en el campo de los recursos humanos para escribir un libro en el que hay una fuerte carga emotiva en cada página, sensibilidad en cada línea y calidez en cada palabra. La suficiente emotividad, sensibilidad y calidez como para que el lector no permanezca insensible durante su lectura y se mueva a una profunda transformación personal.

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Por PACO PLAZA

Disfrutamos este jueves  de la buena literatura analizando los cuentos “El Sur” de Jorge Luis Borges y  “Lexington con la 52” de José Sainz de la Maza.

El sur (2)Tratamos de hacer eso que nos pide Pura: ver el tipo de narrador, la estructura, la trama, el tiempo, el espacio, los personajes, los símbolos; no sé muy bien si se logró el objetivo; lo que sí se logró es que, con cada aportación, poco a poco, fuéramos descubriendo los secretos que atesoraban uno y otro relato. Vamos cayendo en la cuenta que hay metaficciones, que hay ensoñaciones, que hay ensoñaciones dentro de las ensoñaciones. En resumen: literatura de muchos quilates; dobles lecturas y lecturas dobles; personajes que se desdoblan en lo que son y en lo que quieren ser y pasajes en los que ambas identidades se mezclan. La magia que el buen escritor urde tras su texto y que se desata distinta en cada lectura.

MarilinVimos las semejanzas entre los dos relatos, que eran muchas y profundas, tal como que en ambos casos la narración es enteramente en pasado salvo el último párrafo que es en presente, como si el final del cuento nos volviera a la realidad tras un viaje por, no se sabe bien, si el pasado o el sueño. También hay coincidencia en la muerte, que rezuma en el filo de un cuchillo de un ser marginal. Y en el hecho de que en ambos cuentos es posible obviar lo onírico y las dobles lecturas para resultar en un interesante relato lineal, aunque así se pierda gran parte de la riqueza escondida.

No teníamos cerca a Borges para increparle sobre sus intenciones, pero sí teníamos a José Sainz de la Maza y nos pudo abrir los ojos al cómo, al fondo y al porqué de su delicioso cuento.

Una vez más, una tarde deliciosa en el taller de Pura.

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Ernesto Tubía Landeras, nacido en 1975, es técnico de laboratorio y escritor. Nació en La Rioja y presume con orgullo de riojano. Ha sido ganador de numerosos premios literarios a nivel nacional y es, sobre todo, un excelente autor de relatos cortos, aunque también cuanta con varias novelas publicadas. El blog A voz en cuento, literatura con los ojos cerrados, dirigido por José Jesús García Rueda ha publicado uno de los mejores relatos de Ernesto Tubía, titulado Mensaje de voz.

Nuestra recomendación es que cierres los ojos y te dejes llevar por el relato y por la música de Gustav Mahler pinchando en el siguiente enlace.

Mensaje de voz. Relato de Ernesto Tubía

 

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Sostiene Pereira nos cuenta la declaración del señor Pereira ante lo que parece un tribunal, sin que se nos aclare de qué tribunal se trata ni en qué momento sucede esta comparecencia. El autor nos traslada, en tercera persona, sin omisiones ni añadidos las palabras de Pereira y aporta una única palabra “sostiene” para que no olvidemos que él no forma parte de la historia que narra.

La leo con placer porque Antonio Tabucchi mantiene un ritmo y un tono peculiares durante toda la obra resultando una prosa amena y algo ligera, no exenta de ironía, que hace las delicias del lector. Trata el tema de la soledad encarnada en un personaje, Pereira, que permanece en el pasado y vive del recuerdo de su juventud y del de su mujer que falleció hace algunos años y con cuya foto habla a diario en voz alta sin mencionarle nunca, por pudor, que echa de menos los hijos que no tuvieron. Su día a día es monótono y rutinario, exento de relaciones sociales y sin proyectos de futuro. De tarde en tarde charla con el padre Antonio, un sacerdote amigo y comprometido, al que le plantea sus problemas existenciales y del más allá porque Pereira piensa demasiado en la muerte a la que no teme por nada salvo por lo que se refiere a la resurrección de la carne. Este tema lo obsesiona pues, ¿qué sentido tiene?, ¿resucitará como es ahora gordo y fofo o como cuando era joven y atractivo? No cree en ella, le parece que no tiene razón de ser y que es poco estética, pero él es católico y el tema le da en qué pensar.

Sostiene Pereira se desarrolla en Lisboa en el verano de 1938, bajo la dictadura de Salazar. Pereira, a pesar de ser periodista, vive al margen de la política, no le preocupan las persecuciones ni las dictaduras europeas y él mismo se define a sí mismo cuando dice: “no sé en qué mundo vivo”, pues no está al tanto de lo que ocurre salvo por lo que le cuenta el camarero del Café Orquídea, un lugar al que acude con frecuencia a comer tortilla de finas hierbas y limonada muy azucarada. Un calor sofocante envuelve la ciudad, el sudor brota por los poros de Pereira y su corazón delicado le obliga a jadear.

