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Archive for the ‘Crónica’ Category

Por Luis Marín

En Madrid deberíamos estar acostumbrados a estos cambios bruscos de la climatología. Este último día de noviembre se plantó con los primeros rigores invernales y con el termómetro corporal desajustado.

Pero ese frío, se vio trasladado a la nuestra sala de reunión semanal, hasta el punto de que tuvimos que apretarnos un poco para achicar el espacio de la U que aparecía excesivamente amplio.

bosqueLos más atrevidos del lugar esa tarde, fueron Paco y Carlos Cerdán que tuvieron el arrojo de presentar sendos cuentos de cojos o lisiados que también intentaban mitigar la inmensidad del bosque.

Paco nos mostró una versión de lo que podría ser una existencia virtual y sus inconvenientes cuando la energía no se deja controlar. Nos llevó, a través de una historia dulce y etérea, a las profundidades de la frustración.

brazoCarlos, por su parte nos trasladó a un castillo, a un bosque., a sus habitantes extraños y mágicos, a la caza, a los brujos, para llevarnos a un original desenlace a través de una ventana.

Seguro que van a trabajar con sus relatos para acabar de redondearlos como ellos quieren.

Después, tocó el tiempo de los microrrelatos, sobre la marcha. Se proponían tres frases, para desarrollar un microcuento en unos minutos silenciosos en el aula.

  • La ventana estaba abierta cuando llegué.
  • Solo pude ver que la muñeca se balanceaba en la mecedora.
  • Y el grifo siguió goteando.

grifoHubo alguna coincidencia en el fondo de las historias, y la habitación se llenó de agua porque el grifo siguió goteando, por lo que algunos decidieron salir por la ventana que estaba abierta cuando llegamos, mientas que la muñeca se balanceaba en la mecedora.

¡No sabéis lo que os perdisteis!

Nos veremos el día catorce para analizar los cuentos propuestos, mientras preparamos el concurso de cuentos navideños que cerrará el trimestre.

¡Vamos! que el tiempo se echa encima.

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Por CARLOS CERDAN

A pesar de la nube de polución que nos cubre las tardes del taller no decaen.  Ayer empezamos con el concepto de velocidad sobre una idea de Ítalo Calvino: “La rapidez no pretende negar los placeres de la dilación”.

SisifoCarlos Cerdán trató, con dos relatos cortos El destino y La pregunta, de captar la esencia de la velocidad, pero se quedó en el intento. Hay que trabajarlo más.

“El niño coge la piedra. Es redonda, tan suave, que parece pulida y la lanza rodando montaña abajo. Sísifo, comienza a empujarla, de nuevo, cuesta arriba, en su infinita tarea”

Después, en Una sombra en la vereda, el relato de José Miguel da la voz a un árbol  que vive en la ladera de una montaña y escucha los tristes pensamientos de un anciano que se cobija bajo su sombra. Pasado un tiempo la nieta del anciano también se sienta a su sombra y desvela el final de la historia. Como en otras ocasiones, José Miguel se mueve con soltura dando protagonismo a seres inanimados. Ya esperamos impacientes más relatos suyos.

arbol“Al llegar a mi altura se pararon un rato al amparo de mi sombra. Él se sentó en el risco apoyando su espalda, y su cabeza pelirroja, contra mi tronco. Lloraba. Lloraba, no en silencio, sino dando rienda suelta a su amargura; ahí en la soledad de la ladera nadie le podía oír, excepto yo, claro, pero eso no cuenta. Entonces me esforcé en exagerar la escasa brisa moviendo mis ramajes para darle algo de alivio”

Y llegó Lourdes sobre La ola que, con su lirismo habitual, nos llevó a la orilla del mar para contarnos la historia de una mujer que va a nadar a diario y cada día se aleja más de la orilla en un ejercicio de superación. Un relato que mezcla la realidad con lo onírico, la ola cómo metáfora y todo llevado por la levedad.

ola (2)“La ola crece. Yo continúo nadando en dirección contraria. Me atrapa. Me sube. Duele la fuerza de su cresta en mi cuerpo. Cuando me deje caer me ahogaré. Pero no lo hace. Me sostiene allá en lo alto”

Pero ahí no terminó la tarde. En la última media hora las risas se deberían oír desde fuera del aula. La lectura dramatizada del grupo de la chirigota nos dejó una sonrisa de oreja a oreja, y eso que no está terminada.

