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Archive for the ‘Crónica’ Category

Bienvenid@s tod@s al nuevo curso del Taller de creación literaria “Primaduroverales”. Nada mejor para comenzar que proponer los nuevos objetivos y nuevos retos en un contexto de diversión y humor. Los mimbres de los que está hecho el taller, su trayectoria y sobre todo sus miembros, harán posible todo esto.

Reinventar (no existe definición en la RAE para este término, aunque según Oxford Living Dictionaries, significaría ‘volver a inventar’), es una acción casi obligada y un concepto muy del siglo XXI en muchos y variados ámbitos, especialmente cuando hay que mirar al futuro con ánimo creativo e innovador. Bueno pues para este curso que empieza, el taller se piensa reinventar, y si no lo creen, vayan siguiendo los acontecimientos y sorpresas que se irán desvelando a lo largo de los próximos meses.

Como curiosidad, una cita extraída del “Oxford living diccionaries”, antes citado, sobre el término: “el gran reto de la jubilación consiste en reinventar la vida; ya se ocupa el poeta de reinventar la realidad”.

Y sobre poetas, entre otros asuntos, ayer se leyó una pieza del libro de poemas “Penzias Wilson” de Francisco Agudo, como claro ejemplo de la poesía de vanguardia (referencias a las interrupciones del texto y a las palabras partidas en torno a los efectos del descubrimiento accidental de Arno Penzias y Robert Woodrow Wilson de la radiación de fondo cósmico de microondas como  desarrollo importante en la cosmología física moderna).

También se analizó el relato “100% algodón” del autor norteamericano David James Poissant y perteneciente a su libro ‘The heaven of animals (El cielo de los animales)”.

David James” … Todos hablamos en sueños, y los sordos no son una excepción. Algunas noches entraba sigilosamente en la habitación de mi padre y veía sus manos moverse sobre el pecho, haciendo signos. Era el lenguaje de los sueños: incomprensible, pero fascinante. Sus manos se elevaban y descendían como pájaros al ritmo de su respiración … “

Para acabar, Carlos Cerdán nos marcó el camino a seguir sobre el humor, como ingrediente indispensable para este nuevo curso. Nos leyó su ‘Arca de Noé”, nos hizo reír como hacía tiempo que no reíamos en el taller y nos iluminó acerca de como ‘reinventar’, incluso, pasajes de la biblia. Le propusimos que iniciara una serie sobre el tema. A continuación un extracto:

Arca“Noé llega agitado a su casa y se sienta con la cabeza entre las manos. Su mujer, sobresaltada al verle así, le pregunta:

– ¿Qué te ocurre?

-¡Oh mujer! No te vas a creer lo que me ha pedido Dios. Tenemos que fabricar un arca para meter en él a una pareja de cada especie animal. Porque  va a provocar un diluvio universal y todo quedará inundado.

Su esposa le mira con gesto de enfado.

– A ver Noé, échame el aliento”

Tomates (2)Y para el rato de tertulia y cerveza, al acabar la clase, Olga nos obsequió con unos tomates de su propia huerta. Tomates de esos de los que ya no quedan y que tomamos como acompañamiento de la bebida, solo con una pizca de sal.

Pues eso …. riquísimos y en la mejor compañía.

Hasta la semana que viene … y que la creatividad os acompañe …

 

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Por Luis Marín

Me he levantado esta mañana con una sensación extraña. Ayer me encargaron que condensara en unas palabras lo que ha acontecido en los últimos nueve meses. Y creo que no lo voy a conseguir.

Porque la Asociación Primaduroverales ha orientado este año el rumbo y ha hinchado su velamen para coger un ritmo de crucero más que aceptable. No voy a profundizar en detalles que ya han sido desarrollados en las distintas entradas del blog y que podéis buscar y volver a leer.

Empezando por el final, por primera vez en las cuatro ediciones de nuestro concurso literario Madrid Sky, hemos conseguido patrocinadores para dotar económicamente los tres primeros premios. Y esto ha sido así por el trabajo incansable de Manuel Pozo que ha desplegado su agenda, sus habilidades y ese silbido de serpiente que es capaz de encantar.

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Cena de fin de curso (son todos los que están pero no están todos los que son)

Pero el concurso, para nosotros tan importante, no ha sido más que el colofón a una temporada intensa.