Ser el responsable de las páginas culturales de un periódico vespertino, El Lisboa, le da la oportunidad de traducir cuentos de escritores franceses del siglo XIX que son sus favoritos. Necesita un colaborador y contrata a Monteiro Rossi. Monteiro y su novia, Marta, son activistas políticos en contra de la dictadura y reclutan voluntarios para luchar con las Brigadas Internacionales en España. Si a estos jóvenes les surgen problemas, derivados de la clandestinidad, él les ayuda sin saber por qué. Y empieza a preguntarse si sus planteamientos serán certeros creándole esta duda la sensación de que su paso por el mundo no ha servido para nada y de que tiene que arrepentirse de algo, pero no sabe de qué. Admite que Monteiro y Marta han insuflado un aire nuevo en su interior hasta el punto de atreverse a pensar que, ciertamente, en Portugal están amordazados. Después, él mismo sufrirá los efectos de  la censura por sus preferencias por Francia que es enemiga de Alemania, que es amiga de Portugal.

Estos y otros hechos, como el haber conocido en un viaje en tren a una señora alemana-portuguesa y el haber charlado en profundidad con el doctor Cardoso van a ser determinantes para el destino de Pereira; sobre todo Cardoso, porque le explica que tenemos varias personalidades que conviven bajo el mando de un yo hegemónico y que un nuevo yo está surgiendo dentro de él que está desplazando al anterior con tanta fuerza que le hará cambiar la dirección de su vida. Le aconseja  que lo deje salir para no sentirse inútil. Le habla de elaborar el luto, de decir adiós al pasado y de frecuentar el futuro viviendo el presente a través de Monteiro Rossi.

El cambio que se produce en Pereira es el objetivo interno de la novela, la razón por la que está escrita. El autor prepara el camino, propicia situaciones y encuentros para que tal cosa suceda; de tal manera que Pereira, un hombre conformista que, aunque culto y con gran sensibilidad hacia la literatura, no se interesa por los problemas sociales y políticos de la época, se va a convertir en un personaje luminoso. El estar solo y carecer de compromisos familiares y sociales le va a permitir, sin dar explicaciones a nadie y sin que nadie vaya a echarlo de menos, correr un riesgo y convertirse en un ser resplandeciente al protagonizar un ingenioso y magnífico final.

Referencias literarias: Honorine de Balzac sobre el arrepentimiento.

Journal d´un curé de campagne de Bernanos.

Contes du lundi, La petite chose y La dernière classe de Alfhonse Daudet.

Maupassant, Mauriac, Pessoa.

Nieves Sevilla Nohales es autora de las novelas La noche de los jacintos blancos, y La caja de ébano. Recientemente ha publicado un libro infantil, La ballena colorada, ilustrado por Elena Fernández Ruiz. Con el relato Ngueva fue finalista en el Primer Concurso Emigración, Inmigración e Interculturalidad.

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RAYMI (Antonio Llop. Madríd 1951)

Círculo Rojo Editorial

Reseña de Luis Marín

Teníamos pendiente, en nuestro blog, una reseña de la opera prima de Antonio LLop, del que él ha sido activo participe durante años. Y ya era hora de ponerse manos a la obra.

Raymi, la primera novela de nuestro amigo, nos introduce en el mundo de la banca, a veces oscuro, en el que el autor se movió durante su vida profesional. Pero este mundo es sólo la excusa para guiarnos por el camino de la búsqueda de la propia identidad, de la emigración obligada, de apostar todo a una oportunidad en un país próspero, sin la certeza de que se va a lograr el éxito.

Con una narrativa sencilla y cotidiana, el autor nos introduce en el corazón de la historia. Apenas en cinco capítulos, el lector puede llegar a pensar que ya está todo contado. Nada más lejos de la realidad. Un giro radical, en mi opinión, cambia el camino marcando el verdadero fondo de la novela. El personaje principal va conduciendo la historia por diversos lugares en Madrid, la ciudad donde transcurre la mayor parte de la trama.

Nuevos personajes dibujan un paisaje andino en pleno barrio de Lavapiés, caracteres peculiares que representan distintas tendencias sociales con el denominador común de su región de origen y la nostalgia grabada en su piel.

Una demostración del conocimiento del micromundo en que el autor sitúa la novela, las apariencias sociales a las que obligan el mantenimiento del estatus, la relajación de las normas éticas a las que conduce el rango social, y la lucha por el mantenimiento de las costumbres lejos del lugar de nacimiento.

En su lectura se reconocen lugares y ambientes del barrio de Lavapiés. En un paseo por sus calles, seguramente reconozcas las sensaciones narradas por Antonio.

Los sentimientos, la nostalgia, la necesidad de descubrir la propia identidad es el hilo conductor de una novela escrita con sencillez, sin florituras, cercana, bien ambientada y con alguna sorpresa que os invito a descubrir.