Y eso fue todo.

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Por LOURDES CHORRO

Hoy ya no se lleva escribir a nadie una carta o una tarjeta. Hoy se envían por WhatsApp fotos sin una letra que explique dónde estás. Y luego cuando vas a verlas en la galería, el recuerdo se confunde entre tantas y tantas fotos apresuradas como si fuera la única manera de dejar constancia de que hemos estado allí. Yo prefiero llevarme en el corazón cada rincón de la ciudad que veo. No importa que no recuerde el nombre, la impresión que me producen no se puede reflejar en una foto de aficionado. Así podría contaros que sobrevivir a una moto en la calle Tribual me permitió exhalar un último suspiro ante el Cristo velado. En Nápoles, los escasos semáforos no sirven en verde ni en rojo, sólo sirven para estar ojo avizor del tráfico.

Chiostro di Santa Chiara
Chiostro di Santa Chiara

Con el velo de una lágrima en los ojos salí hacia Santa Chiara y el amarillo de sus azulejos los desveló. San Severo, tan difícil, y cuando llegas tan fácil de encontrar. San Gregorio Armeno, escondido entre tantos belenes que saboreando un gelato de limone no huelen a navidad. Ver pasar sobre tu cabeza un avión cada cinco minutos y tener que esperar  el autobús venti, trenta, quaranta minuti para bajar del Palacio de Capodimonte tan español. Los coches volando por las cuestas de la ciudad. Sentarte a contemplar la estatua de Dante sin fuerzas para escribirle ni una palabra. Dante rodeado de octoberfester birras y góticos looks. El Vesubio visible e invisible según se enarbolara la fusca napolitana. Intentar subir a la Cartuja de San Martino, y a San Telmo en el funicular aunque este está demasiado desgastado para subir y sólo desciende. Llorar ante San Genaro y “la santa Piccolina”. La caminata hasta El Castel Nuovo ese castillo que tiene cinco torres en vez de cuatro,  y en el que nada más cruzar su puerta principal apreciamos un fresco que representa la Plaza Mayor de Madrid. Quedarme varada como Parténope, la sirena que llegó casi ahogada desde Capri a las rocas del Castillo del’Ovo… La Piazza Plebiscito y la herencia española del palacio Real. El teatro de ópera más antiguo del mundo y sus espejos que ya no aplauden al ritmo de los reyes. El Nápoles subterráneo y la cisterna romana.

Mural en Herculano
Pintura en Herculano

Y antes de terminar la ruta turística no paséis por alto Herculano. Todos los turistas se bajan en Pompeya y se olvidan de él. Y si os queda tiempo no dudéis en ir a respirar el azufre de las fumarolas del Volcán de la Sulfatara eso sí antes de la puesta de sol.

Imposible no hablaros de las tratorías regentadas por hombres que tienen detrás la foto de la nona o la mamma que les enseñó las artes culinarias. La sencilla pizza margharita, la reina de las pizzas napolitanas, tan centenaria y tan irresistible. Tricolore come l’Italia. Todo esto es el revelado que mis pupilas trajeron de Nápoles. Una alegre tarantela o una apasionada cancioncilla de amor, el azul melancolía que transpira la ciudad. La belleza que va creciendo día a día a medida que descubres sus rincones. El golfo que cambia de color como si supiera de días rosas y días grises. El tiempo que allí se detiene y tropieza con los baldes que suben y bajan por los edificios para recoger la compra. Erri de Luca dice que en Nápoles el tiempo se llama oportuno, como en español, porque Nápoles ha tenido siglos españoles… y en ella los segundos son mucho más lentos que el tictac de los relojes que quieren medirlos.