Comenzó con la presentación en el Ateneo de Madrid de “Ójala fueran cuentos” redactado por nuestra presidenta Pura Simona. Emotiva por el tema de fondo, niños afectados por ELA. Una etapa más en la divulgación que la Asociación Europea contra las Leucodistrofias está haciendo en diversas localidades.

Después fuimos a Libertad, 8 donde Nieves Sevilla presentó su “Ballena colorada” ilustrada por Elena Fernández.

En los inicios de diciembre “RELEE” presentó su antología de relatos “Incómodos”. Incluye cinco relatos de miembros de nuestra asociación y/o del Taller de Creación Literaria entre los veinticinco seleccionados.

José Sainz de la Maza y Vicente Moreno fueron a recoger su primer y segundo premio del II certamen Guindostán con sus relatos “El camisón de flores amarillas” y “Vendrán días mejores”, dando el relevo a otras compañeras finalistas del I certamen Blanca, María, Mercedes y Carmen.

Antonio Blázquez recogía su premio en el certamen de relatos de Fussión Editorial, quien publicó una antología de cuentos del autor con el título “Último destino”.

No hubo descanso, en enero la Casa del Lector en Matadero Madrid acogió la presentación de RRelatos HHumanos coordinado por Manuel Pozo y donde publicaban relato Julio Rodríguez y Juanjo Valle-Inclán.

Febrero le regaló a José Sainz de la Maza un nuevo primer premio en el IV certamen de relato breve “Navidad Solidaria” Biblioteca de Castilla la Mancha con el relato “Lo siento tío”.

“Violeta sabe a café” antología de cuentos de Manuel Pozo tuvo un gran éxito de asistencia en su presentación del mes de marzo. Y cuando digo un gran éxito quizá debería decir GRAN.

Abril no podía quedar sin algún evento con participación de Primaduroverales, así que Antonio Llop nos brindó la presentación de su primera novela “Raymi”.

En Mayo, Lourdes, Blanca y Mercedes finalistas del certamen de microrrelatos de Valdemorillo y María Jesús Ainaga publicada en el VI concurso de microrrelatos Pluma y Papel.

Y para cerrar el ciclo finalistas en el IX concurso de microrrelatos Bibliotecas Municipales de Madrid Antonio Blázquez, Luis Marín y Blanca Armenteros.

¡Buen año este! Sin contar con muchos conocidos de este taller que también han probado las mieles del reconocimiento y a los que felicitamos desde aquí.

Y mientras, el taller abordaba un año de estructuras literarias y de levedades narrativas, que hay tiempo para todo.

La incertidumbre se adueñó de los primeros relatos. ¿Qué hubiera pasado si…? Al estilo de “el gato de Schödinger”. Relatos muy cortos los que surgieron de este ejercicio.

Después, acabar y comenzar en el mismo punto, con una estructura circular y una extensión de al menos tres páginas. Elegir un estilo de narración inspirado en uno de los tres poemas de Whitman, Lorca o Baudelaire. ¡Cosa fácil!

De las curvas del círculo a la estructura de picos. Un relato que comience en un punto bajo y pase al menos por dos cúspides finalizando en un momento feliz, pero… Hay que emular las novelas de aventuras, rosas y best sellers. No os desaniméis, que estamos empezando.

Aprovechando las navidades, se planteó la posibilidad de desarrollar el cuento con polifonías, muy propio de las corales de la época. Eso sí, se podía realizar en cualquiera de las estructuras propuestas con anterioridad. ¡Ah! Y sin olvidar los diálogos directos, directos libres, indirectos, monólogo interior, indirecto libre, fluir de la conciencia…

Creo que he entrado en bucle. ¿Os extraña?

Una palabra “bailamos” fue la culpable de múltiples versiones de microrrelato, porque el primer intento carecía de esa ligereza que debe buscar todo texto.

En pos de la levedad, buscamos en “Seis propuestas para el próximo milenio” de Italo Calvino un camino que recorrer.

Tres frases que debían dar comienzo, final y ocupar el centro del relato pretendían que la levedad llegara a nuestra pluma/ordenador, o lo que sea que utilicemos para poner negro sobre blanco. No sé si se consiguió o nos hundimos más en el barro de las frases duras y las palabras difíciles de digerir.