Una lectura relajante que puede despertar la curiosidad y que, seguro, hará meditar.

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“Qué va antes… ¿la realidad o la ficción?”

Por María Jesús Ainaga

Lo habitual es pensar que la realidad, esta tan cruda como bella, esa que te desgarra en las guerras y te enamora en el amor… esa realidad es la que inspira la ficción.

Sin embargo, también es cierto lo contrario. Porque nada puede existir si antes no lo has imaginado. Y ese juego, entre realidad y ficción, cuando es en ambas direcciones, hace de una historia algo excepcional.

Y esto es lo que ocurre en los nueve relatos del libro “Violeta sabe a café” de Manuel Pozo Gómez.

Acabo de terminar de leerlo y estoy… ¡impactada! ¿Qué es realidad y qué es ficción? Las descripciones del autor son… ¡tan verosímiles! ¡tan creíbles! ¡tan reales! Y me refiero a todas las descripciones: de lugares, de personajes, de emociones.

Yo, tonta de mí, me había auto-impuesto leer los nueve relatos del libro con gafas muy críticas, con ojos escudriñadores, con lápiz acechante… para captar alguna incoherencia o un narrador asíncrono o tiempos verbales equívocos. Creía que así iba a aportar más.

Pues bien, hasta yo que empecé a leer el libro sólo con la cabeza, me he visto completa e inmediatamente inmersa en todas y cada una de las atmósferas creadas por nuestro escritor.

He saboreado la timidez del protagonista de la primera historia, que encontró en el trágico suceso del 11-M, la excusa para acercarse a su Violeta, ya antes amada apasionadamente aunque, no conscientemente.

He temblado con el primer beso de Sofía, más que con su pérdida y, extrañamente, he podido empatizar con la acartonada y sincera frialdad del Capitán Wolf que, sólo tras el sufrimiento de muchas guerras, se atrevió a atreverse.

He sentido compasión por Antonio Begines y su inexorable camino hacia la inútil venganza, empujado por esa búsqueda de justicia que la adolescencia necesita para comprender. ¡Perdón!… para aprender.

Inexplicablemente, he gozado con el paseo en carruaje de Diego de Zúñiga. Ese Madrid tan cercano para mí en el espacio y tan lejano en el tiempo. Esa bruma. Esas siempre desasosegantes pinturas de Goya que adquieren, en este relato de Manuel Pozo, nuevos significados. Luego, repentina aunque previsiblemente, he sentido horror. El mismo que el pintor quiso transmitir y que se ha agolpado en sólo unas líneas explotando con ira en mi interior.

Me he embargado de admiración y respeto por Julien Mamet, Mariano Barberán y Joaquín Collar, y su difícil lucha por unos ideales, por volar, por llegar donde nunca nadie antes había llegado. Mientras tanto, de un modo tierno y fuerte, he visto cómo Víctor Olaya admiraba a su abuelo, ahora más que nunca. Porque nunca, hasta ahora, había comprendido tanto.

También he renegado del ser humano que prefiere las balas a los goles y he querido aplaudir a Ignacio y a Iñaki, separados por la guerra y acercados por la afición. No es posible permanecer inerte a la tormenta de emociones que crea la idea de un partido de fútbol en el frente de batalla.

He adorado al protagonista de la fuga a través del muro de Berlín. Sobre todo, su clarividencia al saber qué era lo más importante en su vida, aunque ésta estuviera llena de cambios sin sentido que, extrañamente, dieron más sentido a su vida.

¡Qué puedo decir de Edinka! Creo que conozco su rostro y… ¡su mirada! Creo que comprendo su tristeza y sus razones. Y he sentido una conexión profunda con Dominique Rothen. Yo, que nunca he blandido un arma. Yo, que nunca he vivido una batalla. Yo, que nunca he matado a nadie. Yo, que nunca he visto esos ojos verdes.

Y, el último relato, riza el rizo con una meta-ficción que envuelve la historia lejana de Edinka con otra capa de una historia cercana. Y no he sabido lo que es real ni lo que es ficción. Y me ha dado igual porque mi corazón latía rápido y curioso al ritmo de las palabras. Esas con las que el autor dibuja descripciones tan reales como emotivas. Esas con las que Manuel colorea emociones tan carnales como idílicas.

“Descripciones sentidas”, eso es lo que hay a borbotones en los relatos de Manuel Pozo. Eso es lo que hace que, en sus creaciones, la ficción y la realidad jueguen a cogerse de la mano, a decirse confidencias,… a enamorarse. Pocas veces puede ser uno testigo de un juego tan sublime. Por eso Manuel Pozo es un “autor imperdible”, porque no se limita a crear ficciones con nuestras trágicas o cálidas realidades; sino que con sus ficciones… él cambia la realidad.

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