De su cocina hay que probar La impepata di cozze, Spaghetti ai frutti di mare, parmigiana di melanzane, una perdición para los que nos gustan las berenjenas. Y de los dulces que he probado por cuál decidirme: Il babá al rum para los amantes de lo emborrachado,  le sfogliatelle, el hojaldre hecho delicia, la pastiera, Gli struffoli, il ministeriale…

De sus escritores me confieso desconocedora. He leído que Roberto Saviano se inspira en el barrio de Scampia. Que muchos protagonistas de Elena Ferrante o Anita Raja son tan napolitanos como las descripciones y sensaciones de sus calles. Que Giuseppe Montesano en “De esta vida mentirosa” hace una metáfora bestial de la ciudad.

El poeta y dramaturgo alemán, Goethe cuando hizo su primer viaje a Italia, de todo lo que vio, la ciudad Partenopea fue la que permaneció en su corazón. Aquí, aseguró, cualquiera puede disfrutar de todas las pequeñas alegrías de la vida. Escribió en su libro Viaje a Italia. “Uno puede decir, contar o pintar lo que quiera, pero lo que hay aquí supera a todo lo demás … Les disculpé a todos los que perdieron la razón en Nápoles …Y de igual modo que se dice que alguien al que se le ha aparecido un espectro ya no vuelve a ser feliz, podría decirse también a la inversa que aquél que piensa una y otra vez en Nápoles ya no podrá nunca ser del todo infeliz”. Y cita este conocido refrán: ‹‹Vedi Napoli e poi muori, dicono qui››   “¡Ve a Nápoles y luego muere, dicen aquí!”

castel nuovo

Castel Nuovo

Otros aseguran que el origen de este refrán  es que Nápoles era el destino preferido de los que sufrían por amor pero su recuerdo siempre estaba allí y reaparecía en el momento de irse de la ciudad. Muchos de estos desdichados amantes morían de sufrimiento. La bruja Razziella, que lo había padecido, se compadeció de ellos y creó un vino rojo como la sangre que mágicamente hacía olvidar todo, incluido el amor.  Los dichos siempre se basan en esa sabiduría popular que sale de las entrañas y aunque no lo haya escrito un literato no deja de ser bonito.  La belleza y el amor suelen ir unidas. La pena por abandonar lo bello. Sufrir por la pérdida a la que somos tan dados.

Como diría Lamartine en “De Madrid a Nápoles” ¿Qué nos importa morir si hemos vivido cuanto puede vivirse: si hemos gustado en un solo instante todas las delicias de la tierra?

Y así algo de mí seguro que se habrá quedado entre el laberinto de sus calles tan estrechas algunas,  que los balcones se tocan, en sus pendientes, en el entretejido de las cuerdas con la ropa colgada,  en esos pasadizos minúsculos donde el zigzag de las vespas sortean como en un eslalon cajones de fruta, de pescado callejero y a peatones.  Y seguro que también algún fragmento de mí permanece en su envolvente bullicio, en esos altares que pueblan cada esquina, en la música y el teatro callejero, en el colorido de la estación del metro de la universidad, y en ese delicioso chocolate del que confieso que no logro superar su síndrome de abstinencia.

Y es que “Vedi Napoli e poi muori”

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Por OLGA TORRALBA

Aún no lo sabíamos, pero la tarde  de este jueves  iba a estar pasada además de por letras,  por agua…

Rios.pngSaltó a nuestros oídos el ruido del agua corriendo entre las palabras del relato/reflexión de María Jesús, EL RÍO DE LA VIDA, escrito “por encima del cuento”. En él nos quedamos a pensar sobre la permanencia de lo que fluye,  pierde, y gana velocidad, el cambio y  lo estanco. Y se va…No sirve quedarse quieto porque las cosas siguen.