¿Qué os parece un relato que emule el efecto mariposa? Un pequeño acontecimiento que provoca un cambio importante en algún otro lugar cercano o no.

Pero aplicando las teorías de Calvino, que falleció antes de pronunciar sus ponencias citadas anteriormente, (no creo que tuviera nada que ver con el efecto mariposa) nos pusimos a emular a Perseo que cortó la cabeza de la Gorgona no mirándola de forma directa, si no a través del reflejo en su escudo de bronce.

Pues así afrontamos la recta final del año, contando historias reflejadas en espejos. Hayamos conseguido o no la levedad, con el parón veraniego creo que sí nos hemos quitado un buen peso de encima.

No he acabado todavía, por favor seguid ahí y continuad la lectura este castigo antes de correr hacía la playa donde las olas, como alas de gaviotas, acariciarán vuestros suaves pies en un amanecer de leve brisa.

Este curso hemos analizado “Las nieves del Kilimanjaro” de Hemingway en comparación con “Quien quiera que haya dormido en esta cama” de Carver. ¡Tela!

Y como homenaje al ascendiente de nuestros compañeros Valle-Inclán analizamos “Divinas palabras”. Estaba previsto que ambos asistieran y guiaran el análisis, pero sus obligaciones personales y profesionales lo impidieron. No obstante, fue una tarde de disfrute.

Me está dando agobio de todo lo que llevo escrito, parece mentira que hayamos realizado tanta actividad. Y todo el curso pensando en el futuro.

Todavía nos quedó tiempo para recibir en nuestro taller la visita de Kike Parra y Daniel Monedero, con los que disfrutamos hablando de sus últimas antologías de cuentos.

Y realizamos lecturas. Sí, también. Una para el día de la mujer en el centro de mayores de la Casa del Reloj y otra para cerrar el curso en la residencia de mayores La Guindalera.

Y algunos privilegiados también leímos algún fragmento de “El Quijote” en la conmemoración del día del libro en la Junta de distrito de Arganzuela.

Una sombra cubrió el taller en el mes de diciembre cuando Fernando nos abandonó por causas mayores. Nuestro eterno recuerdo al querido compañero.

Pero la vida continúa y en compensación nos trajo a Mariaje en enero, a Sonsoles que ha sido como el Guadiana y que esperamos que el año que viene se incorpore a tiempo completo y ya en las postrimerías Sole, que nos ha acompañado en los últimos acontecimientos y que deseamos volver a ver en octubre cuando levantemos otra vez la persiana.

Bueno, chicos, creo que nos hemos ganado un merecido descanso.

Pero los jueves, al caer la tarde, tenemos cerveza literaria. ¡NO LO OLVIDÉIS!

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Por Francisco Plaza

No es que tenga mucho que ver la película de Blake Edwards con la entrega de premios del IV certamen de relato corto Madrid Sky,  pero su título parafraseado encaja bien para encabezar esta crónica. Viene al pelo porque disfrutamos del delicioso Ribeiro SAMEIRÁS que aportó uno de los patrocinadores y gozamos de las rosas literarias que fueron los diez cuentos finalistas de este concurso.

Fue una tarde muy agradable entre amigos, que aman la literatura, en el salón de actos del Centro Abogados de Atocha. El lugar: cómodo, amplio, fresquito. Los finalistas: abiertos, distinguidos, cordiales. Los invitados: educados, atentos, agradecidos. Los patrocinadores: generosos, locuaces, comprometidos. El jurado: comunicativo,  imparcial, objetivo. Los presentadores: simpáticos, ocurrentes y, ¿por qué no decirlo?, guapetones (¡ejem! No metamos en este saco al señor de barbas que habló primero y que ha escrito esta crónica).

Pero lo mejor de la tarde fueron los diez relatos finalistas.

Con “Ella”,de Lola Sanabria García, vivimos la añoranza de los tiempos pasados. Con “D.F. Wall” de Inocencio Javier Hernández nos sumergimos en el Mexico duro de vagabundos y espaldas mojadas. Con “La posada al final de la tierra”, de  Jesús Gella Yago, nos estremecimos al ver rondar a la parca alrededor de un desaprensivo. Con “Silenciosos y lejanos”, de José Quesada Moreno, nos dimos cuenta de lo dura que puede ser la falta de comunicación entre un padre y su hijo. Con “Tal vez mañana”, de María Posadillo Marín, sentimos la congoja que supone la separación definitiva de dos enamorados. Con “Mal genio” de Alberto Porras Echavarría, sonreímos gracias a unas “Aladinas” actualizadas. Con “Por Sonsoles, a mi manera”, de Alberto Ramos Díaz, comprobamos a donde nos puede llevar el compromiso con nuestro ser más querido. Con “Flores mustias”, de Marina Aparicio Arribas, fuimos capaces de percibir los olores que permiten a un ciego observar con más profundidad que los videntes. Con “La visita”, de Daniel Calles Sánchez, nos divertimos gracias a su humor negro e irreverente. Con “Neones rosas”, de Francisco de Paz Tante, nos compadecimos de un triste protagonista maltratado por la vida hasta el punto de tener que renunciar a su dignidad.

Nos hubiera gustado poder premiar a todos ellos, por la calidad de los cuentos, y por la amabilidad y categoría de sus autores, pero lamentablemente el presupuesto no da para tanto. Salvador Pozo, representando a La Rebujita, entregó el tercer premio a Marina Aparicio por “Flores mustias”. Sergio Torres Alonso, representando a la academia Heisenberg  entregó el segundo premio a Jesús Gella por “La posada al final de la tierra” y Antón Alonso, en representación de Vinos y Caminos, entregó el primer premio a María Posadillo por “Tal vez mañana”.

No puedo resistirme a hacer un juego con los títulos de los finalistas:

Tal vez mañana, en la posada al final de la tierra, ella abandone el mal genio aunque las flores mustias nos recuerden que la visita se fue hace mucho tiempo,  que nos dejó silenciosos y lejanos. Mañana volveremos a ser alegres, lo seré por ella, por Sonsoles, a mi manera; volveremos a bailar bajo los neones rosas. (Esto no lo dijo D.F. Wall).

¡Ah! Bueno, y el autocar, ¡vaya autocar! Vamos a tomar un vinito aquí al lado, pero para no pasar calor por el camino nos vamos a ir en autocar. ¡Toma ya! ¿Hacen esto en el premio Planeta? Ni se les ocurre. Lo que no voy a decir aquí es que en autocar se tardó más que si hubiéramos ido andando gracias a los oportunos alardes de los responsables de asfaltado de este, nuestro querido Ayuntamiento.

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Crónica de Juan Santos

Mientras en algunas comunidades celebraban el Corpus Christi, ayer en Madrid era un jueves normal, muy caluroso pero lectivo. Así que, como buenos colegiales, acudimos a la escuela-taller.

De vuelta con los espejos, nuestra flamante compañera Soledad Hernández, como carta de presentación, nos deleitó con un relato a ritmo de vals, lleno de sensibilidad y poesía. Me mata levemente frente al espejo es la historia de una mujer que viaja hasta Viena para reconciliarse con su amor. La voz cálida de Leonard Cohen suena en el ambiente a lo largo de la lectura. Los versos intercalados del poema de Lorca “El pequeño vals vienés” Este vals, este vals, este vals… alimentan de  surrealismo el cuento “El espejo le devolvió un rostro cansado y feliz. Ya le había perdonado y sólo deseaba verle” Le había perdonado… ¿De qué? ¿Se merecía un tipo con unas gafas de espejo ese amor? Las cosas vistas desde cuatro espejos, se ven diferentes. Pobre chica, viajar tantos kilómetros para tener un final así.

En un instante, José Sainz nos hizo dar un salto de Viena a Londres con sus Espejos convexos. Empezó bien, fue un alivio que en el primer párrafo dijera “Hace frío, los adoquines del suelo emiten brillos y siento cómo la humedad traspasa las suelas de mis botas y enfría mis pies como si los mojara”. Podíamos haber apagado el aire acondicionado porque ya estábamos inmersos en la margen izquierda del Támesis en una madrugada de invierno. La infidelidad vista a través de un espejo convexo también duele “Sus gestos, sus movimientos y caricias no eran los de una simple amante sino los de una mujer enamorada, las imágenes, aunque distorsionadas por el espejo, no movían a engaño, ni siquiera quedaba lugar a duda. Ella ya no me amaba a mí, sino a ese otro que había dejado sobre la butaca un traje azul y un bastón con empuñadura de plata”. Hoy ha vuelto de madrugada a esperar a su rival tras los callejones, cuando aparezca por el espejo lo matará, no por acostarse con su mujer, sino por habérsela robado. El relato encuadrado a las orillas del río, nos ha recordado a Dickens y a sus personajes fantasmales.