“Esa es su naturaleza. Y que, navegar sobre sus aguas, no significa amar menos al cauce. Al fin y al cabo, está claro que el cauce le da sentido. Aunque, para ser completamente honesta, tampoco es permanente.”

gasolineraCerró Luis Marín una gasolinera con protector CRISTAL BLINDADO en el que el personaje de un operario perfectamente dibujado en pocas líneas, por fin se siente a salvo, y  refugia con él de la tormenta de agua y truenos a una bella mujer. Rayos, engaños y muertos no parecen ser suficientes elementos para un público entregado que le pide más daños colaterales, tiros que reboten en el cristal que le protege, más angustia en un final más lento.

“Vi la escopeta de mi jefe apoyada en un rincón. La saqué de la funda y comprobé que estaba cargada. Estaba decidido a acabar de una vez por todas con ese ataque, esta vez no me iba a amilanar como en ocasiones anteriores. ¡Ya estaba bien! Además estaba ella, la tenía que proteger.”

gatos.pngSiguió Carlos Cerdán a un gato al que le faltaba algo, como al protagonista de tan interesante relato donde no pasa mucho, pero sí pasa. UN GATO Y UNA HABITACIÓN te lleva por donde el autor quiere y te hace pensar y sentir desde dentro de ese desconcertado personaje que no sabe qué le ocurre hasta que… Ahí está la fuerza del relato.

“La luz de la mañana va filtrándose por el dormitorio. Miro su hombro desnudo y dibujo, sin tocarlo, su perfil. Laura, Laura, repito su nombre mentalmente. Sé que es mi mujer, hay  fotografías de boda por toda la estancia, pero no consigo recordar desde cuándo o cómo la conocí. En mi cabeza, el pasado es una bruma densa y constante. Permanezco un rato inmóvil y, de repente, siento un intenso deseo de abrazarla. No me atrevo.” 

cucarachaLlenó Carlos Valle-Inclán el aula cada vez con más cucarachas. Salían de alguna parte entre los rincones de la vida de un matrimonio en su relato FOCO DE INFECCIÓN aportando un claro simbolismo al cuento, a las relaciones, a los finales. Carlos en su línea, sutil y contundente nos deja un relato en el que la podredumbre entra por un hueco descuidado, por las bajantes. La audiencia le pide más plaga inundando al personaje más pasivo.

“No sabía de dónde venían ni por dónde entraban. Revisé todos los recovecos de la casa, pero no encontré nada. Algo estaba mal. Max solo me respondía con silencios o con algún estás obsesionada cuando le decía que algo debía hacer, que si yo veía una más, me iría de casa.

Y así seguimos un tiempo, no sé si fueron días o semanas, pero de lo que sí estoy segura es de que la presión en el pecho no remitía. Sentía que en cualquier momento volverían a aparecer.”

pinguinosCongeló el tiempo que no vuelve Juan Santos en EL PINGÜINO EMPERADOR. Un padre que por motivos laborales estuvo ausente de la crianza cotidiana  de sus hijos se lamenta porque no se identifica con este glacial animal, de un ambiente tan frío y sin embargo tan cálido con sus crías.  Un cuento muy bien escrito a quien los compañeros le piden un fuerte detonante que dé lugar a esa reflexión.

 “El trabajo me ocupaba todo el día y cuando llegaba a casa, ya estaban en sus camitas, abrazados a sus peluches. Además, me decías que los besara sin despertarlos porque habían dado mucha guerra. Bendita guerra. Sabe Dios los detalles pequeños que me perdí.”

“Un domingo por la mañana, quise acariciarlos como tú, pero ya se habían integrado en la colonia y correteaban alegres para sumergirse en las gélidas aguas del océano.” 

Y así, como al principio de la tarde…acabamos de nuevo en el agua.

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Por Juan Santos

Dicen que el cambio de la hora afecta a los niños y a las personas mayores. Los primaduroverales que se consideren dentro de este segundo grupo, tal vez sintieran ayer, lo mismo que sentí yo a la entrada de clase. Eran las siete como todos los jueves, pero con una diferencia muy importante: era ya de noche en Madrid. Y eso marca.

Por eso me fue tan fácil sumergirme en el relato de José Sainz de la Maza, ambientado en la noche neoyorquina en el cruce de la Avenida Lexington con la 52.

“Ya veis, cualquier cosa puede suceder en Nueva York. Por ejemplo que en plena noche un borracho te dé voces con una botella en la mano y tú sigas tu camino. Alejándome de él, me volví un instante y alcé el pulgar en señal de aprobación, como dicen que se hacía en los circos romanos, y el borracho gritó de nuevo, aunque ahora no pude entender lo que decía, y luego hizo el mismo gesto que yo, pero con el pulgar hacia abajo”.

MarilinEfectivamente todo puede pasar en Nueva York. Incluso que a un viandante rico lo asalte, a media noche,  un delincuente borracho. Y puede pasar que en su inconsciencia entre la vida y la muerte, tenga la dicha de soñar con la misma Marilyn Monroe caminando por la rejilla del metro, mientras el paso del tren de la línea 6, levantaba su falda al viento.

Gracias, Jose. Fue un placer visualizar con todo detalle, las mieles de esta escena  al aire libre.

Dando un giro de ciento ochenta grados, Carlos Cerdán nos llevó a un lugar cerrado, donde el muerto estaba bien muerto y tanta gloria lleves como descanso dejas, diría su familia. Bajo el título de La vida avanza, Carlos utiliza, con gran acierto, el símbolo de la sombra para contarnos la pesada carga que ha supuesto el fallecido sobre su mujer y sus dos hijos a lo largo de su vida.

pesadumbre“Como una fina lluvia, que apenas se nota, una serie de recuerdos van calándome. Cuando me doy cuenta estoy empapado. Y surgen las mismas preguntas que me hice durante un tiempo y nunca supe responder. Y ahora, en tu presencia, entiendo que no era yo quien debía contestarlas, pues las respuestas las tenías tú” 

El hijo que siendo adolescente había abandonado el hogar, huyendo del padre, vuelve a su lecho de muerte, más que para despedirse de él, para congratularse con su madre y con su hermana.

Acabado el funeral, Paco Plaza tuvo la valentía de meterse en la piel de una chica madura con ganas de marcha, para contarnos en primera persona su experiencia sexual. El trisquel que da título a su relato, es un símbolo celta, que entre otras  reseñas, representa el lado oscuro de la sexualidad. Un vicioso galán lleva a nuestra protagonista a su casa, y la embarca en una silla Fuleju. Todo se frustra cuando un lamentable suceso, deja al hombre muerto y ella queda atada de pies y manos en la máquina sin opción a soltarse.

trisquel“Pero ¿quién me va oír?  ¿Qué hay en el techo? Si es un dibujo como el de mi colgante, ¿cómo dijo que se llamaba? Trisquel. En la pared hay otro. ¿Y qué narices significará? ¿Y qué le habrá dado?¿será culpa mía? Sí, le ha dado el parrus justo cuando he abierto las piernas delante de su cara, ¿tendré algo raro ahí? ¡Bua! Me va a dar igual” “¿cómo van a averiguar que estoy aquí? Si ni yo tengo ni idea de donde estoy. Además ¿cuánto puedo durar aquí colgada?”

Un vez más, Paco nos hizo pasar un rato de risas por la situación “cómica” de su personaje.

Y llegó la hora de la poesía: Yolanda nos leyó, con su mejor sonrisa, un par de poemas de la macabra poesía de Tim Burton. He aquí una muestra:

“Por ahorrarnos las demanda // la llamaremos Amanda // (o la que encuentra contento esnifando pegamento)”.

“Su juguete preferido era una lata de aerosol // se sentaba en silencio y la agitaba y rociaba todo el día.