Con un estilo más distendido Carlos Cerdán nos presentó una historia confeccionada a base de diálogos. Bajo el título de Para eso están las amigas, nos fue desgranando, paso a paso, las vicisitudes de dos amigas con problemas sexuales, una por exceso y la otra por defecto. Con gran finura, sin caer en lo grotesco, los diálogos surgen de forman natural. Un humor muy bien repartido hacen que el relato tenga una lectura amena y simpática.

– Serás asquerosa. Y yo pensando que era una estrecha por no hacerlo. Aún recuerdo que la primera vez que lo hice se me apareció la imagen de la hermana Fuensanta diciéndome que iba a ir al infierno…

– Menuda bruja la hermana Fuensanta. Siempre pensando en lo mismo: qué si vais con chicos, qué si os tocan, qué si os tocáis…

Al final, todos contentos, muchas veces no hacemos más cosas por no hablarlas.

Por último, Paco Plaza nos leyó una segunda versión de su Muerte dulce. El relato sigue siendo igual de bueno que el primero, lo que pasa es que ahora, los que no sabemos jugar al mus, lo entendemos mucho mejor. Órdago a la grande. Sí. Tú ganas, Paco.

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Por María Jesús Ainaga

¿Qué hay dentro de un relato para que nos guste?

Difícil respuesta, aunque me atrevo a decir que debe haber una idea y ésta tiene que llegarnos. Aunque no de cualquier modo sino con los sentidos. Con los 7 sentidos, siendo el 6º la emoción (corazón) y el 7º la imaginación (mente).

Hoy en el Taller hemos tenido relatos con “muchos sentidos”:

MusEn la “Muerte dulce” de Paco Plaza, hemos sentido la velocidad de cuatro o cinco personas hablando, mirándose en busca de señas, envidando, contando tantos,… ¡y tomándose un coñac! Ese vertiginoso ritmo de una partida de mus, se ha entremezclado con la vida misma en un bar de pueblo, en el que ha habido más de una muerte dulce.

“-Pues esto son cuatro, más el “porque no” a grande, suman un arrumaco– dice César.
-¿No vas a aprender nunca a decir amarraco?-exclama Max”.

teatro IIA continuación, Lourdes Chorro con “Escenario” nos ha desasosegado hasta dejarnos sin aire en los pulmones. Su culta protagonista, acude al teatro en busca de inspiración y, además de que se la roben, casi explota al tratar de ahogar su necesidad de toser, mientras desenvuelve sin éxito un caramelo.

afeitarEl “Asesinato del espejo” de Luis Marín, ha jugado con espejos haciéndonos mirar indirectamente. Así, nos ha sumergido en una novela policíaca en toda regla en la que, sólo al final, aparece el asesino.

“Ve en el espejo cómo ese policía entrometido recorre el salón con su mirada. Se ha colado en su casa sin poder evitarlo. Le pierde de vista y acelera el afeitado para regresar a su lado…”.

Por último, Juanjo Valle-Inclán nos ha llenado el corazón de imágenes trágicas de la vida de “Malabares”. Y, de algún modo mágico, las ha convertido en lirismo y emoción.

imagenes“Y encontraron una casa sin cerraduras, sin puertas y sin ventanas, de tejado derrumbado y paredes sin un color definido. En el centro, una vela deforme que Malabares mantenía encendida cada noche, hasta que la luz de la mañana la apagaba.

Como veis (¿o debería decir “leéis”?), los autores de hoy han conseguido que sintiéramos, poco a poco o abruptamente, la idea que todo buen relato esconde.