Permanecía en el interior del garaje en la madrugada helada // esperando que encendieran el carro y lo llenera con el escape”.

salomonPor último, retomamos el relato de Carlos sobre el Juicio de Salomón, que quedó pendiente del desenlace de la semana anterior. Al final, después de las alegaciones, los dos niños salen vivos como reza el Antiguo Testamento. Carlos con su forma particular de ver la historia, nos deleitó con esta versión particular del juicio cargada de humor y de ingenio.

Aún nos quedó tiempo de reunirnos los tres grupos de teatro, para cambiar impresiones y avanzar en nuestras correspondientes tareas. De esto, nada transcendió.

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La tarde de ayer en el Taller transcurrió en un ambiente de tranquilidad otoñal. Y eso a pesar del título de esta crónica, que realmente se refiere a los temas tratados en cada una de los textos que se presentaron.

Empezamos leyendo y re-leyendo dos poemas que nos servirán después como base para las nuevas tareas a abordar en la próximas semanas.

mahmoud-darwish-6El primer poema fue ‘Soy Yusuf, Padre’ de Mahmud Darwish (perteneciente al poemario Menos Rosas). Mahmud es palestino, nacido en Galilea en 1942. Es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos.

… Tú me has llamado Yusuf // y ellos me han arrojado al pozo y han acusado al lobo // y el lobo es más clemente que mis hermanos, padre, …

gibranDespués se leyó ‘Los niños’ de Khalil Gibran del libro ‘El Profeta’. Khalil nació en el Líbano en 1883 y murió en New York en 1931.

… Tú eres el arco del cual tus hijos // como flechas vivas // son lanzados. // Deja que la inclinación // en tu mano de arquero // sea para la felicidad …

pistolaY ya en materia de presentación de trabajos de algunos miembros del taller, abrió la tarde Carlos Valle-Inclán con su ‘Punto de Fuga’. Un personaje atormentado y preso de un trabajo del que no puede escapar. “… gatillo, golpe seco y el humo de la pistola huyendo por última vez hacia el único punto de fuga...”

sobre - garrotaJuan Santos nos presentó ‘El sobre’. Con su estilo característico nos entregó una historia original y que abrió un debate muy interesante sobre el final del cuento. “… si hubiese llevado la garrota, la hubiera cogido sin necesidad de agacharme, pero he tenido que arrodillarme y estirar el brazo para cogerla. Entonces, lo he visto. Justo encima estaba escondido el maldito sobre…”.

El-experimento-de-la-carcel-de-Stanford-2Alicia nos ha traído una historia que se desarrolla en un celda y un preso que, a punto de cumplir su condena, no quiere abandonar la cárcel. “…Es noche cerrada. Tumbado en mi catre espero que salga la luna, sería mi mayor consuelo poder ver su luz aunque sólo fuera por unos breves minutos. Mi compañero de celda ronca plácidamente ajeno a todo…

Luis nos trajo su primer acercamiento al tema de la ‘velocidad’ en la narración. Su ejercicio, aparte de abrir el primer y muy interesante debate sobre este tema, se titulaba ‘Las cuatro bodas de Don Cosme’. Alguien le sugirió que al título le faltaba ‘y un funeral’.

La tarde la acabó Carlos Cerdán con un nuevo episodio de sus interpretaciones bíblicas. En este caso el tema versaba sobre ‘El juicio de Salomón’. Un problema, digamos que técnico, impidió que el texto se acabara de leer y dejando, claro, con una casi insoportable incertidumbre a todos los presentes. Continuará. El próximo jueves se desvelará.

A divertirse amig@s.

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Por Luis Marin

Hablar de La Toscana es hablar de sus paisajes, de sus cipreses en el horizonte que recuerdan los cuadros de los pintores renacentistas, de sus ciudades y pueblos que parecen anclados en el pasado. Es hablar de Siena y Monteriggione, de Pienza y Montepulciano, de San Gimignano y Volterra, de Pisa y Lucca y como no de Florencia. Es hablar del valle de Chianti y del valle de Orcia, de sus viñedos y sus vinos.

Toscana 01Es hablar de Miguel Ángel y su David, de Filippo Brunelleschi y el Duomo de Santa María de Fiore, de la Galería de los Uffizi y de Giotto, Gentilie, Lippi, Botticheli, Rafael, Leonardo Da Vinci, Caravaggio y otra vez Miguel Ángel con la única pintura que queda en Florencia, no hecha en paredes o muros, el Tondo Doni (Sagrada Familia).

El David (2)Es hablar de arquitectura, de palacios, de iglesias, del puente sobre el río Arno, de riadas de personas que pasean diariamente por sus calles disfrutando de cada uno de los edificios que los abriga, de sus aleros de madera que dificultan la entrada del sol.

Pero no podemos olvidar que también es la cuna de la literatura italiana.

Toscana 03Hay que comenzar con Dante Alighieri, (Florencia, 29 de mayo de 1265 – Rávena, 14 de septiembre de 1321) poeta conocido por escribir la Divina comedia, una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista y una de las cumbres de la literatura universal. Apodado «el Poeta Supremo» (en italiano «il Sommo Poeta»), también se le considera el «padre del idioma italiano» (llamado volgare en aquella época).

Toscana 04Continuar con Francesco Petrarca (Arezzo, 20 de julio de 1304Arquà Petrarca, Padua, 19 de julio de 1374) lírico y humanista cuya poesía dio lugar a una corriente literaria que influyó en autores como Garcilaso de la Vega, William Shakespeare y Edmund Spenser, bajo el sobrenombre genérico de Petrarquismo. Tan influyente como las nuevas formas y temas que trajo a la poesía, fue su concepción humanista. Petrarca predicó la unión de toda Italia para recuperar la grandeza que había tenido en la época del Imperio romano.

Toscana 05Y finalizar con Giovanni Boccaccio (16 de junio de 131321 de diciembre de 1375). Pudo haber nacido en Florencia, en Certaldo o, incluso, según algunas fuentes, en París, lugar al que su padre debía desplazarse a menudo por razón de su trabajo. Se sabe que su infancia transcurrió en Florencia donde vivió hasta 1325 o 1327, cuando fue enviado por su padre a trabajar en la oficina que la compañía de los Bardi tenía en Nápoles.

El encuentro entre Petrarca y Boccaccio en Florencia fue decisivo para sus ideas humanistas y juntos se constituyeron en figuras principales del movimiento que intentó rescatar la cultura clásica de los siglos oscuros en el primer Renacimiento italiano. Intentaron armonizar el legado grecolatino con las ideas del Cristianismo.

En la entrada de Volterra, próxima al edificio de la Biblioteca Guarnacci que ocupa el Palazzo Vigilanti, se alza una placa con el siguiente texto.

Toscana 06“…Un libro bianco e nero come la faccia del battistero, come gli archetti di San Michele, come lo zoccolo di Sant Agostino, come L’avorio e l’ebano della tatiera, come il suo cuor folle, come il giorno e la notte…”

(Un libro en blanco y negro como el rostro del bautismo, como los arcos de San Miguel, como el casco de San Agustín, como el marfil y el ébano de la tatiera, como su corazón loco, como el día y la noche)

Toscana 07La frase corresponde al libro Forse che si, forse che no (tal vez sí, tal vez no) de Gabriele d’Annunzio, Príncipe di Montenevoso, novelista, poeta, dramaturgo, militar y político italiano, símbolo del Decadentismo y héroe de guerra. Apodado «il Vate» (el Poeta Profeta), ocupó una posición prominente en la literatura italiana desde 1889 hasta 1910 y, en la vida política, entre 1914 y 1924, aproximadamente.

Entre sus novelas se encuentra “El inocente” que Luchino Visconti llevó a la gran pantalla.

toscana 08No quiero olvidar tampoco a otro personaje florentino, el filósofo Nicolás Maquiavelo del que, posiblemente, se deberían tener más presentes sus reflexiones sobre desigualdad y abuso de poder incluso en la actualidad y cuya tumba se encuentran en la Basílica franciscana de la Santa Croce, muy próxima a la de Dante.

 

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