Y yo, “sintiéndolo mucho”, adoro la idea de resumir las tardes de Taller jugando con los títulos trabajados, así que… ¡allá voy, de nuevo!:

En el escenario de su vida, había muchos altibajos. Andrés oscilaba con vehemencia, de la intensa pasión a la frustrante amargura. Y no conseguía domar esa salvaje tendencia, por más que hacía malabares tratando de apresar sus emociones, siempre en ebullición. Aquel día, mientras se afeitaba, se miró fijamente a los ojos y, de repente, vio su asesinato en el espejo. Esa última y repentina decisión, inexplicablemente, le deparó una muerte dulce. Había alcanzado la paz.

 

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Cuando ayer acabó el taller literario, me vino a la memoria aquella canción de Roberta Flack “Killing me softly with his song” (suavemente me mata con su canción). El título puede venir bien para explicar los esfuerzos que algun@s compañer@s realizaron para darles toques de levedad a historias duras, fuertes, incluso de muerte.

EspejoAnalizando las miradas de diferentes personajes sobre el mismo hecho, o través de los espejos que se interponían entre la acción y la imagen reflejada en ellos, es como Mariaje con ‘Tu mirada’, Carlos Cerdán con ‘Tía Francisca’ y Flor con ‘Una mujer de provincias’ nos mostraron los notables resultados de sus creaciones a través de historias y ambientes bien diferentes.

No me resisto a incluir algunos pasajes de estas historias, empezando por ‘Tu mirada’: “Yo sólo siento celos, de la luz del sol que nace, de la roja gasa que te envuelve y del espejo… sobre todo del espejo. Sólo él se atreve a mirarte”.

Del relato ‘Tía Francisca’ me parece lo mejor incluir aquí la escena final: “… saco un pequeño espejo del bolso y miro a Tía Francisca a través de él. Me sonríe, sí, estoy segura. Papá me coge del brazo. Tú también con los espejitos. Y salimos de la habitación. Noto como él arrastra los pies mientras yo apenas si toco el suelo”.

Finalmente de ‘Una mujer de provincias’: “Con el hambre y la sed parados, yo me sentía como una brizna de hierba a merced de un viento imperceptible. La llanura amarilla se transformó en quebrados verdes…

Otra parte de la tarde se dedicó a rescatar algunos relatos antiguos de cara a un evento de lecturas que tendrá lugar en las próximas semanas. Estos relatos debían ser ligeros,  con diálogos y, a ser posible, con algo de humor. Y así pudimos saborear de nuevo creaciones de Paco, José, Luis, Diego, Flor y Carlos Valle. Y nos volvimos a emocionar con algunos y volvimos a reír con otros.

Bueno, para ir acabando, y volviendo al principio, ahí va la traducción de un pasaje de la mítica canción de Roberta Flack:

Roberta“Removiendo mi dolor con sus dedos, cantando mi vida con sus palabras, matándome suavemente con su canción”

Amig@s ¿encontráis la levedad del dolor en esta canción?

Hasta pronto.

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Por Carlos Cerdán

A punto de terminar con los cuentos sobre el 2056 pasamos al siguiente ejercicio: “La levedad”. Narrar historias con una mirada indirecta, desviada como a través de un espejo. En la tarde de ayer tuvimos tres relatos.

Robot 01El primero “Otro día de trabajo” de Aitor, corresponde al 2056, donde narra el último día de emisión de un informativo en directo realizado por personas para ser sustituido por máquinas. Con excelente ritmo nos transmite la tensión que genera un programa de esas características.

Seguimos con “La cómoda” de Juan; una emotiva historia que consigue el objetivo de narrar a través de las imágenes de un espejo.

Y el último fue de Flor “Paterfamilias” un ejercicio de varias voces, corregido, sobre las vicisitudes de una familia que se niega a trasladarse de su ciudad cuando al padre de ofrecen un trabajo fuera. Consigue Flor, con aparente facilidad, que se distingan sin problema cada una de las voces de sus protagonistas.

jinete del cuboY después pasamos a leer un cuento de Kafka “El jinete del cubo” y la reflexión que hace Italo Calvino de él referido a la levedad. Tema que dará para sucesivos debates según vayamos avanzando con nuestros relatos. Porque, si bien, el concepto parece claro llevarlo a la práctica no parece tan sencillo.

Ánimo y a ser leves.

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